La Dimensión Femenina en las religiones del Libro (Segunda parte)

Por: Zaînab Enmy Otamendiz Campos

Parte III: Aproximación al pensamiento cristiano

    El papel de la mujer dentro de la religión llegó a estar tan sumido en la desgracia que se cuestionó por parte de algunos sínodos cristianos la presencia del alma en sus cuerpos, en abierta oposición al sentido de las escrituras y de las palabras de Jesús (P), lo que dio por sentado que la superación de la misma no era más que una pérdida de tiempo. Conforme a la tradición islámica, muchos de los antiguos conceptos del Dios Padre fueron dejados atrás, lo que resultó molesto para comunidades acostumbradas a ver a Dios de una manera masculina. No obstante,  es justo destacar que la tradición cabalística hebrea- aunque posterior a Jesús (P)- destacó aspectos muy importantes y utilizó términos de una sutileza tal que se establecieron como pautas hasta nuestros días; también el gnosticismo cristiano, reducido por Roma a su mínima expresión, se desligó de las ideas patriarcales y se relacionaron con lo Divino de  manera increíble y sin precedentes.

Con la aparición de la iglesia cristiana la percepción judía tradicional asociada con el fariseísmo se fortaleció; aunque en gran medida tales planteamientos fueron acuñados por Saulo de Tarso, posteriormente conocido como el apóstol “Pablo”, gran activista de la fe cristiana. Sin embargo como decíamos antes, “esto solo alcanzó su cúspide final con la victoria de la iglesia de Roma”, pues anteriormente no era un criterio generalizado el cual era bastante discutido.

  Debido a los grandes descubrimientos en materia bíblica y apoyados en un sin número de evidencias arqueológicas, llegamos a la conclusión de que nunca existió una “iglesia cristiana” o planteado de mejor modo “un solo tipo de cristianismo”. Las enseñanzas de Jesús de Nazareth (P) fueron aceptadas por cientos de discípulos que establecieron comunidades, el concepto de “Iglesia” no tenía la connotación de estos tiempos ya que las mismas eran autónomas sin que una figura o eje central fuera del profeta Jesús (P) se estableciera como Jerarca o Pontífice Máximo. No existía un  Canon cristiano fijo y la aceptación o autoridad de las cartas apostólicas variaba según la región. Podemos decir más, ni tan siquiera el Canon Judío estaba establecido, ya que esto ocurrió en el Concilio de Jammia o Yavne, cerca del año 90 dc.

  En los primeros siglos del Cristianismo se desarrollaron varias comunidades con un tipo de visión particular respecto a Jesús y su doctrina, más que un suceso accidental que no puede ser resumido a lo sectario, podemos decir que fue un gran movimiento que llevo en sí mismo la expresión de una época. Tal revolución del pensamiento espiritual fue conocido bajo el nombre de gnosticismo[1].Los planteamientos de dicho movimiento darían origen al catarismo italiano, cuyas comunidades fueron vitales para la expansión de tales creencias por el sur de Francia, Occitania y Languedoc, donde la población e incluso los grandes señores y buena parte del clero adoptaron las doctrinas del dualismo radical llevadas allí por los representantes del orden dragovitsiano. Estos creyentes, que fueron denominados al principio patarinos, búlgaros, maniqueos, paulicianos o publicanos, empezaron a ser llamados cátaros, "los puros".

  Es bueno, como nota adicional decir que muchos de los temas del pensamiento gnóstico habían sido anteriormente recreados por el maniqueísmo y las doctrinas mitraístas, ampliamente practicadas por los legionarios romanos. A su vez muchos de los mitos e historias de dichas doctrinas habían pasado a las doctrinas oficiales de la iglesia, recordemos el nacimiento de Mitra en la caverna, su bautismo con agua y el sacrificio expiatorio del toro. En muy pocos años la nueva religión maniquea se había extendido hasta España y hasta China y Mongolia. Los maniqueos tenían mucho en común con los bogomilos o movimiento cátaro surgido en Bulgaria: sus templos eran sencillos, sin imágenes, a las que consideraban objetos de idolatría. En sus monasterios vivían los "perfectos", los "elegidos", unos pocos hombres, mujeres y niños a los que la masa de los creyentes intentaba imitar. Al morir, éstos eran llevados directamente al seno del Dios bueno, mientras que los fieles corrientes sufrían la metempsicosis, es decir, renacían en forma de personas, animales o vegetales.

