Fátima Zahra (P) y su pura descendencia
Un estudio sobre la vida de Fátima Zahra (P), la hija inmaculada del Profeta del Islam
Por: Allama Baqir Sharif Qurashi
 
Ahora hablaremos de los benditos hijos de Fátima (P) quienes posteriormente fueron los infalibles representantes de Dios en la tierra.
IMAM AL-HASAN (P)
Fue el primer hijo de Fátima (P), nació en el sagrado mes de Ramadán, durante el segundo o tercer año de la Héjira.[1]
Cuando el Profeta (PB) se enteró del nacimiento de su bendita criatura, estaba muy complacido, corrió a la casa de Fátima (P) para felicitarla. Al llegar a la casa, el Profeta (PB) le dijo a Asma, tráeme a mi hijo.
Asma trajo al Imam Al-Hasan (P) envuelto en un pedazo de tela amarilla. El Profeta (PB) lo cargó y lo puso junto a su pecho, besándolo en la boca, dándole su saliva, levantó sus manos hacia el cielo y dijo: Oh Dios, te pido que protejas su prosperidad de la maldición de Satanás.[2]
Luego el Profeta (PB) recitó el azan en el oído derecho de esta bendita criatura y el iqama en el izquierdo[3]. Este hijo de la profecía fue recibido por el mundo de la existencia con el más alto salmos; “Dios es el más grande, (Al-lahu Akbar) y no hay más Dios que Dios (La ilaha il-la Allah)”.
El Profeta (PB) preguntó al Imam Ali (P): ¿Le has dado un nombre a este bendito niño?
El Imam Ali (P) respondió: No me adelantaría a ti, Oh Mensajero de Dios.
El Profeta (PB) respondió: “Y yo no me adelantaría a mi Señor.
No paso mucho tiempo para que el ángel Gabriel (P) descendiera al Profeta trayendo con él, el nombre para el niño de parte de Dios. El ángel le dijo al Profeta (PB): llámalo Al-Hasan (P)[4].
Siete días después del nacimiento del nieto del Profeta (PB) el Mensajero de Dios (PB) fue a la casa de Fátima (P) su hija para honrar a su nieto. Sacrificó a un cordero en su nombre. Acto conocido como la aquiqah[5]; que posteriormente se convirtió en una tradición desde entonces hasta nuestros días. Luego cortó el cabello de su nieto con sus benditas manos y dio su peso (cabello) en plata a los pobres[6]. Luego le dio un apelativo (le dio un kunyah)[7], como Abu Muhammad[8]. El Imam Al-Hasan (P) no tiene un kunyah más que este.
El Profeta (PB) declaró su amor por el Imam Al-Hasan (P) y lo elogio en muchos hadices. Los siguientes son:
A’isha narró que el Profeta (PB) dijo: “Por Dios este es mi hijo, lo amo y amaré a cualquiera que lo ame”.[9]
Al-Bara’ ibn Aazib narró: “Una vez vi al Profeta cargando a Al-Hasan (P) en su hombro, mientras decía: Oh Dios, yo lo amo, así pues ámalo”.[10]
Abdul-lah ibn Abbas dijo: Un día el Profeta (PB) traía a Al-Hasan (P) en su cuello. Un hombre le dijo: Oh niño, esta es la mejor montura que has cabalgado.
