Los derechos de la mujer en el Islam
El derecho al divorcio (I)
Profesor Ayatollah Murtada Mutahhari
 
  • Día a día crece el divorcio, el mal del siglo XX.
  • Por una parte, el mundo moderno alienta las condiciones sociales que llevan al divorcio, mientras que por otra parte quiere reprimirlo compulsivamente por medio de la ley.       
  • Cinco puntos de vista respecto al divorcio.
  • Si es un requisito para la santidad del matrimonio que no hubiera ningún recurso para divorciarse.
  • Los problemas sociales no se pueden resolver únicamente por medio de leyes.
  • A los ojos del Islam el divorcio es lo más  detestable.
  • ¿Es cierto que el Imam Husein  (P) se divorció libremente?
  • Donde el factor básico es el cariño, la fuerza de la ley no es eficaz.
  • La extinción del entusiasmo amoroso del mando lleva a terminar con la vida familiar, mientras que la extinción del cariño de la esposa deja a esta medio muerta. 
  • El Islam no está de acuerdo en forzar a la mujer a quedarse con el marido.
  • El mundo occidental ha dado a la mujer y al hombre igual grado de participación en el desarrollo de la perversión y la corrupción. 
  • El hombre es un cerro, la mujer un manantial y los hijos las flores de la vida. 
  • La reconciliación y el compromiso entre el mando y la mujer no pueden tomar la forma de una tregua. 
  • Restricciones que el Islam ha impuesto al divorcio. 
  • El tribunal de la familia en el Corán. 
  • La misma ley que considera al matrimonio como un tipo de propiedad considera la esencia del divorcio una liberación.
  • El derecho al divorcio es diferente al derecho de disolución.
  • El divorcio como un derecho natural es propio del marido, pero, como un derecho pactado, también la mujer puede beneficiarse de él.
  • El divorcio ante el juez.
  • Cuando el divorcio es como la operación del cirujano que asegura el parto.
  • El Islam no tiene leyes que puedan ser descritas como un cáncer.
  • Un ejemplo de la manera islámica de encontrar una solución en caso de situaciones sin salida o en un punto muerto, creadas por el derecho de propiedad. 
  • El principio islámico es "tener a alguien honorablemente o dejarle en libertad bondadosamente".
En ninguna época como en la nuestra, ha sido objeto de tanta atención el peligro de la destrucción familiar y los malos efectos que surgen de ello, y en ninguna época como la actual estuvieron los seres humanos envueltos en dichos peligros y sus consecuencias negativas.
Legisladores, juristas y psicólogos intentaron por todos los medios a su alcance fomentar la consolidación, estabilización e indestructibilidad del matrimonio, pero todos los esfuerzos han fracasado y, contrariamente, han agravado el mal. Las estadísticas muestran que año tras año aumenta el número de divorcios y que existe el peligro inminente de destrucción de muchos hogares.
Generalmente, en cualquier parte que aparece una enfermedad y se invierten esfuerzos intelectuales y materiales para combatirla y derrotarla, el número de afecciones decrece y, a menudo, la misma es erradicada. Pero en el caso del divorcio ocurre precisamente lo contrario.
En el pasado se le dio poca atención al divorcio, sus malos efectos, los motivos de su aparición y aumento y la forma de prevenir su incidencia, a la vez que había muy pocos divorcios y muy pocos hogares destruidos. Ciertamente, la diferencia entre el  pasado y el presente es que ahora los motivos para el divorcio van en aumento. La vida social ha asumido una forma en la que las causas de separación, desunión y rompimiento de los lazos de la vida hogareña se han multiplicado, razón por la que los esfuerzos de los expertos y bien intencionados no han tenido éxito en nada. Desafortunadamente, en el futuro esto se volverá más grave aún.
El 13 de Febrero de 1967 la revista "Newsweek" publicó un artículo titulado "La mujer divorciada, el estilo Norteamericano" (traducido luego al persa y publicado en el No 105 de "Zaniruz") y escribía: "Ir a divorciarse y salir divorciado es parecido a tomar un taxi y bajarse de él".
También escribe que la gente norteamericana tiene una expresión: "La peor reconciliación es preferible al mejor divorcio". Esta expresión fue acuñada por primera vez por el escritor español Cervantes en el año 1600. Otros dicen, ahora en el año 1960 y contrariamente al sentido de la expresión anterior, que "El amor es más amor al venir por segunda vez", procediendo esto de la pluma de un compositor de canciones, Sammy Cahn.
