¿Quién dice que en el Islam no hay concordancia entre la religión y el arte? Al contrario, ambos se encuentran a sí mismos en el espacio llamado “mezquita”. El Dios del Islam, Allah El Altísimo, no solo es El Misericordioso y El Sabio, sino que es también El Bello, por lo tanto, y como también dicen los místicos; “Él ama la belleza”.
La amplitud sin antecedente del territorio del Islam, y la diversidad existente en aspectos de región, raza, costumbres y ritos en una sociedad islámica diversa, hacía difícil manejar la inmensa congregación humana que la integraba, y el gran éxito de los musulmanes fue en este punto la administración de ese grandioso territorio a través de una única ley —la “sharia islámica”—.
A diferencia del cristianismo, el cual no tuvo un interés en la formación secular —elemento que lo llevó a ser abandonado por parte de la Europa moderna—, el Islam hizo gran énfasis en este tipo de educación, y en consecuencia fundó un sistema educativo equilibrado en sus territorios, el cual fue una combinación balanceada y homogénea a partir de sus intereses religiosos y seculares.
En el periodo del califato de Ma’mun, los musulmanes se dedicaron a la ciencia de las creencias y las escuelas religiosas con el mismo fervor que a la geometría y a la lógica. El propio califa escuchaba los razonamientos de los dos partes de la discusión interreligiosa con la paciencia e intelectualidad alejando a los dos bandos del insulto y el abuso.
Cuando la medicina de los siriacos llegó a la mano de los musulmanes, ésta tomó una fuerza sin precedentes, así como la minuciosidad de sus estudios e investigaciones. En lugar de las breves tesis científicas que eran habituales en los siriacos, se recopilaron y se escribieron las grandes enciclopedias de la medicina por parte de los musulmanes. Por supuesto, no quedó lejos de la mirada las investigaciones y los estudios clínicos, especialmente en las enfermedades locales. En verdad, las investigaciones de los sabios judíos, cristianos e incluso de los sabeos, que se realizaban en “territorio del Islam” fueron por el estímulo y el liderazgo de los musulmanes en estas áreas. El más antiguo ensayo existente de oftalmología es el de Hunayn Ibn Ishaq. La abundancia y propagación de toda variedad de enfermedades de la vista en el territorio del Islam, era la mayor motivación para dedicar la atención de los médicos musulmanes a la oftalmología y a sus ciencias relacionadas.
La civilización y la cultura islámica en el período de la cúspide de su florecimiento, expone la situación de la civilización humana en una larga etapa de su transformación, pero la historia de esta cultura, su inmensidad y su riqueza es algo casi milagroso. Así que teniendo esta visión bien se puede hablar de un milagro islámico, como también se habla de un milagro griego. En realidad, lo que puede nombrarse como milagro islámico se inició en sus principios por trasladar a su seno el milagro griego, como hicieron también éstos pues su cultura no salió de la nada sino que tuvo préstamos de otras culturas anteriores.
La familiarización del Islam con los legados del mundo antiguo aparece tan magnífico en el presente que, posiblemente excepto al levantamiento científico-técnico de los cien años reciente en Japón, no se puede encontrar algo semejante en la historia del mundo. El fervor y el entusiasmo que mostraron los musulmanes en la época de la gloria de su imperio les llevaron a ...
La civilización del Islam, que llegó a ser heredera de la cultura antigua del Oriente y del Occidente, no se limitó a las culturas anteriores, ni las imitó absolutamente; más bien las armonizó y perfeccionó. Su periodo de perfección que finalizó con el dominio mongol, fue una etapa de construcción, —construcción de una cultura universal y humana—en un territorio con diversos grupos étnicos como: Ibérico, griego, indio, iraní, turco, e incluso chino. Si se considera los elementos de esta mezcla, aparentemente el de lo indio e iraní en relación a la cantidad no es menor que el ibérico y el griego. Pero la importancia de esta combinación multiétnica está en su valor universal y humano así como en su forma islámica. Además, el factor que la hizo universal fue la fuerza de su fervor y la voluntad de quienes, aunque pertenecían a tribus y naciones diferentes, fueron portaestandartes del llamamiento hacia el Islam y sus enseñanzas.
La motivación y el consejo dado por el Islam con respecto a la ciencia y a los sabios, fue el mayor medio de conocimiento con que los musulmanes se acercaron a la cultura y a las ciencias humanas. El Sagrado Corán exhorta a la gente sistemáticamente a pensar y meditar en la creación y a reflexionar sobre los secretos de las señales de Dios e indica frecuentemente la superioridad de los sabios y sus grados, incluso llegó a considerar a los “sabios” sucesores de Dios y de sus ángeles, esto mismo como dice Al-Ghazali (Algazel), es suficiente en el mérito y la posición de la ciencia.
La civilización islámica, que desde las conquistas de los musulmanes hasta la aparición de los mongoles, había puesto al territorio del Islam como el precursor de todo el mundo civilizado y educador de la humanidad en relación al orden, la disciplina moral, la superioridad del nivel de vida, la generosidad y la eliminación de todo prejuicio, así como potenciador del desarrollo y la elevación en áreas de la ciencia y la cultura, fue sin duda un periodo luminoso de la civilización humana. Y el mundo de hoy le debe a la civilización islámica tanto como le debe a la civilización griega, con la diferencia en que la cultura islámica aún ejerce una influencia espiritual y no carece de atracción ni de espiritualidad.