  Asimismo, tenemos que el precedente más antiguo de las creencias dualistas gnósticas euroasiáticas se encuentra en el mazdeísmo persa, la religión de Zoroastro (Zaratustra), que tras su muerte fue reorganizada por los "mayus" a los que se confunden no pocas veces con magos, los sacerdotes del fuego, aquellos enigmáticos reyes venidos del lejano Oriente para venerar al niño enviado de Dios. Si bien, en los Viajes de Marco Polo el aventurero italiano nos dice que en Persia se encuentra la ciudad de Saveh, desde donde partieron los tres Magos cuando fueron a adorar a Jesucristo... El que los tres Reyes Magos fuesen zoroastras lo apuntan numerosos textos antiguos, empezando por el Evangelio de San Mateo. Para Adrian Gilbert, por contra, "los Magos del Evangelio no procedían de Persia propiamente dicha, sino de Mesopotamia", donde el dios Mitra era objeto de adoración. El mazdeísmo proclamaba la existencia de un Señor Supremo, Ohrmuz o Ahura Mazda, padre de dos gemelos creadores: Spenta Mainyu, el espíritu benefactor, y Angra Mainyu o Ahrimán, el espíritu de la confusión y la mentira. Ahrimán responde con una creación nefasta y maligna a cada cración buena y bella del espíritu benéfico. El Universo es un campo de batalla perpetua entre el Bien y el Mal, la Luz y la Sombra; una guerra sin cuartel que sólo tendrá fin cuando el señor de la mentira sea derrotado definitivamente.

 Los gnósticos, podemos resumir, eran un grupo de cristianos que buscaban el conocimiento (gnosis) más elevado de las cosas a partir de la reflexión interior y desde la mirada sutil y esoterica. Desde su punto de vista, lo material era una trampa mortal para el espíritu, que se veía "aprisionado por las pasiones del alma no doblegada a su naturaleza primordial y  aprisionada en las redes de este mundo material al cual fue exiliada". Estos elementos obviamente reaparecen en los escritos de Sohravardî y Avicena en su Risalah del Pájaro.  Lostextos gnósticos, fueron escritos en copto (forma popular de escritura egipcia) entre los siglos III y IV, aunque los originales griegos se remontaban incluso al siglo I. Al ofrecer una imagen distinta del primitivo Cristianismo, supusieron una auténtica revolución para la teología y la cristología.

  En los primeros siglos de nuestra era fueron considerados el fruto de una herejía, aunque a ciencia cierta nada se conocía respecto a ellos. Las pocas evidencias con que contábamos para referirnos a ellos se basaban no más en las referencias negativas que los supuestos Padres de la Iglesia nos legaron. Sus escritos y la posesión de los mismos fueron declarados delitos a partir del siglo II, por lo que dichos textos desaparecieron de las vistas públicas y condenados a las arenas del desierto, de donde fueron desenterrados en el 1945, muchos siglos después por unos campesinos egipcios

 En lo que nos corresponde, el dinamismo de las mujeres de origen gentil, mucho más reconocidas que las mujeres judías, propició al cristianismo testimonios muy singulares. El carisma de estas mujeres, familiarizadas con la visión femenina heredada del mundo greco-romano, aportó al cristianismo elementos que discrepaban con los conceptos de los cristianos de origen judío, cristianos que desconocían las sutilezas  la Ley y las narraciones de las Midrash y como consecuencia las interpretaciones alegóricas de los Targum. En la corriente gnóstica cristiana la mujer es muy considerada, por el ya mencionado factor de la e naturaleza andrógina y por la creencia en la diosa madre proveniente de los misterios de Isis y Cibeles.

