29 de Noviembre, Día Internacional de Solidaridad con Palestina:

La resistencia continúa

Sdenka Saavedra Alfaro[1]

En 1977 la Asamblea General de las Naciones Unidas, pidió que se observara anualmente el 29 de Noviembre como el día Internacional de Solidaridad con el pueblo de Palestina (resolución 32/40). Ese día, en 1947, en que la Asamblea había aprobado la resolución 181 (II) sobre la partición de Palestina[2].

A tal efecto, este día se llevó a cabo el plan de partición aprobado por la Asamblea General de Naciones Unidas, el 29 de noviembre de 1947; es decir la partición de Palestina en dos Estados soberanos uno judío y el otro árabe, junto con el área de Jerusalén, Belén incluida, la que debía quedar bajo la administración de Naciones.

Los nuevos Estados judío y árabe se debían regir por constituciones democráticas y comprometerse a resolver los conflictos internacionales por medios pacíficos. También debían garantizar los derechos religiosos y el libre acceso a lugares sagrados[3].

Hay que también señalar que la aprobación de la resolución 181, no respetaba la voluntad y los derechos de los habitantes de Palestina, sobre los factores jurídicos en conflicto por Palestina, como lo señala Mesa.

“Mientras que otras provincias otomanas fueron alcanzando paulatinamente su independencia, la disputada Palestina siguió bajo control colonial. Los dos proyectos nacionales, el árabe palestino y el sionista, chocaron cuando la comunidad judía inmigrada, aunque minoritaria, tomó envergadura y amplió sus propiedades siguiendo planes de control territorial. Su proyecto estatal se hizo claro cuando el yichuv, la comunidad judía en Palestina, fue creando instituciones autónomas a modo de un protectorado judío y desarrollando prácticas excluyentes y discriminatorias respecto a los árabes. Poco a poco fue creciendo una espiral de violencia entre árabes y judíos sionistas (entre 1936 y 1939 tuvieron lugar importantes revueltas árabes) lo que llevó a barajar la partición del territorio. Tras la segunda Guerra Mundial y ante la inminente retirada británica las Naciones Unidas (resolución 181, noviembre 1947) propusieron formalmente la partición del territorio y la creación de dos Estados, uno árabe palestino y otro judío. Este plan fue rechazado por los árabes pues legalizaba, a sus ojos, los planes y las colonias establecidas por los sionistas”.[4]

También hay que recordar que la Asamblea General de las Naciones Unidas, en mayo de 1947, decidió crear una comisión especial para Palestina, en ella participaron los delegados de 11 países, sin que ninguno de los cinco grandes estuviera representado. La UNSCOP[5], por mayoría de ocho miembros informal a favor de un plan de participación mucho más favorable a las demandas sionistas[6].

Por otro lado, debemos estar conscientes de que entre diciembre de 1947 y mayo de 1948, la víspera de la proclamación del Estado defacto de Israel y de la entrada en el conflicto bélico de los Estados árabes, los sionistas ya habían conquistado prácticamente todo el territorio.

Al mismo tiempo, debemos reconocer que la situación resultante de la primera guerra árabe-israelí tampoco respetó el plan de partición en lo referente a la creación de una zona bajo administración de Naciones Unidas, ni en la creación de un Estado árabe palestino. Jerusalén este, Cisjordania y la Franja de Gaza (las zonas que quedaron en manos de los árabes después de la guerra) pasaron a ser administradas directamente por Transjordania y Egipto, sin que las débiles voces palestinas que defendían la fundación de un Estado propio fueran escuchadas; como lo manifiesta Ferran Izquierdo Brichs.[7]

Pero además hay que añadir que más allá de los límites señalados por el mapa de la partición, Israel invadió la Galilea occidental, Jerusalén oeste, Jaffa, Acre, Lydda, Ramleh y varios cientos de pueblos palestinos. De los 14.500 kilómetros cuadrados adjudicados al Estado judío por la resolución 181 se pasó a 20.850, de un total de 26.323 kilómetros cuadrados que constituían el área de Palestina[8]; en otras palabras el reparto era un hecho, pero no según el plan de la resolución 181, la que enarbolaba la partición de Palestina en dos Estados soberanos uno judío y el otro árabe, como lo hemos señalado.

