LA VIDA RELIGIOSA EN LA ÉPOCA ALMOHADE

Las Escuelas religiosas en Al-Magrib antes de la aparición de Ibn Tumart

Por Prof. Abubakr B. Abdelwahab

Los historiadores están de acuerdo en que la difusión del Islam en al-Magrib se debió a ‘Amr b. al-As[1], Abd Allah b. Abi Sarh[2] y Uqba b. Nafi[3] que fue el que construyó la fortaleza de al-Qayrawan[4] para combatir a los invasores bizantinos. Afirman también que, con la llegada de Musa b. Nusayr[5], el Islam se difundió en la mayor parte de al-Magrib porque los indígenas lo aceptaron espontáneamente.

En esta época la fe musulmana era sencilla y natural y no conocía sectas ni doctrinas como ocurriría posteriormente[6]. El contacto de al-Magrib con el Oriente era cada vez más grande debido a las oleadas de emigrantes que se dirigían a esta parte del mundo islámico con fines diversos: Unos para asentarse en él, otros para alejarse de persecuciones y otros por otras causas. Es de notar en la historia del Norte de Africa que era éste un lugar preferido por los aventureros políticos que querían derrocar a los regímenes existentes e instaurar otros nuevos.[7] No están claras las causas de tal fenómeno pero hay que señalar que al-Magrib conoció entonces un número de aventureros políticos muy superior al de otras regiones.

Por esta vía fueron llegando las doctrinas orientales que allá iban apareciendo y que en al-Magrib conseguían seguidores; y entre ellas cabe señalar las tres más importantes ramas sunníes[8], además de los grupos awza’i, jariyi, shi’a y mu’tazili [9]  [10]  [11]  [12], algunos de los cuales tenían carácter político mientras que otros eran exclusivamente religiosos.

La doctrina Maliki

Fundada por el famoso Imam Malik[13], al que se llama imam dar al-hiyra, es considerada como una de las más ortodoxas y llegó procedente de Oriente y difundida en el Occidente islámico, según el cadí ‘Ayyad, con la llegada de ‘Ali b. Ziyyad y otros. Posteriormente Sahnun, autor de la famosa Mudawwana, volvió a propagar esta doctrina y duró hasta la época de ‘Ayyad.

En al-Andalus no fue conocida esta doctrina hasta la llegada a este país de Ziyyad b. Abd al-Rahman y otros ulemas malikíes. Anteriormente la doctrina predominante era la de al-Awza’i.

La mayoría de las noticias concernientes a la difusión de la doctrina malikí en al-Magrib nos la suministra el cadí ‘Ayyad en su obra Tartib al-madarik, en la que nos cuenta que ‘Ali b. Ziyyad introdujo y difundió en Occidente la obra de Malik titulada al-Muwatta.

La difusión en al-Magrib fue rápida en comparación con otras ramas religiosas y la actitud del régimen idrisí respecto a ella no está del todo clara, aunque parece cierto que no fue atacada, quizá porque la situación del fundador de la dinastía idrisí no se lo permitía. El contacto de los primeros estudiantes y seguidores de la doctrina con el fundador de la misma fue intensa y ello constituyó uno de los factores que hicieron florecer la escuela malikí en al-Magrib. La acogida por parte de sus gentes fue impresionante, al decir de los malikíes, y se debe, según ellos, a razones de diversa índole como la personalidad y cualidades del fundador de la Escuela, el hecho de haber sido Medina el lugar de su aparición, etc.

Para Ibn Jaldún, la difusión de la Escuela malikí en al-Andalus y en al-Magrib se debe fundamentalmente a los viajes que peregrinos y estudiantes realizaban a los lugares santos, entre ellos Medina, donde tuvieron contacto con el famoso imam Malik y con los ulemas de su doctrina. Otros atribuyen su florecimiento al hecho de que los habitantes de al-Magrib y de al-Andalus eran campesinos en su mayor parte, como los de al-Hiyaz.

El régimen almorávide se basó en esta Escuela y el fundador de la dinastía, ‘Abd Allah b. Yasin, desempeñó un importante papel en su difusión. En esta época la doctrina malikí sustituyó a todas las existentes con anterioridad y alcanzó un gran florecimiento. En los últimos tiempos de esta dinastía, a partir de la época de ‘Ali b. Yusuf, los ulemas malikies fueron los auténticos dirigentes de la nación y su autoridad superaba a la del propio rey y se le imponía, lo que fue causa de la aparición del movimiento almohade como afirma ‘Abd al-Wahid al-Marrakusi en su obra al-Mu’yib.