     Entre los gnósticos seguidores de Valentín se habla de Dios haciendo referencia a Él como la Madre Divina, se le venera y se espera de ella amparo y protección. El silencio místico conecta con la sabiduría (gr: sophia) que es femenina y acompaña a la divinidad masculina. Muchos gnósticos dirigían sus oraciones a sophia en busca de la gnosis (conocimiento espiritual). Como indica la historiadora Elaine Pagels, a obispos como Ireneo desalentaba el hecho de que muchas mujeres se sintieran atraídas hacia los grupos gnósticos. En cambio Tertuliano (c. 160-220 d.C) se indignaba porque en las comunidades gnósticas las mujeres enseñaban, realizaban curaciones y exorcismos, incluso bautizaban. Esta animadversión de Tertuliano se manifiesta abiertamente en su referencia a una maestra gnóstica muy celebre que dirigía una comunidad en el norte de África, a la que la llamaba “víbora”.

 Podemos de aquí entender el miedo a perder el control patriarcal y con esto la caída de la visión masculina del Universo lo que afianzó en las iglesias de la línea ortodoxa su oposición a estas ideas y de que se fuera radicalizando la posición de los varones o machos con poder. En las comunidades cristianas gnósticas el liderazgo tenía otra significación, se prestaba mucha atención al carisma otorgados por el Espíritu Santo y las mujeres podían ocupar los más altos puestos. Como apuntamos anteriormente, las ideas sobre la divinidad femenina y el carácter andrógino del cual eran herederas posibilitaba mucho las cosas y otorgaba mejor comprensión a las interrogantes del mundo. Pagels indica que “Entre grupos gnósticos como los valentinianos a las mujeres se les consideraba iguales a los hombres; a algunas se les veneraba como profetas; otras ejercían de maestras, evangelistas ambulantes, curadoras, sacerdotisas, hasta puede que obispos.”

  Cabe destacar que mientras el carácter y la visión de lo femenino van en línea creciente dentro del gnosticismo, el dominio del “macho” en la iglesia conservadora también ocupa como reacción un lugar predominante. Los relatos canónicos que ubican a la mujer desempeñando papeles corriente ortodoxa. El Dios Masculino no propiciaba el desempeño de las mujeres del cual no era favorable y que en la interpretación de los obispos de la línea tradicionalista, “solo los hombres aseguraban el sostenimiento de la recta doctrina”. Estos énfasis fueron criticados duramente por los gnósticos cristianos, los cuales trataban a sus contrarios ortodoxos como ignorantes y personas de poco nivel. El Evangelio de María Magdalena (uno de sus fragmentos presentado en la imagen) es una prueba de este debate en ocasiones sangriento.

  Los gnósticos vieron engrosar sus filas con mujeres provenientes del mundo gentil. Sobre el siglo II d.C. las mujeres pertenecientes a los estamentos medios de las ciudades del Mediterráneo insistían en jugar un papel más activo en la sociedad. Hay algunas pruebas de la presencia de mujeres dedicadas a las matemáticas, la literatura, la música, el teatro, el comercio y la filosofía. En Hch 16,14; 17,34 encontramos pruebas de al menos dos de este tipo de mujeres; es el caso de Lidia y Damaris. Las prohibiciones impuestas por los obispos de la corriente rigorista del cristianismo, acrecentadas a partir del siglo II d.C., desmotivaría a muchas mujeres de origen gentil a integrarse a las iglesias fundadas por Pablo el cual les recomendaba a permanecer en sus casas criando hijos en sumisión al varón.

   Al margen de cualquier autoridad eclesial, el mensaje gnóstico proclamaba la comunicación directa con Dios, sin necesidad de jerarquías intermediarias, pues quien alcanzaba la gnosis o conocimiento supremo se convertía en igual a Dios en lo ue a su presente perfección le correspondía. Es claro que esta comprensión nacía de su concepto respecto a la Divinidad, un Dios más allá de la visión tradicional de lo macho. Este resultado resucitaba de algún modo las ideas traídas por Jesús (P) y su separación definitiva con el judaísmo decadente, el cual con su interpretación folclórica de la Ley de Moisés (P) habían establecido un obstáculo para el acercamiento a Dios.

