Los derechos de la mujer en el Islam y la felicidad del ser humano y la justicia en una sociedad

Conferencia del Profesor Rahimpur Azqadi

(Ecuador – 2011)

Traducción: Sheij Suhail Assad

Desgrabación: Fabiana Ríos

Corrección: Sheij Abdulkarim Paz

Dr. Rahimpur Azqadi

En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso, la paz de Dios sea con todos sus profetas. Buenas tardes, es un gran placer estar en este encuentro junto a mis hermanos y mis hermanas de Ecuador. Agradezco especialmente a las autoridades de la Casa de Cultura que nos han permitido este espacio para este encuentro, especialmente a la presidenta, la Asociación de Mujeres de Negocios, por esta oportunidad que nos ha permitido de participar en esta reunión junto a ustedes.

Este es mi primer viaje a Ecuador y es sinceramente un placer poder hablar frente a mujeres y hombres activos en el campo del comercio y la economía, en el campo intelectual, frente a una elite intelectual interesante. Para esta ocasión me habían pedido hablar, en una primera instancia, sobre los temas referentes a los derechos de la mujer en el Islam y luego unir este tópico con el tema de la justicia y la felicidad en la vida del ser humano. Voy a tratar de hablar acerca de la perspectiva islámica de estos temas para poder dar detalles de nuestra visión respecto de estos tópicos.

Visto y considerando que el tema de los derechos humanos es un tema directamente relacionado con la justicia y también teniendo en cuenta el hecho de que muchos medios de comunicación, a través de las mentiras, han tergiversado muchas veces la imagen del Islam, presentando una imagen contraria a los derechos humanos. Voy a tratar de poder hablar y dar un informe acerca de la justicia según la visión islámica, de una forma general, basado en los textos sagrados islámicos y luego adentrarnos en un tema más particular que tiene que ver con los derechos económicos y sociales de la mujer, en donde voy a plantear un eje principal, dentro de los diversos derechos que tiene la mujer en el Islam.

La sociedad justa

El Sagrado Corán es la revelación divina al profeta Muhammad, el último de los profetas, luego de una cadena profética que comienza desde Adán, pasando por Abraham, Noé, Moisés y Jesús y muchos otros profetas. En esa revelación y en esa palabra divina, aparecen los principios fundamentales que hablan acerca de los derechos humanos en el Islam. Básicamente la teoría coránica dice que el ser humano, para construir su sociedad y la justicia en dicha sociedad, tiene que partir basado en unos criterios y pactos justos y veraces, es decir que en las relaciones humanas, dentro de un grupo humano en la sociedad debe existir un cumplimiento de los pactos y criterios claros, que el Corán llama la balanza, por eso en el versículo aparece la frase: “Cumplan con lo que propone el peso justo o el criterio justo y la balanza”, esto significa, en la interpretación del texto sagrado, que una sociedad tiene que basar su criterio de comportamiento, entre las partes diversas, en la justicia, la veracidad y la igualdad.  Toda sociedad que no quiera basar su movimiento humano, en materia de relaciones, en la justicia y en la veracidad, está condenada a no triunfar en materia de derechos humanos.

En otro versículo del Corán dice: “No subestimen el servicio y la actividad de los hombres”, es decir que uno no tiene derecho a subestimar o no valorar correctamente el esfuerzo de las demás personas. Por otro lado en las narraciones aparece que no deben usurpar o quitar los derechos de los hombres. Y en otra aleya o versículo coránico, no corrompan en la tierra, es decir que la corrupción es uno de los criterios de la no justicia en el Islam por lo cual el hombre tiene que comportarse en un marco sano, de no corrupción.

Si nos preguntan acerca de cuál es la sociedad ideal que propone el Islam para el ser humano, la narración nos dice: “Aquella sociedad que ha puesto la balanza de la justicia entre las personas”, es decir aquella sociedad en donde las relaciones interpersonales se basan en un referente y un criterio justo. Por otro lado, no debe existir diferencia entre pueblo, raza, etnia, idioma o cultura, si no que todos deben detentar los mismos derechos, la sociedad perfecta e ideal es aquella donde nadie oprime a nadie, es decir no dividen la sociedad entre opresores y oprimidos, todos deben tener los mismos derechos, aquella sociedad en donde la verdad debe decirse, es decir, no se debe ocultar una verdad en pro de una opresión o injusticia; aquella ciudad, sociedad en donde la libertad de expresión tiene que ser básica para todos los hombres, la sociedad islámica ideal es aquella sociedad en donde la seguridad, la libertad y el bienestar pertenece a todos por igual, no creemos en las sociedades en donde la libertad, el bienestar y la seguridad es propiedad privada de un pequeño grupo o una minoría. Es una sociedad ideal o perfecta aquella en donde todos estos favores divinos pertenecen a todos los habitantes de igual manera.