El Profeta (PB) dijo: “No él es el mejor Jinete”.[11]
El Profeta (PB) dijo: “Dejen a aquel que le guste ver el señor de los jóvenes del paraíso, que mire Al-Hasan (P)”.[12]
El Profeta (PB) dijo: Al-Hasan (P) es mi placer en este mundo.[13]
Anas ibn Malik narró: Un día Al-Hasan (P) vino a donde el Profeta (PB). Yo intenté sacarlo y el Profeta (PB) dijo: “Detente, deja a mi hijo y al fruto de mi corazón, quien lo hiera me herirá y quien me hiera, hiere a Dios”.[14]
Una vez el Profeta (PB) hizo la oración del magrib o el ‘Isha y prolongó la prosternación. Después de terminar la gente le preguntó: ¿Por qué hiciste esto y aquello? y él dijo: “Mi hijo Al-Hasan (P) estaba sobre mi espalda y no me agrada bajarlo rápido cuando él hace esto”[15]
Abdul-lah ibn Abdur Rahman ibn Zubayr dijo: El más parecido y más amado por el Profeta (PB) era Al-Hasan (P). Vi al Profeta prosternarse en la oración y Al-Hasan (P) se subió sobre su espalda. El Profeta (PB) no lo bajó hasta que este lo hizo por su propia cuenta. Otro día lo vi en la oración mientras se inclinaba, abría sus piernas para él (Al-Hasan (P)) para que el pudiera pasar por medio de ellas, hacia el otro lado.[16]
Hay muchas más narraciones que han sido transmitidas del Profeta (PB) acerca de la preferencia por el Imam Al-Hasan (P) y por el Imam Al-Husain (P). Hemos mencionado estas tradiciones en el primer volumen de nuestro libro “La vida del Imam Al-Hasan (P)”.
Su educación
El Profeta (PB) crio y educó a su nieto el Imam Al-Hasan (P) y lo nutrió con sus propios principios, participando también en esta educación su padre, el Imam Ali (P). Él, al igual que el Profeta (PB) alimentó a su hijo con exaltados valores y principios y su madre también lo hizo con una verdadera fe y con un profundo amor hacia Dios Todopoderoso. Por ello fue la copia de estos tres grandes seres infalibles.
A menudo, Fátima (P) enviaba a Al-Hasan (P) y Al-Husain (P) a donde su padre el Mensajero de Dios (PB) para que aprendieran de él su moral y comportamiento. Cuando regresaban ella les preguntaba acerca de lo que habían aprendido en la reunión con su abuelo.
Al-Hasan (P) que tenía siete años de edad escuchaba la revelación de parte de su abuelo y las memorizaba. Luego regresaba a donde su madre y las recitaba delante de ella. Cuando el Imam Ali (P) llegaba encontraba que ella sabía sobre las revelaciones que le habían hecho al Profeta. Cuando le preguntaba acerca de esto, ella le respondía que lo había escuchado de Al-Hasan (P).
Una vez, el Imam Ali (P) se escondió en su habitación. Al-Hasan (P) vino a donde su madre para recitarle la revelación que él había escuchado en la reunión de su abuelo. Por un momento se intimidó, y su madre le preguntó ¿qué le sucedía?, él respondió: No te sorprendas con lo que ha pasado, ya que el más grande cuida de mí.
El Imam Ali (P), salió y empezó a besar a su hijo Al-Hasan (P).[17]
Su moralidad
Todas las grandes cualidades y virtudes se encontraban en el Imam Abu Muhammad al-Hasan (P) y esto naturalmente se debió a que fue educado con las virtudes de su abuelo el Profeta (PB) y su padre el Imam Ali (P). Las historias que daremos a continuación nos mostrarán los grandes valores morales del Imam Al-Hasan (P).
Un día un hombre mayor de Sham ofendió al Imam Al-Hasan (P) y empezó a insultarlo. El Imam Al-Hasan (P) permaneció en silencio hasta que el anciano terminó sus injurias y luego el Imam le dijo amablemente y sonriendo: “Oh sheikh (anciano), creo que eres extranjero si necesitas algo te lo daremos, si necesitas guía te guiaremos, si necesitas que nos encarguemos de ti (prepararte para tu viaje) lo haremos, si tienes hambre te alimentaremos; o cualquier otra necesidad te la satisfaremos y si tú eres perseguido te cobijaremos”.
El anciano estaba atónito y no podía responder, estaba confundido debido a la gran moral del Imam Al-Hasan (P). Luego él dijo: “Dios sabe mejor a quienes dar su mensaje”.[18]
Un día el Imam Al-Hasan (P) estaba sentado y cuando quiso irse, un menesteroso llegó. El Imam le dio la bienvenida, y le dijo: “Tú te sentaste cuando estaba a punto de pararme, ¿permites qué me vaya?”
