Niños que viven y nacen bajo el ruido de las bombas

Sdenka Saavedra Alfaro[1]

Los conflictos armados como las guerras son la principal causa para la deserción escolar de niños y adolescentes, de acuerdo a los últimos informes realizados por el Instituto de Estadísticas de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)[2], en la actualidad hay casi 24 millones de niños que viven en zonas de conflicto en 22 países que no pueden ir a la escuela, poniendo en peligro su propio futuro y el de sus sociedades; es decir casi uno de cada cuatro niños de los 109,2 millones de entre 6 y 15 años que viven en zonas en crisis, no tienen acceso a la educación[3].

Como estamos viendo, los niños son el grupo más afectado por los conflictos bélicos, las guerras producidas por los intereses, el egoísmo y la ambición de poder del hombre imperialista y sionista; pues estos seres indefensos como son los niños, son los que permanecen en el anonimato, ya que no tienen posibilidades de opinar y mucho menos de defenderse, y obviamente son los que no tienen nada que ver con lo que está sucediendo a su alrededor y estos conflictos los están privando no sólo de la educación sino también de su seguridad, de su familia, de sus amigos, del juego; etc…

La guerra civil en Siria, sumada a la crisis de refugiados que se vive en África y Europa, está teniendo graves consecuencias como lo estamos comprobando atacando a los más débiles en este caso los niños; ya que los infantes de las guerras están expuestos a traumas extremos que los ponen en riesgo de vivir un estrés tóxico, que les afectará por el resto de su vida.

Sudán del Sur registra la mayor proporción de niños sin escolarizar, con un 51%, seguido de Níger, Sudán y Afganistán sin olvidarnos de Yemen”.[4]

“Hoy en día 2,1 millones de niños en Siria no asisten a la escuela, mientras que otros 1,4 millones de niños Sirios refugiados en edad escolar viven en Turquía, Jordania, Líbano, Irak, Egipto; casi 700.000 de estos niños no están escolarizados y se están quedando aún más rezagados con cada año que pasa”.[5]

Es en ese sentido que estamos haciendo hincapié en este tema, por su gran importancia en la actualidad; y debemos insistir, ya que la educación en zonas de conflicto no es sólo conocimientos, sino una herramienta de apoyo psicosocial; pues más de 86, 7 millones de niños menores de siete años han pasado toda su vida en las zonas de conflicto, lo que representa un riesgo para el desarrollo cerebral[6].

Los efectos cognitivos que dejan los conflictos armados en los niños tienen consecuencias neurológicas que dejan su sello para toda su vida; pues durante los siete primeros años de su vida, el cerebro del niño tiene la posibilidad de activar 1.000 células cerebrales por segundo, cada una de estas células, llamadas neuronas, tiene la facultad de conectarse con otras 10.000 neuronas a una velocidad de miles de veces por segundo, es así que estas conexiones del cerebro son elementos básicos para el futuro del niño; ya que definen cómo será su salud, su bienestar emocional y su capacidad de aprendizaje.[7]

“Los niños que viven en zonas de conflicto están a menudo expuestos a traumas extremos que les exponen al peligro de vivir en una situación de estrés tóxico, un estado que inhibe la conexión de las células del cerebro y que tiene importantes repercusiones que afectarán su desarrollo cognoscitivo, social y físico para el resto de su vida”.

Pero además de las amenazas físicas inmediatas a las que se tienen que enfrentar los niños durante estas crisis, corren igualmente el riesgo de sufrir secuelas emocionales enraizadas en lo más profundo de ellos mismos; es decir sufren daños psicológicos muy graves.

“Los conflictos privan a los niños de su seguridad, de su familia y de sus amigos, del juego y de la rutina. Y, sin embargo, todos ellos son los elementos de la infancia que ofrecen a los niños las mejores oportunidades posibles de desarrollarse completamente y de aprender de manera eficaz, lo que les permitirá participar en la economía y en la sociedad, y crear comunidades sólidas y seguras”.

Estos niños que sólo conocen la guerra no perciben otra cosa que la huida, el miedo y la expulsión; pues la violencia de las bombas y de los tiroteos forma parte de sus vidas y en otros casos como en la guerra de Siria por ejemplo son asesinados deliberadamente por francotiradores; ya que existen ataques con bombas contra las escuelas, y cada vez más jóvenes son reclutados para la guerra.