Con esto estamos viendo que la aprobación de la resolución 181 de Naciones Unidas en 1947, dio consentimiento a la creación del defacto Estado de Israel, pues el pueblo árabe, que poseía el 92 por ciento de la tierra, vio reducido su territorio al 43 por ciento para dar cabida a Israel, que el 14 de mayo de 1948 se fundaría como Estado ganando más terreno con decenas de asentamientos, lo que derivó a partir de entonces y hasta nuestros días en una guerra sin cuartel donde han predominado secuestros, atentados suicidas, asesinatos y feroces combates entre ambas comunidades, lo que ha dejado al menos muchos más de miles de personas inocentes muertas y millones de heridos, entre ellos niños, mujeres y jóvenes, los que no tienen nada que ver con este genocidio que comete este régimen israelita[9].

Y debemos reconocer así como lo manifiesta Izquierdo[10], que el territorio y la homogeneidad étnica fueron los dos factores fundamentales que guiaron a los sionistas en su proyecto político de creación del Estado de Israel y en la partición de Palestina. El Movimiento Sionista buscó el control de todo el espacio de la Palestina histórica y la construcción de un Estado para los judíos exigía la limpieza de otras etnias de dicho espacio. Las aspiraciones sionistas a todo el territorio de la Palestina histórica, en lo cual coincidían tanto los sionistas de la izquierda como de la derecha, se vieron matizadas por el pragmatismo del socialsionismo liderado por Ben Gurion y el acuerdo con la partición. La aceptación del plan de partición de Naciones Unidas por parte del Movimiento Sionista no significó el abandono de las pretensiones fundacionales, y la guerra de 1947-1948 permitió avanzar hacia los objetivos totales, tanto en lo referente al territorio como a la expulsión de la población Palestina.

“El proceso de expulsión, de limpieza étnica, que se produjo desde el mismo momento en que se inició el enfrentamiento armado entre las dos comunidades, no fue pues una consecuencia inevitable de la guerra, sino que estaba implícito en la ideología sionista y en los planes para el futuro Estado judío. La idea de un Estado/territorio para una nación y no para sus habitantes, y de un Estado/superestructura política también para la nación y no para los ciudadanos, llevaba consigo la negación de los derechos de los habitantes en el territorio y la necesidad de la homogeneización étnica del Estado judío. Esta necesidad, manifestada en privado o abiertamente por los principales líderes del sionismo, se disfrazó de imperativo de seguridad, escondiendo así su carga ideológica. Este mecanismo de inversión de las dimensiones ideológica y de seguridad, disfrazando la primera con la segunda, todavía es utilizado en la actualidad y de forma continuada por Israel, ayudando a mantener de esta forma el mito del amenazado David israelí ante el Goliat árabe”.[11]

En la actualidad los palestinos se encuentran desde 1948 dispersos entre varios países, y este hecho también es muy preocupante; ya que sólo la mitad de ellos permanece en territorio Israelí y Palestino. Más de la mitad de los palestinos son refugiados. La mayor parte de ellos se ven representados en la OLP, organización considerada por la comunidad internacional como el único y legítimo representante de los palestinos. La OLP reclama el derecho a la autodeterminación de la población palestina, la creación de un Estado en Cisjordania y Gaza, con capital en Jerusalén Este, y el retorno de los refugiados tal como rezan las resoluciones de NNUU. Sin embargo la OLP dispone de escasos recursos para su acción política; durante mucho tiempo ha dependido de la ayuda de los Estados árabes; y a falta de esta, su último recurso ha sido el levantamiento de la población[12].

Otro dato que hay que mencionar es que Israel continúa con la matanza de jóvenes palestinos, que lo único que quieren es defender su territorio de los asentamientos que este régimen permitió los cuales son ilegales,  y los defienden con piedras, no con drones, ni misiles, la tanta cantidad de armas de último calibre que utiliza toda la artillería pesada de Israel y en palabras de la periodista Israelí, Amira Hass, sobre este tema:

“Los jóvenes palestinos no salen a asesinar judíos por el hecho de ser judíos; sino porque somos sus ocupantes, sus torturadores, sus carceleros, los ladrones de su tierra y de su agua, los que destruyen sus hogares, los que expulsan al exilio, los que destruyen su horizonte”.