Del texto del artículo surge que el segundo dicho se está comprobando ahora en Estados Unidos y dice: "La tentación del casamiento por segunda vez ha crecido con tanta energía que está atrayendo no solamente a los jóvenes y adolescentes casados sino cada vez más a sus madres. El barómetro del divorcio no está subiendo en Estados Unidos; en realidad ha rondado los 400 mil casos por año, nivel de la Segunda Guerra Mundial. Aproximadamente el 40 por ciento de todos los matrimonios rotos hoy, han durado 10 años o más y el 13 por ciento sobrevivió más de 20 años. La edad media de los 2 millones de divorciados en Estados Unidos es ahora de 45 años. Por lo tanto, creyendo la ficción que la descendencia se mantiene casada, un 60 por ciento (contra el 42 en 1948) de las mujeres divorciadas hoy día tienen hijos menores de 18 años en el momento del rompimiento".
El artículo continúa: "Incluso con todos sus abundantes privilegios, la divorciada, adulta o no, difícilmente es alegre. Su tristeza se revela en la cantidad de mujeres buscando psicoanalistas, su propensión al alcohol (25) y al suicidio (tres veces más que entre las mujeres casadas). En resumen, una vez fuera de los tribunales, muchas veces la nueva divorciada descubre que las cosas no son como le parecían a ella. El mundanal compañero incluso moldea un cohesivo conjunto de actitudes hacia la ex socia femenina. Ella puede ser respetada, admirada, incluso envidiada, pero no se adapta cómodamente a la vida privada de otras personas".   
La revista continúa preguntando si la causa de la amplitud del divorcio es la falta de armonía y compatibilidad sexual entre marido y mujer. Escribe: "Juzgar por medio de expedientes en los tribunales, sobre dinero, sexo e incompatibilidad, todavía es la razón primera para el divorcio en todas las épocas y clases. Lo que fundamenta el fracaso de tantos matrimonios no es una nueva forma de fricción, sino una nueva renuncia a tolerar las viejas fricciones. En la época de las píldoras (anticonceptivas), la revolución sexual y la mística femenina, la noción de que la felicidad tiene prioridad sobre la solidaridad familiar ha capturado claramente la imaginación femenina".   
"Una mujer de hoy día", dice el Ministro Unitario Rudolph W. Nemser, del Washington suburbano, "está menos dispuesta a tolerar la incompatibilidad sin cuestionarla. Por el contrario, el marido está probablemente más dispuesto a aceptar el hecho de un mal matrimonio y permanecer casado". De acuerdo con el psiquíatra Wahí, las mujeres se están volviendo más exigentes en las gratificaciones sexuales y más intolerantes con la incompatibilidad sexual".
La subida de la proporción de divorcios no se limita a Estados Unidos. Es un mal universal de la época. Donde quiera que hayan influido las maneras y costumbres occidentales en la vida de los pueblos, el número de divorcios crece. Sí por ejemplo, consideramos el caso de Irán, los divorcios se encuentran más en las ciudades que en el campo. En Teherán, donde los hábitos y las maneras occidentales están más extendidos, los casos de divorcios son mayores que en otras ciudades. En el número 1152 del periódico "Itilat" se hizo una resumida estadística de los casamientos y divorcios en Irán. Se mencionaba que "más dé 1/4 del número de divorcios registrados corresponden a las áreas alrededor de Teherán. Es decir que el 25% de los divorcios suceden en Teherán a pesar de que su población es el 10% del total del país. En conjunto, el porcentaje de divorcios  en  Teherán es  más  alto   que el  de matrimonios, ya  que éstos son el 15 de los de todo el país".
Dejando de lado ahora el hecho que contábamos del aumento de divorcios en Estados Unidos y lo dicho por "Newsweek" en cuanto a que una mujer norteamericana prefiere su propio goce y placer al bienestar y seguridad de su hogar, sigamos adelante unos pasos más y veamos por qué la mujer norteamericana se ha vuelto así. Ciertamente, no es un problema de la naturaleza de la mujer norteamericana sino que debe tener alguna causa social. Seguramente el entorno social de Estados Unidos es el que ha creado esa mentalidad. Nuestros adoradores de Occidente intentan empujar y dirigir a la mujer iraní hacia la senda que recorrió la mujer norteamericana. Si ese deseo se concreta, no hay ninguna duda que nuestra mujer y estilo de vida iraní correrá la misma suerte que la mujer norteamericana y los hogares iraníes se volverán iguales que los de Estados Unidos.
