El gran Pecado de inventar rumores

Extraído del libro El Sistema Moral del Islam: Exégesis de la Surah al-Huyyuraat

Por Ayatolá Yafar Sobhani

Traducido por AbdulKarim Orobio

يَآ أَيُّهَا الَّذِينَ ءَامَنُوا إن جَآءَكُمْ فَاسِقٌ بِنَبَإٍ فَتَبَيَّنُوا أَن تُصِيبُوا قَوْماً بِجَهَالَةٍ فَتُصْبِحُوا عَلَى مَا فَعَلْتُمْ نَادِمِينَ

Propagar rumores y mentir acerca de otros es uno de los pecados más grandes que pueden acaecerse dentro de una sociedad y algunas veces puede poner en peligro la vida de los demás. Este acto puede tener como resultado la destrucción del honor y la dignidad de una persona y como tal paralizar el desarrollo de la vida de un individuo dentro de la sociedad. ¿Cuántas veces información que no tiene bases ni fundamentos en lo absoluto han encendido llamas de guerra entre dos pueblos, teniendo como efecto perdidas y daños para ambos partes?

Para evitar tan gran injusticia, el Islam ha ordenado a los musulmanes que no presten atención a ni una sola frase o parte de una noticia o información sin confirmar que llegue a ellos y no aceptar nada de lo que les han comunicado. Por otra parte, los musulmanes únicamente deben aceptar las noticias de aquellas personas que poseen bondad en su interior y que temen a Dios (Glorificado y Exaltado sea). Son las noticias de aquellos que poseen valores y adjetivos morales, justicia, confianza en su discurso y hay validez en lo que dicen, lo cual evitaría que una persona hiciera falsas acusaciones, mintiera y propagara noticias e informaciones infundadas e inventadas.

En algunos temas importantes relacionados con la religión y la sociedad en la cual el honor y el respecto de una persona o un grupo de personas está en riesgo, se nos ha ordenado no tener en cuenta la palabra de solamente una persona “justa” y veraz, solo hasta cuando otras tres personas que también sean justas y teman a Dios corroboren la declaración de la primera persona, hasta entonces es permitido aceptar la declaración hecha por ellas. De esa forma, debemos asegurarnos que sus declaraciones concuerden y coincidan exactamente unas con otras en todos los aspectos. En otros temas, se nos ha ordenado asegurarnos que aquellos que proveen la información sean un mínimo de dos personas ´Adil (justas-desde el punto de vista de la definición Islámica).

Para demostrar que las palabras de una persona son reales en un tema en particular (para proteger y salvaguardar el honor de una persona o un grupo de individuos y prevenir que se generen cualquier tipo de resultados negativos) además de las dos condiciones mencionadas anteriormente (la rectitud de la persona que da el testimonio y el número de testigos que deben estar presentes cuando dan testimonio, en un tema social de mucha sensibilidad como lo es el adulterio o el robo) la religión del Islam también establece dos condiciones con las que deben cumplir las persona que hacen de testigos. Si no se cumple con éstas, entonces el testimonio de la persona no tendrá la más mínima validez e importancia. Algunas de esas condiciones son:

1. El testigo debe poseer una excelente salud visual y una memoria poderosa, de tal forma que no añada ni omita algo acerca de lo cual quiere atestiguar.

2. Aquellas cosas que uno puede diferenciar por medio de los sentidos deben ser atestiguadas por medio de uno de ellos. Por lo tanto no es permitido basarel testimonio propio en un estimado, un supuesto o una presunción y según las palabras del Imam (la paz sea con él):

“Aquello acerca de lo cual se te pide que declares debe ser tan claro como el sol, evidente y claro, de lo contrario no tienes el derecho a propagar ningún rumor”.

3. Una persona que sin ninguna base o fundamento declara sobre un tema sin demora o vacilación (sin primero confirmar la información) debe ser flagelado y también debe ser presentado ante la gente como un calumniador, es decir alguien que da un falso testimonio para que la próxima vez no se acepte lo que él diga.[1]

Estas condiciones son prueba de que la religión del Islam—cuando específica los prerrequisitos para poder aceptar una información—lo que hace es luchar para evitar que la sociedad Islámica caiga en los peligros que surgen por propagar rumores y y en manos de fuerzas demoniacas que crean mentiras. Por lo tanto, la religión enfáticamente le ha ordenado a sus seguidores que tengan fe verdadera en que deben revisar cuidadosamente y estudiar de igual manera cualquier noticia que les llegue a sus oídos de parte de personas que son pecadores, sin vergüenza (que pecan en público) o de personas en las que exista la posibilidad de inventar información o de mentir acerca de algún tema. Esto se hace para que los creyentes inconscientemente no acepten una información falsa que traiga como consecuencia daño e injuria para otra persona.

Los mentirosos en la época del Profeta Muhammad (P).