 “La política de Israel es clara (excepto para los consumidores de medios israelíes): mutilar Gaza aún más, abortar toda posibilidad de la unidad palestina y desviar la atención de la deriva colonialista acelerada en Cisjordania. ¿Y Hamás? Quiere reforzar su posición de movimiento de resistencia en lugar de un movimiento de gobierno. Quizá crea que puede cambiar la estrategia del liderazgo palestino en lo que se refiere a la ocupación israelí. No debemos olvidar la envidia de misiles: ¿quién los tiene más grandes, más largos, más impresionantes y que lleguen más lejos? Los chicos juegan con sus juguetes y nos hemos acostumbrado a llamar a eso política”.[13]

En este día de solidaridad con el pueblo Palestino se hace necesario unir nuestras voces y manifestar nuestro repudio contra el régimen intolerante Israelí, porque Palestina resiste y lo hará siempre recordemos que los signos están presentes, ya su bandera se izó en Nueva York, el 30 de septiembre de esta gestión, en la sede de la ONU, ese es otro símbolo de resistencia y tolerancia ante la injusticia.

Pues si realmente se quiere tener paz, los estados que están comprometidos en esta causa, deben ser los primeros en hacer respetar el Derecho como lo señala Roberto Chambi[14]; asimismo se deben dejar de lado los intereses mezquinos y egoístas para construir la seguridad internacional, para lo cual es de vital importancia que de una vez por todas se reconozca a Palestina como Estado, a la fecha así lo han legitimado más de 130[15] estados en el orbe, ello sin duda son muestras claras de apoyo a la erección de un estado Palestino; pues a partir de ello se podrá hablar de igualdad en derechos y obligaciones, ya que fuera de ello lo que viven los palestinos son: ocupación, genocidio, despojo y agresión, por el solo hecho de no ser un Estado y para que ello ocurra Naciones Unidas en especial, el Consejo de Seguridad, debe de una vez ser responsable ante la sociedad internacional, dejando de vetar la calidad de Estado a Palestina, porque mientras EEUU, Inglaterra y Francia no lo reconozcan como tal en el seno del Consejo de Seguridad, seguirán siendo los cómplices de esta masacre, de este despojo desmedido, de este  enclaustramiento y humillación perenne a los palestinos, esa es la única vía para que se llegue a la paz que aún es un lastre doloroso, no sólo para los palestinos; sino  también para los  sujetos internacionales que aún miran con esperanza el mañana

Todos derechos reservados.

Se permite copiar citando la referencia.

www.islamoriente.com

Fundación Cultural Oriente


[1] Escritora, Periodista, Profesora e Investigadora Boliviana, miembro de la Asociación de Investigadores en Comunicación y Educación para el Desarrollo (AICED) La Paz-Bolivia.

[2] www.org.es “Día Internacional con el Pueblo Palestino”; 29 de Noviembre.

[3] http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-144.htm “El movimiento sionista ante la partición de Palestina”; Universidad de Barcelona, Julio de 2003.

[4] Roberto Mesa Garrido, “Palestina y la Paz en Oriente Medio”; Madrid 1994.

[5] United Nations Special Committee On Palestine (UNSCOP).

[6] Edward W. Said, Palestina. Paz sin territorios, Editorial Txalaparta; Tafalla 1997.

[7] Ferran Izquierdo Brichs “El movimiento sionista ante la participación de Palestina; Universidad de Barcelona, Julio 2003.

[8] Ídem.

[10] Ferran Izquierdo Brichs, IZQUIERDO, F. El movimiento sionista ante la partición de Palestina. Scripta Nova. Revista electrónica de geografía y ciencias sociales. Barcelona: Universidad de Barcelona, 1 de julio de 2003, vol. VII, núm. 144. <http://www.ub.es/geocrit/sn/sn-144.htm> [ISSN: 1138-9788]

[11] Ídem.

[12] Adrián Mac Liman, “Palestina. De la nación de refugiados al Estado nación”; Editorial Popular / CEAR, Madrid, 1995.

[13] Amira Hass, Periodista Israelí, Premio Mundial de la Libertad de Prensa UNESCO/Guillermo. http://www.unitedexplanations.org/2014/08/11/amira-hass-periodista-israe...

[14] Roberto Chambi Calle, “El derecho de Palestina sobre Jerusalén”; 2015.

[15] “Según cifras de la Organización para la Liberación de Palestina, más de 130 países reconocen a Palestina como un Estado independiente.” Ver más en: http://www.telesurtv.net/news/Suecia-reconoce-a-Palestina-20141003-0021....

Article_image
Article_rate
No votes yet