La doctrina de la escuela del amor respecto al Hombre Perfecto 

Por Ayatola Murtada Mutahhari

Otra escuela ideológica que recibió una atención muy grande en la India y en el cristianismo es la del amor. Los cristianos denominan a su doctrina escuela del amor, pero como ya advertimos, extreman tanto la cuestión que bien se la puede llamar escuela de la debilidad o docilidad. ¿Qué es la escuela del amor?

Esta doctrina considera equivalente la perfección humana al servicio y la benevolencia hacia los seres humanos, es decir exactamente lo opuesto a la escuela nietzschiana. Todo lo que Nietzsche a excluido o negado, la escuela cristiana lo confirma. El cristianismo considera que el hombre perfecto es quien hace el bien por y para el pueblo, que humanismo significa servicio al género humano. Servicio al género humano es lo que los occidentales entienden por altruismo y filantropía. Esto es lo que expresan nuestros propios periódicos o revistas cuando dicen que tal acto es o no es humano. Saadi tiene un conocido verso al respecto:

“No es la alfombra de rezar

o las cuentas del rosario,

no es la capa de lana rústica.

El adorar no es nada de eso

sino el servicio al hombre que necesita”.

En este verso de Saadi, como sufí que era, se dirige a los derviches y sufís que no hacen nada y pasan todo el tiempo rezando y preocupados solamente en sus alfombras para el rezo, la cuentas del rosario y las capas de lana que visten. Porque esta gente no tiene ninguna idea de altruismo y filantropía es que Saadi, con el objeto de producir el shock que desea, exagera la cosa diciendo que el adorar no es nada de eso sino servicio a la humanidad. Otros han dicho lo mismo con palabras diferentes: “Bebe vino, incendia el púlpito, pero no dañes a nadie”, aunque esto no es un argumento válido porque es irse a los extremos.

Quienes adhieren a esta doctrina aseguran que en este mundo existe solamente una cosa mala y es dañar o lastimar a la gente. Sostienen que la bondad significa solamente benevolencia hacia otros. La escuela del amor sostiene entonces; que existe solamente una perfección, un valor o virtud, que es hacer el bien a la gente. También dicen que solamente existe un mal, y tal es dañar al prójimo.

LA INVITACIÓN DEL CORÁN A LA VIRTUD Y LA ENTREGA O SACRIFICIO

Esta escuela también debe ser valorada. No cabe duda de que el Islam considera que ser bueno y hacer el bien al prójimo es una cualidad humana superior. La generosidad con la gente y el sentimiento de compasión se consideran en el Islam como un signo de perfección que goza de gran excelsitud, pero se opone a que sean la expresión exclusiva del mérito o valor de alguien.

Como vimos en el versículo 16:90 del Sagrado Corán, Dios nos ordena la justicia y la equidad, y también la beneficencia y caridad, estando estas últimas ética y hasta socialmente por sobre la justicia. Dicho versículo nos atañe y compromete, pero no para invadir los derechos de otros, o para que demos a otros lo que es nuestro, en otras palabras para hacer sacrificios (izar).

Izaro auto-sacrificio es un principio coránico. Significa dar preferencia o prioridad a los demás en cosas que son muy propias y que uno necesita. Izar es una de las más sublimes manifestaciones del humanismo y es destacada en una alta jerarquía por el Corán. Leemos en el Libro Sagrado: “Los ya establecidos en la casa y en la fe desde antes de su llegada (de los emigrados mecanos), aman a los que han emigrado a ellos, no codician lo que se les ha dado y les prefieren a sí mismos, aún si están en la penuria...” (59:9). En el Corán se registran muchos otros ejemplos de izar o auto-entrega, por ejemplo: “Por mucho deseo que tuvieran del alimento se lo daban al pobre, al huérfano y al cautivo diciendo: “Os damos de comer sólo por agradar a Dios, no porque queramos de vosotros recompensa ni gratitud” (76:8-9).