“Las milicias terroristas y los grupos rebeldes incluso obligan a niños de siete años a participar en combates armados, cuenta Christian Schneider, secretario general de UNICEF Alemania. Tan solo en 2015, UNICEF registró cien casos de menores que murieron o resultaron heridos en combates”.[8]

Además el Observatorio Sirio de Derechos Humanos asegura que milicias progubernamentales y kurdas, así como los terroristas del Estado Islámico y el Frente al Nusra -filial de Al Qaeda en Siria-, reclutan a menores de edad para enviarlos al campo de batalla en este país.

“Según datos de la ONG, este grupo yihadista ha sometido a 1.100 menores de 16 años a entrenamiento en sus bases desde comienzos de este año. Muchos de ellos son reclutados siendo menores de 10 años. Los denominados "cachorros de califato" son enviados a luchar, tras hacerles pasar por un entrenamiento militar y adoctrinamiento religioso. Al menos 89 menores han fallecido desde principios del 2015 tras unirse al Estado Islámico, 19 de ellos cometieron atentados suicidas con bombas”.[9]

Los niños que están siendo reclutados para la guerra sufren traumas que son irreparables como el abuso, la tortura y hasta la muerte, los dos primeros indicadores mencionados pueden influir incluso en su percepción del futuro; pues ellos son especialmente vulnerables al trauma debido a su inmadurez "física y emocional"; así ya lo había revelado un estudio sobre los niños soldado de Uganda, realizado en el año 2007.

“El 92% de los menores, que tenían entre 11 y 18 años, había presenciado un asesinato y el 54% de ellos había matado a alguien. Casi el 28% había mantenido algún tipo de contacto sexual forzado”.[10]

Pues nadie permanece inalterable a los eventos traumáticos de una guerra, y mucho menos los niños que aún están aprendiendo a modular sus emociones y su agresividad; ya que son especialmente sensibles a estos cambios forzosos, y por eso se debe prestar más atención a la violencia de la guerra y a las consecuencias que tiene en la salud mental de estos cientos de miles de niños y adolescentes por los traumas que están viviendo en estos momentos.

El dolor, la angustia, el miedo, la desesperación entre muchas otras son algunas de las cicatrices que están dejando las guerras como lo estamos comprobando en la actualidad en los seres que son más vulnerables y más indefensos que son los niños en Medio Oriente, en lugares como Siria, Iraq, Yemen, Libia y la Franja de Gaza, este es el drama palpable de quienes nacen bajo el ruido de las bombas.

En la Franja de Gaza existen 326.000 niños en la actualidad que necesitan ayuda psicológica para superar los traumas de la guerra, estima la psicóloga Sami Oweida de Gaza[11], y según la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA)[12]muchos niños desarrollaron miedos y trastornos del sueño, se orinan encima o se volvieron hiperactivos, en ese sentido los psicólogos locales intentan calmar los traumas con terapias; pero cada misil del Ejército del Régimen Israelí contra los Palestinos hacen vanos sus esfuerzos.

En Yemen el 70 % de los niños  sufren traumas y stress por los bombardeos saudíes, y más de las 35.000 víctimas entre heridos y asesinados, 15.000 fueron niños, y en este momento 4 de cada 5 yemeníes o sea 21 millones de personas necesitan ayuda humanitaria urgente de los cuales 10 millones son niños, sobre una población de 26 millones; de acuerdo al Consejo Internacional Geopolítico sobre Medio Oriente quien condenó los crímenes de lesa humanidad que comete Riad sobre la nación Yemení.[13]

Y en donde también casi 2 millones de niños han dejado de estudiar, y 3584 escuelas, o una de cada cuatro, han cerrado; 860 de estas escuelas están dañadas o sirviendo de refugio a los desplazados. 

“El reino de Arabia Saudí, con el apoyo de armas y bombas de sus aliados se ha dedicado sistemáticamente al ataque indiscriminado sobre la población civil desde el 26 de marzo de 2016, masacrando niños, mujeres, y familias enteras, sobre mercados, escuelas, hospitales y barrios enteros, contra la nación más pobre de Oriente Medio antes del conflicto, con una inversión saudí para la destrucción de más de U$S 6000 millones de dólares, para arrasar el Yemen”.[14]

Por otro lado, también no debemos olvidar la situación tan preocupante que están atravesando los refugiados, los que huyeron de la guerra y tras no encontrar asilo en Europa, en estos momentos también están siendo repatriados.