El hombre se sorprendió por tal acto de moralidad y le dijo al Imam que se podía marchar.[19]
Una vez el Imam pasó cerca de unos hombres pobres que habían colocado unos pedazos de pan en el piso y estaban comiendo de él. Estos hombres lo invitaron a que comiera y el aceptó, se sentó y empezó a comer junto a ellos. El Imam dijo: “Ciertamente Dios no ama a los orgullosos. Luego el Imam los invito a su casa, les dio comida, ropa y algunas cosas más”.[20]
Su paciencia
El Imam Abu Muhammad Al-Hasan (P) era muy paciente. Trataba  a cualquier persona que lo ofendía, con bondad y lo perdonaba. Los historiadores cuentan muchas historias al respecto.
Cierta vez encontró a una oveja a la cual se le había lastimado una pata. Le preguntó a su sirviente: ¿Quién hizo esto? este le respondió que él había sido. El Imam Al-Hasan (P) le pregunto: ¿Por qué? Y él respondió, “para afligirte”.
El Imam Al-Hasan (P) le sonrió y dijo “Te agradezco”.
El dejó al sirviente en libertad y así le demostró su generosidad.[21]
Marwan, quien era uno de los más acérrimos enemigos del Imam sabía la gran paciencia que poseía el Imam. Cuando el Imam murió, Marwan vino y llevó el féretro. El Imam Al-Husain (P) estaba sorprendido y dijo: Hoy cargas su féretro y ayer lo atacabas duramente.
Marwan dijo: Le hice esto a alguien cuya paciencia era como una montaña.[22]
El Imam Al-Hasan (P) era una fiel copia de su abuelo en cuanto a la moral y la paciencia.
Su generosidad
El Imam Al-Hasan (P) era una de las personas más generosas y amables. El más caritativo con los pobres y desamparados, nunca rechazó a un menesteroso. Le preguntaron el porqué de este proceder y él dijo:
“Siempre ruego a Dios y pido su favor, por esto me avergüenzo de ser un necesitado y a su vez rechazar a alguien que está en igual condición, Dios me ha acostumbrado a un hábito que ha vertido en mi Sus bendiciones y me ha acostumbrado a él; y por esta razón yo vierto Sus bendiciones a la gente. Temo que si dejo de hacerlo, Él también dejará de hacerlo”. Luego dijo la siguiente poesía:
“Cuando un necesitado viene a mí, yo le digo: Bienvenido sea aquel quien su favor es obligatorio para mí. Y de su favor hay un favor en cada favor. Lo mejor de un día es cuando a Él se le pide”.[23]
La gente necesitaba llegar siempre a la puerta del Imam Al-Hasan (P) y él siempre les dio generosamente. Un día un nómada fue hasta donde él a pedirle ayuda. El Imam le dijo a su sirviente que le diera al nómada todo lo que había en la caja. Había diez mil dinares, el nómada dijo al Imam Al-Hasan (P): ¿Me permitirías revelar mi necesidad y declarar mi adoración?
El Imam Al-Hasan (P) le dijo:
Somos personas cuya donación es fresca.
En quienes la esperanza recae.
Damos antes que se nos pida.
Para evitar la vergüenza de aquel que pide.[24]
En nuestro libro “la vida del Imam Al-Hasan (P), hemos citado muchas historias acerca de su generosidad y bondad.
 Su ascetismo
El Imam Al-Hasan (P), dio la espalda a las cosas de este mundo y se dirigió hacia Dios Todopoderoso.
Se relata que él dijo:
“Un pedazo de pan me sacia,
Un sorbo de agua me es suficiente,
Y un pedazo de tela me cubre mientras vivo,
Y cuando muera, será suficiente para amortajarme.”
