La belleza moral y la purificación del alma de los vicios en el Islam - III

Por: Husain Ansâriyân

Hablar cordialmente

Muchos versículos coránicos hablan acerca de la importancia del buen uso de la lengua como órgano esencial en el hombre.

La lengua lleva a la salvación del hombre o a su perdición en el Día de la Resurrección. La lengua puede ser causa de tranquilidad y paz en la familia y en la sociedad o puede ser la causa de la intranquilidad y la confusión. La lengua puede ser reformadora o corruptora. Puede mantener la reputación, la dignidad y los secretos de la gente o puede divulgarlos y desgraciar a las personas.

En el Corán encontramos la invitación a hablar con cortesía especialmente a los creyentes. Además de los versículos coránicos existen infinidad de tradiciones que hablan sobre la importancia de este órgano. Si compiláramos todas estas tradiciones, podríamos hacer un libro completo con ellas. He aquí algunas,

Del Profeta (BP): “cuando el hijo de Adán (P) se levanta en la mañana, todos los órganos le dicen a la lengua, témele a Dios por nosotros. Si eres correcta, todos nosotros somos correctos, pero si te desvías nosotros también nos desviaremos”.1

El Imam Alí (P)  dijo: “la lengua es la medida del hombre”.2

Del Profeta Muhammad (BP): “Dios castigará la lengua con un tormento con el que nunca castigaría a otro órgano. La lengua dirá, “ay mi Señor, me has castigado con el tormento con el que nunca has castigado a ningún otro órgano”. Se le dirá, “has mencionado palabras que han llegado al este y al oeste y por culpa de estas se ha derramado sangre, se ha hurtado dinero y se han mancillado honores “.[1]

Del Imam ‘Alí (P), “¡Cuántos no han perecido a causa de sus lenguas!”

Debe controlarse la lengua en el día y en la noche y no debe dársele libertad a lo que quiera decir. Hay que pensar antes de hablar. Uno debe decir lo correcto, en el momento correcto, en el lugar correspondiente, a la persona indicada, respecto al tema conveniente. Uno debe tener en cuenta que Dios está presente todo el tiempo y en todo lugar y que no se deben decir cosas para las cuales posiblemente después no haya perdón.

El Imam Sâdiq (P), al interpretar el versículo, “... hablad bien a todos...” [Corán: 2: 83], dijo: “habla cortésmente con todas las personas, creyentes o no creyentes. Para con los creyentes, debes tener una sonrisa que ofrecerles y debes hablarles cordialmente y en cuanto a los no creyentes, debes hablarles con cortesía para atraerlos hacia la religión, y aún si no creen, de esta manera evitarás el mal para los demás musulmanes”.[2]

En cuanto a la interpretación del mismo versículo, el Imam al Bâqir (P) dijo: “dile a las personas lo mejor que sepas decir. Dios no se complace con el que maldice y habla de manera soez o al que es inoportuno en las preguntas; Él se complace con la gente calmada, educada, paciente, gentil y casta”.[3]

El Profeta Muhammad (BP) dijo: “las palabras del hijo de Adán son en contra de él y no para él, excepto aconsejar el bien y vedar el mal o mencionar a Dios”.[4]

De acuerdo al versículo 83 de Sura Al-Baqara (La vaca) mencionada anteriormente, ser bueno con los padres, con los parientes, los huérfanos y los necesitados y hablar en palabras corteses se halla entre las acciones de buena moral que un arrepentido debe seguir para mejorar su condición. Si sigue estas buenas maneras y acciones, su interior y su exterior se limpiará y será exitoso en esta vida y en la otra.

La sinceridad

La intención sincera es uno de los temas más importantes sobre los cuales se ha enfatizado en el Corán y los hadices. El pensamiento, la intención, la acción y la moral no tendrán ninguna validez ni serán merecedores de ninguna recompensa si no están revestidos por la sinceridad. Si cualquier acción, comportamiento o cualidad moral no se realizan ni se poseen por la complacencia de Dios, no tienen ningún valor ni recompensa.