La otra descripción que aparece en las narraciones y en los textos sagrados respecto de la sociedad universal, la sociedad humana ideal es aquella donde se purifica a la sociedad de cualquier tipo de mentira y engaño. Es decir que la veracidad y la verdad deben gobernar en las acciones de los hombres; obviamente que para dicho objetivo, es necesario que todos nos sintamos responsables, es decir que el hombre dentro de un ámbito social responsable logre este tipo de cuestiones; no mentir y no engañar ni en lo político, ni en lo económico ni en lo social. Tenemos una obligación en el Islam que es tan obligatoria para los musulmanes como el rezar y el ayunar, que es el vedar el mal y el encomendar el bien, es responsabilidad de todos criticar cuando existe una injusticia en la sociedad y no quedarnos callados, es una necesidad encomendar el bien a los demás, es decir no sólo quedarnos así, viendo el bien en lo individual, sino promover el bien entre los habitantes de una sociedad. Es aquella sociedad en la que los derechos usurpados deben ser devueltos al pueblo, por eso nosotros creemos que aquellos derechos que se usurparon a los pueblos de África, de América Latina y de Asia, a través de las invasiones, de la colonización y del imperialismo europeo, deben ser devueltos a los pueblos de estos  tres continentes, aparte de los recursos que fueron saqueados, todo eso debe regresar a sus dueños para que exista justicia social. Por eso en el Islam no dividimos entre lo social y lo religioso, entre lo político y lo espiritual. En el Islam creemos que la tierra puede establecer su justicia cuando los habitantes hacen valer sus derechos; en el Islam creemos que la tierra no debe ser propiedad privada de ninguna minoría si no que debe pertenecer a todos. Para ese tipo de sociedad ideal y de sociedad universal, debemos luchar y esforzarnos, no es posible el cumplir o el lograr una sociedad como esa si no somos responsables y no luchamos en pro de dicho objetivo.

Es por eso que nosotros creemos que esta unión ente lo social y lo religioso, entre lo político y lo espiritual, es un principio islámico, que los que ostentan poder y riquezas deben estar libres, no deben estar bajo el control del pueblo, es decir que deben tener respuestas para que el pueblo sepa de dónde consiguieron dichas riquezas, de dónde consiguieron dicho poder. Es decir que no aceptamos alguien que ostente poder si no ostenta moral y ética, no aceptamos alguien que ostenta riquezas si no ostenta valores y principios; no aceptamos un poder político o económico si no está dedicado al establecimiento de la justicia; el poder político y el poder económico tienen que estar al servicio de la justicia social.

La justicia, en su primer fase comienza con la moral, no puede existir justicia a nivel social si no existe moral a nivel individual, y la moral a nivel individual comienza cuando uno puede tener un control sobre su vida, sobre sus deseos y sobre sus instintos, es decir, no estar gobernado por dichas condiciones. Una de las enseñanzas del profeta era que tenía buen trato y comportamiento con las personas, constantemente trataba de tener un trato agradable y amigable con las personas. El profeta siempre sonreía con los creyentes. Ustedes saben que la sonrisa puede ser de dos tipos, una sonrisa como una herramienta para manejar a las personas, manejar y explotar y utilizar y beneficiarse de las personas como lo hacen muchos gobernantes que su sonrisa es simplemente una simpatía falsa en pro de lograr sus propios intereses y que la gente pueda sentir simpatía por él; y hay otro tipo de sonrisa que es la manifestación de la verdadera simpatía, en donde el hombre simplemente desea llegar a Dios y desea transmitir el amor por las personas, ese tipo de sonrisa es el que el profeta nos ha enseñado en materia de comportamiento con las personas, y no una mera transacción entre hombres, de que uno sonríe para ganar poder y control sobre las personas y otros sonríen para ganar beneficios.

