Lecciones sobre Las Ciencias Coránicas

Por: Husaîn Yavân Ârâsteh

Traducción: Dra. Zohre Rabbani

Los Milagros del Corán (II)

Diferentes Aspectos de los Milagros del Corán

Los aspectos de la milagrosidad del Corán son numerosos y no se limitan a la elocuencia y expresividad. Algunos de ellos son mencionados por el propio Corán y el mismo Libro Sagrado invita a traer algo parecido[1]. Así también existen otros aspectos de la milagrosidad a cuyo respecto no se realizó un tahaddî en forma explícita. Estos casos quedan incluidos bajos las aleyas de tahaddî en forma general.

En este capítulo estudiaremos las diferentes dimensiones de tahaddî y es obvio que nadie puede sostener que ha estudiado todas las dimensiones de la milagrosidad del Corán ya que muchos secretos y maravillas de este Libro Sagrado aún son desconocidas para nosotros.

Estudio de las dimensiones del milagro del Corán:

1. La personalidad del Profeta (BP).

Uno de los puntos importantes que el propio Corán señala como un milagro es la consideración de la personalidad del Profeta (BP) quien es el que trasmite el Corán. El Profeta (BP) jamás había estudiado ni se había presentado en escuela alguna. Todos sabían perfectamente que él era un iletrado. A lo largo de cuarenta años antes de la misión profética, que equivalía a dos tercios de su vida, nadie conoció de él poesía o escrito alguno.[2]

Súbitamente tal personalidad presenta un Libro que deja atónitos a los grandes veteranos quienes se sienten impotentes ante éste. El Corán dice:

﴿ قُل لوْ شَآءَ اللَّهُ مَا تَلَوْتُهُ عَلَيْكُمْ وَلآ أَدْرَاكُمْ بِهِ فَقَدْ لَبِثْتُ فِيكُمْ عُمُراً مِن قَبْلِهِ أَفَلاَ تَعْقِلُونَ ﴾

Qul law shâ’al·lahu mâ talawtuhu ‘alaîkum wa lâ adrâkum bihî faqad labiztu fîkum ‘umurân min qablihî afalâ ta‘qilûn.

«Diles: “Si Dios hubiese querido, no os lo habría recitado, ni Él os lo habría hecho conocer. Antes de ello viví una vida entre vosotros. ¿No razonaréis aún?».[3]

El Sagrado Corán, rechazando las versiones de quienes decían que un romano fue maestro[4] del Profeta (BP) dice:

﴿ وَلَقَدْ نَعْلَمُ أَنَّهُمْ يَقُولُونَ إِنَّمَا يُعَلِّمُهُ بَشَرٌ لِّسَانُ الَّذِي يُلْحِدُونَ إِلَيْهِ أَعْجَمِيٌّ وَهَذَا لِسَانٌ عَرَبِيٌّ مُبِينٌ ﴾

Wa laqad na‘lamu annahum îaqûlûna innamâ îu‘al·limuhû basharun lisânul·ladhî îulhidûna ilaihî a‘ÿamîun wa hâdhâ lisânun ‘arabîîun mubîn.

«Bien sabemos que dicen: “Sin duda que un hombre se lo enseña –la lengua de aquél a quien aluden es foránea, mientras que la de este Corán es la lengua arábica castiza».[5]

Ahora, un Profeta que jamás estudió presenta un libro para la humanidad a los instruidos, que está colmado de conocimiento, sabiduría y guía, y él mismo se dedica a enseñarlo.[6]

2. La elocuencia y expresividad (i‘ÿâz baîânî – la milagrosidad retórica).

Las aleyas del Corán también invitan al desafío en este aspecto. Todas las aleyas de tahaddî abarcan por lo menos este aspecto de expresividad y elocuencia[7], ya que la principal característica de los contemporáneos del Profeta fue su elocuencia y retórica.

No está oculto para nadie que el árabe en el momento de la aparición del Islam había llegado a tal grado de perfección en la retórica que la historia no ha registrado parecido ni antes ni después de ellos. En tales circunstancias fueron reveladas las brillantes aleyas coránicas al Profeta (BP). La belleza y elocuencia de estas aleyas fueron tan asombrosas que desafiaron a todos los poetas, literatos y los más destacados talentos, obligándolos a sucumbir. El Corán a través de su propio método, que no es poesía ni prosa, al desarrollar los elevados conceptos, se exhibe de tal manera que eclipsa todas las obras literarias y elocuentes palabras. Existen numerosos relatos e historias al respecto. Las aleyas coránicas en el momento de ser recitadas impresionaban de tal modo las almas y corazones de los oyentes, que los dejaba atónitos.