UN EJEMPLO DE HUMANIDAD

La humanidad, la misericordia y la compasión están entre los principios islámicos. Se narra en la historia del Islam que una vez un pagano aristócrata fue a ver al Profeta (B.P.D.). Este estaba sentado con uno de sus hijos en el regazo cuando llegó el idólatra quien advirtió que seguía acariciando al niño. Dijo entonces asombrado: “Yo tengo diez hijos pero no he besado a ninguno de ellos”. La cara del Profeta (BPD) se puso roja al escuchar la declaración de tal falta de sentimientos y le dijo: “Quien carece de misericordia, no recibirá ninguna misericordia del Señor” (Yame-as-Saghir, vol. 2, pág. 183).

Tenemos al efecto innumerables narraciones y tradiciones. La vida del Imam ‘Alî (P) fue y es, en sí misma, el más perfecto ejemplo de benevolencia y humanidad. Fue la humanidad y la misericordia personificada. Al enfrentarse con el débil ‘Alî (P) se transformaba en un agitado mar de misericordia y compasión.

LOS SENTIMIENTOS HUMANOS EN OCCIDENTE

Ya hemos mencionado que la moral y ética occidental tienen un núcleo endurecido y que los occidentales son toscos y duros de corazón. Esto lo reconocen los propios occidentales y consideran la benevolencia, las obras caritativas y cosas parecidas como algo esencialmente oriental. Incluso el amor paternal o fraternal es raro o débil entre los occidentales. Los orientales se han dado cuenta de esto y dicen que los sentimientos humanos existen solamente en oriente que la vida occidental es seca e insípida. Aunque gozan de cierta justicia social no tienen la benignidad y el afecto propios de orientales. Un iraní fue a Austria donde se operó de un problema intestinal. Su hijo, que lo cuidaba, lo llevó a un restaurant donde trabajaba pues todavía no estaba lo suficientemente repuesto como para moverse mucho. En una mesa contigua estaba sentada una pareja de la zona, la cual observaba a padre e hijo. En una ocasión que el hijo se levantó para alcanzar algo la pareja aprovechó para entablar una conversación con él. Cuando el joven volvió donde su padre éste quiso saber de que hablaban y el hijo le dijo: “La pareja quería saber a quien estaba atendiendo y yo les dije que estaba cuidando a mi padre. Se sorprendieron y me preguntaron por qué necesitabas mi atención. Les expliqué usando su propia lógica que era un estudiante en su país mantenido por mi padre, y nuevamente se asombraron por el hecho de que gastes tu dinero para mi educación”.

El padre comentó que “ellos nos consideraban gente de otro mundo”. La pareja después de un rato se acercó a la mesa del padre e hijo y comenzaron a hablar. Dijeron: “También nosotros tenemos un hijo en el extranjero que hace tal y tal cosa. Hace 30 años nos comprometimos casarnos y decidimos vivir juntos así como conocernos mejor uno al otro, cosa que nunca ocurrió antes de nuestro casamiento formal”. Más tarde el joven iraní se dio cuenta de que la pareja había expresado que tuvo un hijo para nada.

El desaparecido Dr. Muhaqqeqi, quien había sido enviado a Alemania por el también fallecido Aiiatullah Buruyerdi, relató la siguiente historia: “Entre las personas convertidas al Islam mientras estuvimos en Alemania, estaba un profesor erudito que nos venía a ver frecuentemente y nosotros lo visitábamos también a menudo. Hacia el fin de su vida, este profesor fue hospitalizado con un cáncer terminal. Como musulmanes lo visitábamos seguido en el hospital. Un día se quejó diciendo: ‘Cuando me enfermé la primera vez, me examinaron y me diagnosticaron cáncer. Mi mujer y mi hijo me dijeron al enterarse: «Dado que te vas a morir te vamos a dejar»’. Le dijeron adiós y nunca más volvieron, sin entender que un enfermo en tal condición necesita benevolencia y que se sientan identificados con su problema o situación. Finalmente el hombre murió y nosotros fuimos al hospital para ver que podíamos hacer para su funeral. Su hijo estaba allí y nos pareció bien que viniera a recoger a su padre muerto. Sin embargo, un rato más tarde nos enteramos que había vendido el cuerpo de su padre al hospital con anterioridad y que estaba allí para hacer la entrega formal del cuerpo y cobrar su dinero”.