Ésas son las enseñanzas de nuestro profeta, él era una persona que sonreía, pero no para engañar, la narración dice que era una persona de buen trato, constantemente estaba sonriendo, constantemente era amigable y misericordioso con las personas, era un persona simple de trato, no era una persona de mal carácter, siempre sonriente y siempre simpático. El ángel Gabriel le dijo a Muhammad, el arcángel Gabriel, el ángel de la revelación, le dijo al profeta que Dios te ordena tener un buen trato con las personas y no ser rudo con ellos. De la misma forma en que Dios me ordenó tener un trato amable y amigable con las personas, también me ordeno adorarle y ser devoto. Las enseñanzas del profeta nos hablan del amor con las personas, debemos ser misericordiosos y amables con ellos.

Esos son principios de la moral individual y personal, ¿se pueden utilizar en la moral política y social? Muchos dirían no, eso es simplemente un tema personal, nosotros creemos que ese mismo trato con las personas debe ser propuesto en el trato con la sociedad, con el gobierno y con la política. Tenemos narraciones que dicen que el mejor político es aquél que utiliza su buen carácter con los demás, es aquél que es amable, amigable con los demás. Tenemos narraciones que dicen que luego de la fe, lo más importante para el intelecto humano es el buen trato con las personas, es decir, por un lado la fe como un estado del corazón y por otro lado, la buena acción en el comportamiento con las personas, un comportamiento moral, amigable y con amor.

Nos enseña el profeta que él era el de mayores favores, el que más hacía favores a la gente, el que más servía a la comunidad. Dice la narración profética, el más amado por mí y el más cercano a mí el Día del Juicio Final es el que mejor carácter tiene, el de más bello carácter. El mejor de vosotros es aquél que más se familiariza con la gente, el de más fácil relaciones puede tener con la gente, el que más amigable es con la gente. Esas son las relaciones interpersonales que nos enseña el profeta para poder crear un ambiente de paz y amor.

Del mismo modo nos enseñaba que ustedes deben intentar atraer los corazones de las personas y no sus cuerpos, no como alguien que se dedica únicamente a conseguir una compañía corporal de una persona aunque su corazón está en otro lado. Él decía con su buen comportamiento, con su buen trato, con vuestros principios y valores, con vuestra moral y la ética, gánense los corazones de las personas. La persona con un corazón puro está constantemente en búsqueda de la justicia y el amor; si ustedes entregan justicia y amor, las personas los seguirán. Decía la justicia no puede aplicarse, no puede ser una realidad en la sociedad si está basada únicamente en la esperanza, la justicia se puede conseguir en una sociedad cuando se basa en la acción, en el comportamiento práctico, es decir que simplemente desear la justicia no hace realidad la justicia; simplemente tener esperanzas de un mundo con justicia, pero sin acción, no hace realidad la justicia. Hablar simplemente o establecer la justicia como un eslogan o un lema teórico, no hace realidad la justicia, lo único que hace realidad la justicia es la acción, el sacrificio y la lucha. Aquellos que no luchan y no se sacrifican por los derechos de los hombres y la justicia social, Dios no los mirará con misericordia.

Nos enseña que muchos pecados capitales no serán borrados por Dios, a no ser que lo hagan a través del servicio a los necesitados, de poder saciar las necesidades de los desposeídos, a través del altruismo. Dice que Dios no acepta del ser humano sus acciones a no ser que sea bondadoso, que busque la hermandad entre los hombres que quiera vivir para el prójimo, que sea misericordioso con ellos. Dios no aceptará ninguna acción de devoción si uno no se preocupa por los demás, si uno no se preocupa por los pobres, por los necesitados, no sirve a los desposeídos. Dice que Dios entregará misericordia a aquél que se preocupa por sus hermanos. Cuando el profeta habla del pobre y del necesitado dice que el necesitado y el pobre son enviados de Dios, como que Dios ha enviado a esa persona para que uno lo sirva, aquél que priva a dicha persona del apoyo o de la colaboración, está privando a Dios; y aquél que otorga apoyo y colaboración está otorgando a Dios. (Dice un dicho del nieto del profeta, el Imam Husein, la paz sea con él: No rechaces a un pobre que te golpea la puerta, es un regalo de Dios para ti el servirlo[1])

Toda persona que alegre o introduzca felicidad en el corazón de un hermano, Dios lo hará feliz. Dios hará feliz a aquella persona que se sonríe frente al rostro de un hermano. Si alguien sacia la necesidad de una persona, cualquier necesidad material, necesidad alimenticia, necesidad de salud o necesidad económica o cualquier tipo de necesidad. Dios lo mirará con misericordia y le perdonará sus pecados. Decía el profeta, tengan en cuenta las necesidades y los derechos de los desposeídos, de los enfermos, de los ancianos, de los pequeños, de los débiles, de los que se han quedado en la mitad del camino, de los pobres. Éste es el segundo principio en la justicia islámica.