Walîd Ibn Mugaîrah Majzûmî, conocido entre los árabes por su inteligencia y personalidad, de modo que lo llamaban “la flor más bella de la canasta de Quraîsh”; se presentó en la mezquita luego del descenso de las primeras aleyas de la bendita Sura Al-Gâfir. El Profeta (BP) recitaba las aleyas mientras que Walîd se encontraba cerca de él. Al ver éste la atención que Walîd prestaba, nuevamente las recitó. Walîd salió de la mezquita, se presentó en una reunión de su clan (Banî Majzûm) y se expresó de la siguiente manera:

“¡Por Dios! que he escuchado palabras de Muhammad que no se asemejan ni a lo dicho por los seres humanos ni a lo dicho por los genios. Sus palabras poseen una dulzura y belleza especial. Sus alturas (cual árboles) fructíferas, y sus raíces (cual aquellas de los añosos árboles) ricas y productivas. Son palabras que triunfan sobre otras y nada puede triunfar sobre ellas”.[8]

Es adecuado comparar una aleya coránica con una de las más elocuentes frases árabes (referentes al mismo tema) con el fin de comprender mejor la milagrosidad en este aspecto. El Generoso Corán posee una bella y atrayente expresión en cuanto a la ley del talión:

﴿ وَلَكُمْ فِي الْقِصَاصِ حَيَاةٌ ﴾

Wa lakum fil qisâs-i haîâtun

«En el talión tenéis vida…».[9]

 Y existe un famoso refrán entre los árabes respecto a este mismo tema: القتل أنفى للقتل - Al-qatlu anfâ lil qatl-i : “Matar es lo que más aleja el hecho de matar”.

Ÿalâl Ad-Dîn Suîûtî enumera veinte privilegios para la aleya coránica en comparación con la frase árabe.[10] A continuación exponemos algunas de ellas:

  1. Las letras de la aleya fil qisâs-i haîâtun, son menos que la frase al-qatlu anfâ lil qatli.
  2. La utilización del término “qisâs en la aleya, es muy exacto ya que cualquier asesinato no aleja a otro asesinato, puesto que, cuántos asesinatos hay que originan otro asesinato, tal y como en el caso en que un asesinato haya sido cometido injustamente. Entonces un asesinato que trae vida, es uno específico denominado “qisâs”.
  3. En la aleya ha sido expresado su objetivo de modo más conciso y perfecto, ya que “qisâsabarca tanto a matar como a herir o amputación de algún miembro, mientras que en la frase árabe únicamente señala asesinar.
  4. En la frase es reiterado el término “al-qatl”, siendo que la elocuencia considera mejor la no-reiteración.
  5. La aleya abarca un estilo del arte de la retórica, ya que presenta a una de las dos cosas contradictorias, es decir: la muerte como receptor de lo opuesto; y a través de la preposición “fî” (en) situada antes del término “qisâs(talión), lo presenta como la fuente de la vida.
  6. La elocuencia de las palabras aparece cuando las consonantes en las palabras están sucedidas por vocales, ya que de esta forma la pronunciación se vuelve fácil y ligera; empero, cuando las consonantes no están seguidas por vocales, su pronunciación se vuelve difícil. Esta diferencia es evidente al comparar la aleya coránica con la frase árabe.
  7. Aparentemente la frase árabe es una frase contradictoria, ya que nada puede negar a sí mismo.
  8. La aleya está protegida de una expresión como qatl (asesinato) que es una expresión áspera y presiente la muerte; en cambio la aleya expresa el mismo significado a través de una atracción que existe en el término haîât (vida).
  9. La expresión de la aleya tiene una construcción positiva y la frase tiene una construcción negativa; evidentemente lo positivo prevalece sobre lo negativo.
  10. El término qisâs contiene otra definición que es la igualdad, y en realidad anuncia la justicia, mientras que el término qatl carece de este significado.