  Demasiado extenso sería hablar aquí sobre todas las enseñanzas gnósticas, por lo que nos limitaremos a señalar los puntos de contacto de la Cábala con el evangelio gnóstico: "La unión entre varón y mujer es llamada Uno, y sólo cuando la mujer esté unida al varón puede emplearse la palabra Uno" (Zohar III, 76); mientras que en el Evangelio de Tomás (recopilación de los dichos de Jesús a sus más allegados, y que para numerosos eruditos e investigadores sería el evangelio que mejor expresaría su mensaje) se dice: "Cuando logréis que el varón no sea ya varón, y la mujer no sea ya mujer".

  Parte IV: Aproximación al pensamiento del Islam

  La llegada del Islam marca una nueva pauta en este camino, pues aunque es el heredero por excelencia de los avatares anteriores, no basa sus fundamentos en los textos o escrituras oficiales, por lo menos los conocidos en el presente. Las doctrinas del Noble Profeta (BPD) sitúan a la mujer en un nuevo programa “novedoso y arriesgado” para los tiempos en los cuales nació.

Es evidente que el uso de una tradición sagrada autorizada y presente en los evangelios, epístolas y leccionarios usados por los gnósticos y de uso vigente por cristianos coptos, monofisitas y nestorianos, puede rastrearse en el discurso muhammadî. Lamentablemente la presencia de una interpretación masculina es predominante en no pocos círculos islámicos sin distinción de escuelas de pensamiento, lo cual se ve relacionado a un elemento netamente cultural, no nacido, sin lugar a dudas, de una exégesis pura y transparente.     

  Para un musulmán nada se asocia a Dios y esto implica que calificativos como “Macho” o “Hembra” no son adecuados para tratar con Él, pues como expresaba el Imam ‘Alî (P): “Cuando digo Dios, no quiero establecer estas cuatro [letras], sino que me refiero a una idea, a Algo que es Creador y Artesano de las cosas: mediante lo que las letras describen, se le denomina Dios, Clemente, Misericordioso, Omnipotente y otros de sus nombres, y Él es quien es obedecido, Bendito y Glorificado Sea” .Sin embargo, desde el punto de vista místico, este mundo es un reflejo de los Nombres Divinos, lo que hace que Hombre y Mujer se complementen en su búsqueda del Creador.

  Un tópico como este no es pasado por alto en el ensayo de Hasan Félix dedicado a Fátima Az Zahra (P) en el cual siguiendo esta línea de pensamiento acorde a lo mejor de la tradición islámica nos plantea: “Al instaurarse lo que en el Shiísmo conocemos como “Ciclo del Imamato”, la incorporación del aspecto femenino a la religión aportó luces sobradamente reconfortantes. La presencia de figuras como Fâtimah (P) y otras como Mariam (P) que volvieron a estar en el lugar que les correspondía por derecho, equilibraron y llenaron el vacío que la dura etapa patriarcal había dejado. Por ejemplo, la misma Fátimah Az Zahra (P) ofreció discursos que reflejaban ideas de altura notable en cuanto a las reflexiones de la Naturaleza Divina: “La alabanza sea para Al.lah por aquello con que ha agraciado. Suya sea la gratitud por lo que ha brindado. Suya sea la alabanza por las bendiciones que ha manifestado; las cuales, la magnitud de su extensión y número, son incalculables e imposibles de retribuir; y cuya Eternidad está lejos de comprensión. Él los invita a que logren el incremento de estas, siéndole agradecidos. Colmando cada una de estas [a sus adoradores], Él se hace acreedor a su Alabanza por parte de sus criaturas y los llama a que provoquen su incremento otorgándolas a su vez”. Luego, personalidades como Zaînab (r. a), la hermana del Imam Husaîn Ibn ‘Alî (P) darían fortaleza a una epopeya que se ensancha hasta el Sol de hoy”. (FÁTIMAH: “Un Camino para el despertar interior”)

  El acercamiento a su figura debe- como es de esperar- estar lejos de la repetición mecánica de Ahadiz, los que en muchos planos de nuestros estratos de conciencia permanecen incomprensibles. Esta lejanía a su real propósito no es nada ajeno a lo que la hija (P) del Mensajero de Dios (BPD) tuvo que experimentar en vida. Tal situación la llevó a ocultar el lugar de su descanso, y aquí nos encontramos con una realidad aterradora: “Fátimah (P), el principio de este eslabón se halla oculta ante nuestros ojos, y el final, el Imam Al Mahdî (P) también permanece oculto”.