Para muchos estudiosos malikíes esta escuela fue atacada por los almohades y tuvo que resistir sus persecuciones, pero creemos que la causa del cadí ‘Ayyad ha sido utilizada con exceso para atacar a los almohades. No puede olvidarse que éstos fueron sunníes y que se preocuparon mucho por al-Muwatta de Malik y por los libros de al-Hadith o dichos del Profeta, tal como se desprende de al-Mu’yib, de las biografías de algunos califas y de las obras de los famosos kuttab y poetas de la época, como al-Waqqasi y otros.

Digamos por último que la Escuela Malikí ha sido protegida por los regímenes que se han sucedido en al-Magrib desde la dinastía de los Banu Marin hasta nuestro tiempo.

La Escuela Hanafi

Su fundador fue Abu Hanifa al-Nu’man b. Zabit al-taymi al-kufi, nacido en el año 70 de la Hégira y muerto en el 150, famoso alfaquí de Iraq.

Apareció en este país como rama sunní diferenciada de las otras porque utiliza la analogía y, según afirma el cadí ‘Ayyad fue conocida en el Norte de Africa, incluido al-Magrib; y luego puntualiza que fue difundida en al-Andalus y en al-Magrib. Para Ibn Jallikan, esta Escuela estaba muy difundida en Ifriqiyya, pero al-Mu’izz obligó a los  habitantes de al-Magrib a aceptar la doctrina maliki.

Entre los estudiosos contemporáneos que han estudiado el tema de la difusión de esta Escuela en el Occidente musulmán, figura Abbas al-Yirari, que habla de su propagación en un artículo publicado en la revista marroquí Da’wa al-Haqq y dice que se debió a que fue una de las primeras que aparecieron, a que tuvo discípulos directos del fundador, como fue ‘Abd Allah b. al-Mugira, y por ser los agaliba  afiliados de los ‘abasíes.

El florecimiento de esta Escuela en el Norte de Africa contradice la idea de que los habitantes de esta parte del mundo islámico odiaban la razón, los debates y la analogía.

La Escuela Shi’a

Los shi’as son los seguidores de ‘Ali b. Abi Talib, primo del Profeta y cuarto de los califas ortodoxos y constituyen actualmente un grupo muy numeroso.

La difusión de esta doctrina en el Norte de África y en al-Magrib se realizó por medio de los emigrantes shi’as que huían de las persecuciones y matanzas que contra ellos desencadenaron omeyas y ‘abbasíes.

Uno de éstos fue Idris b. ‘Abd Allah, fundador de la dinastía idrisí, que logró escapar de una de las mencionadas persecuciones y buscó refugio en al-Magrib, donde fue calurosamente recibido por los habitantes del país que le aceptaron como rey.

Es muy probable que este fundador del primer régimen árabe independiente del Oriente no manifestara nunca sus ideas shi’as y ello por varias razones. Una de ellas porque era un hombre moderado, según se desprende del contenido de una carta que dirigió a sus súbditos; y otra, que lo que interesaba a Idris b. ‘Abd Allah era instaurar un régimen nuevo en al-Magrib para intentar conquistar el Oriente y derrocar a los ‘abbasíes, perseguidores de los shi’as y no dedicarse a criticar a los sunníes de al-Magrib que tan bien lo habían recibido.

Por otra parte hay que afirmar que los sunníes no odiaban a los shi’as y menos a los descendientes del profeta, sino que por el contrario les mostraban mucho afecto y respeto, como lo prueba la postura del imam Malik respecto a los familiares del profeta.

Pero si los idrisíes no manifestaron abiertamente su inclinación shi’a, uno de esta Escuela sí fundó un pequeño reino de tendencia shi’a en la ciudad de Tárudant, según cuenta la historia.

Creemos que los shi’as nunca desaparecieron de la historia de al-Magrib en esos tiempos.

La doctrina Jariyi

Esta secta apareció después de la batalla de Siffin librada entre ‘Ali b. Abi Talib y Mu’awiyya b. Abi Sufyan.

Los jariyíes, cuyo lema era «la hukma illa li.l.lah» (No hay más autoridad que la de Dios), reivindicaron una absoluta igualdad entre todos los musulmanes y, al ser perseguidos encarnizadamente por los omeyas, emigraron en gran número y muchos de ellos se dirigieron a al-Magrib y al Norte de África.

En el sur de Argelia consiguieron fundar un régimen fuerte que duró muchos años y que es conocido como el de los rustumíes por el nombre de su fundador, ‘Abd al-Rahman b. Rustum. En al-Magrib consiguieron fundar un segundo régimen en Siyilmasa de la que al-Bakri  nos cuenta los motivos de su elección como capital por parte de los jariyíes.