(Sirenas de fondo) Dice, parece que hablé algo muy peligroso (risas desde el público). Dice no, ahora voy a empezar a decir cosas peligrosas (más risas). Bueno,  uno podría decir, está bien, lo que usted dijo, todos lo aceptamos y es obvio que ayudar al pobre y preocuparnos por la justicia social es una necesidad y una obligación de todos, sin embargo ¿es suficiente con el sólo dar y otorgar o hay que ver de qué forma hemos obtenido las riquezas? Imaginemos que las personas, o un gobierno, o un estado, o un país han obtenido sus riquezas a través del robo de las invasiones, de la colonización, de la injusticia, de la opresión, de un ataque, de un saqueo a una población, ahora es rico y poderoso y ese dinero otorgado a los pobres, dice ¿eso es suficiente? Decimos ¡no! El otorgar en sí no es suficiente, el saber obtener la riqueza es una necesidad y una obligación para saber de qué forma entregar, porque esa persona que entrega, que otorga, que obtiene su riqueza ilegalmente, lo que le está dando a los pobres no es un favor, le está dando el derecho de los pobres, porque él ha usurpado dicho derecho de los pobres. Es necesario la dádiva y el otorgar, como es necesario obtener la riqueza legítima, legal, entonces. Entonces el tercer principio de la justicia social es que el derecho de los pobres se encuentra en la riqueza de los ricos. Entonces es una necesidad y una obligación quitar dichos derechos de la riqueza de los ricos para entregársela a los pobres.

(Sirena de fondo) ¿Podemos cortar ese ruido? Acaso los ricos ¿son gente de mayor honra, de mayor honor y los pobres Dios los ve como de menos honor?

Entonces para saber cuál es la visión islámica de aquellos que únicamente se dedican a reunir dinero sin preocuparse por la dimensión social, las narraciones del Imam Sadiq, que es un gran líder, un nieto del profeta, sucesor del profeta, del Islam dice que cuando Dios odia a una persona, hace que esa persona ame ciegamente el dinero, las pertenencias y las propiedades, le otorga a él simplemente los bienes materiales de la vida terrenal; lo deja simplemente con sus deseos, es decir que únicamente lo controlan los deseos, termina siendo un enemigo tanto de Dios como de los creyentes, le permite ser un corrupto y corromper en la tierra, hace que sea un opresor de los siervos, un opresor de las criaturas, de los demás hombres. Dice ése es el tipo de persona que se enriquece y su única preocupación es el dólar, es el oro, es el dinero, es la propiedad, es la pertenencia, cuando su única dirección es su vida es el mundo material y terrenal, dejando de lado la justicia social. Ahora yo les hago una pregunta, con respecto a la corrupción moral y la decadencia ética en el mundo, hoy en día ¿quiénes son los que están promoviendo manifestaciones de decadencia moral como pueden ser la usura, la fornicación, los intereses, la homosexualidad, la drogadicción, el alcoholismo? ¿Quiénes son?

El profeta Muhammad dijo: “Ha dicho una gran verdad mi hermano Jesús.” Dijo: “Es correcto lo que dijo mi hermano Jesús, cuando dijo que los cielos están vacíos de los ricos y los poderosos. Dijo ciertamente, "es más fácil que entre un camello por el ojo de una aguja, a que entre un rico o un poderoso en el paraíso.”

El último profeta de la creación decía: “Ha dicho correctamente mi hermano Jesús cuando dijo que aquellos que han obtenido el dinero y las riquezas a través de caminos legales e ilegales sin preocuparse por los desposeídos, Dios no les hará motivo de su misericordia ni les permitirá la entrada al paraíso. Es correcto cuando Jesús, antes de elevarse, reunió a sus compañeros y les dijo preocúpense por los más débiles de entre las criaturas. Les dijo luchen en contra de los opresores y los injustos.” Con esta frase creemos que Jesús no decía que debía haber una separación entre lo político y lo religioso porque ordenó preocuparnos por los débiles de la creación y enfrentarnos a los opresores y los injustos.

