Antes del Islam, Jadiya era la princesa de la Meca. Cuando el sol del Islam vislumbró en el horizonte, Dios estaba complacido en convertirla en la princesa del Islam. Dios también estaba complacido de hacerla la dama de los creyentes. Como él lo dice en su libro: El Profeta posee mayores derechos sobre los creyentes que ellos mismos y sus esposas son como sus madres. (Corán 33:6)
En los libros de historia, el tributo más grande que la mayoría de historiadores musulmanes dan a Jadiya, es que ella fortaleció al Islam con su riqueza. Ellos le dan este reconocimiento y pasan a otros asuntos. Esto es verdad, que mediante la riqueza de Jadiya el Islam fue viable; pero esto es solo una parte de la verdad. Es poco el reconocimiento de los historiadores al apoyo material y moral que Jadiya dio al Islam y a los musulmanes. Lejos del reconocimiento por su gran servicio, muchos de ellos han distorsionado o manipulado la historia y la han hecho pasar como “hechos” verídicos de la historia de Jadiya.
La Meca en el siglo VI D.C., era un emporio importante de Arabia, fue el cruce del comercio internacional. Las cargas venían desde la India, tales como especias, frutas, granos, cerámicas y textiles, eran descargados en los puertos de Yemen, y eran transportados desde ahí con lo producido en el sur de la misma Arabia, productos tales como: Café, hierbas medicinales y perfumes los cuales eran transportados en caravanas de camellos desde este punto hasta  Siria y a través de Siria al mundo mediterráneo.
Aunque Arabia no tenía ningún gobierno nacional o local, la Meca era dominada por la tribu de Quraish, como lo dijimos anteriormente Quraish estaba constituido por doce clanes. Estos clanes compartían la responsabilidad de la ley y el orden de la ciudad.Uno de estos clanes era Bani Hashim. Cada clan tenía su propio líder. El líder de Bani Hashim era Abu ?alib ibn 'Abdul-Muttalib ibn Hashim ibn 'Abd Manaf ibn Qusayy, tal como sus antepasados, Abu ?alib era un mercader. Además de ser el jefe del clan, él era el guardián de la santa Ka'bah, la casa de Dios, construida en la Meca por los Profetas Abraham e Ismael siglos atrás y dedicada al servicio y adoración de Dios El Todopoderoso.Abu ?alib tenía un hermano menor llamado Abdul.lah. En el año 570 A.C. Abdul.lah fue a Siria junto con una caravana. Poco tiempo antes de su partida hacia Siria, se había casado con Amina bint (hija de) Wahhab una dama de Yazrib (ciudad conocida más tarde como Medina).
En el año decimo de la Hégira el gobernador de Egipto envió a Medina una joven esclava llamada María la Copta. Para esperar al Santo Profeta Mu?ammad. María pronto se ganó un lugar y el afecto en la casa del Profeta. Él la amaba y ella lo amaba también. De ella él tuvo un hijo llamado Ibrahim. Ibrahim nació cuando su padre ya tenía una edad avanzada, por esta razón él lo amaba inmensamente. Ibrahim era un regalo especial, el cual Dios otorgó a su siervo, al Santo Profeta Mu?ammad y a María la Copta. ""A Dios pertenece el renio de los cielos y de la tierra. El crea lo que quiere. Otorga hijas a quien Él quiere y otorga hijos a quien Él quiere o les da de ambos, varones y hembras, y hace estéril a quien Él quiere. En verdad, Él es el sabio, poderoso."" (Corán 42:49-50)
El Imam Husain (a.s.) es paradigma del estado más elevado de lo humano. Se conocen muchos hadices que resaltan las grandes virtudes del Imam en diversas facetas de la existencia como la piedad, la valentía, la alteridad y la fe. Generalmente conocemos en el mundo hispano muchos de estos hadices por vía de recopilaciones shiítas y por libros de historiadores de la misma escuela. Este texto nos brinda muchas referencias de hadices sobre las virtudes del Imam Husain (a.s.), pero esta vez desde los hadices de las escuelas sunnitas y sus más importantes historiadores.
Hoy el Islam es la fuerza más grande en el mundo. Sus enemigos no pueden dañarlo, es como un poderoso roble a quien la tormentas del mundo no pueden arrancarlo, aunque hubo un tiempo en el que este gran roble era un pequeño arbolito, y urgentemente necesitaba de alguien que lo protegiera de los huracanes de la idolatría y el politeísmo los cuales trataban de arrancarlo.
Aunque Abu Lahab frecuentemente tenía éxito en disuadir a la multitud que se reunía para escuchar el mensaje del Islam, sin embargo, estas palabras se esparcieron en la Meca. La gente hablaba del mensaje del Islam. Los más cautelosos entre ellos planteaban la pregunta de ¿cuál es esa religión a la cual Mu?ammad nos está invitando? Esta pregunta mostraba la curiosidad de parte de ellos, y un tanto de estos querían saber más acerca del Islam.En los días siguientes, Mu?ammad, el mensajero de Dios, trató muchas veces de predicar a los ciudadanos de la Meca. Abu Lahab y su confederado Abu Ÿahl, hicieron lo que estaba a su alcance para sabotear su trabajo, pero no pudieron disuadirlo de su objetivo.
Se había establecido el cimiento para que el Profeta Mu?ammad se hiciera cargo de los deberes y responsabilidades de un Profeta y Mensajero.La oscuridad del paganismo, el error e ignorancia habían permanecido por mucho tiempo, el hombre estaba en un estado de desesperación y no sabía si volvería a ver la luz del amanecer.Fue la infinita misericordia de Dios la cual escucho las plegarías de la humanidad. En respuesta a este silencio, el sol del Islam se levantó sobre la Meca para vencer la oscuridad del politeísmo en el mundo y proclamar el triunfo de la doctrina del Tau?id (el monoteísmo).Mu?ammad tenía 40 años de edad cuando por medio del ángel Gabriel, Dios le ordenó que declarara su unicidad a los idolatras y politeístas de todo el mundo, y que proclamara el mensaje de una nueva esperanza de paz, para una humanidad que se encontraba sitiada.
Edward Gibbon dice: “En la casa y afuera, en la paz y en la guerra, Abu ?alib el más respetado de los tíos de Mu?ammad fue la guía y el guardián de su juventud; a sus veinticincos años entró al servicio de Jadiya, la rica y noble viuda (sic) de la Meca, quien pronto premio la fidelidad dándole la mano y su fortuna. El contrato matrimonial, en su simple estilo antiguo, se recitaron mutuo amor Mu?ammad y Jadiya; lo describe como el más perfecto de la tribu de Quraish; y estipularon una dote de once onzas de oro y veinte camellos lo cuales fueron entregados por su tío.”