Las personas que se arrepienten del pecado tienen que reformarse sinceramente de palabra y acción a sabiendas que Dios está siempre presente y al pendiente de nuestro comportamiento tanto interno como externo. El arrepentido debe abstenerse de hacer el bien para que otros lo vean; debe cumplir con las obligaciones religiosas para con Dios sólo con la intención de ser resucitado con la gente piadosa. Existen diversos versículos que tratan este importante tema. Aquí algunos de ellos,

“...si se arrepienten, se enmiendan, se aferran a Dios y rinden a Dios un culto sincero. Éstos estarán en compañía de los creyentes y Dios dará a los creyentes una magnífica recompensa”. [Corán: 4:146]

“El culto puro ¿no se debe a Dios?” [Corán: 39:3]

“¡Sirve, pues, a Dios, rindiéndole culto sincero!” [Corán: 39:2]

“Nosotros respondemos de nuestras obras y vosotros de las vuestras. Y Le servimos sinceramente”. [Corán: 2:139]

Realizar acciones buenas sólo para alardear de ellas anula la acción misma.

Ser sincero es retornar a Dios, creer en el Día de la Resurrección, aprender de los santos y sus conductas, y creer que la llave al Paraíso o al Infierno está bajo el Poder de Dios; nuestra felicidad o infelicidad no tiene nada que ver con nuestra relación con otras personas.

El Profeta Muhammad (BP) dijo: “si un creyente es sincero con Dios durante cuarenta mañanas, fuentes de sapiencia fluirán de su corazón a su boca”.1

El Imam Sâdiq (P), por su lado, dijo. “todo está sometido a los creyentes y todo es para su reverencia. Si un creyente es sincero con Dios, Él hará que cada cosa le tema, incluso los animales verminosos, las bestias y los pájaros”2

El Imam ‘Alí (P) dijo: “la causa de la sinceridad es la certidumbre”.3 “La esencia de la sinceridad es no desear lo que otros poseen”. “El que desee lo que Dios tiene es sincero en sus acciones”.[5]

La paciencia

La paciencia, de acuerdo a los versículos coránicos y a las tradiciones, es una de las características morales Divinas. La Sagrada Shari‘ah ordena la paciencia y la considera como una virtud altamente admirada por Dios, por cuanto la gente paciente merece una gran recompensa por parte del Altísimo. La paciencia, por otro lado, protege al hombre y a la religión de la desviación y los salva de caer en las trampas malvadas de los seres humanos y los Ÿinn.

Si uno es paciente en los eventos buenos y malos que lo puede debilitar en su religión y en su fe; si uno es paciente en la adoración y la obediencia a Dios; si es paciente en cuanto a los pecados y sigue las órdenes de Dios y la Shari‘ah; si hace las oraciones a tiempo, se somete totalmente a Dios, se resiste a los deseos carnales desordenados; si prefiere los sinsabores en el camino de la obediencia a los placeres del camino de la desobediencia, sólo de esta forma uno es merecedor de las bendiciones y la Misericordia de Dios, Quien declara en Su Libro Sagrado, el Corán,

“Vamos a probaros con algo de miedo, de hambre, de pérdida de vuestra hacienda, de vuestra vida, de vuestros frutos. Pero ¡anuncia buenas nuevas a los que tienen paciencia. Que, cuando les acaece una desgracia, dicen: “¡Somos de Dios y a Él volvemos!” Ellos reciben las bendiciones y la misericordia de su Señor. Ellos son los que están en la buena dirección”. [Corán: 2:155-157]

“Los ángeles entrarán en donde ellos estén, por todas partes: “¡Paz sobre vosotros, por haber tenido paciencia!” ¡Qué agradable será la Morada Postrera!” [Corán: 13:23-24]

“Lo que vosotros tenéis se agota. En cambio, lo que Dios tiene perdura. A los que tengan paciencia les retribuiremos, sí, con arreglo a sus mejores obras”. [Corán: 16:96]

“Recibirán doble remuneración por haber tenido paciencia”. [Corán: 28:54]

El Profeta Muhammad (BP) dijo: “quien trate de ser paciente, Dios le asiste para que lo sea; quien trate de ser casto, Dios les asiste para que sea casto; quien se satisface con lo que Dios le da, Él le enriquece. A nadie se le ha otorgado algo mejor y más valioso que la paciencia”.1

El Imam ‘Alí (P) dijo: “la verdad pesa pero Dios la hace liviana para la gente  que trata de llegar al final  y confían en la promesa de Dios para aquellos que han sido pacientes. Sean de los de este grupo y confíen en Dios.”2 “Prueben y mantengan el sabor amargo de la verdad y cuídense de ser envueltos por la dulzura de la falsedad”.