Muhammad ibn Babwayh escribió en un libro llamado: “El ascetismo del Imam Al-Hasan (P)” en el cual menciona muchas historias del ascetismo del Imam.
El Imam Al-Hasan (P), ofrecía todo lo que tuviese para complacer a Dios el Todopoderoso. El dio todo lo que tenía dos veces, y dividió su propiedad con Dios tres veces. [25]
Su adoración
El Imam Al-Hasan (P) fue uno de los más adoradores de su tiempo. Los historiadores dicen que siempre se le escuchaba mencionar el nombre de Dios Todopoderoso,[26] y cuando él recordaba el paraíso y el infierno se confundía y se indisponía como si estuviese enfermo, pidiéndole a Dios que lo llevará al paraíso y lo protegiera del infierno. Cuando pensaba en la muerte y lo que venía después de ella, lloraba y gritaba arrepentido[27]. Cuando pensaba al estar de pie frente a Dios el día de la resurrección, se abstraía hasta desmayarse.[28]
Cuando hacia la ablución (wudu), cambiaba de color y temblaba. Le preguntaron el porqué de esto y él respondió: Aquel que se para frente a Dios el Señor del trono, debe temblar y palidecer.
Al terminar su ablución, se dirigía hacia la mezquita y una vez estando allí, pedía a Dios diciendo, “Oh mi Señor, tu huésped está en tu puerta. Oh benevolente el malhechor ha venido a ti, así que perdona su maldad con la bondad que tu posees.”[29]
Al ponerse de pie para realizar la oración, el temor lo sobrecogía y todo su cuerpo temblaba[30], tras realizar la oración del fayr (alba) solo mencionaba a Dios hasta que el sol salía.[31]
El realizó el Hayy (peregrinación) a la casa de Dios (La Ka’ba) veinticinco veces a pie, aunque tenía camello[32]. Por esto se le pregunto acerca del porque lo hacía a pie, a lo que respondió: Me avergüenzo ante mi Señor, al no ir a su casa a pie.[33]
Su califato
Asumió el califato islámico después del martirio de su padre el Imam Ali (P), el pionero de la justicia del Islam. Algunos de sus soldados se revelaron en contra suya y algunos otros se rezagaron y no lucharon. Muchos de sus soldados estaban influenciados por los jariyitas, quienes habían acusado al Imam Ali (P) de faltarle a su religión. Por esta razón incitaron al ejército que se revelara en contra del Imam Al-Hasan (P), a pesar que la comandancia de las divisiones correspondían a Mu’awiyah,  pactando con él, que ellos asesinarían al Imam Al-Hasan (P) o lo capturarían. Infortunadamente, Ubayd Al-lah ibn Abbas, el primo del Imam Al-Hasan (P), general del ejército fue sobornado por Mu’awiyah, este llevó una parte del ejército y se reunió con Mu’awiyah bajo la oscuridad de la noche. Por esta razón el ejército del Imam Al-Hasan (P) se confundió y entró la sedición.
Antes de esta prueba, el Imam tuvo dos opciones: Una era pelear junto a su débil ejército y sacrificarse él mismo, su familia, sus seguidores, sin hacer al Islam y a la nación ningún bien. Ya que Mu’awiyah con sus trucos y astucia engañaría al pueblo y le mostraría que el Imam Al-Hasan (P) y sus seguidores se habían apartado del Islam, y si el Imam era capturado, Mu’awiyah lo liberaría y así se libraría a él mismo y la familia Omeya de la desgracia que el Profeta (PB) les había pronosticado cuando los liberó después de la conquista de la Meca.
La otra opción era hacer la paz con Mu’awiyah, en contra de su voluntad. Sabiendo que Mu’awiyah haría manifiestas sus verdaderas intenciones después, y esto se confirmó inmediatamente, posteriormente a la tregua. Mu’awiyah realizó un discurso ante la gente de Iraq, en el que decía:
“No he peleado contigo para rezar, para ayunar, para pagar el zakat y para hacer la peregrinación, sino para tener la autoridad sobre ti y es Dios quien me ha dado esto aunque tú no lo quieras. Y todo aquello que acordé con Al-Hasan (P) no me interesa y no lo cumpliré”.
