El primer versículo citado presenta a la totalidad del Corán como algo explícito, significando que es firme, inalterable, no derogable. El segundo versículo los declara implícitos implicando la uniformidad (y consistencia) de expresión de los versículos Coránicos en la belleza y dulzura del lenguaje, yen la extraordinaria fuerza de expresión que del Libro verdaderamente dimana. El tercer versículo que hemos citado antes divide el Corán en dos clases de versículos: explícitos (dispositivos, normativos, claros) e implícitos (alegóricos), y parece ilustrar los siguientes puntos:...
El tipo de elogio y exaltación del conocimiento dado por el Sagrado Corán no puede encontrarse en ninguno de los otros libros revelados. Sería suficiente decir que el Corán ha llamado a los tiempos de los árabes incivilizados de laépoca anterior a la aparición del Islam como la “era la ignorancia”. En cientos de versículos el Sagrado Corán habla de muchas maneras del conocimiento y el aprendizaje, a los cuales ha exaltado considerablemente. Considerando la obligación del hombre en este sentido dice Dios Altísimo: “Enseñó (Dios) al hombre lo queéste no sabía.” (96:5)
El Corán, en la medida deloque refleja su contenido, no pertenece exclusivamente a ningún pueblo en especial como losárabes u otro cualquier grupo de musulmanes. Él se dirige tanto a los musulmanes como a los no-musulmanes (tales alocuciones y argumentos se encuentran en muchísimos versículos del Corán por lo que nos eximimos de citarlos aquí), incluyendo a aquellos que se velan a la verdad de la religión (los “kafirûn”o impíos), los politeístas, la “gente del Libro” (judíos y cristianos, que recibieron una revelación). Por medio de la argumentación invita a cada uno de estos grupos a su justa enseñanza.
La Escuela Yafarita tomó su nombre del sexto Imam, Yafar As- Sadiq, hijo de Muhammad Al-Baqir, nieto éste de Al-Husein (con ellos la Paz) y bisnieto del Profeta Muhammad, con él Bendición y Paz. La Escuela tomó dicho nombre debido a que fue el Imam Yafar quien la difundió, y no porque él fuera su creador. El Imam (P), sobresalió sobre los hombres de su época, así como sus ancestros, los descendientes de Ali y Fátima, por su sabiduría y espíritu extraordinario, de lo cual quedaron muchos testimonios recogidos de diversas fuentes, no sólo de sus discípulos y seguidores.
Las suras o capítulos y versículos del Sagrado Corán no se revelaron de una sola vez, sino de manera gradual. El hecho de que el Corán fue revelado gradualmente al Profeta (BPD) a lo largo de los 23 años que duró su misión profética puede apreciarse de los mismos versículos. Dice Dios, exaltado sea: “Es un Corán que (te hemos revelado) en porciones para que lo recites a la gente reposadamente, y te lo hemos revelado (de hecho). “(17.106)El Corán contiene tanto versículos abrogantes cuanto abrogados, y hay versículos relacionados a situaciones y acontecimientos que no pudieron tener lugar al mismo tiempo como sería si los versículos que los describen hubieran sido revelados juntos a la vez.Más aún, los versículos y suras no han sido revelados en el mismo orden en que el Corán se encuentra compilado. El orden de revelación no ha sido, por ejemplo, primero la Sura Al-Fatihah (“La apertura”, la primera del Corán), luego Al-Baqarah (II, “La vaca “), y así siguiendo. Lo mismo ocurre con el orden de los versículos (no están ubicados en un mismo capítulo o sura en orden de revelación estrictamente).
El Islam es una religión universal y atemporal. Su objetivo, en su claro programa educativo, es el “ser humano natural”; es decir, el objeto de sus leyes es simplemente el ser humano, independientemente de cualquier distinción. Él acoge del mismo modo al árabe y al no árabe, al blanco y al negro, al pobre y al rico, al fuerte y al débil, al hombre y a la mujer, a los jóvenes y a los viejos, al culto y al ignorante. El ser humano natural es aquel que ha conservado la naturaleza divina primordial, cuya mente y voluntad son puras y limpias de falsedad y superstición.No hay lugar a dudas en que el rasgo distintivo del ser humano yace en estar dotado de intelecto y la facultad de contemplación, bendiciones divinas con las que los otros animales no cuentan. La inteligencia y voluntad de todos los animales (a excepción del ser humano), las cuales controlan la actividad del animal están sujetas a sus instintos.
