Mucho es el legado dejado por viajeros musulmanes  de occidente y oriente que sentaron las bases para una geografía ,una cartografía y una literatura de viajes en contexto islámico , que hoy en día son documentos de un alto valor histórico , pues conocemos por sus relatos, dibujos y opiniones  las formas de vida , creencias y costumbres de los pueblos donde el viajero llegó .Este texto nos introduce en la labor  estos viajeros y sus itinerarios.
Cuando se habla de España y el Islam, se suele hacer referencia a un concepto con claro signifi­cado religioso y a otro con contenido muy directo, de ca­rácter lingüístico. Se habla así, de España musulmana o de España árabe. Sin embargo, en términos populares, con signifi­cado antropológico físico en primer lugar, se habla de 1a España mora. La palabra caste­llana moro, viene, sin duda, del latín “maurus”, y del griego “mávros”, que significa “oscuro”, “negro”. Escritores latinos como Juvenal (60-140) y Lucano (39-65) mencionan a los mauros, también conocidos  como  númidas,  que  consti­tuían en  tiempos de Iugurta (160-104) un pueblo caracteri­zado  por su energía física y belicosidad. Recordemos a la famosa caballería númida em­pleada por los cartagineses en las guerras púnicas. La designa­ción étnica en suma, es muy antigua y al principio no tuvo el carácter peyorativo, como lo adquirió después.
«Venid, seamos amigos siquiera una vez.Hagamos la vida más fácil.Amemos y seamos amados.Cuando surge el amordesaparecen deseos y defectos»……«En esplendor el Oriente cruzó el Mar Mediterráneo. Si conoces las rimas de Calderón, tu debes conocer y amar a Hafiz». (Johann Wolfgang Goethe)
La vasta y multifacética personalidad de ‘Alî Ibn Abi Tâlib, la Paz sea con él, ha sido descripta en numerosas obras de autores no musulmanes. Sin embargo, por motivos diversos, en algunos casos intereses políticos, en otros por cuestiones de desconocimiento u omisión, estas opiniones son generalmente obviadas. Por esa razón es que nos interesa transcribir y recrear los pensamientos de algunos de estos autores sobre el cuarto Califa del Islam y primer Imam de los musulmanes en forma de breve relación historiográfica (esperando ampliarla y mejorarla en el futuro insha’Allah).
Los musulmanes contaron entre los siglos IX y XVII con grandes historiadores que escribieron obras memorables. Gracias a Dios, y al trabajo de estos eruditos y de los arabistas e islamólogos occidentales, es que se ha podido reunir muchos de estos datos y elaborar una mínima cronología del Islam.
La filosofía islámica ,la que se desarrollo desde el al Andalus siguiendo por el norte de Africa ,Medio Oriente ,Persia hasta la India, penetró en las profundas interrogantes del ser humano y marcó una pauta en el pensamiento occidental, tanto así que la filosofía occidental no se puede enterder sin la influencia de pensadores como Avicenas y Averroes  , por citar dos casos.Este artículo expone el desarrollo de la filosofía dentro de la civilización islámica.
«Un hombre que es noble no pretende serlo, del mismo modo que un individuo elocuente no finge elocuencia. Cuando un hombre exagera sus cualidades es porque en sí mismo carece de algo; el prepotente se da aires porque tiene conciencia de su debilidad. El orgullo es repulsivo en todos los hombres.. es peor que la crueldad, que es el peor de los pecados, y la humildad es mejor que la clemencia, que es la mejor de las acciones buenas» (‘The Life and Works of Jahiz’, Londres, 1969, p. 233).Al-Yahiz
«Lo que otorga a la miniatura un estilo de belleza casi único no es tanto el tipo de escenas que retrata como la nobleza y la sencillez de la atmósfera poética que las impregna»(“El Arte del Islam”, pp. 42-3; Titus Burckhardt (1908-1984))El arte de la miniatura se originó en el seno del Islam al traducirse al árabe algunos libros científicos ilustrados —sobre medicina, botánica o zoología— de los que circulaban entre los pueblos helenizados. La primera escuela fue fomentada por los abbasíes en el marco de la «Casa de la Sabiduría», donde se realizaban las copias de los textos grecolatinos.
La civilización islámica es uno de los fenómenos más extraordinarios de la historia. Durante siete siglos, de 800 a 1500, el Islam marchó a la cabeza del mundo en pujanza, orden y extensión de gobierno, en finura de modales, en normas de vida y moral, en legislación humanitaria y tolerancia religiosa, en literatura, erudición, ciencia, medicina, arquitectura  y filosofía. En el Islam, el arte y la cultura estaban más difundidos que en el Occidente medieval; había soberanos calígrafos, y los mercaderes, como los médicos, podían ser filósofos.
En el Islam, el término árabe futuwwat, que la historiografía occidental ha traducido por «caballería», estaba dotado de una subyacente dimensión religiosa, y aún mística, y revelaba antes que nada un estado espiritual. La «caballería» islámica, por consiguiente no constituía una orden como los templarios u hospitalarios, ni debe entenderse, al igual que en la Europa medieval, como una institución ligada al feudalismo, ya que no era sino una virtud característica de la ciudad o estado islámico «ideal» explicado por al-Farabí, Averroes y otros sabios musulmanes.