Parte de la milagrosidad textual del Corán consiste en su propio y específico método. El Corán desde el punto de vista de la oratoria, del estilo de la retórica, inventó un nuevo método sin precedentes; el Corán no es poesía ni texto:

“Este nuevo método (estructura) presentado por el Corán provocó una revolución en la cultura de la literatura árabe. No tuvo precedentes y hace impotentes a las generaciones futuras; es atrayente, hechiza, produce euforia, es deleitable, brinda sosiego, se encuentra en armonía con la naturaleza humana y concuerda con la naturaleza, convoca a las conciencias humanas y tiene una íntima relación con todo el universo”.[11]

3. Las enseñanzas y exaltados conocimientos (i‘ÿâz ma’ânî – la milagrosidad del contenido).

La belleza del Corán no se limita únicamente a sus términos, frases, elocuencia y expresividad. Este Libro Sagrado está dotado de una belleza más honda y valor más exaltado, es decir, los conceptos y significados profundos y exactos. El Corán considera su misión la guía del ser humano y es un Libro por medio del cual el Profeta (BP) extrajo a la gente de las tinieblas hacia la luz.[12]

El Libro Divino, como la constitución del Islam, contiene un conjunto de principios y leyes en armonía con la naturaleza humana que brilla como el sol en la cima de los pensamientos y considera la grandeza y majestuosidad como fruto del conocimiento y práctica de su contenido. Indudablemente el Corán en este aspecto es un milagro. Este Libro Sagrado que es el abanderado de las leyes más avanzadas, así como de los valores y virtudes humanas, aparece justamente en circunstancias en las que la decadencia, tanto en el terreno de la ética como en las costumbres sociales, había llegado a su auge. Los saqueos y robos eran considerados como un privilegio, las hijas eran enterradas vivas y la traición, corrupción e injusticia se habían hecho comunes. El Corán recordó a la gente la veracidad, fidelidad, unión y humanidad, la condujo de la ignorancia hacia el conocimiento, de la oscuridad hacia la luz y de los vicios hacia las virtudes. Es exactamente a raíz de estas enseñanzas y leyes vivificadoras que el Islam abarcó a todo el oriente y occidente del planeta, izando la bandera de la esplendorosa civilización islámica en todos los rincones del Universo. Aquí mencionamos algunos de estos principios y leyes coránicas:

a) El principio de la justicia y fidelidad.

﴿ إِنَّ اللَّهَ يَأْمُرُكُمْ أَن تُؤَدُّوا الأَمَانَاتِ إِلَى أَهْلِهَا وإِذَا حَكَمْتُم بَيْنَ النَّاسِ أَن تَحْكُمُوا بِالْعَدْلِ ﴾

Innal·lâha îa’murukum an tu’addul amânati ilâ ahlihâ wa idhâ hakamtum baîna-n nâsi an tahkumû bil ‘adl

«Por cierto que Dios os ordena restituir lo confiado a su dueño y cuando juzguéis entre la gente, que sea con equidad».[13]

b) El principio general de ordenar el bien y rechazar el mal.

﴿ إِنَّ اللَّهَ يَأْمُرُ بِالْعَدْلِ وَالإِحْسَانِ وَإِيتَآءِ ذِي الْقُرْبَى وَيَنْهَى عَنِ الْفَحْشَآءِ وَالْمُنكَرِ وَالْبَغْيِ يَعِظُكُمْ لَعَلَّكُمْ تَذَكَّرُونَ ﴾

Innal·lâha îa’muru bil ‘adli wal ihsâni wa îtâ’i dhil qurbâ wa îanhâ ‘anil fahshâ’î wal munkari wal bagî îa‘izhukum la‘al·lakum tadhakkarûn

«Por cierto que Dios preceptúa la justicia, la caridad y la liberalidad para con los parientes, y veda la obscenidad, lo ilícito y la iniquidad. Él os exhorta a fin de que reflexionéis».[14]

c) El principio de pagar con la misma moneda a los violadores.

﴿ مَنِ اعْتَدى عَلَيْكُمْ فَاعْتَدُوا عَلَيْهِ بِمِثْلِ مَا اعْتَدَى عَلَيْكُمْ ﴾

Faman i‘tadâ ‘alaîkum fa‘tadû ‘alaîhi bimizli mâ‘tadâ ‘alaîkum

«A quien os agreda, agredidle, tal como os haya agredido».[15]

d) El principio de la igualdad de la gente, y determinar un criterio de privilegio en los valores como la devoción, el conocimiento y la lucha en el camino de Dios.

