La Necesidad de las Ciencias Sagradas

Por Seied Husein Nasr

Traducción: Alix Leslie y Y. González

El mundo hoy está necesitado más que nada de sabiduría, de ese supremo conocimiento o Ciencia del Real, la cual no es otra cosa que la Metafísica en su sentido tradicional o «Ciencia Sacra» tal como hemos definido esta frase en este libro y en otras partes. Pero el mundo está necesitado también de una ciencia sagrada perteneciente al área de la manifestación y contingencia pero sin embargo basado en la Ciencia Suprema o la Metafísica, una ciencia que puede establecer una conexión a los diferentes niveles de conocimiento de lo sagrado, una vez más. Más aún, el principio de que la Naturaleza odia el vacum, se puede aplicar tanto al área de la Metafísica y la Ciencia cosmológica como a las Ciencias Tradicionales. De la misma manera que en Occidente la desaparición de la auténtica Metafísica nos llevó a su «reemplazamiento» por todo tipo de alternativas filosóficas débiles, las cuales han llevado finalmente al suicidio de la Filosofía dentro del pensamiento postmoderno, el eclipse de la Ciencia Sagrada en el mundo moderno ha llevado a numerosos sustitutos, desde el Ocultismo y tratamientos «new age» de las ciencias tradicionales, hasta la trivialización de las diferentes formas de las Ciencias Tradicionales y Sagradas por su revisión a través de los ojos del positivismo. La consecuencia es la aparición de una gama completa de desinterpretaciones y caricaturas de las Ciencias Sagradas las cuales son prácticamente parte y porción de la escena cultural en el día de hoy. Lo más obvio de estos sustitutos son las ciencias ocultas, las cuales, contrariamente a lo que fue predicho por los sociólogos e historiadores positivistas de días pasados, apenas han desaparecido, en lo que concierne a la humanidad moderna. Por el contrario, estas «ciencias» parecen crecer dando saltos hasta el punto que el paisaje mental del hombre moderno se hace cada vez más secularizado como resultado de una propagación cada vez más grande de la perspectiva científica moderna con su innata oposición al significado mismo de todo lo sagrado, especialmente como una categoría relacionada con el conocimiento. Muchas de esas ciencias ocultas contienen residuos o restos de las auténticas ciencias tradicionales, mientras muchas otras están vacías de cualquier interés tradicional en absoluto. Incluso en casos donde algo sobrevive del significado simbólico de la Ciencia Tradicional, -la cual constituyó la fundación de la ciencia oculta en cuestión- , el significado real de esa realidad simbólica está, no obstante, perdido por la falta del conocimiento metafísico necesario para interpretar la ciencia en cuestión y además por la pérdida de visión de ese Universo sagrado donde las ciencias tradicionales y su simbolismo poseía e incluso hoy continúan poseyendo significado. Hay, además, una ola nueva y de total interés por los residuos de las Ciencias Tradicionales asociadas con la así llamada «espiritualidad new age» la cual busca ir más allá de los confines de las ciencias positivistas y entrar en el mundo de las Ciencias de lo Tradicional y la Ciencia Sagrada, las que tratan normalmente, sin embargo, de una manera  superficial y sin seriedad. En manos de muchos de sus seguidores el I Ching o la astrología hindú se convierten simplemente en una forma alternativa de conocimiento, para nada relacionado con lo sagrado y trascendental. Las Ciencias Tradicionales han sido simplemente introducidas para llenar el vacío creado por la muerte de todo lo que es sagrado desde el punto de vista del hombre moderno, pero están tratadas de una manera que no es profundamente diferente de las así llamadas ciencias positivas adoptada por tantos pensadores new age y gurus. Asociado íntimamente con ese fenómeno está la psicologización de la enseñanza tradicional tipo Jung por los muchos que han sido atraídos al estudio de Ciencias Tradicionales tal como la Alquimia y la Astrología por vía de la Psicología. Sin duda tales Ciencias Tradicionales poseen una dimensión relacionada con el reino de la psique, pero no pueden ser reducidas a una forma de Psicología sin la destrucción de su  significado cosmológico y finalmente metafísico. Sin embargo, el mundo de hoy observa una proliferación continua de tal manipulación de la Ciencia Tradicional y Sagrada para satisfacer una necesidad la cual es experimentada profundamente por mucha gente, especialmente aquellos que ya no pueden encontrar un hogar intelectual para sí mismos en el paisaje mental creado por el racionalismo moderno, el empirismo y el cientifismo. Paradójicamente, este deseo de ir más allá de los confines de la ciencia positiva aparece entre bastantes personas de las que practican las ciencias modernas mismas especialmente entre los físicos, algunos de los cuales han señalado la necesidad de volverse a las cosmologías tradicionales y a las filosofías de la Naturaleza para crear un soporte más amplio en el cual poder integrar los descubrimientos de la Física contemporánea.