En el No 66 (4/5/1344 H. 1965) el semanario "Bamshad" escribió: "Veamos cuán lejos han ido las cosas. El pueblo francés protesta de viva voz: "Los norteamericanos han perpetrado otro ultraje". Este encabezamiento es del periódico "France-Soir" que dice que en más de 200 restaurantes y cabarets en el Estado de California, las mujeres atienden su trabajo desnudas de medio cuerpo para arriba. En ese artículo se escribe que una vestimenta especial de piel bien ajustada, como un traje de baño que no cubre los pechos, ha sido oficialmente reconocida como ropa de trabajo en San Francisco, y Los Ángeles. En Nueva York, un considerable número de cines exhiben solamente filmes basados en el sexo y figuras desnudas de las mujeres en sus puertas, ofendiendo la vista. Estas películas se llaman "Mujer Barata", "La Suplente", "Mostrando las bragas", entre otras.
En los escaparates y puestos de venta de libros son muy pocos los que no tienen la figura de una mujer desnuda. Incluso los clásicos no se eximen de esta norma. Se puede encontrar un gran número de libros con títulos como "El comportamiento sexual del hombre occidental", "El comportamiento sexual de los menores de 20 años", "Nuevos métodos en el comportamiento sexual sobre la base de los últimos estudios", entre otros.
"El autor del artículo en "France-Soir" sorprendido y meditabundo, se preguntó a sí mismo a esta alturas "¿A dónde quieren ir los norteamericanos?".       
Al respecto "Bamshad" escribe: "La verdad es que irán a cualquier parte. Mi corazón solamente sufre por la gente de mi país que piensa que ha encontrado un modelo ideal a seguir y está completamente confundida de camino".
Está claro que si una mujer norteamericana se ha vuelto "juguetona" y prefiere su propio placer a ser fiel a su marido y a su hogar, no es a ella a quien hay que censurar principalmente. Es el entorno social el que ha dado un golpe destructor a los cimientos de la familia.
Resulta extraño que los dirigentes de nuestra época estén alentando continuamente las causas sociales del divorcio y la destrucción de la familia. Entre ellos mismos intentan aventajarse en sus intentos en este sentido, lanzando luego gritos de aflicción y sorpresa de por qué el divorcio es tan frecuente. Con una mano, añaden motivos al divorcio, y con la otra, quieren reprimirlo por medio de la ley. Esto es como pedir lo imposible. 
Ahora comencemos a discutir las raíces de la cuestión. En primer lugar, deberíamos ver si, en principio, el divorcio es una cosa buena o mala. ¿Debería ser el recurso al divorcio totalmente limitado?
Si el divorcio es algo bueno, entonces todas las circunstancias que aumentan el ya crecido número de ellos son realmente buenas, o quizás la posibilidad de divorcio debería ser totalmente barrida y la unión matrimonial mantenida intacta por todos los medios y para siempre, debiendo ser tratadas severamente todas las circunstancias e innovaciones que motiven negligencia o relajamiento de la sagrada unión. O hay una tercera vía como curso apropiado a ser adoptada; la ley no debería obstruir completamente el camino del divorcio sino que, más bien, debería dejarlo abierto para los casos juzgados necesarios e inevitables.
Cuando la ley no lo prohíbe completamente, cualquiera que sea el caso, la sociedad simultáneamente debería crear las condiciones para que se vean claramente los motivos de disensión entre marido y mujer. La sociedad debería tener una posición firme contra las causas y orígenes de la desunión, separación de la pareja y triste soledad de los hijos. Si la misma sociedad proporciona las causas del divorcio, ninguna prohibición legal puede ser beneficiosa.
Si se considera apropiado que la ley debería mantener abierta la puerta del divorcio, ¿bajo qué condiciones y de qué manera debería ser?, ¿debería permanecer abierta solamente para el marido, solamente para la mujer o para ambos? En el caso de esta última alternativa, ¿debería permanecer abierta de igual manera para los dos?, ¿debería la ley permitir al marido y la mujer divorciarse de la misma manera o es preferible que para cada uno de ellos hubiese procedimientos diferentes para deshacer la unión?       