Creemos, según la narración del profeta que al fin de los tiempos vendrá un pueblo, una sociedad, una cultura, una civilización que comerán comidas deliciosas, construirán grandes castillos, se subirán a grandes medios de transporte, sus lugares de adoración serán de lujo, adornarán sus iglesias, sus mezquitas, sus sinagogas, pero ninguno de ellos obedecerá la ley de Dios; la crisis y la corrupción comenzará desde ahí y terminará ahí, es decir, ahí es el principio de la corrupción y ése es el fin de la corrupción, aquellos que son indiferentes frente a la problemática social, aquellos que son indiferentes frente a los temas de justicia, todos ellos están desobedeciendo a Dios. El Imam Ali, que es otro sucesor del profeta, “Yo soy el príncipe de los creyentes y el dinero es el príncipe de los opresores.” En ese tipo de sociedad reinará la usura, es decir los intereses, es decir el dinero no conseguido a través del esfuerzo y del trabajo, sino conseguido a través del dinero, el cambio de dinero por dinero y no el cambio de dinero por trabajo con esfuerzo. Ese tipo de sociedad es el que está en decadencia y termina cayendo.

Tenemos narraciones que dicen que si se llena o se sacia el estómago, comienza la transgresión del ser humano, comienza la corrupción del ser humano, es decir que una persona con un estómago lleno, con una riqueza obtenida sin preocuparse por la justicia social, sin preocuparse por los más débiles, es una persona que está transgrediendo los límites de la humanidad y se está corrompiendo. Tenemos narraciones donde el Imam Ali dice que la sociedad justa es aquella en la que todos sus habitantes tienen casas y no hay ni una persona hambrienta, es decir, bienestar para todos. Éstas son palabras de hace mil cuatrocientos años, no son palabras nuestras de ahora. Dice el Imam Ali, la paz sea con él, yo creé una sociedad en donde el más pobre tenía un pan para comer, bebía del agua del Éufrates y vivía bajo la sombra, es decir tenía un hogar. Ése es el tipo de equilibrio en el Islam, estamos en contra de la pobreza por un lado y estamos en contra de la riqueza ilimitada y no moral, una riqueza conseguida, sin la obediencia a Dios y sin los valores y principios de la ética, ese tipo de equilibrio es lo que propone el Islam para una vida justa bajo el gobierno de una ley divina.

Entonces la justicia en el Islam tiene dos dimensiones, una dimensión en donde no es bien visto la pobreza absoluta, la pobreza extrema, por eso el mismo profeta dijo: “La pobreza es la muerte mayor”, porque un persona es como que está vida, pero muerta en vida, porque no puede saciar sus necesidades. Tenemos narraciones que dicen la tumba es mejor para el hombre que la pobreza, porque la pobreza humilla al ser humano. Tenemos narraciones que dicen que no son escuchadas las palabras del pobre, el pobre es olvidado, al pobre nadie lo reconoce. Entonces la pobreza es una desgracia, según la visión islámica, pero eso qué significa ¿que la riqueza es una bendición?, no, según qué tipo de riqueza y según el método de conseguir esa riqueza. Por ejemplo, tenemos narraciones en donde los profetas decían: “¡Oh, Dios! Te pedimos una buena vida, bienestar en la vida,” pero para qué, para poder vivir en ella bajo tu obediencia, para poder obedecer tu ley y tu norma, para poder saciar mis necesidades y las de mis allegados; pero una vida no ilegal, una riqueza no ilegal, es decir en un camino de legalidad. Tampoco deseo una vida de dificultad, por lo que habíamos dicho de la pobreza. Entonces los dos extremos, la pobreza en un extremo y la riqueza ilegal, son mal vistos en el Islam.

Dice una narración, si el pobre es veraz, la gente dice es un mentiroso, y si es un asceta, un desapegado de los bienes terrenales dicen es un ignorante, es un pobrecito, cuando un rico y un poderoso estornuda, todos dicen “Sí, sí, ¿qué quiere?, ¿qué desea?” En cambio si un pobre habla con sabiduría dicen: ¿Otra vez estás hablando?”

