La manera de curar la temeridad es pensar cuidadosamente antes de embarcarse en algún curso particular de acción, para ver si la razón y el Din lo aprueban o no. Si encuentra su aprobación, debe proceder, pero debe abstenerse si es desaprobado por alguno de ellos (la razón o el Din).
En el diagnóstico de las dolencias físicas deben seguirse ciertas reglas y procedimientos. Primero debe identificarse la enfermedad; segundo, la determinación del tratamiento a seguir. Tercero, debe comenzar el tratamiento con el uso de los medicamentos apropiados y evitar (concienzudamente) las cosas perjudiciales, continuando así hasta el completo restablecimiento.
La purificación y correcta educación del Poder del Intelecto resultará en el desarrollo del conocimiento y subsecuentemente de la sabiduría. La del Poder de la Ira (y fiereza) conducirá al surgimiento de la facultad del coraje y subsiguientemente de la templanza (hilm).
El hombre posee un alma y un cuerpo, cada uno de los cuales está sujeto a sus propios placeres y enfermedades. Lo que daña al cuerpo es la enfermedad, y lo que le provoca placer consiste en aquello que le da bienestar, salud y todo aquello que está en armonía con su naturaleza. La disciplina que trata de la salud y las enfermedades del cuerpo es la medicina.