﴿ إِنَّا خَلَقْنَاكُم مِن ذَكَرٍ وَاُنثَى وَجَعَلْنَاكُمْ شُعُوباً وَقَبَآئِلَ لِتَعَارَفُوا إِنَّ أَكْرَمَكُمْ عِندَ اللَّهِ أَتْقَاكُمْ ﴾

Inna jalaqnâkum min dhakarin wa unzâ wa ÿa‘alnâkum shu‘ûban wa qabâ’ila lita‘ârafû inna akramakum ‘indal·lahi atqâkum

«Ciertamente que Nosotros os creamos de un hombre y una mujer y os dispusimos en naciones y tribus  para que os reconozcáis. Por cierto que el más noble de vosotros ante Dios es el más piadoso».[16]

﴿ قُلْ هَلْ يَسْتَوِي الَّذِينَ يَعْلَمُونَ وَالَّذِينَ لاَيَعْلَمُونَ ﴾

Qul hal îstawil·ladhîna îa‘lamûna wal·ladhîna la îa‘lamûn…

«Di: ¿Acaso son iguales los que saben y los que no saben?».[17]

﴿ وَفَضَّلَ اللّهُ الْمُجَاهِدِينَ عَلَى الْقَاعِدِينَ أَجْرَاً عَظِيماً ﴾

Wa faddalal·lahul muÿâhidîna ‘alal qâ‘idîna aÿran ‘azhîma

«Dios ha distinguido a los combatientes por sobre los remisos con una recompensa magnífica ».[18]

e) El principio de la libertad y el rechazo de cualquier despotismo.

﴿ َيَضَعُ عَنْهُمْ إِصْرَهُمْ وَالاَغْلاَلَ الَّتِي كَانَتْ عَلَيْهِمْ ﴾

Wa îada‘u ‘anhum israhum wal aglâlal·latî kânat ‘alaîhim

«Y les quita su carga y las cadenas que había sobre ellos».[19]

f) El principio de la no-dominación de los incrédulos sobre los creyentes.

﴿ وَلَن يَجْعَلَ اللَّهُ لِلْكَافِرِينَ عَلَى الْمُؤْمِنِينَ سَبِيلاً ﴾

Wa lan îaÿ‘alal·lâhu lil kâfirîna ‘alal mu’minîna sabîla

«Y Al·lah jamás otorgará preferencia a los incrédulos sobre los creyentes».[20]

g) El principio de la rigidez frente a los incrédulos y misericordia frente a los creyentes.

﴿ مُحَمَّدٌ رَّسُولُ اللَّهِ وَالَّذِينَ مَعَهُ أَشِدَّآءُ عَلَى الْكُفَّارِ رُحَمَآءُ بَيْنَهُمْ ﴾

Muhammadun Rasûlul·lâhi wal·ladhîna ma‘ahû ashiddâ’u ‘alal kuffâri ruhamâ’u baînahum

«Muhammad es el Mensajero de Al·lah, y aquellos que están con él son rígidos con los incrédulos y misericordiosos entre ellos mismos».[21]

h) El principio de paz y hermandad.

﴿ إِنَّمَا الْمُؤْمِنُونَ إِخْوَةٌ فَاَصْلِحُوا بَيْنَ أَخَوَيْكُمْ ﴾

Innamal mu’minûna ijwatun fa aslihû baîna ajawaîkum

«Los creyentes son hermanos, así que, reconciliad entre vuestros hermanos».[22]

i) El principio de encomendar la unión.

﴿ وَاعْتَصِمُوا بِحَبْلِ اللّهِ جَمِيعاً وَلاَ تَفَرَّقُوا ﴾

Wa‘tasimû bi hablil·lâhi ÿamî‘an wa lâ tafarraqû

«Y aferraos todos al cordel de Dios y no os dividáis».[23]

j) El principio del aprovechamiento de las gracias Divinas.

﴿ قُلْ مَنْ حَرَّمَ زِينَةَ اللّهِ الَّتِي أَخْرَجَ لِعِبَادِهِ وَالطَّيِّبَاتِ مِنَ الرِّزْقِ ﴾

Qul man harrama zînatal·lahil·latî ajraÿa li‘ibâdihi wat taîîbâti min-ar rizq

«Diles: ¿Quién ha prohibido los ornamentos de Dios que ha producido para Sus siervos,  y (disfrutar de) las cosas buenas del sustento (proveído)?».[24]

k) El principio de la fidelidad en cuanto a los pactos.