Ahmad Amin habla detalladamente de esta secta en su famosa obra Fayr al-Islam.

Los dos regímenes jariyíes norteafricanos, tanto el de Siyilmasa como el de Tahirt, fueron derrocados por los shi’as y aunque pertenecientes ambos a la misma secta, los de Tahirt fueron ibbadíes y los de Siyilmasa, sufíes.

Las Herejías

Los árabes que llegaron al Norte de Africa no fueron recibidos por los indígenas con abrazos y flores porque, no pudiendo comprender el motivo que traía a los invasores, guerrearon contra ellos durante muchos años.

El idioma y las costumbres fueron probablemente obstáculos que impidieron el entendimiento entre las dos razas y fueron la causa de que la difusión del Islam en el Norte de Africa se realizase en un tiempo relativamente largo en comparación con el que necesitó para extenderse por otras tierras. Hasta antes de la aparición de los almorávides, algunas partes de al-Magrib no conocían bien los dogmas del islam o los desconocían por completo, y esa falta de comprensión provocaba la aparición de herejías en muchas partes del país.

Estos herejes aprovechaban la preocupación del régimen central por sus problemas internos, por sus conquistas o simplemente su debilidad político-social, así como la ignorancia y sencillez de la gente para sublevarse, cosa que ocurrió con frecuencia antes de la época almorávide, durante ésta y en el período almohade.

Ibn Jaldún aludió en sus historias a los herejes y estudió las causas de su aparición, tal como solía hacer con otros sucesos históricos acaecidos en diferentes épocas.

En resumen, la aparición de numerosos herejes en al-Magrib y en el Norte de Africa en general es prueba de que el Islam ha tenido dificultades de asimilación por los habitantes de esta parte del mundo musulmán, aunque también prueba otras cosas y creemos que si no fuera por los esfuerzos realizados por más de un régimen musulmán, muchos de los bereberes aún estarían hoy profesando sus creencias preislámicas.

Hay que destacar que la religión oficial de al-Magrib, desde la época almohade hasta la edad moderna, no conoce esa clase de herejías, que sólo aparecieron en los siglos cuarto, quinto y sexto de la hégira.

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Fundación Cultural Oriente


[1] ‘Amr Ibn ‘As Ibn Wa’il. Fue gobernador de ‘Umar ibn al-Jattab, segundo califa rashidí. A este personaje se debe la conquista de Palestina usurpada y Egipto. Era partidario de Mu’awiyya primero. Este gobernador no conquistó a al-Magrib, pero sí inició la conquista de Africa del Norte, empezando por Egipto.

[2] ‘Abd Allah Ibn Abi Sarh. Jefe militar. Atacó a Ifriqiya en la época de Uthman, tercer califa rasidi, en el año 27H., pero no se apoderó de ella.

[3] ‘Uqba Ibn Nafi. Jefe militar. Es ‘Uqba Ibn ‘Abd al-Qays al-Fihri. Lo nombró Mu’awiyya primero jefe de su incursión dirigida a Ifriqiya en el año 50H. Construyó la fortaleza de al-Qayrawan en el año 51H. Llegó hasta las costas del océano Atlántico. Murió en el año 63H.

[4] Sobre la construcción de esta fortaleza véase al-Bayan al-Mugrib I, pp.19. Ed. L.Provençal y G.S. Colin. Ed. Dar al-Zaqafa. Beirut. 1948 - Probablemente de origen persa.

[5] Musa Ibn Nusayr. Sobre este personaje véase al-Bayan al Mugrib I, pp. 39 - 46 . L.P y G.S.

[6] Las grandes ramas religiosas y filosóficas aparecieron en el siglo tercero de la Hégira.

[7] Sería interesante estudiar este fenómeno.

[8] Me refiero a las Escuelas Maliki, Hanafi, Shafi’i.

[9] Abu ‘Amr ‘Abd al-Rahman Ibn Muhammad al-Awza-i al-Dimasqi. Murió en Beirut en el año 157H. Fue fundador de una secta que lleva su nombre. Sobre este personaje véase Tadkira al.Huffaz, I, pp.169 - Wafayat al-A’yan I, 389, etc.

[10] Fayr al-Islam, pp. 256-265.

[11] Idem, pp. 266-278. Ed. 9 - Año 1964.

[12] Idem, pp. 283.

[13] Sobre este personaje véase Tadhkira al-Huffaz, I, pp. 193, Al-Fihrist de Ibn al-Nadim pp. 281.

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