El Imam Al-Hasan (P) había escogido la paz porque de lo contrario la nación sufriría la calamidad y el derramamiento de sangre, que solo Dios sabía que desastroso sería.
 En el pacto de paz, el Imam Al-Hasan (P) puso la condición a Mu’auwiyah, que lo privaba a él de la autoridad legal y le mostraba a la gente que él era la persona idónea para dirigir. El Imam estipulo a Mu’auwiyah que él no se haría llamar Amir al-Mu’minin (el comandante de los creyentes) y que Mu’auwiyah no violaría el libro de Dios, la sunna del Profeta (PB) de ninguna manera. Sin embargo Mu’auwiyah no cumplió ninguna de estas condiciones del tratado.
Después del Pacto, la política de Mu’auwiyah violó el libro de Dios y la sunna de su Profeta. Gobernó a la nación con una política oscura, en la cual no había bondad ni misericordia. Asesinó a personas inocentes y expandió el terror a todas partes. Saqueó la riqueza de la nación y dio el poder a hombres injustos como Siyad ibn Abih, Bisr ibn Arta’ah, Amr ibn al-Aas, Marwan ibn Hakam y otros.
Uno de los delitos más grandes de Mu’auwiyah fue el asesinato del nieto del Profeta (PB), el Imam Al-Hasan (P), Mu’auwiyah pidió a  una de las esposas del Imam llamada Ya’da Bint Ash’ath que pusiera veneno en su comida. Mu’auwiyah le había prometido que la casaría con su hijo Yazid. Esta mujer envenenó la comida del Iftar (rompimiento del ayuno) del Imam, al poco tiempo el Imam murió.
EL IMAM AL-HUSAIN (P)
El Imam Al-Husain (P) fue el vivificador del Islam y el salvador de la nación después de que esta había caído en las manos de los omeyas, los cuales lo sometieron a un gran tormento, asesinando a sus hombres y dejando con vida a sus mujeres. Se apropiaron de la riqueza de Dios y convirtieron a su gente en esclavos. Por esta razón, el Imam Al-Husain (P) se reveló en contra de ellos, con su gran revolución, mediante la cual Dios redimió al Islam, después que este había sido destruido por aquellos tiranos quienes distorsionaron el libro, la fe, la moral y todo lo concerniente a la religión autentica.  Esta revolución del Imam Al-Husain (P) debilitó las fortalezas de los omeyas, acabó con su orgullo, su arrogancia y les causó una amarga derrota y desgracia. Pavimentó el camino para otros levantamientos exitosos de los musulmanes hasta que los líderes omeyas fueron derrocados para siempre.
Ahora hablaremos brevemente del Imam Al-Husain (P):
Su nacimiento
El Imam Al-Husain (P) nació el 3 de Sha’ban en el cuarto año de la Héjira. Fue el segundo hijo de Fátima (P). Cuando la noticia de su bendito nacimiento se extendió, las esposas del Profeta (PB) y otras damas de los musulmanes se apresuraron a la casa de Fátima (P) para felicitarle por el nacimiento de su nuevo hijo y participar de su felicidad.
Cuando se le informó al Profeta del nacimiento de su segundo nieto, fue a la casa de su hija pero la tristeza y la angustia lo sobrecogieron. Le dijo a Asma con una voz débil y triste: Asma trae a mi hijo.
Asma le llevo a su nieto, y él empezó a besarlo y a llorar, Asma estaba sorprendida y le dijo: Que mi padre y mi madre sean sacrificados por ti, ¿por qué estas llorando? El respondió llorando: Por este niño.
Asma se sorprendió mucho más y dijo: Pero si el acaba de nacer.
El Profeta (PB) dijo: Un grupo opresor lo asesinará, quiera Dios privarlos de mi Intercesión.