PRIORIDAD DE LA JUSTICIA SOBRE EL AUTOSACRIFICIO

Con lo anterior no queremos decir que los occidentales carezcan de benevolencia y compasión. Lo que queremos significar es que la mayoría de las cosas que podemos llamar benevolencia o compasión son formas de egoísmo. ¿Qué es compasión o benevolencia? Es usar lo que a uno le asiste (en derechos o posesiones) en beneficio de otros. Para hacer esto es necesario poseer antes criterios que no nos permitan usurpar los derechos ajenos, que nos lleven a respetarlos y a entender cuáles son nuestros propios derechos y luego usarlos en beneficio de los demás. Una conducta así es realmente benevolencia o compasión social.

Pero hay individuos que no se satisfacen con poseer sus propios derechos y están buscando constantemente la manera de obtener dinero o riquezas legal o ilegalmente.

Gente así, a la vez que no tiene en cuenta para nada al prójimo y a menudo viola los derechos de otros, puede, ocasionalmente, gastar mucho dinero con sus amigos, esperando que eso se considere generosidad y filantropía. Pues no, eso no es benevolencia ni compasión. Es egoísmo, porque tal acto está motivado en una actitud egoísta. Se realiza con el objeto de mostrarse, darse a conocer. Quien usurpa los derechos ajenos y luego despilfarra no es generoso.

Consideremos otra cualidad, a la que podemos llamar hospitalidad.

Podemos jactarnos y decir: “Somos personas cuyas puertas están abiertas para las visitas”. De esta manera, aseguramos ser hospitalarios. Pero la hospitalidad que es financiada con bienes o dinero arrebatado a otros no es para nada hospitalidad.

El Imam ‘Alî (P) ayudaba a su esposa Fátima Zahra (P) en las tareas de la casa de Zahra (P); las hacía por propia voluntad[1], no le eran impuestas por el Imam ‘Alî (P). De todos modos éste le ayudaba para que no se sobrecargara de trabajo.

Toda vez que uno acoge huéspedes, ¿manifiesta con ello hospitalidad y generosidad?, no necesariamente.

Ocurre que muchos de estos procederes no son verdaderos actos de benevolencia o compasión a menos que adquieran la dimensión del izar o auto sacrificio, lo cual ya es otra cosa. Quien quiera actuar en base a la benevolencia (verdadera) en su trato social debe alcanzar el estado de la equidad y no violar nunca los derechos ajenos. Sin embargo, si desea cederles a otros sus propios derechos ello resulta totalmente bueno. Nosotros hemos contado con grandes hombres entre los sabios musulmanes que se cuidaron escrupulosamente de no abusar de los demás ni engañarlos respecto de sus derechos, hasta el punto de que jamás reclamaron nada a sus esposas e hijos.

Se cuenta por ejemplo del fallecido Mirza Muhammad Taqi Shirazi, una de las más grandes autoridades sobre jurisprudencia islámica, nunca pidió a alguien de su familia que hiciera algo por él, ni siquiera que le alcanzara un vaso de agua. En una oportunidad estuvo enfermo, su familia le preparó sopa, se la llevaron y se la dejaron fuera de su habitación. Pero como estaba imposibilitado de moverse hasta allí, no llamó a nadie para que se la alcance y no la tomó. Dudaba de si sería religiosamente correcto que su mujer viniera desde la cocina donde estaba ocupada haciendo sus cosas para que le alcanzase la sopa.

UN EJEMPLO DE VERDADERO AUTOSACRIFICIO

La siguiente historia acerca de la conducta de algunos de los discípulos del Profeta (BPD) demuestra la esencia de izar o auto-sacrificio. Sucedió durante la batalla de Muta, en la que se vieron envueltos los musulmanes. Un grupo de combatientes fueron heridos en la batalla, estaban sangrando y muy sedientos. Una mano auxiliadora tomó una vasija de agua para dar de beber a los heridos. Pero cada creyente herido al que se le daba el agua la rechazaba a favor de alguno que estuviera más sediento que él. Cuando llegó hasta el último de los heridos y volvió donde el primero encontró que había muerto de sed. Y vio que lo mismo había ocurrido con quienes ofrecieron sus vidas para que otro pudiera vivir.

