El lenguaje, el contenido y la ocasión en que se reveló esta sura, son claras pruebas de que ha sido en La Meca y es muy remoto alegar que haya sido revelada en Medina.Fue revelada, cuando los musulmanes todavía constituían una minoría y la mayoría era incrédula.En ese entonces, el Enviado de Dios (PB) estaba muy presionado, puesto que se le insistía que se conciliara con la idolatría. Él rechazaba la conciliación, pero lo hacía pacíficamente.
La mayoría de los intérpretes, cree que fue revelada en La Meca y la minoría, sostiene que es medinense. También existe la posibilidad, de que haya sido revelada en dos oportunidades; una vez en La Meca y otra en Medina. No obstante los hadices confirman la primera versión.A continuación, transcribimos un relato referente a la ocasión de su revelación: Cierto día el Profeta (PB), abandonaba Masÿid-ul-Harâm, ‘Âs ibn Uâ’il, se encontró con él y conversaron unos instantes. Justamente estaban allí cerca, algunos jefes quraishíes, que preguntaron a Ibn Uâ’il cuando éste, entró en la mezquita: “¿Con quién hablabas?”.
El contenido de la sura, así como su nombre lo indica, es el descenso del generoso Corán en la noche de Qadr y luego, la explicación, (baian), de la trascendencia de la noche de Decreto, sus bendiciones y sus efectos.En cuanto al lugar de su descenso, es conocido entre los exegetas del Corán, que es una sura mequinense.Sin embargo, algunos dan la probabilidad de que ha sido revelada en Medina, por una narración que cuenta que el enviado de Dios (PB), soñó que los Bani Omeyas subían a su púlpito. Este sueño lo entristeció. Tras ello descendió la sura “El Decreto”, consolando al Profeta (PB). -Por lo tanto, algunos interpretan que los mil meses a los que se hace referencia en la sura, son los mil meses que duró el gobierno de los Bani Omeyas.
La mayoría de los intérpretes, sostiene que esta sura es mequinense y tanto el sentido de sus aleyas, asi como su brevedad y contundencia al mencionar la Resurrección y el accionar de quienes la niegan, lo confirma. En total, describe las características de quienes rechazan el Juicio Final en cinco de sus aleyas, indicándonos de qué modo, a fin de desmentir aquel gran día, rehúsan hacer caridad, ayudar a huérfanos e indigentes, ostentan mientras oran y obstaculizan la ayuda a los necesitados. En lo que respecta al por qué de su revelación, algunos sostienen que se debió a Abû Sufiân, que sacrificaba dos enormes camellos por día, para consumirlos junto con sus allegados y un día se le acercó un huérfano mendigo y él muy despreciativamente, lo apartó del lugar con su báculo.
En el nombre de dios, el compasivo, el misericordiosísimo1- para que se solidaricen los quraishíes (es decir que el objetivo del castigo a los cornacas, era que quraish se solidarizara con la ka‘bah y se preparara para la llegada del profeta (pb)).2- o sea su solidaridad en la expedición invernal y estival.3- ¡que adoren, pues, al señor de esta casa! (como gratitud a esta gran merced)4- que les mantiene durante el hambre y les salvaguarda del temor.¡Que adoren al Señor de esta casa!
Como su título lo indica, ésta sura señala el famoso e histórico hecho, que tuvo lugar el año en que naciera el Profeta Muhammad (PB), cuando Dios protegió a la Ka‘ba, de la malicia de un gran ejército de elefantes guerreros, montados por incrédulos provenientes del Yemen.El Corán recuerda aquel insólito evento, a modo de advertencia, para que los incrédulos egoístas y caprichosos de La Meca, cuya mayoría lo había vivido en carne propia, supieran que no poseen el mínimo poder, cuando se trata de enfrentar el poder de Dios, y que el mismo Dios, que aniquiló al vigoroso ejército de elefantes, por medio de pequeñas aves que arrojaban arcilla figulina, tenía el poder suficiente para castigar a los arrogantes, cuyo poderío y numerosidad no superaba al de Abrahah.
En el nombre de dios, el compasivo, el misericordiosísimo1. ¡guay, de todo difamador, calumniador!2. Que amasa riquezas y las atesora,3. Pensando que sus riquezas le inmortalizaran4. ¡quia! Sin duda que ellos seran precipitados en el hutama (confractorio, devorador, voraz)5. ¿y qué te hará entender lo que es el hutama?6. Es el fuego encendido de dios7. Que abrasará los corazones de los malvados8. Por cierto que él será cerrado sobre ellos9. Con columnas extendidas.
En el nombre de dios, compasivo, Misericordiosísimo1. La concupiscencia y la rivalidad os distraerán2. Hasta que visitéis los sepulcros3. ¡quia! ¡pronto lo sabréis!4. ¡una vez más! ¡quia! ¡pronto lo sabréis!5. ¡quia! ¡si lo supieseis a ciencia cierta!(si conocierais, con certidumbre, la otra vida)6. ¡ciertamente, entonces, veriais la hoguera!(tendríais conocimiento de ella)7. Luego la veriais, indudablemente (entraríais en ella)8. ¡entonces, seriais interrogados en ese dia acerca de las mercedes divinas!
En su totalidad, este capítulo trata el tema de la Resurrección y los sucesos previos a ella. Esto, a través de categóricas y conmovedoras expresiones y de una amonestación y advertencia claras.Por último, divide a los hombres en dos grupos: aquel cuyos actos pesarán en la balanza de la justicia divina, cuya recompensa será la vida placentera y eterna junto a la misericordia y aquel, cuyos actos serán livianos y su destino será el ardiente fuego infernal.Para conocer el mérito de su lectura, nos es suficiente exponer el siguiente hadîz del Imam Al-Bâqer (P): “A quien recite Al-Qâri‘ah, Dios Altísimo  lo protegerá de la sedición del “Daÿÿâl”, (impostor que se levantará al final de los tiempos para engañar a la gente y alejarla de la fe en Dios) y del infierno el Día de la Resurrección, Inshâ’al·lâh.”
Existen diferentes versiones de los intérpretes, respecto al sitio donde la sura fue revelada. La mayoría, la considera mequinense, mientras que una minoría la cree medinense. Su brevedad, sus juramentos y la mención de la resurrección, corroboraran la idea de la mayoría. Sin embargo, los juramentos, se aplican para la lucha santa y los hadices que afirman que la misma, fue revelada tras la batalla de “Dhât-us Salâsil”, atestiguan la segunda creencia.(La batalla citada, se libró durante el octavo año de la Hégira y en ella se capturó un elevado número de prisioneros, a los que se amarró con sogas. A este hecho se debe precisamente su nombre).