Lo que le dio fruto a esta actividad científica e industrial de los musulmanes y la trasladó del oriente al occidente, fueron las rutas marítimas y terrestres, así como el movimiento de comerciantes, exploradores y peregrinos. De todas formas, las investigaciones de los musulmanes en geografía tienen gran importancia en diversos aspectos. Más que describir los caminos y comentar las ubicaciones y características naturales, los musulmanes mostraron especial interés a la geografía humana. Historias legendarias de los navegadores que ellos relataban, estaban llenas de informaciones útiles acerca de los caminos, estaciones de caravanas, puertas, ritos y tradiciones. Los diarios de viajes, aunque tenían interés al describir las cosas extrañas, mayormente mostraban el espíritu de curiosidad e investigación de los musulmanes. Las obras geográficas de éstos, verdaderamente son muy ricas, diversas, educativas e interesantes, y si se le aprovechan con un espíritu de crítica, se les pueden encontrar llenas de informaciones y documentos útiles.
El molino, varios siglos antes de que fuera usado en Europa, era habitual en los territorios orientales islámicos, y Mas’udi y Estakhri se refirieron a ésto en las características del Sistán de Irán.En Córdoba y Marrueco, la industria del cuero realizó tantos avances, que la palabra cordobés, para quien produce el zapato, y también el material marroquí y Marrueco, para unos materiales producidos de cuero, han quedado inscritas en algunos idiomas europeos hasta la actualidad.Especialmente la influencia de ejercicios de los alquimistas musulmanes en el desarrollo y perfección de la química fue considerable. Aunque, no descubrieron el elixir mágico de la esencia de la vida y la juventud, como imaginaban, ni se propusieron descubrir la piedra filosofal, aquella que puede transformar el cobre enoro.
La abundancia de escuelas en los países islámicos, aun hoy en el mundo deja perplejas a las mentes y da cuenta de la existencia del entusiasmo y el deseo inigualable por la educación. Verdaderamente debido al énfasis que puso el Islam en la ciencia, aconsejando y estimulando la realización de obras beneficiosas, muchos de los ricos bondadosos se interesaron en la construcción de colegios, de una forma tal que en el periodo de auge de los gobiernos islámicos, en la mayoría de estos países existían importantes colegios como Nizamiya, Mustanseriya, Halaviya, Yuziya y Al-Azhar, entre otros, donde cada uno tenía su prestigio por su singularidad. Casi todos estos colegios en donde se educaron eminentes sabios del Islam, fueron construidos por mecenas y donantes, no siendo manejados por los califas o sultanes directa y permanentemente, sino que como se cataloga hoy en día eran autónomos y libres.
En astronomía, matemática y física, los musulmanes hicieron obras considerables. El observatorio que Ma’mun, el califa abasí, incorporó a Baitul Hikma —La Casa de la Sabiduría—, se volvió un centro del estudio en astronomía y matemática. En este observatorio, los musulmanes hicieron importantes descubrimientos en cálculos astronómicos, como por ejemplo: se midió la longitud de un grado de meridiano con una exactitud cercana a los cálculos recientes. Ibn Jalcan narra el método y los detalles del cálculo en una biografía de Muhammad Ibn Musa Al-Juarismi. Los musulmanes empezaron el uso de los números indios desde la misma época que se hizo la traducción de libro astronómico Sedhante —más conocido como Send Hend— del sánscrito al árabe por Muhammad Ibn Ibrahim Fazari, así como las obras de Al-Juarismi, fueron el medio para el uso de estos números y posteriormente, el movimiento comercial de los musulmanes y la extensión de sus negocios, permitió su difusión, empleándose habitualmente en Europa.
En los hospitales islámicos, donde se aplicaban varios tipos de jarabes, pastas y drogas medicinales, se enseñaba cuáles eran los medicamentos sintéticos, así como a conocer los medicamentos orgánicos que eran de suma importancia. Por eso, como se muestra en el libro Saidana —o Saidala— de Al-Biruni, Muyiz de Ibn Tilmiz y algunas otras referencias, era común en los hospitales tener personas que se llamaban Saidalani —quienes conocían los medicamentos, sus efectos y también cómo hacerlos—.En relación a los medicamentos sintéticos, Hunayn Ibn Ishaq había traducido el libro de Galeno al idioma siriaco y Habish luego del siriaco al árabe. Los musulmanes llamaban a estos libros, “Aqrabazin” —de la raíz de la pronunciación griega Craphidin que significa una breve tesis, y muchos de ellos eran habitualmente usados— de origen siriaco o griego, como Aqrabazin de Sabur Ibn Sahl, Aqrabazin de Razi y Aqrabazin de Ibn Tilmiz.
La transmisión de las ciencias griegas, indias y persas, abrió nuevas ventanas para los musulmanes en todas las áreas del pensamiento y del conocimiento. Aunque es lógico que los musulmanes fueran como herramientas en la transmisión de las obras de filosofía y del conocimiento antiguo al mundo árabe, pero esta misma transmisión en esencia, no es un trabajo de poca importancia. Además es enteramente falso que se limiten los aportes de los musulmanes solamente a la transmisión de conocimientos y la traducción. Los sabios del Islam, como hemos dicho anteriormente, legaron muchos elementos a la herencia de India, Grecia y Persia. Y de todas formas, como se esperaba, estas transmisiones y traducciones abrieron el camino de la investigación y la invención para los musulmanes.Este artículo da continuidad al interesante texto sobre los aportes del Islam a la humanidad.
La propagación de la industria del papel, particularmente, fue uno de los mayores medios de circulación del conocimiento y la ciencia. Aún no acababa el primer siglo de la hégira lunar (principios del siglo VII de la era cristiana) cuando los musulmanes llevaron la industria de papel desde Transoxiana hacia el interior de los países árabes. En el segundo siglo de la hégira, Bagdad tenía una fábrica de papel, así como en Egipto.Este artículo da continuidad al explendido texto sobre los aportes científicos, culturales y sociales del Islam en occidente y oriente.