LOS PROBLEMAS DE LA ESCUELA DEL AMOR

La escuela del amor o del servicio a otros —el servicio surge del amor— enfrenta dos problemas o dificultades. Indudablemente el servicio y amor es un valor humano, pero solamente uno de los diversos valores humanos. Los dos defectos o errores que se mencionan respecto a la escuela del poder también son válidos y aplicables a esta escuela.

Uno de ellos es que esta escuela, al igual que la otra, es una escuela de un solo valor. Adhiere a un solo valor, el cual es, precisamente, el del amor y el servicio por la humanidad. Niega todos los otros valores en ese mismo nivel. El amor es un atributo sublime en el ser humano. Y así lo son también la munificencia, la generosidad, que, como lo han probado los filósofos, son además Atributos Divinos generales. Sobre esto no hay ninguna duda. El error de los seguidores de esta ideología es que sostienen que solamente es valioso servir al género humano y que humanismo significa solamente servir al prójimo.

Así como, precisamente, la escuela de la fuerza no ha apreciado correctamente qué significa “poder”, y sostiene que solamente significa fuerza física, ignorando la fuerza mental y espiritual, quienes dicen que el servicio a la humanidad es el único valor auténtico, cometen el mismo error.

¿Qué significa servicio al género humano? ¿Qué implica? ¿De qué se compone dicho servicio? ¿Qué aspectos del hombre deben ser servidos y atendidos y cómo? Seguramente el ser humano necesita alimento, ropa, refugio, etc., y debe ser auxiliado en dichas áreas. El ser humano debe vivir libremente y merece que se le ayude a obtener esa libertad si no goza de la misma o se ve privado de ella. Ayudar al ser humano en cosas como las mencionadas, sin duda es un servicio al mismo. De todos modos se puede plantear: ¿cuál es el resultado final? ¿Deberíamos seguir prestando tales servicios aunque la gente del caso no desee ayudarse a sí misma y continúe agrediéndose al mantenerse en caminos que lo llevan a la miseria?

¿Es correcto decir que los caminos que sigue el ser humano y su conducta futura no nos debe preocupar y que nosotros solamente deberíamos asegurarnos que las criaturas de Dios tengan donde habitar y que comer? ¿O deberíamos tener en cuenta esos servicios meritorios que ayudan a impulsar y desarrollar el humanismo y los valores humanos? Este es el quid de la cuestión, es decir, el servicio al género humano es provechoso y digno cuando se alinea junto a otros valores humanos. De otro modo, no serviría para nada.

Algunos preguntan: las órdenes de Dios y los principios de la fe, ¿significan otra cosa que la buena voluntad y el servicio al género humano? También dicen que uno debe adorar a Dios porque el género humano puede ser mejor servido a la luz de dicha adoración. Tales personas consideran las enseñanzas y dogmas de todas las religiones, incluyendo el Islam, y los puntos de vista expresados por grandes sabios y estudiosos, como un preludio para el servicio a la humanidad. No se preguntan en qué quiere convertirse el género humano o si quienes van a ser ayudados y atendidos deben tener algún plan o programa.

No, nada de eso —sostienen—. La fe no es un preludio de servicio a la humanidad, ni la adoración a Dios una introducción al mismo. Lo opuesto es el enfoque correcto: el servicio a la humanidad prepara para la fe y la adoración a Dios. El servicio a la humanidad antecede a la sabiduría, es una etapa previa a la observación de otros valores humanos. Esto significa que debemos servir a los seres humanos para llevarlos al camino de la fe, de la adoración de Dios y de otros valores... (ver la continuación en archivo)

 

 

Extraído del libro El Hombre Perfecto Desde la visión del Islam y otros pensamientos;

Editorial Elhame Shargh

Fundación Cultural Oriente

 

 

 

 

Todos derechos reservados.

Se permite copiar citando la referencia.

www.islamoriente.com

Fundación Cultural Oriente

 

 

[1]Según las normas islámicas la mujer no está obligada a realizar las tareas del hogar para su esposo. (Nota del Editor)

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