Se narra que un hombre le pidió al Imam Sâdiq (P) explicación sobre un tema religioso el cual el Imam explicó con una fatua que al hombre no le gustó. El Imam Sâdiq (P) notó que el hombre no había quedado satisfecho con la respuesta y le dijo: “hombre, se paciente en la verdad ya que quien lo hace es recompensado por Dios con lo que es mejor para él”.3

Del Imam al Bâqir (P): “el Paraíso está rodeado de infortunios y paciencia. Quien es paciente en el infortunio estará en el Paraíso. El Infierno está rodeado de placeres y lujurias. Quien se entrega a ellos estará en el Infierno”.4

En efecto, la paciencia en todas las circunstancias hace que el hombre se someta a la realidad irreversible y mantenga su religión, sus acciones y su moral y en consecuencia es paciente hasta el final. ¿Acaso existe algo mejor que la paciencia con lo cual el hombre pueda adornarse?

El que se arrepiente de pecar debe ser paciente en la resistencia ante los deseos y debe mantenerse en la abstención del pecado para deshacerse para siempre de los susurros que lo llevan al abismo.

Riqueza permitida

Dios se hizo obligatorio para Sí mismo proporcionarle a Sus criaturas todo lo que necesitan para vivir, para que nadie quede sin lo conveniente ni se le omita su nombre en la lista de los seres vivientes.

Pero siempre existen canales por medio de los cuales la supervivencia alcanza al hombre. Algunos de estos medios son: la herencia, la donación, los tesoros, y el más importante, el dinero limpio. Este se obtiene por medio de la agricultura, de la industria, del comercio, la ganadería, la artesanía y actividades de esta índole. El dinero que uno obtenga ilegalmente hace que sea merecedor de un castigo severo en el Día de la Resurrección. Por ejemplo, el robo, la extorsión, el soborno, no dar la cantidad adecuada en las medidas [esto en cuanto a las personas que se dedican a la venta de productos que requieren medidas], la trampa, el hurto, y todos los actos de este estilo son inadecuados y por lo tanto prohibidos. Cometer tales actos suprime al hombre de la custodia de Dios y de Su Misericordia. Dios hace énfasis en la adquisición lícita de la riqueza; incluso lo ordenó a los Profetas (P) junto con la adoración.

“ ¡Enviados! ¡Comed de las cosas buenas y obrad bien! ¡Yo sé bien lo que hacéis!” [Corán: 23:51]

Se narra que cierta vez Ummi ‘Abdullah le envió un vaso de leche al Profeta Muhammad (BP) para que rompiera su ayuno. Él le envió de nuevo la leche mandándole preguntar de dónde la había obtenido. Ella dijo: “la saqué de una vaca de mi propiedad”, y le envió de nuevo la leche. El Profeta Muhammad (BP) le devolvió la leche mandándole preguntar de dónde había sacado la vaca. La mujer le mandó decir que la vaca la había comprado con su propio dinero. Así que el Profeta Muhammad (BP) bebió la leche. La mujer le preguntó al Profeta acerca de su proceder, y él le dijo, “como todos los profetas antes de mí, quienes fueron ordenados a alimentarse sólo de lo permitido y a hacer el bien”.1

El Corán ordena que la gente consuma alimentos permitidos y obtengan dineros legales, alejando la intervención de Satanás.

“¡Hombres! ¡Comed de los alimentos lícitos y buenos que hay en la tierra y no sigáis los pasos del Demonio! Es para vosotros un enemigo declarado; os ordena lo malo y lo deshonesto y que digáis contra Dios lo que no sabéis”. [Corán: 2:168-169]

Un creyente, al ganarse la vida honradamente, debe estar satisfecho con la cantidad que Dios le provee y no envidiar lo que otros poseen. Es importante prestar atención a esto. En palabras del Profeta (BP): “la inviolabilidad de la propiedad de un musulmán es como la inviolabilidad de su sangre”.1 En pocas palabras, así como uno trate de salvar la vida de los creyentes, de igual manera debe tratar de proteger sus propiedades. La agresión a las propiedades de los musulmanes y el hurto de sus dineros es equivalente a derramar su sangre injustamente.

Luchar por obtener dinero honestamente y estar satisfecho con lo que Dios nos da es símbolo de buena moral; mejor aún, es seña de la perfección y la belleza moral.

