Cada religión encarna una parte específica en el mapamundi de la espiritualidad. Muy probablemente, el Islam sea una de las pocas tradiciones espirituales –quizás la única- que, a diferencia del resto, no se define por el nombre de su fundador -como ahora el    cristianismo o el budismo, por ejemplo-, ni tampoco por el grupo étnico del que surgió -como es el caso del judaísmo- o por el nombre del país de origen -como el hinduismo-, sino por la actitud y la vivencia interior. En efecto, la denominación de Islam, que deriva del verbo árabe àslama, quiere decir aceptación profunda de Dios, o lo que es lo mismo, entrega libre y confiada a Su poder y magnanimidad. Al mismo tiempo, el vasto campo semántico del término Islam incluye otras acepciones como «Paz» y hasta «Salud».
Al-Mahdi no es solamente la encarnación de una doctrina islámica de carácter religioso, sino también  una aspiración, que la humanidad ha poseído en sus diferentes religiones y doctrinas, y la formulación de una aspiración innata a través de la cual todo los seres humanos, a pesar de la diversidad de sus creencias y las divergencias de sus caminos, manifiestan su esperanza en el Día Prometido,  cuando los Mensajes Divinos revelen su significación grandiosa y cuando la difícil marcha a través de la historia desemboque en la armonía,  paz y  justicia que el mundo necesita.
Los grandes enviados divinos asumieron una responsabilidad que estuvo siempre acompañada de privaciones, torturas, tribulaciones y martirio. Cuanto más elevados fueron sus objetivos mayores fueron sus dificultades. Por ende puede deducirse que su triunfo estuvo sujeto a una condición: la de ser tolerantes para así poder enfrentarse a las calumnias e infamias que se elevaron en su contra.
Se cumple un año ya desde el comienzo de los disturbios en Siria. Mucho se ha escrito y se ha hablado en este tiempo y, lo que a nosotros nos llega, especialmente enfocado en un sentido, el de presentar lo que ocurre en Siria como una insurrección popular contra la que se ejerce una brutal represión. Pero a pesar de todo, después de un año, intentar negar que lo que ocurre en Siria es fruto de una conspiración internacional es como querer negar que el sol amanece cada mañana nuevamente.
Dentro de varios días, quizás a partir del mediodía del viernes 15 de junio, los sirios que traten de ver los canales nacionales sólo captarán en sus televisores otros canales creados por la CIA. Imágenes filmadas en estudio mostrarán masacres imputadas al gobierno, manifestaciones populares, ministros y generales dimitiendo, al presidente al-Assad dándose a la fuga, a los rebeldes reuniéndose en pleno centro de las grandes ciudades así como la llegada de un nuevo gobierno al palacio presidencial.
No hay duda que en el Sagrado Corán la mujer, en el aspecto económico, político, científico, cultural y artístico, es considerara igual al hombre y con el mismo estatus que él, con lo cual su dignidad y honor se consolidan y fortalecen. Los privilegios que antes del Islam tenían los hombres —la prioridad de alguien superior sobre otro inferior, el privilegio del amo sobre el esclavo—, cambiaron y así se preparó el terreno para que las mujeres disfrutaran de todos los aspectos de su vida sin ninguna precedencia por parte de los hombres.
Todo el mundo, con una especie de alegría, nos anuncia hoy que ha llegado la primavera. Al escuchar hablar tanto de ello se me ha venido a la cabeza otra primavera, esa de la que se lleva hablando tanto tiempo sin que de momento hayamos podido percibir el olor ni el color de sus flores. Eso que se dio en llamar “Primavera árabe” tenía desde un principio cierto tufillo sospechoso que hacía recordar esas revoluciones de colores que a través de la CIA, la Fundación Soros, la organización USAID, o el National Endowmentfor Democracy, son fomentadas desde la primera década de este siglo para intentar acabar con gobiernos o dirigentes poco amigos, consiguiéndolo como en algunos casos del este de Europa, o fracasando estrepitosamente como por ejemplo las veces que se ha intentado en Irán.
«No pueden encontrar a nadie como el señor Jamenei, tan comprometido con el Islam y tan decidido a servir a su pueblo con todo el corazón. Hace muchos años que lo conozco» (Imam Jomeini, r.a)
El período más difícil y delicado para su futuro espiritual por el que pasa todo ser humano es la juventud. En ella se intensifican y alcanzan su maduración los instintos sexuales y el tormento de la pasión oscurece la razón y el juicio. Todos los deseos se intensifican y la luz de la razón tiende a oscurecerse. Los palacios de la imaginación perturban el camino de los jóvenes. Si en estas circunstancias un joven posee fortuna su vida puede tomar un rumbo peligroso. Es como si sus instintos animales y sus recursos materiales se unificaran para indicarle una dirección a su existencia. Es decir, la satisfacción de las pasiones y los anhelos sin reparar en el futuro verdadero, el que trasciende el goce pasajero.
Imam Abu Ya'far, Baqir al-'Ulum, nuestro quinto Imam, el día viernes primero del mes de Rayab del año 57 de la Hégira, en la ciudad de Medina abrió sus ojos al mundo. Lo nombraron Muhammad y apodaron Abu Ya'far y titularon con Baqir al 'Ulum que significa ""analizador erudito de la Ciencia."".El Imam Baqir, tanto por parte de padre como de madre, tenía parentesco con el Mensajero de Dios (BP) y Hazrat Alí y Fátima Zahra (P), ya que su padre fue el Imam Zain al-Abidín hijo de Imam Husein (P) y su madre fue Umm Abdullah, hija del Imam Hasan Mujtaba (P).

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