Luego el Profeta (PB) le dijo a Asma: No le digas a Fátima (P) acerca de esto. Ya que ella acaba de dar a luz a su hijo.[34]
Desde lo oculto, el Profeta (PB) percibió la desgracia que su nieto enfrentaría.
El Profeta (PB) abrazó a su bendito nieto y le recitó el azan en su oído derecho y el iqamah en su oído izquierdo. Se relata en algunas tradiciones que “el azan y el iqamah son protección para los recién nacidos frente al maldito Satanás”.[35]
La primera voz que penetró al oído del Imam Al-Husain (P), fue la de su abuelo, el gran proclamador de Dios en la tierra. El Profeta (PB) sembró en lo profundo de su hijo el sagrado salmo de “Dios es el más grande” y “No hay más Dios que Dios”, el niño se alimentó de ellos y por medio de ellos más tarde elevó la palabra de Dios Él más exaltado en el campo de batalla para hacer que la bondad prevaleciera por encima de todo.
El Profeta (PB) llamó a su segundo nieto Al-Husain (P), así como había llamado al primero Al-Hasan (P)[36], Lo llamó con este nombre después de una revelación celestial[37].
Tras siete días del nacimiento de Al-Husain (P), el Profeta (PB) ordenó sacrificar un carnero para la aquiqah, la carne fue distribuida entre los pobres y un pernil fue dado a la partera[38]; esto se convirtió en una práctica tradicional, el mismo día el Profeta (PB) ordenó cortar el cabello[39] de su nieto y pagar su peso en plata a los pobres y luego la cabeza del Imam Al-Husain (P) fue emperfumada.
El amor del Profeta (PB) hacia Al-Husain (P)
Citaremos aquí algunas tradiciones las cuales muestran el gran amor que el Profeta (PB) tenía hacia el Imam Al-Husain (P):
Yabir Ibn Abdul-lah narró que el Profeta (PB) dijo: Aquel que quiera ver al maestro de los jóvenes del paraíso que vea Al-Husain (P).[40]
Yalah ibn Murrah dijo: Una vez fuimos con el Profeta (PB) a un banquete que se nos había invitado. Vimos a Al-Husain (P) jugar en el camino. El Profeta (PB) abrió sus manos y el niño empezó a saltar de aquí para allá. El Profeta (PB) jugó con él. Luego, terminó y puso su mano debajo de su barbilla y la otra en su cabeza. Él lo beso y dijo: Husein (P) es de mí y yo soy de él. Dios ama a quien ame a Al-Husain (P), Husein (P) es una nación de entre las naciones.[41]
Salman al-Farsi relató: “Un día fui donde el Profeta (PB) y encontré Al-Husain (P) sentado en sus piernas, mientras que el Profeta (PB) lo besaba en su boca y le decía: “Tú eres un maestro hijo de maestro, tú eres un Imam hijo de un Imam, hermano de un Imam y el padre de los Imames. Tú eres la autoridad de Dios, el hijo de su autoridad, y el padre de las nueve autoridades quienes serán de tu descendencia, el noveno será al-Qa’im (P) (Al-Mahdi)”.[42]
Ibn Abbas dijo: Un día el Profeta (PB) llevaba Al-Husain (P) en sus hombros y un hombre le dijo Al-Husain (P): Tú tienes las mejor montura.
El Profeta (PB) dijo: No yo tengo al mejor jinete.[43]
Burayd ibn Abu Ziyad dijo, una vez el Profeta (PB) salió de la casa de A’isha y pasó por la de Fátima (P) y escuchó llorar a Al-Husain (P). Se incomodó y le dijo a Fátima (P): ¿No sabes que su llanto me incomoda?
Los dichos del Profeta (PB) acerca del martirio de Al-Husain (P)
El Profeta (PB) predijo el martirio del Imam Al-Husain (P), Ibn Abbas narró:
“Nosotros y Ahlul Bait (P) no dudamos de que Al-Husain (P) será asesinado en At-Taff (Karbalá).”[44]
El Profeta (PB) percibió desde los cielos que su querido nieto el Imam Al-Husain (P) sería martirizado por la mano de las peores personas. Por esto lloró amargamente.