Dentro de los deberes de un arrepentido, se halla el hecho de purificar sus pertenencias y propiedades. Es decir, si la persona tiene a su haber dineros o propiedades de otros debe devolverlos a sus dueños y debe mantener en la lucha de conseguir su dinero limpiamente. A este respecto el Profeta Muhammad (BP) dijo: “a quien pruebe un bocado ilegal (prohibido) no se le aceptarán sus oraciones durante cuarenta días”.[6] “Dios ha prohibido el Paraíso a un cuerpo que haya consumido comida ilegal”.[7]

“Evitar un bocado prohibido es más apreciado por Dios que dos mil rak‘as supererogatorios”.[8]

La piedad

La piedad es protegerse a uno mismo de caer en el pecado y en la desobediencia al igual que evitar perecer por las plagas, como se menciona en el Corán y la Shari‘ah.

La piedad es una condición espiritual que se da cuando uno cumple con sus oraciones y evita el pecado. Es un alto grado entre los valores religiosos y los aspectos de la perfección.

Los efectos de la Guía Divina no están abiertos para todos. Sólo se presentan a le gente piadosa. En el Día de la Resurrección, el Paraíso no será adornado y preparado sino para los piadosos.

“Ésta es la Escritura, exenta de dudas, como dirección para los temerosos de Dios”. [Corán: 2:2]

“El Jardín será acercado a quienes hayan temido a Dios”. [Corán: 26:90]

“...y temed a Dios! Quizás, así prosperéis”. [Corán: 2: 189]

“Temed a Dios y sabed que Él está con los que Él temen”. [Corán: 2: 194]

“Dios ama quienes le temen”. [Corán: 3: 76]

“¡Temed a Dios! Quizás, así, seáis agradecidos”. [Corán: 3:123]

“¡Y temed a Dios! Dios es rápido en ajustar cuentas”. [Corán: 5:4]

“Dios sólo acepta de los que Le temen”. [Corán: 5:27]

“Quienes temen a Dios no deben pedirles cuentas de nada, sino tan sólo amonestarles”. [Corán: 6:69]

“Dios es el Amigo de los que Le temen”. [Corán: 45:19]

2Para Dios, el más noble de entre vosotros es el que más Le teme. Dios es Omnisciente, está bien informado”. [Corán: 49:13]

El Imam ‘Alí (P) menciona las características de la piedad de esta manera: confianza, devolver lo que ha sido dejado en depósito, cumplir con los convenios o pactos, generosidad, buena familia, generosidad con el oprimido o débil, pocas relaciones sexuales con mujeres, dar caridad, hacer favores, cortesía, paciencia, prudencia y seguir el conocimiento que acerca a Dios. “El estado final de una persona con estas características será bueno y su recompensa igualmente lo será”.[9]

En lo concerniente a este tema, el Profeta Muhammad (BP) dijo: “si los cielos y la tierra se cierran ante un hombre y este le teme a Dios, Él le abrirá un camino entre ellos y le garantizará buena ventura”.[10]

“Existe una cualidad que si alguien la posee, este mundo y el otro le obedecerán y será merecedor del Paraíso... es la piedad. Quien quiera ser el más honorable entre la gente debe ser piadoso y temer a Dios”.[11]

Caridad y benevolencia

En el Sagrado Corán se halla un énfasis en la creencia en Dios, en el Día de la Resurrección, en los ángeles, en los Profetas y en los libros Divinos; así como se hace hincapié en ser abundantemente generoso con los huérfanos, con los pobres y los viajeros; también en cuanto a liberar esclavos, ofrecer oración, pagar el Zakât, cumplir con pactos y ser paciente en el infortunio, en la aflicción y la enfermedad. Todos estos son aspectos de la benevolencia, la confianza y la piedad.[12]

Del Profeta Muhammad (BP): “lo que se remunera con más prontitud es la benevolencia y lo que se castiga más prontamente es la agresión”.[13] El Profeta Muhammad (BP) también menciona diez aspectos del benevolente: amor a Dios por Dios, odiar por Dios, amistarse por Dios, apartarse de cierta gente por Dios, enfadarse por Dios, complacerse por Dios, actuar por Dios, buscar a Dios, someterse a Él temerosamente, puramente, con sinceridad, con sumisión, atentamente y dar caridad por Dios”.[14]

El Imam Alí (P) dijo: “existen tres cosas que son consideradas como las cualidades de la caridad: la generosidad, la cortesía y mantenerse paciente en el dolor(o en la adversidad)”.[15]