En tiempos del Profeta del Islam (P), Walid ibn ´Aqabah Abi Mu´it, que pertenecía a una de las ramas del árbol corrupto de los Bani Omeya—se le dio la responsabilidadde dirigirse a la tribu de Bani al-Mustalaq con el fin de recolectar el impuesto islámico (zakat) y llevarlo a Medina. Cuando la gente de esa tribu se enteró que se aproximaba el representante del Profeta, todos se apresuraron a recibirlo y a darle la bienvenida en su pueblo. Sin embargo, debido a que anteriormente había existido una enemistad entre Walid y esta tribu (antes de la llegada del Islam) éste pensó que la tribu se acercaba para asesinarlo sin primero ir y encontrarse con aquellos que estaban a cargo de darle la bienvenida en el pueblo, Walid se devolvió desde el punto al cual había llegado y se dirigió hacia la ciudad de Medina. Se dispuso a narrarle al Profeta (P) que la tribu de Bani al-Mustalaq había rechazado las enseñanzas del Islam y que no tenían voluntad de pagar el impuesto islámico y aún más, ¡que tenían la intención de asesinarlo! No hay necesidad de decir qué tan peligrosa e incorrecta es una información de este tipo y hasta qué punto dicha información puede llegar a generar daño y perjuicio a gente inocente.

Los musulmanes de Medina llegaron a un punto en el cual debían decidir qué hacer con esta tribu (Bani al-Mustalaq). Entre tanto les fue informado a los Jefes de ésta lo que había sucedido y ellos se apresuraron a visitar al Profeta (P) y le dijeron: “Nos refugiamos en ti de la ira de Al-lah y de Su Profeta”.

El Profeta de Dios que se encontraba muy decepcionado les dijo, “Retráctense de lo que han hecho y regresen a las enseñanzas del Islam. Si no lo hacen enviaremos a alguien a que los corrija, esa persona es mi vida y mi alma”, en ese momento el Profeta colocó su mano sobre el hombro de Ali ibn Abi Talib (a.s.).

El Santo Profeta no se detuvo ahí, al contrario, en secreto despachó una persona hacia la tribu de Bani al-Mustalaq para que observara la conducta religiosa de este pueblo. Fue por medio de esta persona que el Profeta comprendió que la información que había traído Walid era una vil mentira ya que esta gente al momento de la oración se imbuía en su adoración y estaban dispuestos a pagar voluntariamente sus impuestos islámicos.[2]

¿Quién era Walid?

Walid era el hijo de ´Aqabah ibn Abi Mu´it y como se sabe´Aqabah era uno de los más acérrimos enemigos del Profeta (P). También fue uno de los cuatro que siempre solían irritar y molestar al Profeta (P).[3]

´Aqabah

fue aquel que no sentía vergüenza al arrojar basura en frente de la puerta del Profeta y cada vez que se encontraba cara a cara con él, usaba las palabras más obscenas en su presencia. Además, cada vez que veía al Profeta prosternarse trataba de lastimarlo violentamente. Su enemistad con el Profeta alcanzó tal nivel que éste le dijo: “Si alguna vez te veo en los alrededores del Haram, te castigaré por todo lo que me has hecho”.

Áqabah fue asesinado en la Batalla de Badr, después de haber sido capturado, la cual fue la primera guerra librada en contra de los musulmanes por parte de los politeístas.

Walid era una de las ramas de este árbol maldito (Los Bani Omeya) y no distaba mucho de la maldad de su propio tallo (su padre). Según lo que indica las aleyas del Corán era un pecador y una persona impura quien debido a la animosidad y el odio del pasado que tenía en contra de la tribu de Bani al-Mustalaq o debido a su imprudencia, quería derramar la sangre de los musulmanes. El Corán al respecto dice:

“Acaso el creyente es como el corrupto, no son iguales”.

Un gran grupo de exegetas del Corán por no decir todos han escrito que “el significado de un verdadero creyente en este versículo es Ali ibn Abi Talib (S) y el significado de un corrupto es Walid.”[4] Este versículo fue revelado en un momento en el cual la manifestación de la fe verdadera y la manifestación de la falsedad, es decir Ali ibn Abi Talib y Walid, respectivamente hablaban de si mismos. Walid con arrogancia hablaba de su familia y se jactaba frente Ali, sin embargo Ali ibn Abi Talib consideraba como su orgullo y honor a su fe y creencia en el Islam y fue así como le dijo a Walid, “Tranquilízate, eres un hombre en cuyo corazón aún no ha entrado la fe verdadera…” fue en este momento en el cual se reveló el versículo anterior acerca de estas dos personalidades.[5]

La maldad y enemistad que Walid guardaba dentro de si no se detenían ahí. Fue durante la sucesión de Uzman ibn al-Affan que el liderazgo islámico cayó presa de inclusive más divisiones y guerras ya que Walid era el hermanastro del Califa de esa época, fue designado como el gobernador de Kufah. Durante aquellos días, únicamente aquellas personas que pertenecían a la familia del Califa eran designadas a los mejores puestos dentro del gobierno.
(ver la continuación en archivo pdf)

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[1] Al-Khilafa (Sección de los Testigos), página 235.

[2] Al-Kashaaf, vol. 3, página 149.

[3] Las otras tres personas eran: Abu Yahl, Abu Lahab y Hakam ibn al-´As ibn Umayyah

[4] Hisan ibn Zabit, el poeta del Mensajero de Dios escribió una poesía haciendo referencia a esta persona. “Al.lah ha revelado un versículo-en el libro indiscutible acerca de Ali y de Walid y la fe ha sido atribuida para Ali.”

[5] Comentario del Nahyul Balagha, volumen 2, página 103.

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