¿Es razonable creer que el Islam pueda dirigir los asuntos de la humanidad y dar respuesta a sus necesidades a pesar de los asombrosos avances y progresos de la era moderna? ¿No debería el ser humano moderno, que se prevé viaje a las profundidades del universo y conquiste otras galaxias por medio de la ciencia, disponer de las anticuadas creencias religiosas para llevar una nueva forma de vida más acorde con sus logros, una forma de vida que le permitiría concentrar el poder de su mente y voluntad para incrementar plenamente sus loables logros?Antes de embarcarnos en la respuesta a la pregunta anterior, hay que señalar que aunque por nuestra naturaleza amamos lo novedoso y preferimos sobre lo antiguo, hay excepciones a esta inclinación. No puede, por ejemplo, decirse que por el hecho de la gente haber afirmado por miles de años que “ 2 + 2 = 4 ” esto sea obsoleto ahora y debe suprimirse. O bien, sería absurdo pretender que la estructura social de la vida humana, que hasta la fecha ha conservado la especie humana, es ya demasiado vieja y que de ahora en adelante los seres humanos deben vivir individualmente...
Antes de la llegada del Islam las sociedades tomaban dos posturas con respecto a las mujeres. Algunas sociedades las consideraban animales domésticos. En ellas, las mujeres no eran vistas como miembros de la sociedad; a las mujeres se les explotaba para beneficio de la sociedad (los hombres). En sociedades más civilizadas, las mujeres eran ciudadanos de segunda clase, comparables a los menores de edad y a los esclavos. En estas sociedades, las mujeres gozaban de unos pocos derechos que eran controlados estrictamente por los hombres.Pero el Islam, por primera vez en la historia de la humanidad, reconoció a la mujer su plenitud de derechos en la sociedad, valorando sus obras en forma igual a la de los hombres...
Sabemos que Dios le reveló el Corán al Profeta gradual e intermitentemente. La totalidad de sus versículos es 6216 según Ibn Sirin y 6218 según Ibn Mas’ud Todos concuerdan, sin embargo, en que hay 114 suras. Veintiocho suras comienzan con letras de abreviación [al-huruf al- Muqatta’ah]- a saber: alif-lam-min, alif-lam-ra', alif-lam-mim-sad, ha-mim, ta-sin, ta-sin-mim, kaf-ha-ya-’ayn-sad, ya-sin, sad, ta-ha, qaf y nun. Ahora, la pregunta es: ¿por qué estas cartas están al comienzo de 3 suras Medinenses y de 25 suras Mecanas? ¿Por qué no aparecen al inicio de todas las suras?El Corán fue revelado en árabe; los Compañeros del Profeta lo oyeron de su boca y lo preservaron, algunos usando la escritura, otros de memoria; uno esperaría que hubiesen entendido estas letras. Pero si así hubiese sido, entonces el significado de estas letras no hubiera arrojado puntos de vista tan divergentes sobre ellas. Sabemos que estas letras tienen significado, pero ¿cuál es? ¿Son códigos secretos o acrónimos, o sólo tienen la misión de llamar la atención?
Examinando el castigo islámico para el robo, el cual consiste en amputarle cuatro dedos de la mano al ladrón, hay que considerar dos aspectos: primero, que por cometer un mal un ladrón merece ser castigado y, segundo, que este castigo debe ser la amputación de la mano. En cuanto al primer aspecto, sabemos que la ley islámica no es la única en aplicar un castigo al robo. La sociedad humana, desde que la historia nos lo cuenta, siempre ha condenado el robo y castigado al ladrón; así lo han hecho las comunidades humanas primitivas, las sociedades tribales, las sociedades feudales, las monarquías, las teocracias y por último las democracias. Este consenso universal se basa en la convicción de que el bien más valioso que posee el ser humano es la vida y que la principal responsabilidad de un individuo es buscar una vida feliz.