En todo esto hay cinco ángulos desde los que se puede discutir el problema del divorcio.             
1. El divorcio como algo de poca o ninguna importancia con la consiguiente eliminación de toda restricción moral o legal y de las trabas e impedimentos de regulación o control del mismo.
La gente que sostiene este punto de vista es la que considera el matrimonio solamente como una fuente de placer sexual y no imagina que tiene un aspecto de inviolabilidad ni considera que la integridad de la familia sea un capital de la sociedad. Piensan, de acuerdo al dicho "el segundo amor es más agradable", que cuanto antes se comience el nuevo matrimonio y el hombre y la mujer encontrarán fuentes de placer sexual más grandes. En esta consideración ha sido ignorado el valor social de la tranquilidad del hogar, el goce, la cordialidad y la felicidad que se encuentra en una vida matrimonial duradera y continua; y la importancia de la unión de dos espíritus queda como sin importancia y olvidado. Este punto de vista es el más superficial y frívolo.
2. El matrimonio es un pacto sagrado. Es una unión de corazones y almas y debe permanecer siempre intacto y asegurado. La palabra "divorcio" debe ser extirpada del vocabulario de la sociedad humana. Una pareja que se casa debería saber que nada, excepto la muerte, puede separarlos.
Este punto de vista es el que la Iglesia Católica ha mantenido durante siglos y no está dispuesta a desistir por ningún motivo. Quienes lo sostienen son cada vez menos. Excepto en la España e Italia católicas, esta ley no tiene aprobación hoy día. De vez en cuando, leemos en los periódicos italianos las quejas de hombres y mujeres contra la falta de la ley que permita el divorcio. Intentan que sea aprobada oficialmente para evitar la existencia de muchos matrimonios fracasados en su inquieto país.
Hace algún tiempo, leí en un periódico la traducción de un artículo del "Daily Express" bajo el título "Matrimonio en Italia, Esclavitud de las Mujeres". Dice el artículo que actualmente debido a que no hay divorcio en Italia, mucha gente mantiene una relación sexual ilícita. De acuerdo al mismo, "más de 5 millones de italianos creen que su vida no es otra cosa más que un pecado absoluto y una relación ilícita".
En el mismo periódico se citó del diario francés "Le Fígaro" que la imposibilidad de divorciarse es la causa de una gran desgracia en el pueblo italiano. Muchos han renunciado a la ciudadanía italiana por la misma razón. Un instituto italiano, al fin, buscó la opinión de las mujeres italianas en cuanto si la introducción del divorcio estaba contra los principios de la religión o no. El 97% respondió que no.
La Iglesia persiste en su punto de vista y argumenta todo lo que puede en apoyo de la santidad e inviolabilidad del pacto matrimonial.
La santidad del matrimonio, la necesidad de su inviolabilidad e indestructibilidad son por supuesto aceptables, con tal que la relación de marido y mujer pueda ser mantenida con seguridad en la práctica. Pero aparece el momento en que la compatibilidad entre marido y mujer es imposible. En tal caso no es apropiado mantenerlos atados por la fuerza de la ley y decir que eso es la "unión" entre marido y mujer. El abandono (por la gente) de la opinión de la Iglesia es cierto. No es improbable que la Iglesia pueda corregir su idea, así que no es necesario seguir discutiendo su punto de vista.
3. El matrimonio puede ser disuelto por el marido, mientras que la mujer no puede hacerlo por ningún motivo. Quizá en los primeros días se tuviese este punto de vista, pero no creo que se pueda encontrar actualmente ningún defensor del mismo. Por lo tanto, tampoco requiere más discusión o crítica.
4. El matrimonio es sagrado y la tranquilidad de la familia tiene que ser respetada, aunque el recurso del divorcio para ambos en condiciones especiales debe ser posible. Además, la manera de apartarse de este callejón sin salida, debería ser la misma para ambos. Quienes sostienen la identidad de derechos del hombre y la mujer en las cuestiones familiares y la tergiversan como si fuese equidad de derechos, también apoyan este punto de vista. En opinión de este grupo, todas esas condiciones, requisitos y límites que se aplican a la mujer, deberían ser aplicados al hombre y ambos deberían tener el mismo derecho para divorciarse. Cualquier diferencia que hubiera, sería una crueldad, una discriminación y una injusticia.