﴿ يآ أَيُّهَا الَّذِينَ ءَامَنُوا أَوْفُوا بِالْعُقُودِ ﴾

Iâ aîîuhâ-l ladhîna âmanû awfû bil ‘uqûd

«¡Oh, creyentes! Cumplid con los pactos».[25]

l) El principio de la facilidad en las regulaciones.

﴿ وَمَا جَعَلَ عَلَيْكُمْ فِي الدِّينِ مِنْ حَرَجٍ ﴾

Wa mâ ÿa‘ala ‘alaîkum fî-d dîni min haraÿ

«Y no ha dispuesto para vosotros dificultad alguna en la religión».[26]

m) El principio de la obligación según la capacidad de cada cuál.

﴿ لا يُكَلِّفُ اللّهُ نَفْساً إِلاَّ وُسْعَهَا ﴾

Lâ îukal·liful·lâhu nafsan il·lâ wus‘ahâ

«Dios no carga a ningún ser sino en la medida de su capacidad».[27]

n) El principio de la aceptación voluntaria de la religión.

﴿ لآ إِكْرَاهَ فِي الدِّينِ ﴾

Lâ ikrâha fi-d dîn

«No hay imposición en cuanto a religión».[28]

Los principios mencionados constituyen sólo una parte de los conocimientos coránicos. Todo el Corán es curación, luz, misericordia, guía y verdad. Es un Libro Eterno que el paso del tiempo no daña su frescura ni dulzura. Lo interesante es que todos estos progresivos principios fueron planteados en una de las peores épocas de la decadencia moral y salvajismo, y explicados en la forma más elevada respecto a los diversos aspectos de la vida, tales como: asuntos económicos-financieros, sociales, políticos, militares y defensivos, derecho, bienes sociales, transacciones, matrimonio, divorcio, herencia, etc.

Los conocimientos religiosos en el Corán no se limitan a este conjunto de principios y leyes, sino que lo planteado en este Libro referente a la parte ideológica, como el argumento a la Unicidad Divina, la Profecía, el Imamato, el día del Juicio Final y en síntesis, desde el principio hasta el fin, concuerda con el intelecto humano y los más sólidos argumentos. La pureza y santidad del Corán se exalta más que nunca cuando comparamos las aleyas referentes a la adoración Divina y monoteísmo, las que presentan a los Profetas y Mensajeros Divinos, las referentes al día del Juicio Final y el retorno en el Corán, con el contenido de ambos Libros tergiversados de La Torá y la Biblia.[29]

¿Acaso este gran conjunto de principios, leyes y normas avanzadas junto a elevados y ricos conocimientos ideológicos, éticos y educativos, no atestiguan la milagrosidad de este Libro Divino? Son leyes y conocimientos que concuerdan con la naturaleza y tradiciones del Universo, por lo que se garantiza su continuidad y eternidad. En síntesis, el Corán en dos aspectos, científico y práctico, es decir, la enseñanza de los conocimientos y verdades del Universo y la legislación de leyes y normas de vida, ha puesto al alcance del ser humano todo lo que necesita.

4. Concordancia y ausencia de contradicción.

Una de las dimensiones milagrosas del Corán, que él mismo también señala y desafía, es la ausencia de contradicción en el mismo. Todos sabemos que este Libro fue descendido a lo largo de veintitrés años en forma gradual en La Meca y Medina, noche y día, durante la guerra y la paz, en momentos de victoria y fracaso, durante la penuria y el bienestar, y en fin, en diferentes condiciones. Por otro lado habla de diferentes asuntos. En el Corán se plantean refranes y consejos, hasta cuestiones económicas, sociales, políticas, éticas, ideológicas y artísticas. Así también se encuentran en él numerosos argumentos racionales aparte de las narraciones e historias. En forma muy instructiva fueron mencionadas las cuestiones referentes al mundo, a la vida eterna y al día del Juicio Final, mientras que en medio de tantos temas diversos no se observa ninguna diferencia ni contradicción, en cambio se nota claramente una unanimidad y asombrosa concordancia. Ahora, si este Libro hubiese sido producto del ser humano, encontraríamos numerosas diferencias, contradicciones y disconformidades, especialmente cuando ha sido escrito durante casi un cuarto de siglo, puesto que el ser humano en este mundo material se encuentra en una marcha continua desde la imperfección hacia la perfección, y es por ello que el Corán expone su desafío de la siguiente manera:

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Fuente: “Lecciones sobre Las Ciencias Coránicas” Ediciones: Elhame Shargh, 2004

Todos derechos reservados. Se permite copiar citando la referencia.

www.islamoriente.com , Fundación Cultural Oriente


[1] Cuando hablamos de tahaddî en este capítulo nos referimos a tahaddî en forma específica.