Existe un amplio espectro de puntos de vista sobre este tema, desde aquellos que son al mismo tiempo respetables metafísicos y científicos hasta señores físicos que buscan obtener una síntesis entre los últimos descubrimientos de la Física y caricaturas de las doctrinas cosmológicas tradicionales, igualmente de origen oriental. Se está creando rápidamente unas zonas intermedias entre la Física y una especie de «misticismo cósmico» de dudosa autenticidad, que, no obstante, refleja una vez más la necesidad de algunas personas de una auténtica Ciencia Sagrada. En este contexto, la así llamada «nueva gnosis» ha sufrido un rápido desarrollo durante los últimos 20 años, especialmente en Francia. Desde luego, también existe, junto a esta actividad mencionada, el intento de muchos historiadores oficiales de la ciencia, encabezados por E. Mach y otros padres de esta disciplina desde las primeras décadas del siglo XX, para explicar las Ciencias Tradicionales de la Naturaleza como los preludios infantiles de los gloriosos descubrimientos de la Revolución Científica y sus consecuencias. Pero un detallado estudio del terreno intelectual y cultural contemporáneo, muestra hasta donde tal punto de vista ha sido capaz o no de satisfacer las necesidades que la gente de hoy en día tiene de una ciencia sagrada, a pesar del meritorio trabajo que numerosos historiadores de la Ciencia han realizado para hacer accesible las fuentes escritas así como los análisis en varios idiomas modernos de muchas de las Ciencias Tradicionales y Sagradas.

Nuestro objetivo aquí no es manifestar una actitud hipercrítica sobre este o aquel modo de tratar las Ciencias Tradicionales y Sagradas en el mundo moderno. Tal crítica requiere un estudio aparte. Al mencionar esta forma de contemplar tales ciencias, la difusión de estas formas de pensar y su éxito o fracaso consiguiente, pretendemos señalar la necesidad real de las Ciencias Sagradas existentes en la actualidad. Ni el tratamiento positivista que tales ciencias han recibido ni su consideración como algo opuesto al positivismo pero también desde fuera del contexto de la Tradición Sagrada, han demostrado ofrecer resultados satisfactorios; no más que la moderna filosofía al tratar de satisfacer la sed de sabiduría del hombre contemporáneo. La necesidad de cultivar y dominar las Ciencias Sagradas continúa y continuará hasta que las auténticas Ciencias Sagradas sean  restablecidas a la luz de los principios metafísicos que necesariamente las gobiernan. En los capítulos de este libro hemos tratado de indicar algo de la naturaleza de las Ciencias Sagradas, cómo ellas se relacionan con el mundo natural tanto como con el mundo del espíritu y cómo están inexorablemente unidas y derivan con esa Ciencia Suprema que procede de la Fuente de toda realidad, con lo Real como tal. Esperamos que estas páginas provoquen un mayor interés tanto en el redescubrimiento de estas Ciencias Supremas como en el cultivo de formas auténticas de las Ciencias Sagradas, las cuales pueden, por sí mismas, satisfacer en profundidad las necesidades de los seres humanos de este conocimiento que está intrínsecamente unido a lo sagrado; esa modalidad de conocimiento que es inseparable de la santidad y esa forma de santidad que acompaña inseparablemente al conocimiento. Como dijo el poeta sufi Rumi: «No busques el agua, busca la sed». Primero es necesario entender y experimentar la necesidad de una Ciencia Sagrada.

Una vez que la naturaleza de tal necesidad es realizada completamente y se comprende la falsedad de los falsos sustitutivos de tal ciencia, de la Ciencia Suprema deriva una verdadera Ciencia Sagrada desde la que se puede interpretar el mundo manifestado y que permite reinterpretar y recomponer tanto el microcosmos como el macrocosmos.

«The Need for a Sacred Science» - Ed. Curzon Press, 1993. UK Kauzar ha traducido y publicado los tres primeros capítulos en números anteriores.

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