5. El matrimonio es sagrado y la tranquilidad de la familia debe ser respetada, siendo el divorcio una cosa desagradable y detestable. La sociedad es la responsable de eliminar las causas e incentivos del divorcio, pero al mismo tiempo la ley no debería cerrar el camino del mismo para los matrimonios incompatibles. El camino para salirse de la atadura matrimonial debería ser mantenido abierto para ambos. La apertura por la que sale el hombre de esta situación es diferente de la que usa la mujer. Una de las cosas en que el hombre y la mujer tienen derechos diferentes es en el divorcio.
Este es el punto de vista que el Islam ha propuesto, y los países Islámicos, aunque con indiferencia o ,, lo cumplen.
En nuestra época, el divorcio es un gran problema mundial. Todos se lamentan y se quejan. Quienes se divorcian según sus leyes, no pueden quejarse de que no poseen el derecho al mismo. Por otra parte, los quejidos de quienes mantuvieron abierto el camino del divorcio de igual manera para hombres y mujeres, llegan al cielo, lamentándose del aumento de los mismos y de la inestabilidad de la estructura familiar, de todos los males que acarrea y de los gratuitos efectos secundarios. Además, quienes dieron este derecho solamente a los hombres, se quejan a causa de las dos cosas.
En primer lugar, el divorcio impropio de hombres, que habiendo vivido junto a sus respectivas esposas como maridos, repentinamente demuestran un capricho o inclinación amorosa por otra mujer. Y su esposa, que gastó su vitalidad, juventud, energía y salud en su casa, nunca imaginó que lo que hacía con satisfacción, cumplida y tolerantemente, un día le sería confiscado o quitado, solamente por una visita a la oficina de registro de divorcios. Lo otro impropio del hombre es no permitir a su mujer divorciarse cuando no hay ninguna esperanza de una vida armoniosa y unida. Puede ser que debido a alguna razón especial, las diferencias entre marido y mujer alcancen un nivel donde ya no hay esperanzas de encontrar un arreglo, donde todos los intentos de reconciliación se muestren infructuosos, existiendo un gran disgusto entre ambos, viviendo separados y prácticamente sin nada que ver uno con el otro. En tales circunstancias, una persona razonable debería convencerse que lo único apropiado para ambos es que la relación que a todos los fines y propósitos se ha cortado, también debería ser desunida legalmente, permitiéndose a cada uno de ellos buscar otro compañero/a.
No obstante, algunos hombres solamente por atormentar a la otra parte y privarle del beneficio de disfrutar de una vida matrimonial, la mantiene, desafortunadamente, en un estado de ansiedad porque sí, sin motivo. (En palabras del Corán, Ka'l-mu' allaqah, en el sentido de alguien que insiste, persiste).
Como este tipo de gente no conoce nada del Islam y de vivir como musulmán, excepto el nombre, y luego hace esas cosas en nombre del Islam por preferir las leyes islámicas, crea la duda en la gente que no está versada en el profundo y real espíritu de las enseñanzas islámicas, como si el Islam realmente defendiera que la cuestión del divorcio debería tratarse así.
Con voz quejumbrosa esta gente dice: ¿El Islam no ha permitido realmente al hombre acosar a la mujer como le venga en gana, dándole a veces el divorcio y otras veces negándoselo? Esta gente está totalmente satisfecha actuando así porque cree que lo que hace es beneficiarse correctamente de sus derechos legales y religiosos. Quienes les objetan dicen: ¿no es eso una crueldad?; si eso no es crueldad, ¿qué es ser cruel?; ¿no dicen que el Islam está contra la injusticia de cualquier forma y tipo y que las leyes islámicas se basan en la justicia y la verdad? Si esos actos son crueles e injustos y la ley islámica se basa en la justicia y la verdad, dígase, para poder verlo, que previsión toma el Islam para impedir estos casos de injusticia.
Nadie niega que esos sean actos crueles. Después señalaremos los correctivos que ha estipulado el Islam para estas prácticas, ya que no las ha dejado al libre albedrío de la gente. Sin embargo, hay otro punto que no se debería perder de vista, y es pensar qué método se debería adoptar para evitar estas crueldades e injusticias. ¿La única causa de las crueldades descritas es la ley de divorcio y solamente su enmienda anularía esas injusticias?, ¿o debería buscarse la causa principal de dichas crueldades en otra parte, debido a que solamente los cambios en la ley no las pueden impedir?