Del Imam Bâqir (P): “cuatro cosas son los tesoros de la caridad: ocultar la necesidad, mantener la caridad en secreto, ocultar la pena o el dolor  y ocultar los sufrimientos”.[16]

El Imam Musa Ibn Ÿa‘far al-Kâdzim (P) dijo: “quien es caritativo y benevolente con su familia su vida se le prolongará”.[17]

El celo

El celo y la abnegación se hallan entre las características más elevadas de la moral. El celo hace que un apersona cuide de su familia y su honor y los proteja de la gente disoluta y agresiva. El celo es de hecho uno de los aspectos más prominentes de la moral de los profetas, los santos y los amantes de la verdad.

El Profeta Muhammad (BP) dijo: “mi padre Abraham (P) era cuidadoso y diligente, y yo lo soy más. Desgraciado aquel creyente que no lo sea”.[18]

El Imam Alí (P) increpaba a la gente de Kufa diciéndoles: “¿No les da vergüenza? ¿No saben lo que es el celo? Sus mujeres van a los mercados compitiendo con las infieles”.[19]

De Profeta Muhammad (BP), “la fragancia del Paraíso puede sentirse a una distancia de quinientos años pero ni un negligente ni un pelele” Le preguntaron al Profeta (BP) a quién se refería y dijo: “a aquel cuya mujer es adúltera y tiene conocimiento de ello”.[20]

El Imam Sâdiq (P) dijo, “Dios es avizor y ama al que lo es. Por eso ha prohibido el adulterio tanto abierta como secretamente”.[21]

Aprendiendo de lo pasado

Aprender la lección de los eventos de la vida y de lo que le pasa a la demás gente, al igual que ponderar en las vidas y las condiciones de las naciones precedentes, se considera como una cualidad de los hombres sabios. En cuanto a este tema, el Corán afirma,

“Hay en sus historias motivo de reflexión para los dotados de intelecto...” [Corán: 12:111]

El Corán invita a la gente de entendimiento y a la gente común y corriente que aprendan de lo pasado para protegerse a sí mismos de caer en la maldad de los vicios y los pecados y para obtener la perfección.

“Los que tengáis ojos ¡escarmentad!” [Corán: 59:2]

Del Imam Alí (P): “lo mejor del razonamiento es aprender las lecciones, lo mejor de la determinación es pedir ayuda y lo peor de la necedad es el engreimiento”.[22]

El Príncipe de los creyentes (P) exhortó a la gente ignorante, pecadora e injusta a que aprendieran la lección de las naciones antiguas y de su historia, diciendo: “tienen una lección de las naciones precedentes. ¿Dónde están los gigantes y los hijos de los gigantes?; ¿dónde están los faraones y sus hijos?; ¿dónde está la gente de Rass que asesinaron a los Profetas, abusaron de las leyes de los Mensajeros de Dios imponiendo las de los tiranos?”.[23]

La bondad

De acuerdo al Corán y las tradiciones, la bondad se refiere a las cualidades positivas que son de gran uso para el hombre en este mundo y en el otro. De acuerdo al Corán, la bondad es la recompensa en la otra vida, la Misericordia Divina, la riqueza lícita, la oración del viernes, la otra vida, la fe, el proceder de acuerdo a los buenos consejos, el arrepentimiento, la piedad, etc. La mejor manera de reformar nuestro interior y exterior  es siguiendo estas exaltadas cualidades. El Profeta Muhammad (BP) dijo: “existen cuatro cualidades que quien las posee es como si poseyera la bondad de esta vida y de la otra: un cuerpo paciente, una lengua discreta, un corazón agradecido y una buena esposa”.[24]

Del Imam Alí (P): “toda la bondad se resume en tres cosas: ver, hablar y callar. Una mirada de la cual no se aprende indica falta de atención; todo silencio sin ponderación es inadvertencia y todo acto de habla sin alabar a Dios es sin sentido”.[25]

El aprendizaje

En el Sagrado Corán se enfatiza en el conocimiento, en los eruditos y los aprendices. También se halla este énfasis en las tradiciones.

La sabiduría es la lámpara de la vida, el poder de la mente, la visión, la conciencia, el honor y la dignidad. El alto rango del hombre en este mundo y en el otro es el de los hombres de conocimiento.