Nosotros creemos que en una sociedad de justicia, las personas tienen la obligación de trabajar, de luchar y de esforzarse, nadie puede ser un vago, una persona sin ánimo, sin trabajo. Todos deben trabajar y en base a su trabajo, ganar dinero. La narración dice que aquél que no trabaja se transforma en un peso para la sociedad y eso es mal visto por Dios. Dice que una persona se había dirigido a uno de los profetas de Israel, y le había dicho el profeta: “Ve y trabaja”, dijo: “No, yo no trabajo, yo simplemente rezo, adoro a Dios, soy devoto y suplico.” En ese momento descendió Gabriel con la palabra de Dios y le dijo: “Dile a tal persona que Dios dice si no trabajas, mi sustento no te llegará, mi providencia no te llegará.” Entonces creemos que las personas en una sociedad justa deben trabajar y en base a su trabajo ganar dinero, pero aquellos que no pueden, aquellos que son débiles, que son niños, que son enfermos, que son ancianos, a ellos, tenemos la obligación, como sociedad justa, de ayudarlos y colaborar con ellos.

Los derechos de la mujer

La segunda parte, y lo último que voy a plantear, es lo que tiene que ver con una de las dimensiones de la justicia y los derechos de la mujer.

No sé qué es lo que ustedes conocen o escucharon acerca de la situación económica de la mujer en el Islam y yo tampoco conozco mucho acerca de los detalles de los derechos económicos de las mujeres en vuestras sociedades, en vuestras normas, vuestras constituciones. Pero yo voy a hacer una aclaración acerca de un tópico específico, un concepto específico, respecto de un derecho económico de las mujeres en el Islam, que está totalmente relacionado con la justicia familiar y la justicia de género.

La manutención

Esto lo escuché, tanto en este país como en otros países, con respecto a la manutención de la mujer; escuché que según la política de muchos países, la mujer se mantiene independientemente del hombre, es decir que el hombre se mantiene a sí mismo y la mujer se mantiene a ella misma. Yo hablé de esto en una conferencia, en una universidad en Colombia, y una persona se levantó y dijo: “Hay veces acá, a las mujeres también se les obliga a mantener al hombre.” ¿En Ecuador es así? Digamos ¿la manutención de la mujer es independiente?

- Sí- responden desde el público.

- Parece que empezó a ponerse linda la cosa- risas desde el público- yo les pido, digamos, que seamos objetivos en dar un juicio correcto en esto que voy a tocar ahora, porque más allá del tema islámico, me interesa saber sinceramente si este tipo de ley es válida o no y si para este tipo de sociedad le sirve o no, así que si tienen alguna aclaración, me la pueden hacer y podemos dialogar sobre este tema.

Nosotros tenemos un concepto, un principio, en la jurisprudencia islámica y en el Corán, con el título de “Manutención”, que significa que los hombres están obligados absolutamente a la manutención de las mujeres, de una forma respetuosa, en donde no sea humillada la mujer; mantenerla en materia de vestimenta, vivienda y comida. Los hombres me empezaron a mirar un poquito mal (risas); espero que esto no se convierta en una situación violenta (risas), pero si las mujeres me apoyan, para mí ya es suficiente, es una buena defensa (risas).

La vivienda, la vestimenta, la salud, la alimentación, la educación y hasta la distracción de la mujer, todas esas son obligaciones del hombre para con la esposa.

- En nuestra cultura, antiguamente, el hombre debía la manutención a la mujer, estaba sujeta al hombre…( interviene una mujer del público.) Acá en nuestra cultura, antiguamente, el hombre asumía esos compromisos de dar a la mujer, para su vestido, para la alimentación, pero el hombre acá dejo de dar lo que nos correspondía, entonces, poco a poco, la sociedad fue cambiando, ¿no?, entonces porque ellos no eran justos con nosotros, y pensábamos que solamente tenía que estar la mujer en casa, atendiendo a sus hijos, atendiendo a su esposo y a los quehaceres del hogar. Hoy nuestra sociedad ha cambiado totalmente, incluso han cambiado los roles; hay mujeres que trabajan en un determinado lugar, y los niños ahora pues se quedan en guarderías, y también aporta la mujer a la economía de la familia. (Mujer del público)