“Ya comenzó el pasado 4 de abril la primera repatriación de refugiados que se encontraban en Grecia, que fueron devueltos a Turquía donde 202 refugiados abandonaron contra su voluntad las islas griegas de Lesbos y Chios y fueron desembarcados en el puerto turco de Dikili[15] y nos imaginamos que tras esta vendrán muchas más; pues la cifra de personas que llegan a las costas griegas sigue aumentando, ayer volvieron a llegar en varias lanchas, 339 personas y hace dos días, otras 514”.[16] 

 “Dos millones de niños viven como refugiados en naciones vecinas y su vida se hace más difícil sin dinero, con escuelas abarrotadas (más de 700.000 niños sirios no están escolarizados, en particular en Turquía y Líbano) y pésimas condiciones de salubridad. Situado 85 kilómetros al noreste de Ammán, en Jordania, el campamento de Zaatari, es el segundo más grande del mundo. Ahí viven casi 60.000 niños sirios.”.[17]

También un informe de Unicef y Save the Children reveló que la guerra ha puesto a trabajar a los niños del 75% de los hogares sirios y a casi la mitad de los niños en campos de refugiados en Jordania, mientras que en Líbano trabajan incluso niños de 6 años.[18]

Y es que las guerras han reducido sustancialmente los medios de subsistencia de las familias, obligando a los pequeños a dejar el colegio para trabajar por salarios muy bajos y en condiciones muy exigentes.

Es por esta razón que el presente artículo tiene el objetivo de más allá de presentar datos y estadísticas tan fríos; tener la capacidad de poder llegar a la concientización de usted, de poder penetrar en su lado más sensible y poder humanizarlo para que de algún modo dar a conocer el horror que en estos instantes están padeciendo millones de niños y adolescentes que viven en las zonas de guerra, con eso también proponer campañas publicitarias y de comunicación, la realización de charlas, coloquios, seminarios en los distintos centros de estudios como colegios, Universidades, y demás casas superiores de estudio con el fin de brindar información de la situación de estos pequeños; ya que mucho importa la vida de los cantantes, de las modelos y artistas del estrellato; pues ocupan los primeros titulares en los distintos medios de comunicación, pero la vida de estos niños que sólo conocen la guerra no tiene relevancia para poder ser publicada.

“Por eso debemos invertir aún más para proporcionar a los niños y a los cuidadores suministros y servicios indispensables, como materiales pedagógicos, apoyo psicosocial y espacios protegidos amigos de la infancia; todo ello puede contribuir a restablecer en pleno conflicto el sentimiento de ser un niño”.[19]

No podemos callar, nuestras voces deben ser escuchadas ayudemos brindando información fidedigna sobre esta realidad de millones de niños que en estos segundos viven y nacen bajo el ruido de las bombas. Por la esperanza de un futuro para todos ellos. Por la sonrisa de un niño de la guerra.

 

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www.islamoriente.com

Fundación Cultural Oriente


[1] Escritora, Periodista, Profesora e Investigadora Boliviana, miembro de la Asociación de Investigadores en Comunicación y Educación para el Desarrollo (AICED) La Paz-Bolivia.

[2] “Niños que no asisten a la escuela, una promesa incumplida”; (Lunes 2/23/2015), http://blogs.worldbank.org/voices/es/ninos-que-no-asisten-a-la-escuela-u...

[3] UNICEF: Más de 20 millones de niños en zonas de conflicto no van a la escuela”; (Miércoles 13 de Enero de 2016), http://www.t13.cl/noticia/mundo/unicef-mas-20-millones-ninos-zonas-confl....

[4] Ídem.

[5] “En una Siria devastada por la guerra, la financiación de la Educación es la única esperanza para los niños que no están escolarizados”; (4 de Febrero de 2016), http://www.ei-ie.org/spa/news/news_details/3859

[6] www.unicef.fr.com “87 Millones de infantes menores de siete años no conocen más que los conflictos”; (24 de Marzo de 2016).

[7] Ídem.

[8] “Los niños de Siria: ¿Una generación perdida?; (14 de Marzo de 2016): http://www.dw.com/es/los-ni%C3%B1os-de-siria-una-generaci%C3%B3n-perdida...

[10] www.elmundo.es “El trauma de la guerra en la mente infantil”; (2/08/2007).

[11] www.palestinalibre.org “Música para aliviar los traumas de guerra de los niños en Gaza”, (28/07/2015).

[13] www.hispantv.com “Yemen “Crímenes contra la humanidad”; (28 de Marzo de 2016).

[14] Ídem.

[15] www.univision.com “La primera deportación de Refugiados de Europa a Turquía después del acuerdo”; (4 de Abril de 2016).

[19] Pia Britto, responsable de UNICEF para el desarrollo de la primera infancia.

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