 Umm al-Fadhl ibn al-Harith relató: Al-Husain (P) estaba bajo mi cuidado. Una vez yo fui a donde el Mensajero de Dios (PB) y noté que sus ojos estaban llorosos. Le pregunté: “Oh Profeta de Dios, que mi padre y mi madre sean sacrificados por ti, ¿por qué estas así?”
Él dijo: “El ángel Gabriel (P) ha venido a decirme que mi nación asesinará a mi hijo, apuntando al Imam Al-Husain (P)”. Yo estaba aterrorizada y dije: “¿Lo asesinaran?”.
El Mensajero de Dios (PB) respondió penosamente: ¡Sí! Gabriel (P) me ha traído algo de tierra roja del lugar donde será enterrado  Al-Husain (P). Umm al-Fadhl empezó a llorar junto al Profeta.[45]
Umm Salamah, la esposa del Profeta (PB) narró: “Una noche el Mensajero de Dios estaba acostado durmiendo y de repente se levantó confundido. Luego se acostó y nuevamente se levantó confundido como la primera vez. Luego se durmió y se levantó y había algo de tierra roja en sus manos y él la beso. Yo pregunté: Oh Mensajero de Dios ¿qué es esta tierra roja?”
“El respondió: Gabriel (P) me dijo que (Al-Husain (P)) será asesinado en la tierra de Iraq y le pedí que me mostrara donde sería asesinado. Así que esta es la tierra”.[46]
Umm Salamah, dijo: “Un día el Profeta (PB) estaba sentado en mi casa. Él me dijo que quería estar solo. Después de algún tiempo Al-Husain (P) fue hasta donde él y escuché sollozar al Profeta. Al-Husain (P) estaba sentado en sus piernas y el Profeta (PB) frotaba su cabeza y lloraba, yo le dije: por Dios que nunca te había visto así, hasta que llegó Al-Husain (P)”.
El me respondió: “Gabriel (P) estaba con nosotros en la casa y él me preguntó: ¿Lo amas? Yo le dije: Sí. Él dijo: Tu pueblo lo matará en una tierra llamada Karbalá. Luego el ángel Gabriel (P) tomó algo de tierra de Karbalá y se la mostró al Profeta”.[47]
A’isha dijo: “Una vez Al-Husain (P) vino donde el Mensajero de Dios (PB) mientras Gabriel (P) le estaba revelando algo. Al-Husain (P) saltó sobre el Mensajero de Dios (PB) mientras se encontraba consagrado en la revelación. Gabriel (P) le preguntó: ¿Oh Muhammad tú lo amas? El Mensajero de Dios (PB) respondió: Como no amar a mi hijo”.
Gabriel (P) le dijo: “Tu pueblo lo asesinará después de ti”.
Luego, el ángel Gabriel (P) estrechó la mano del Profeta (PB) y le trajo una tierra blanca y dijo: En esta tierra tu hijo será asesinado, es llamada At-Taff.
Cuando el Ángel Gabriel (P) se marchó, la tierra estaba en la mano del Mensajero de Dios (PB) el cual lloraba en ese momento, me dijo: “Oh A’isha, Gabriel (P) me dijo que mi hijo Al-Husain (P) será asesinado en la tierra de At-Taff y mi pueblo lo traicionará después de mí”.
Luego el Profeta (PB), quien aún estaba llorando, salió hasta donde sus compañeros entre los que se encontraba Ali (P), Abu Bakr, ‘Umar, Huzayfah, ‘Ammar y Abu Darr. Ellos le preguntaron: ¿Oh Mensajero de Dios por qué estas llorando?
