Necesaria conformidad en el desarrollo de los valores

Profesor Ayatola Murtada Mutahhari

La perfección varía de un ser a otro. Por ejemplo, un hombre perfecto es distinto a un ángel perfecto. Obtener la última perfección como un ángel es diferente de la obtención del más alto grado de perfección como hombre.

LA PERFECCIÓN DEL SER HUMANO ES DISTINTA A LA DE OTROS SERES. LAS RAZONES DE ELLO.

Quienes nos han hecho conscientes de la existencia de los ángeles nos han advertido también que éstos son criaturas formadas de razón e intelecto puro, es decir, no hay nada de tierra, material, ni pasión, cólera, etc. Por otra parte, los animales son puramente terrenales y materiales, desprovistos de lo que el Sagrado Corán define como espíritu divino. Solamente el hombre está hecho de un compuesto de ambos, materia e intelecto. El ser humano corporiza algo de los animales como así también elementos y atributos angelicales. El ser humano es entonces tanto celestial como terrenal, puede ser divino o diabólico, sublime o despreciable.

La interpretación dada aparece en un hadiz (tradición) registrado en Usul Al-Kafi y citado también por los eruditos; musulmanes sunnitas, aunque con alguna diferencia.  Moulavi ha citado este hadiz en forma de verso en su “Maznavi”. Relata la tradición que Dios creó tres categorías de seres. Una categoría está hecha de luz pura (los ángeles). Otra de ira, cólera y codicia, o sea, los animales. Y al hombre lo creó Dios como una forma combinada. Por lo tanto, así como un hombre perfecto es distinto de un animal perfecto (es decir, un caballo perfecto, bien alimentado e idealmente criado), asimismo es también distinto del ángel perfecto.

Esta diferencia del ser humano (con el ángel y la bestia) es debida a la esencia compuesta del mismo. Dado que el Sagrado Corán dice: “Hemos creado al hombre de esperma mezclado...“ (76:2) y es que claramente es explícito en la mixtura de distintos agentes o elementos en la constitución del hombre. Esto significa que, en lenguaje asequible que los genes de los hombres están cargados con diversos talentos y capacidades. El mismo versículo coránico continúa: “para ponerle a prueba le hemos dado el oído, la vista. Agradecido o desagradecido, le hemos conducido por el Camino”. Esto es extremadamente importante porque implica que el hombre ha alcanzado un grado de perfección de suficiente valor como para ser probado, para asumir responsabilidades, para asumir el premio o el castigo, la libertad de elección y de caminar por el “Sendero Recto”. Este argumento establece que el hombre perfecto es distinto del ángel perfecto debido a la naturaleza compuesta de la que está hecho.

NECESARIA CONFORMIDAD EN EL DESARROLLO DE LOS VALORES

La perfección del hombre yace en su equilibrio. Esto significa que el hombre perfecto no favorece a uno de sus principales talentos y capacidades sino que intenta mantener un equilibrio entre ellos y desarrollarlos a todos niveladamente. Los sabios aseguran que el equilibrio y balance forman la base de la armonía.

Por armonía queremos decir que el crecimiento y desarrollo de las distintas capacidades y talentos del hombre son simultáneos y armoniosos. Por ejemplo, los distintos miembros de un niño, sus manos, pies, cabeza, oído, nariz, lengua, dientes, intestinos, etc., crecen y se desarrollan uniforme y proporcionalmente. Esto es característico de un chico saludable. Sin embargo, supongamos solamente un órgano, digamos la nariz o la cabeza, que crece como vemos en algunas caricaturas, de forma no proporcional y sin relación con los otros miembros y órganos. Tal ser humano se ha desarrollado sin armonía. Un hombre perfecto es aquel en que todos los valores humanos progresan en armonía y proporción, ninguno se atrofia y todos se desarrollan en el mayor grado. Tal es el hombre perfecto que el Corán denomina Imam (líder, conductor y modelo espiritual).

Cuando Abraham (P) pasó las distintas pruebas presentadas por el Señor y recibió el grado más elevado, obtuvo la jerarquía de Imam (el hombre perfecto). Una de las pruebas de Abraham (P) fue que obedeciera la orden de Dios y se preparara a degollar a su propio hijo, con su propia mano, por la causa de Dios. Respecto a esto dice el Noble Corán: “Cuando ya se habían sometido los dos (Abraham e Ismael) y Abraham le había puesto contra el suelo, le llamamos: ‘Abraham! Has realizado el sueño...’” (37:103-105).

Después que Abraham (P) completó exitosamente todas las pruebas, incluyendo el entrar en una hoguera, el demostrar su disposición a sacrificar a su hijo y combatir solo a manos limpias a toda una tribu, entonces fue elegido Imam o líder para ser una persona modelo para otros. En otras palabras, fue declarado un hombre perfecto a ser emulado por otros, quienes deben adaptarse y ajustarse a su ejemplo.

Alî (P) fue modelo de hombre perfecto, porque todos los valores humanos se habían desarrollado en él armoniosa y completamente. Alî (P) gozaba de los tres aspectos mencionados al principio.

La cuestión de la armonía necesita precisar algunos detalles. Todos reconocemos el flujo y reflujo de las olas. El mar produce constantemente flujo y reflujo en el movimiento de sus olas. El alma humana y, por lo tanto, la sociedad humana, está en un estado de flujo como el mar, siendo llevada y traída para uno y otro lado. Sin embargo, las oscilaciones de las sociedades humanas se pueden deber a actos de los individuos u otros motivos pero de cualquier manera se produce como el movimiento de las olas.