- Dr: Claro, si el hecho de que el hombre mantenga a la mujer va ser a costa de que la mujer se someta absolutamente al hombre, no tenga derecho a una actividad económica, no tenga derecho a la propiedad, no tenga derecho al desarrollo social, académico, científico, es obvio que eso es una gran opresión, porque eso mismo se puede hacer con un esclavo. Yo al esclavo le doy comida, le doy vestimenta, le doy casa, para que trabaje día y noche para mí, lo mismo que voy a hacer con un prisionero, eso no es ningún arte, no es ningún beneficio, estamos hablando del hombre que debe mantener a la mujer, que islámicamente, la mujer no es obligada ni a trabajar fuera de la casa ni a trabajar dentro de la casa, o sea, en la mujer, en el derecho islámico, la mujer no tiene obligación absoluta de trabajar ni fuera de su casa, ni dentro de su casa.

- Traductor: Ya estamos casados nosotros por las dudas (risas)

-Dr.: Ya sé, ya sé que están muy contentas, esperen un poquito (risas).

Nosotros estamos hablando en el ámbito jurídico y legal. Legalmente, el hombre tiene la obligación de mantener a la mujer, aunque no haga nada la mujer. Y jurídicamente, la mujer, en caso de que trabajara dentro de la casa, en los quehaceres del hogar, tendría derecho a cobrar por ello, o sea podría pedirle al hombre que le pague un sueldo. (Aplausos). Obviamente eso es en materia legal, en la realidad, no ocurre eso, ninguna esposa le pide un sueldo, pero legalmente es un derecho de la mujer que no está obligada a hacerlo, si lo hace es por benevolencia. El Islam protege los derechos de la mujer, de tal modo que el hombre sí está obligado a mantenerla sin que ella haga nada, simplemente por el simple hecho de que ella es su esposa y tiene que cumplir con los derechos de cualquier matrimonio. Yo, jamás en toda mi vida de musulmán, he visto ni una mujer musulmana que haya trabajado en los quehaceres del hogar y le haya dicho al esposo: “Págame por ello”. Pero jurídicamente hablando tiene ese derecho, podría, en todo caso, cobrarle.

Vamos a dar un paso más adelante con la condición que no les de un ataque al corazón. (Risas). Es más, la mujer que es madre que tiene un niño recién nacido y amamanta podría hasta pedirle un sueldo al esposo por amamantar al niño. ¿Por qué? Porque la manutención del niño es una obligación del padre, hasta de la leche que toma de la madre. Entonces podría la mujer, jurídicamente hablando, también cobrar por eso. Pero nunca he visto a una madre que por amamantar a su hijo cobre a su esposo. La pregunta es, entonces, ¿por qué el Islam le da esos derechos a la mujer? Para que los hombres no mal aprovechen su fuerza corporal y su fuerza económica en contra de la mujer, para que no mal utilicen dicho poder en contra de la mujer y para poder proteger a la mujer. Es más, es tanta la protección a los derechos de la mujer, que la mujer podría ir, si quiere, a un juez, a un juzgado y hacerle juicio al esposo por no pagarle por los trabajos de la casa o del amamantamiento, además de su manutención obviamente. Pero, obviamente, eso en la realidad no ocurre.

Ahora, esa solución que la señora planteó, que bueno, después de esa transformación en la sociedad, latina, de que el hombre ya pasó de ser el que mantenía a la mujer a alguien que no mantiene a la mujer y la mujer salió a la calle a trabajar, y hubo cambios de roles y etcétera, etcétera; eso crea un especie de competitividad económica entre el hombre y la mujer, y obliga a los dos a salir a trabajar, ¿eso es una solución válida según ustedes? O sea, ¿creen que ésa es la solución al problema? Miren, uno de los resultados de esa solución es la destrucción de la familia. Es decir que el hombre no cumple con su obligación frente a la mujer, o sea no la mantiene como debe mantenerla; y la mujer comienza una etapa de competición con el hombre y empieza a alejarse de su hogar y de la casa en pro de poder trabajar.  Y otra pregunta, en caso que haya hijos, cuando el el hombre y mujer trabajan en la calle ¿quién se preocupa de criar esos hijos? Cuatro soluciones posibles tenemos. Veamos cuál de las cuatro es la mejor. Escuchen. Escuchemos estas cuatro soluciones para ver cuál de todas es la mejor.

(ver la continuacón en archivo pdf)

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[1] Nota del corrector

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