Él respondió: “Gabriel (P) me dijo que mi hijo Al-Husain (P) será asesinado después de mi muerte en la tierra de At-Taff y me trajo la tierra en la cual él será enterrado”. [48]
Zaynab bint Ÿahsh la esposa del Profeta (PB) dijo: “Un día el Profeta (PB) se encontraba durmiendo en mi casa y Al-Husain (P) estaba en la casa, por un momento no lo volví a escuchar hasta cuando fue a donde el Profeta (PB) y se subió sobre su abdomen. Luego el Profeta (PB) empezó a realizar la oración y abrazó a Al-Husain (P), cuando fue a la inclinación y a la prosternación lo soltó, y cuando se puso de pie lo tomo nuevamente, al sentarse levantó sus manos y cuando terminó su oración suplicó. Le pregunté, Oh Mensajero de Dios, te vi hacer algo hoy que nunca te había visto hacer antes”.
El respondió: “Gabriel (P) descendió y me dijo que mi nieto sería asesinado y yo le dije, muéstramelo y él me trajo algo de tierra roja”.[49]
Ibn Abbas dijo: “Una vez a Al-Husain (P), estaba en el regazo de su abuelo el Profeta (PB). Gabriel (P) le pregunto: ¿Lo amas?”
El Profeta (PB) respondió: ¿Cómo no amarlo? Es el fruto de mi corazón.
Gabriel (P) dijo: “Tu pueblo lo matará ¿Si quieres te muestro el lugar de su tumba? El agarró algo y saco un puño de tierra roja”.[50]
Abu Umamah narró: “El Mensajero de Dios (PB) dijo a sus esposas: no hagan llorar a este niño. Ese fue el día de Umm Salamah.[51] Gabriel (P) descendió y el Profeta (PB) fue a su habitación y le dijo a Umm Salamah: No permitas que nadie entre. Luego Al-Husain (P) llegó. Cuando se enteró que el Profeta (PB) estaba en la casa quiso ir donde él, pero Umm Salamah lo abrazó y empezó a jugar con él para distraerlo. Cuando lloró lo dejó solo, él entró y se sentó en el regazo del Profeta (PB). Gabriel (P) le dijo al Profeta: tu pueblo asesinará a este niño”.
El Profeta (PB) preguntó: ¿Lo asesinarán aun creyendo en mí?
Gabriel (P) dijo: Si, Ellos lo asesinarán. Tomó un poco de tierra y le dijo al Profeta que Al-Husain (P) sería asesinado en tal y tal lugar.
El Profeta (PB) salió y abrazó a Al-Husain (P), pero él se encontraba angustiado y triste.
Umm Salamah pensó que el Profeta (PB) estaba angustiado debido a que ella había permitido entrar a Al-Husain (P) a la habitación. Ella dijo: “Oh Mensajero de Dios que yo sea sacrificada por ti. Tú me habías dicho que no hiciera llorar a este niño, pero ordenaste que no dejara entrar a nadie a la habitación, Al-Husain (P) llegó, se puso a llorar y yo lo dejé solo”.
El Profeta (PB) no le respondió y se fue hacia donde sus compañeros muy triste. Les dijo: Mi pueblo asesinara a este. Y señaló a Al-Husain (P).
Abu Bakr y ‘Umar dijeron: Oh Mensajero de Dios, ¿Aunque sean creyentes?.
El respondió: “Sí, y ésta es la tierra donde lo asesinaran”.[52]
Anas ibn al-Harith narró que el Profeta (PB) dijo: “¡Mi hijo! apuntando a Al-Husain (P) será asesinado en una tierra llamada Karbalá, quien sea testigo que lo apoye”.
Cuando el Imam Al-Husain (P) se dirigió hacia Karbalá, Anas lo acompañó y fue martirizado antes que él.[53]
Umm Salamah relató: “Un día, Al-Hasan (P) y Al-Husain (P) estaban jugando delante del Profeta (PB) en mi casa. Gabriel (P) descendió y dijo: Oh Muhammad, tu nación asesinará a este hijo tuyo después de ti y apun
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