La condición arriba mencionada es vista también en los valores tangibles humanos. (No nos ocupamos en este punto de las tendencias bestiales y terrenales). Se puede ver a seres humanos que exhiben una amplia gama de tendencias humanas y que, en un momento determinado, se dirigen con fuerza hacia un atributo de excelencia humana particular, en un grado tal que niega otros valores humanos. Tales individuos son semejantes a los seres humanos con narices y orejas extremadamente grandes, de lo cual ya hablamos.

Es una cuestión discutible si las sociedades humanas normalmente no se extravían por tender un cien por ciento hacia una falsa protección o la perfidia. Más bien, son arrastrados al mal por un exceso en una verdad manifiesta.

EJEMPLOS DE UN ACRECENTAMIENTO EXCESIVO DE UN VALOR PARTICULAR

1. Adoración o devoción. La adoración o devoción es un valor humano confirmado totalmente por el Islam. Aquí la adoración y devoción es considerada en su sentido tradicional y específico. Es decir, el retiro y la remembranza del Señor, los rezos diarios, las letanías nocturnas devocionales, etc., que son parte inseparable del Islam. El culto o adoración tiene un valor real. Sin embargo, una sociedad, así como un individuo, pueden ser llevados al culto en extremo. En tal caso el Islam no es otra cosa más que rezos, ir a las mezquitas, leer el Sagrado Corán, cumplir las abluciones supererogatorias, etc. Si una comunidad llega a tal extremo, pierde todos los otros valores[1]. En las comunidades islámicas hemos tenido ejemplos de tales marejadas, así como ha habido musulmanes “extremistas” en ese sentido. Hemos observado virtuosos individuos musulmanes, cien por ciento imparciales, totalmente íntegros, atraídos hacia esta línea de culto excesivo. Un fiel que tiende a esa práctica pierde su equilibrio y cae en un sendero del cual es difícil apartarse. Una persona así no se da cuenta que Dios lo ha creado como un ser humano y no como un ángel. El sendero indicado es para los ángeles, no para el hombre. El hombre debe desarrollar sus valores de manera proporcional y armoniosa.

Fue informado el Profeta (BPD) de que un grupo de sus discípulos se había vuelto excesivamente absorbido en sus rezos y devociones. Contrariado por esta noticia el Profeta (BPD) fue a la mezquita donde estaba el grupo y les dijo: “¿Qué pasa con vosotros? Yo soy vuestro Profeta pero nunca me pasé una noche entera rezando. Una parte de la noche siempre debe ser reservada para el descanso. Yo descanso, duermo y atiendo mi familia. Y no ayuno todos los días. Unos días ayuno y otros no. ¡Quienes asumen un comportamiento como el vuestro (de adoración excesiva) no son de mi práctica y tradición!”. Vemos con esto que el Profeta (BPD) del Islam, al observar que cierto valor tiende a disipar otros valores, y que una parte de la comunidad musulmana estaba siendo desviada por una oleada de entusiasmo por el culto o devoción, no vaciló en impugnarlo y desecharlo.

Amr Al-Aus tenía dos hijos. Uno de ellos, Muhammad, había salido como su padre: codicioso, materialista. El otro, llamado Abdullah, era relativamente más benigno. Cuando el padre consultaba a Abdullah por algo, éste siempre lo invitaba al camino de ‘Alî (P). El otro hijo en cambio lo impulsaba por el camino de Muawiyah ya que siguiendo a ‘Alî (P) no podía obtener beneficios puramente materiales. Un día el Profeta (BPD) se encontró con Abdullah y le dijo; “Me contaron que pasas las noches en rezos y adoración y que ayunas todos los días”. Abdullah admitió que así era. Y entonces agregó el Profeta (BPD): “Esa no es mi práctica. Yo no la apruebo. Renuncia a ello porque no está bien”. Algunas veces una comunidad es llevada o se encamina al pietismo o puritanismo. El ascetismo o puritanismo son realidades innegables. Son cualidades definidas con efectos y ventajas positivas. No se puede llamar a una comunidad feliz o musulmana sin que tenga esta cualidad o elemento activo en ella. No obstante, vemos que cuando una comunidad musulmana se vuelve excesivamente absorbida por este valor no se puede decir de ella sino que es solamente una comunidad ascética o pietista.

2. El servicio a la humanidad. Servir a nuestros semejantes es una cualidad humana positiva, confirmada y enfatizada reiteradamente por el Islam. El Santo Profeta (BPD) la ha ensalzado mucho. En el área de la ayuda y la cooperación y asistencia, dice el Sagrado Corán:

“El hombre recto es quien cree en Dios, en el Ultimo Día, en los ángeles, los Libros y los Profetas. Quien por amor a Dios da de sus bienes a sus semejantes, a los huérfanos, a los necesitados y a los menesterosos y para la redención de los cautivos”. (cfr. 2:177)

(Ver la continuación en archivo pdf)

Extraído del libro El Hombre Perfecto Desde la visión del Islam y otros pensamientos;

Editorial Elhame Shargh

Fundación Cultural Oriente

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Se permite copiar citando la referencia.

www.islamoriente.com

Fundación Cultural Oriente

 

[1] Cualquier acto cumplido por amor a Dios se considera como adoración en el Islam. Cuando una persona realiza una actividad para ganar su sustento y el de su familia, para servir a su comunidad y no tener que depender de otros, está adorando a Dios.

[2] Aunque seguramente Saadi no era así en la práctica sino que solamente lo aplicaba a su poesía.

[3] El primero fue asesinado mientras que el segundo fue defendido por ciertos poderes.

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