  Estas luces que aporta la Noble hija (P) del Mensajero (BPD) se convierten en pautas a seguir y nos dan la explicación de todo el amor derramado sobre ella. Este amor, ajeno a todo rizo gelatinoso de cariño superficial es una experiencia de comunión directa e inexplicable. Es una experiencia que depura y eleva. Fátimah (P) es un acceso para comprender la Majestad Divina y las palabras proféticas, y es tras sus pasos que el creyente tiene la garantía de ascender, pues entendiéndola a  ella (P) y estableciéndola como modelo podremos entendernos mejor a nosotros mismos y superar las miserias de nuestra vida cotidiana. A través de las presentes reflexiones no me propongo fijar un punto de vista absoluto, sino dialogar sobre temas que la establecen como un arquetipo digno y urgente.

  Generalmente al elaborar ensayos sobre Az Zahra’ (P) nos detenemos en los aspectos vinculados a la relación íntima con el Muhammad (BPD) histórico, así como destacar su dimensión femenina. Esta dimensión restauradora ha servido de base a la mujer para rencontrar su lugar en la sociedad islámica, lugar que ha sido mancillado por las monarquías y tradiciones ajenas a la naturaleza del Islam. Sin embargo la Luz e importancia de Fátimah abarca otras realidades, pues el mundo no se concreta a este orden de cosas visibles. Entonces ¿Qué hacer cuando decidimos ir más allá del sueño y volar, dejando atrás a esta realidad supuestamente infranqueable? ¿Por qué Fátimah (P) puede considerarse un modelo para lograr el equilibrio en estas nuevas modulaciones de ser? Pienso que si el propósito del Imamato es provocar el entendimiento como resultado de la exégesis espiritual, relacionarnos con los asuntos de la “Wilaiiatul Fatimiah” producirá en nosotros un maravilloso despertar al comulgar con el lado sutil del Imamato.

   Según el programa profético seguido por Muhammad (BPD), el Islam era el Sello de los Mensajes anteriores, lo cual quiere decir que no echaría por tierra las palabras de los otros enviados. La función primordial de la nueva revelación radicaba en despojar las predicas y libros descendidos de su carácter territorial, estableciendo normas morales y de diversos ordenes más allá de todo consenso tribal y que acompañaran a la colectividad humana en su historia y evolución posterior…

  Fátimah Az Zahra’ (P) dentro de este linaje inmaculado representa el destello más sutil de aquella luz primera Muhammadî. De hecho, su presencia sola explica el por qué el Profeta no tuvo hijos varones que le sucedieran- pues estos vinieron a través de su hija. El creyente, al trascender los niveles básicos de la fe, descubre una realidad abrumadora y reveladora; este hallazgo consiste en ver por sí mismo que el Universo es mucho más profundo y complejo que el reino contemplado al cerrar nuestros ojos, las realidades múltiples se hallan dispuestas unas sobre otras como las capas de una cebolla, separadas unas de otras por velos de luz y oscuridad, como detalla en sus obras el imam Khomeini (r. a)

  Sin embargo, las realidades no son antagónicas, pues todas reflejan al Creador y tal como es arriba es abajo. La existencia humana refleja a su vez otros aspectos y existencias; las guerras, nacimientos y muertes son expresiones de conmociones cósmicas y toda qiddidad no es más que la única esencia, verdad o Haqq manifestada. El Profeta (BPD) como Hombre Primordial o Arquetípico es la Manifestación Pura de los Nombres Divinos en el ser humano, es por eso que como Hombre Espejo no puede ser otra cosa que inmaculado, impecable y bien guiado.