[2] Al-Mîzân, t.1, p.63.

[3] Sura Îûnus, 10:16.

[4] Al-Mîzân, t.1, p.63.

[5] Sura An-Nahl, 16:103

[6] “...wa îu‘al·limuhumul Kitâba wal hikmata” «…y les enseña el Libro y la sabiduría» (Sura Al-Ÿumu‘ah, 62:2).

[7] Como ya hemos dicho, algunas de estas aleyas como la aleya 88 de la Sura Al-Isrâ’, no se limitan en elocuencia y expresividad.

[8] Maÿma’-ul Baîân, t.10, p.584.

[9] Sura Al-Baqarah, 2:179.

[10] Mu‘tarak-ul Aqrân fi I‘ÿâzil Qur’ân, t.1, p.300-303.

[11] Revista Keîhan Andîsheh Nº 28, Artículo “Naqshe âhang dar telawate Qur’ân” (El papel de la melodía en la recitación del Corán), Muhammad Hâdî Ma’refat.

[12] Kitâbun anzalnâhu ilaîka litujriÿ-an nâsa min-azh zhulumâti ila-n nûr «He aquí el Libro que te hemos revelado para que saques a los humanos de las tinieblas a la luz» (Sura Ibrâhîm, 14:1).

[13] Sura An-Nisâ’, 4:58.

[14] Sura An-Nahl, 16:90.

[15] Sura Al-Baqarah, 2:194.

[16] Sura Al-Huÿurât, 49:13.

[17] Sura Az-Zumar, 39:9.

[18] Sura An-Nisâ’, 4:95.

[19] Sura Al-A‘râf, 7:157

[20] Sura An-Nisâ’, 4:141.

[21] Sura Al-Fath, 48:29.

[22] Sura Al-Huÿurât, 49:10.

[23] Sura Âli ‘Imrân, 3:103.

[24] Sura Al-A‘râf, 7:32.

[25] Sura Al-Mâ’idah, 5:1.

[26] Sura Al-Haÿÿ, 22:78.

[27] Sura Al-Baqarah, 2:286.

[28] Ídem, 256.

[29] Atribuciones indebidas como el adulterio y consumir vino por parte de los Profetas Divinos, así como otros asuntos que el hombre se avergüenza de pronunciar, son las presentaciones que nos hacen la Torá y la Biblia en cuanto a los Profetas. (Al-Baîân, parte titulada “La milagrosidad en los conocimientos Religiosos”).

[30] Sura An-Nisâ’, 4:82.

[31] Sura Hûd, 11:49.

[32] Sura Âli ‘Imrân, 3:4; Sura Îûsuf, 12:102.

[33] Sura Ar-Rûm, 30:2 y 3.

[34] El número de años se desprende del termino بضع - bid(“unos cuantos”) que se usa para señalar cantidades entre tres y diez.

[35] Sura Al-Qamar, 54:44 y 45.

[36] Sura Al-Qasas, 28:85.

[37] Sura Al-Hiÿr, 15:9.

[38] Sura At-Taûbah, 9:33; Sura Al-Fath, 48:28; Sura As-Saf, 61:9.

[39] Sura Al-Hiÿr, 15:22.

[40] Sura Ar-Ra‘d, 13:3.

[41] Sura Îa Sîn, 36:36.

[42] Sura Al-Ma‘âriÿ, 70:40.

[43] Sura Ar-Rahmân, 55:17.

[44] Sura Fussilat, 41:26.

[45] Âfarînesh-e Honarî dar Qur’ân, p.45.

[46] Sura Al-Haÿÿ; 22:1 y 2.

[47] Âfarînesh-e Honarî dar Qur’ân, p.69.

[48] Sura Ad-Dujân, 44:51-56.

[49] Sura An-Nisâ’, 4:82.

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