La diferencia entre el punto de vista del Islam y otros puntos de vista para la solución de los problemas sociales, es que alguna gente, sosteniendo una visión distinta a la islámica, imagina que todos los problemas se pueden resolver mediante la enmienda y aprobación de leyes. El Islam, por su parte, señala claramente que aunque la ley puede ser efectiva en lo que concierne a los asuntos diarios de la gente que giran alrededor de escrituras, etc. en casos donde el problema se caracteriza por sentimientos de afecto, amor, simpatía o aborrecimiento, en resumen, en casos con un aspecto emocional, solamente la ley no será efectiva. Deberían ser analizados otros motivos y factores y usarse otras disposiciones para obtener el objetivo deseado.
Probaremos que el Islam ha usado la ley en lo que puede ser efectiva y que no ha sido negligente en su administración.
En primer lugar discutiremos el problema más notable de nuestro tiempo, es decir, el divorcio deshonroso.
El Islam está firmemente contra el divorcio y quiere que el divorcio se evite todo lo posible. El Islam ha aplicado este remedio solamente en casos que no quede otra alternativa más que la separación. El Islam considera como enemigo de Dios al hombre que se casa con una mujer tras otra en rápida sucesión, y lo llama "mutallaq" (literalmente: alguien que se divorcia con facilidad).
En el libro "al-kafi"[1], se narra: El Profeta (BP) fue hacia un hombre y le preguntó: "¿Qué hiciste con tu mujer?". El hombre dijo; "Me divorcié de ella". El Profeta (BP) preguntó; "¿Viste algo re­prensible en ella?". El hombre replicó; "No".
La cuestión quedó ahí y el hombre se casó con otra mujer. El Profeta (BP) le preguntó: "¿Te casaste con otra mujer?". El hombre respondió: "Sí". Después de un tiempo el Profeta fue donde el hombre y le preguntó: "¿Cómo andas con tu esposa?". El hombre respondió: "Me divorcié de ella". El Profeta (BP) le preguntó: "¿Viste algún pecado en ella?". El hombre respondió: "No, no he visto ningún pecado en ella tampoco en este caso". La cuestión volvió a quedar así y el hombre se casó por tercera vez. El Profeta (BP) le preguntó: "¿Has tomado otra mujer?". El hombre dijo: "Sí, oh Profeta de Dios". Pasó un tiempo considerable, el Profeta (BP) fue a verlo y le preguntó: "¿Cómo andas con la mujer que te has casado?". El hombre dijo; "Me divorcié de ella también". El Profeta le preguntó: "¿Viste algún pecado en ella?". El hombre respondió: "No". El Profeta (BP) dijo: "Dios considera como enemigo suyo y detesta al hombre que le gusta cambiar de mujer una tras otra, y a la mujer que se deleita en cambiar de marido uno tras otro". El Profeta (BP) fue informado que Abu Ayyub al-Ansari estaba decidido a divorciarse de su mujer, Umm Ayyub. El Profeta (BP) la conocía personalmente y también sabía que ese divorcio no se fundaba en ninguna causa legítima. Y dijo: "Verdaderamente, el divorcio de Umm Ayyub es un gran pecado". El Profeta (BP) también dijo: "Jibra'il (Gabriel) tanto alabó la causa de la mujer y tanto me aconsejó, que me dio la impresión que, excepto en caso de adulterio, la mujer no merece ser repudiada".    
El Imam Ÿa'far as-Sadiq (P) citó al Sagrado Profeta (BP) diciendo: "Para Dios no hay casa más querida que donde está el matrimonio unido y no existe hogar que merece más cólera que aquel roto por el divorcio". El Imam as-Sadiq (P) dijo entonces que la palabra "talaq" (divorcio) se halla repetidas veces en el Corán y que las especificaciones del divorcio han sido honradas con la atención del Sagrado Corán. La razón de ello es que Dios es enemigo de la separación.
Tabarsí[2] en su trabajo "Makarimu l-akhlaq" (Nobles Actos Morales) citó del Bendito Profeta (BP): "Cásate, pero no te divorcies, porque el trono de Dios se estremece cuando alguien se divorcia".
El Imam as-Sadiq (P) dijo: "Ninguna cosa lícita es objeto de tanta cólera a los ojos de Dios como el divorcio. Dios considera al hombre que se divorcia repetidamente como enemigo Suyo".