  Pero corremos el riesgo, al vivir en un mundo donde la multiplicidad y la dualidad rigen, de apreciar las cosas de manera superficial y que términos como mujer y hombre detengan nuestras reflexiones cuando ambos no son más que aspectos exteriores de un importante realidad: “que somos seres humanos”. En un mundo donde lo macho rige, hemos extraviado detalles delicados que generarían en nosotros estados de gracia para remontar un vuelo impensable hacia lo Desconocido. Es por esto que la Realidad de Fátimah se hace necesaria como Camino para el retorno de la visión extática perdida y el estado de bienaventuranza anhelado. Ella (P) es la conjunción de todas las virtudes prácticas y místicas, apreciadas pero no experimentadas y sin Fátimah (P) avanzar se torna imposible, ello explica por qué entre la profecía (nubuwah) e imamato (imammah) solo se establece como frontera esta luminosa figura con molde de mujer.

  Esta verdad no será jamás algo que los libros de los sabios nos ayuden a descubrir; la sintonía con la hija del Noble Mensajero (BPD) es experiencia pura y de ahí que enfadar a Fátimah (P) se cataloga como enemistad con el Profeta (BPD). Cuando a Ya’far as Sâdiq- VI Imam Shi’ah (P)- le preguntaron: -¿Por qué la llamaron Fátimah?- Él (P) respondió: - “Porque los hombres son incapaces de conocer su esencia”. Era obvia esta respuesta, los hombres vivimos adormecidos en un mundo configurado por imágenes, asociando todo a referentes vulgares. Comparamos a Dios constantemente a figuras y conceptos conocidos sin acordarnos en ningún momento de invocar al silencio interior; no es de extrañar que al ver una criatura de la belleza y nivel de Fátimah no recurramos a estos vicios asociativos tan aberrantes una vez más: ideas relacionas con la impecabilidad, pureza o conciencia despierta no son concebidas en nuestra mente.

  Al iniciar el viaje a las realidades trasmitidas por el Profeta (BPD) el creyente debe conocer su estado inicial. Este autoanálisis es la evidencia del Hadiz: “Quien se conoce a sí mismo conoce a su Señor” el musulmán ha de saber que a través de su vida ha sido programado por múltiples lecturas de la vida que obstaculizan su comprensión de nuevos valores; entonces debe desprenderse de toda esa cultura de supervivencia, egoísmo y adicciones violentas para cursar una nueva educación. Este punto es mucho más complejo de lo que imaginamos, pues el aroma de la enseñanza anterior se ha impregnado tan profundamente en nuestro ser que desprendernos de ella es una de las epopeyas más grandiosas a la cual un ser humano puede aventurarse.

  Por eso, después de comprender el sentido de la Nubuwah y antes de llegar a la Hermenéutica Profética, debemos encontrarnos con la figura de Fátimah (P). Ella (P) se constituye en un auténtico Barzakh (Intermedio) entre el Profeta (BPD) y Ahlul Baît (P) como madre y maestra de la Luz. Esta conexión es una constante en sus seguidores y es bueno hacer notar que aquella comunidad que le usurpó el liderazgo a Ahlul Bait (P) desconoció el liderazgo de ‘Alí (P), ya que obviaron la posición de Fátimah (P), hecho evidenciado al menospreciar su palabra y arrebatarle las tierras de Fadak.

  Este cruel abandono por parte de un grupo considerable de Sahabas, aún entre los de renombre, se fue agrandando con el paso del tiempo y de manera gradual fueron perdiendo el enfoque primordial del Islam, hasta que ciegos a la Haqiqah Muhammadiana no fueron capaces de reconocer ya nada, involucionando a un estado carente de espíritu. Tras la muerte del Profeta (BPD) los niveles alcanzados por su hija (P) adquirieron nuevos matices: la visitaban los ángeles y hablaban con ella, por lo que era llamada “Muhaddaza”  y tenía visiones sobre eventos futuros. Durante este periodo Fátimah (P) le dictaba a ‘Alí (P) palabras que trataban sobre estos temas, al agruparlas se constituyó un libro titulado “Sahifatul Fatimiah”, al cual los Imames (P) protegían como un tesoro. Muchos, en ansias de sensacionalismo han fraguado especulaciones o presentado falsas Sahifatus, pero tal texto se halla en poder del Dueño del Ciclo, el Imam Al Mahdî (P). El reconocido Aiatul-lah Yavad Amulî dijo: “Fátimah (P) comparte con su padre, esposo e hijos la infalibilidad y sabiduría respecto al pasado y el futuro”.