“...hacedlo así para que Dios también eleve la categoría de aquéllos de vosotros que crean y reciban la Ciencia”. [Corán: 58:11]

Del Profeta Muhammad (BP): “busquen el conocimiento así sea en la China. La búsqueda del conocimiento es obligatoria para todo musulmán y musulmana”.[26]

“Un erudito entre los ignorantes es como un vivo entre los muertos”.[27] “Cuando la muerte le acaece a alguien en búsqueda del conocimiento, muere como mártir”. “Aquel que busca el conocimiento es como el que ayuna durante el día y pasa la noche en adoración. Un capítulo de conocimiento que se aprende es mejor que una montaña de oro incluso si este oro es invertido en el camino de Dios”.[28] “Quien se ocupa en busca del conocimiento el Paraíso lo busca a él”.

¿Acaso existe alguna forma mejor de reformar el estado de un arrepentido que buscar el conocimiento para poder discernir entre lo bueno y lo malo y para actuar de acuerdo a la orden de Dios? Si uno es consciente de todo lo que le rodea, ¿cómo puede adaptarse a su alrededor? ¿Es posible aplicar lo que dice el versículo “...vuestro Señor Se ha prescrito la misericordia, de modo que si uno de vosotros obra mal por ignorancia, pero luego se arrepiente y enmienda... Él es Indulgente, Misericordioso”, sin ser conocedor de la moral y la religión?

El arrepentimiento verdadero no se da sin reformar nuestro interior y exterior, y esta reforma no es posible sin el conocimiento.

La esperanza y la expectativa

La esperanza es una cualidad humana y un exaltado estado del corazón que los creyentes y en especial los arrepentidos deben tener con el fin de ganar el perdón y la misericordia de Dios.

Las personas que creen en Dios y están seguras de la existencia de la otra vida deben cumplir con sus obligaciones lo más que puedan y deben también abstenerse de las cosas prohibidas sin dejarse contaminar por la enfermedad del orgullo, la arrogancia y el egoísmo. El hombre debe esperar la misericordia de Dios en el Día de la Resurrección para ser liberado de los horrores que acaecerán ese día y para obtener el consentimiento de Dios e ir al Paraíso. No hay que desesperarse de la misericordia de Dios excediendo el temor hasta el grado de perder la esperanza, ya que así el ser humano se desvía del camino, yéndose por la vía del pecado.

(ver la continuación en archivo pdf)

 

Fuente: libro El arrepentimiento, la cuna de la Misericordia

Editorial Elhame Shargh

Fundación Cultural Oriente

Todos derechos reservados.

Se permite copiar citando la referencia.

www.islamoriente.com

Fundación Cultural Oriente

 

1Mahaÿatul-Baydhâ, Vol. 5, p. 193.

2Gurar Al-Hikam, capítulo la letraLâm.

[1]Usul Al-Kâfi, Vol. 2, p. 115.

[2]Tafsir As-Sâfi, Vol. 1, p. 151-152.

[3]Tafsir As-Sâfi, Vol. 1, p. 151-152.

[4]Mawâiz Al-‘Adadiya, p. 87.

1Tafsir Mu‘in, 21.

2Bihâr ul-Anwâr, Vol. 70, p. 248.

3Gurarul Hikam, capítulo la letra Kâf.

[5]Ibíd.

1Kanzul ‘Ummâl, tradición No. 6522.

2Bihâr ul-Anwâr, Vol. 77, p. 258.

3Ibíd. p. 107.

4Usul Al-Kâfi, Vol. 4, p. 274.

1Ad-Durr ul-Manzur, Vol. 5, p. 10.

1Tafsir Mu‘in 25.

[6]Kanzul ‘Ummâl, Vol. 6, p. 926.

[7]Tafsir Mu‘in, 26.

[8]Tafsir Mu‘in, 26.

[9]Bihâr ul-Anwâr, Vol., 70, p. 282.

[10]Ibíd. p. 285.

[11]Bihâr ul-Anwâr, Vol. 70, p. 285.

[12]Ver Corán 2: 177.

[13]Bihâr ul-Anwâr, Vol. 75, p. 273.

[14]Tuhaf al-‘Uqul, 22.

[15]Bihâr ul-Anwâr, Vol. 71, p. 89.

[16]Ibid. Vol. 81, p. 89.

[17]Mustadrak al-Wasâil, Vol. 2, p. 410

[18]Bihâr ul-Anwâr, Vol. 103, p. 248.

Article_image
Article_rate
No votes yet