Todo esto no está fundamentado solamente en las tradiciones de origen shiíta. También los sunnitas han citado tradiciones similares. En "Kitab as-Sunan", Abu Dawud cita del Sagrado Profeta (BP) que Dios declaró, de las cosas legales, nada es tan abominable para él como el divorcio.
Mawlawi (Jalalu d-Din Rumi) en su bien conocida historia de Moisés (P) y el pastor, aludió a la misma tradición del Bendito Profeta (BP) cuando dijo: "Mientras sea posible no te separes, porque la cosa más detestable para mi es el divorcio".
En las biografías de los líderes y guías de nuestra religión, se observa que mientras fue posible, se abstuvieron del divorcio. Por lo tanto, era muy raro que se divorciaran, y cuando lo hacían, había una razón muy lógica y comprensible. Por ejemplo, el Imam Muhammad al-Baquir (P) se casó con una mujer que estaba dulcemente enamorada de él. Luego el Imam se dio cuenta que ella era una "hasibiyyah", es decir, detestaba a ‘Ali ibn Abi Talib (P) y alimentaba rencores contra él en su corazón. El Imam se divorció. Le preguntaron: "¿Por qué te divorciaste de la mujer que te quería?". El Imam (P) respondió; "No quería que una pasión de los fuegos del infierno estuviese a mi lado". 
Aquí, es necesario referimos brevemente a una historia escandalosa y sin fundamentos, inventada por el criminal Califa Abasida, difundida entre la gente y mencionada en libros, diciendo que el Imam al-Mujtaba (el Imam Hasan, segundo Imam, hermano del Imam Husein (P)), el respetado hijo de ‘Ali Amir al-mu'minin (P), era uno de los que se casaban con muchas mujeres y luego se divorciaba. Debido a que la base de esta maliciosa fábula fue construida casi un siglo después de la muerte del Imam, se extendió por todos lados. Los admiradores y seguidores del Imam también comenzaron a hablar de ello sin ver la verdad de la cuestión y sin pensar en el hecho que desde el punto de vista islámico es una cosa abominable y detestable, propia solamente de una persona ignorante y sensual.
No podía ser ocupación de una persona que acostumbraba ir al "hayy" (peregrinación a la Meca) caminando desde Medina. Durante su vida, más de 20 veces compartió toda su riqueza con el necesitado y el pobre. Tomaba la mitad y la otra mitad la distribuía entre los desposeídos. ¿Cómo puede esta dañina fábula estar de acuerdo con la elevada posición de la más grande piedad y el Imamato (dirección) de esa venerable personalidad? Como sabemos, con el cambio de califato de los Omeyas a los Abasidas, los Bani al-Hasan, es decir, los nietos del Imam Hasan (P), cooperaron con los Bani a-Abbas, mientras que los nietos del Imam Husein (P), a la cabeza de quienes estaba el Imam as-Sadiq (P), se negaron a cooperar con ellos. Los Bani al-Abbas, aunque al principio mostraron aprecio y respeto por los Bani al-Hasan y le dieron a entender que eran más merecedores del califato que ellos mismos, finalmente los traicionaron. La mayoría fue eliminada de la escena decapitándola y algunos fueron encarcelados.
Los Bani al-Abbas comenzaron a propagar mentiras contra Bani al-Hasan con el propósito de afirmar su posición política.
Un elemento de su propaganda dañina fue que Abu Talib, bisabuelo de Bani al-Hasan y tío del Profeta, no era musulmán y había muerto infiel, mientras que Abbas, otro tío del Profeta, abrazó el Islam y murió musulmán. De esta manera los Bani al-Abbas que eran la descendencia del tío musulmán del Profeta merecían el califato más que los Bani al-Hassan que eran de la descendencia de un tío infiel del Profeta. Para que esta visión fuese aceptada, gastaron grandes cantidades de dinero e inventaron historias falsas. Aún hoy día, una parte de los sunnitas, bajo la influencia del mismo plan y propaganda, declaran que Abu Talib no era creyente. De todos modos, si la investigación sobre esta cuestión fuese llevada a cabo con verdadera seriedad, serían capaces de corregirla de acuerdo a la historia.
La otra propaganda que lanzaron contra los Bani al-Hasan fue que el antepasado de éstos, el Imam Hasan (P) sucedió a su padre en el califato, pero como era un libertino, se casaba y divorciaba repetidamente. Debido a esto no pudo tener
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