  Las comunidades antiguas, cercanas en una forma peculiar a los profetas (P), comprendían que la vida de los mismos no era más que una representación sentida del drama de la existencia. Convencidas de la eficacia de las actuaciones o teatro profético, los pueblos incorporaron en sus gestualidades las representaciones de momentos particulares de las vidas de los enviados divinos o avatares, estableciéndose estas como reguladores de la estatura espiritual. De esta manera Israel conmemoró el “Pesaj” (Pascua) y la Iglesia incorporó el ritual del “Vía Crucis” (Camino del Crucificado) entre otros actos que incluyen a la inmaculada persona de María (r. a). En el Irán actual, así como en otras regiones de presencia Shi’ah, la ceremonia de ‘Ashura es parte del entendimiento de los creyentes de la epopeya Imamî, sin contar las ceremonias de duelo por la muerte de Fátimah Az Zahra’.

  Existe en el registro de nuestra memoria ancestral ciertos aspectos espirituales que van más allá de nuestras estructuras sociales o religiosas. Por eso, aspectos sutiles del Universo o de procesos creativos fueron representados por las culturas antiguas bajo aspecto femenino, en edades donde las fuerzas cósmicas no habían sido condensadas en panteones de múltiples dioses. Las comunidades del Libro sintiendo este vacío tuvieron la urgente necesidad de elevar a encomiables niveles de espiritualidad a mujeres que cumplieron un roll determinado en la Historia Sacra. En el caso del judaísmo encontramos a la Shoftim (líder, jueza, cabeza) Deborah (r. a), la reina Ester (r. a) o la liberadora Judith (r. a). En el cristianismo la figura de María (r.a) alcanza notables dimensiones, aunque las tradiciones gnósticas, abundantes en historias sagradas respecto a ella (r. a), fueron desechadas o quemadas por la Iglesia reinante, aunque vemos que en libros apostólicos como “El Pastor de Hermas” siglo I d. C, sobrevivió fugazmente la influencia mariana. Todas estas manifestaciones o epifanías de virtudes, generaron una imaginería común entre los credos monoteístas, sin que el zoroastrismo iraní pudiera escapar a esta necesidad representativa casi ontológica, pues leyendas algo posteriores y relacionadas con el mitraísmo maniqueo le asociaban nacido de una virgen llamada Dughdghova.

  Siendo el Islam Sello de las religiones del Libro, debía sublimar y darle exégesis palpable a este capítulo del espíritu, pues de igual manera que por la no instauración de un linaje profético que diera lugar a la Hermenéutica espiritual o Ta’wil del Libro, las religiones cayeron en manos de un Clero advenedizo y legalista, entonces por el abandono del aspecto sutil y femenino de la realidad profética, las religiones se anclaron al  mundo de los fenómenos o más denso, sin salir de él nunca más. Con Fátimah (P), la línea de la sutileza es rescatada y las puertas a otras realidades son abiertas para los buscadores, lo que no solo incluye el mundo de los hombres sino también el mundo de los Yin (genios) o existencias inorgánicas. Por ejemplo, le preguntaron al Imam Ya’far as Sâdiq: “-¿Por qué  la han denominado Az Zahra?- Porque cuando oraba en su Mihrab, su luz brillaba para los habitantes del cielo, así como las estrellas brillan para los moradores de la Tierra.”

