Palestina la tierra de Jesús vive otra Navidad, bajo ocupación militar israelí, ahogada por los gigantescos muros, rodeada por colonias ilegales, sitiada por miles de militares israelíes y decenas de Checkpoints, donde ninguna persona puede ingresar o salir de Belén, sin la previa autorización, control y sobre todo capricho de los militares.
Cada religión encarna una parte específica en el mapamundi de la espiritualidad. Muy probablemente, el Islam sea una de las pocas tradiciones espirituales –quizás la única- que, a diferencia del resto, no se define por el nombre de su fundador -como ahora el cristianismo o el budismo, por ejemplo-, ni tampoco por el grupo étnico del que surgió -como es el caso del judaísmo- o por el nombre del país de origen -como el hinduismo-, sino por la actitud y la vivencia interior. En efecto, la denominación de Islam, que deriva del verbo árabe àslama, quiere decir aceptación profunda de Dios, o lo que es lo mismo, entrega libre y confiada a Su poder y magnanimidad.
Pocos temas despiertan más pasión y debate entre los musulmanes de hoy que el encuentro entro el Islam y el pensamiento moderno. El tema es el vasto curso y los campos que abrazan desde los rangos de la política hasta el arte sagrado, los temas cuyo debate con frecuencia causa erupciones volcánicas de emociones y pasiones y detracciones las cuales casi nunca guían al análisis de las causas de un objeto y una visión clara de los problemas involucrados.
La cuestión del hombre perfecto es de preocupación principal para el Islam. El Islam lo ve como un individuo ejemplar, experto y elevado. Al igual que otros seres o entes, también el hombre tiene sus grados de perfección. Hay seres humanos perfectos y seres humanos imperfectos. Los hay saludables e íntegros físicamente y también otros incapacitados, lisiados. Desde el punto de vista de la salud los seres humanos se ubican en dos categorías: el perfecto en cuanto a su buena salud, como así también el sano, aunque imperfecto.
Uno de los aspectos importantes a observar en la adoración, especialmente en aquellas formas de adoración que tienen que ver con el recuerdo de Al.lah, es Toma’nînah,(tranquilidad). Pero esta tranquilidad no es la que los doctores de la ley (fuqahâ) (que Al.lah esté complacido con todos ellos) consideran necesaria al rezar.
La filosofía que subyace en el hiyab de la mujer en el Islam consiste en que la mujer se cubra cuando esté con hombres a los que no está unida por ley divina (no mahram -personas con las que es lícito casarse-), de forma que no se exhiba. Los versículos del sagrado Corán referentes a este tema lo afirman y los jurisconsultos religiosos lo confirman.
El sentido de la auto vigilancia es cuando un siervo, gracias a su atención a Dios, llega a dicha estación de la fe en la cual:- No ve ninguna voluntad ninguna voluntad propia y solo espera bendiciones Divinas.- Ignora todo aquello que no es Dios y se anticipa a la benevolencia Divina.- Está inmerso en un océano sin orillas de lo que Dios desea y anhela cumplir para poderse unir con el Amado.- Su corazón anhela encontrarse con Dios y su espíritu está inquieto y deseoso de entrar en el callejón del Amigo...
El Islam, guía de Dios para la humanidad, nos invita a reflexionar sobre nosotros mismos y examinar nuestros pensamientos, sentimientos, intenciones y acciones.Entre los musulmanes hay una práctica muy recomendada que a veces descuidamos y no la hacemos,  además, algunos de nuestros hermanos la desconocen. Sin embargo, sus beneficios son muy importantes. Nos referimos a la práctica de la “Muhasaba”. ¿Cómo definirla? Es sencillamente tomarnos unos minutos al final del día para meditar sobre nuestras actividades. Nos enseña nuestra Tradición: “hasibu anfusakom qabla an tuhasibu”; es decir: “ríndanse cuentas a sí mismos antes de que se las rindan”. 
  ¿Por qué el ser humano necesita tener un Profeta o mensajero de Dios?  El hombre está dotado con habilidades mentales, mediante las cuales puede distinguir entre lo bueno y lo malo.  Uno puede decir que no hay necesidad de una guía divina para que nos diga qué hacer o qué no hacer.    El promedio individual es capaz de conducirse así mismo, sensatamente, así que se puede tratar con otros y con su propia familia de una manera racional, sin la necesidad de una ley divina.  Este artículo da continuidad a este excelente diálogo interrreligioso.
La felicidad no es un regalo que nos es dado casualmente. En cada acto de superación personal, en cada trabajo sobre nuestros errores, en cada esfuerzo por fortalecer nuestra voluntad, la plenitud se manifiesta y nuestra vida se transforma en  más serena e intensa.Este artículo expone siete propuestas para trabajar sobre nuestra personalidad y  nos ayudarán a adquirir cualidades positivas, llenas de plenitud e  integridad, que  entrelazarán todas las virtudes en nuestro comportamiento cotidiano para disfrutar, de una vida más digna y, por tanto, más feliz.