  Muchos aspectos del Islam continúan ocultos ante nuestros ojos por no aventurarnos a una experiencia con la vida de Fátimah (P). Como decía anteriormente, nos hallamos tan enredados con la visión de lo “macho” que concluimos pensando que Fátimah (P) es tan solo un elogiable modelo femenino circunscrito “no más” a ese género. Esta conclusión arrogante destila ignorancia por doquier, pues si en el Profeta (BPD) la humanidad tiene un ejemplo fiable, Fátimah (P) es una Misericordia para entenderlo a través de facetas únicas que de otra manera nos sería imposible de acceder. Por lo cual si Muhammad (BPD) es la Ciudad del Conocimiento y ‘Alí (P) es la Puerta, Fátimah (P) resulta ser una “llave y cerradura”. La  vida física de ella (P) constituye una ruta o mapa dentro de la vida de los Shi’as y de los movimientos que estos pueden elaborar en su lucha por alcanzar sociedades justas. Todo aspecto de su existencia constituye un mensaje, exhortación y un símbolo; de ahí la importancia de mantener bien de cerca las biografías concernientes a Fátimah, motivando nuevos enfoques y sin perder sus aspectos sociales que a su vez están impregnados de un alto contenido  místico. 

  Como cualquier otro guía u hombre arquetípico, su presencia en este mundo responde a situaciones extraordinarias, y por ende a una promesa. El Decreto de Al.lah, denominado  “Al Kauzar” (Surah 108) informa que al Profeta (BPD) se le ha agraciado con la Abundancia, y a esta bendición debería corresponderle con alabanzas. Este nacimiento que es en sí una Misericordia y un Milagro, los Ahadiz atestiguan que es acompañado por mujeres sobresalientes en este mundo y que han alcanzado una muy alta en el otro, que acuden desde el mismo Barzakh para velar por su madre Khadiyah (r. a ) en el parto; sumando a esto el Hadiz que narra que pocos días después que el Profeta (BPD)- en uno de sus sueños de poder- prueba uno de los frutos del Paraíso, Khadiyah (r. a) quedó embarazada de Fátimah (P). Estas tradiciones obviamente se proponen descubrir la naturaleza de esta insondable criatura, lo que es sintetizado en las palabras de Ya’far as Sâdiq (P): “La llamaron Fátimah porque los humanos son incapaces de conocer su esencia”.

  Conforme a esta línea el mismo decreto que iluminó su nacimiento completó el círculo de su vida al disponer para ella un esposo que igualara su dimensión y equiparara su adoración: Imam ‘Alí (P). Lo curioso de esta relación es que al estar ambos parados frente a frente, era como si estuvieran ante un espejo, pues las interrogantes se desvanecían ante el misterio de sus naturalezas inmaculadas: ellos (P) eran las respuestas y las primeras generaciones de Chiitas experimentaron esta vivencia. Ellos (P) fueron una escuela única e irrepetible, añadiendo a sus hijos Al Hasan (P) y Al Husain (P). no es de extrañar que esta singular agrupación fuera la iniciadora de un movimiento sin precedentes en la Historia como el Shiismo Duodecimano y que en materia política fueran las bases de la República Islámica de Irán, acontecimiento no experimentado desde la muerte del Noble Profeta (BPD).

  Fátimah (BPD) en vida del Profeta (BPD) manifestaba los colores de la profecía, y si bien el Imam ‘Alí (P) constituía una parte de esa luz, con Fátimah las dimensiones ocultas del Profeta (BPD)- no asequibles al hombre en general por la dureza de los árabes-  vieron una oportunidad de manifestación en la hija del Noble Mensajero (BPD). Una vez concluida la misión de Nabí Muhammad, este le revela un secreto: “Pronto dejaré este mundo”, al conocer la verdad de los labios de Profeta (BPD), su hija (P) se estremece, pero su padre (BPD) le descubre el sentido de sus palabras: en muy poco tiempo (11 de Yumada al-Awal o, según algunas versiones, 3 de Yumada al-Zaniah del año décimo d. H, es decir, 75, o 95 días después de la muerte del Profeta) ella le acompañaría. De esta manera ese Sol que alumbró vivamente conocería el eclipse, para dar paso a una de las epopeyas más conmovedoras y místicas del género humano. Toda su descendía (P) tras su partida conoció el luto y del sendero de la paciencia. Entonces, la fidelidad ofrecida a Ahlul Bait (P) debería ser probada por el sudor, el llanto y en muchas ocasiones por la desesperación que brota tras el canto de la espada.

Fátima (P) se convierte a partir de ese momento en la encarnación de la Ma

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