La magnanimidad está lejos de la mezquindad. El alma de aquel que está limpio de cualquier atributo bajo es llamada magnánima. La magnanimidad es contraria a la mezquindad; para llegar al nivel más elevado de magnanimidad uno debe equiparse con la piedad, es decir, alejarse de cualquier cosa que conduzca al pecado.
La palabra pecado, la cual en árabe se conoce como ‘izm e ‘isyan, significa desobedecer la orden del Amo o fallar al cumplir con Sus deseos. El individuo pecador, en lugar de seguir los dictámenes de la razón, obedece a su deseo e ira, lo cual significa que debe cometer una falta imaginable, el cual si lo hace, se habrá traicionado a sí mismo.
La palabra Du’a (suplica) significa literalmente “invocar, llamar”, “pedir un favor”, “buscar ayuda” y en algunos casos se usa para denotar el significado general de invocación; pero en su sentido técnico común, se refiere al acto de pedirle a Al-lah (s.w.t). La palabra Du’a y sus derivados en el Corán aparecen aproximadamente con 13 significados diferentes.
Según la creencia solida del Shiismo Doce-Imamita, basada en algunas aleyas y narraciones del Profeta, el Imamato es una posición divina. Por lo tanto, si se establece que alguien ha sido designado para esta posición, un musulmán debe someterse a su mandato y autoridad sin cuestionar la obediencia a Al-lah (s.w.t), como Él lo dice: “Al-lah sabe mejor donde coloca Su Mensaje”.
Debe saberse que aunque los nombres de los sagrados Imames (a.s.) no se encuentran especificados en el Corán, el Profeta (PB) sí los dijo, especialmente el nombre del Imam ‘Ali ibn Abi Talib (a.s.). Un ejemplo muy claro de dicha afirmación se da en el hadiz de Gadir, el cual es considerado como el pronunciamiento oficial del Califato del Imam ‘Ali ibn Abi Talib (a.s.).
Es obvio que cuando el Profeta Muhammad dictó las aleyas del Corán, sus escribas designados las anotaban. Sin embargo, ¿Cuándo fue compilado completamente el Corán en la forma como lo conocemos hoy?
Cada una de las acciones mencionadas puede curar potencialmente la enfermedad independientemente o combinándolas. Sin embargo, la mejor forma es acompañarla con nuestras acciones —entre las cuales están la medicina y los tratamientos supranaturales— con la súplica (la cual exige establecer una relación con Dios y pedirle directamente a Él). La razón para esto es que la eficacia del tratamiento médico o de un a medicina en particular, o la intercesión del Imam al-Husein (a.s.) y el polvo de los alrededores de su tumba, se une intrínsecamente a la voluntad de Al-lah (s.w.t).
Hay dos clases de sustento: un sustento el cual perseguimos y un sustento que viene detrás de nosotros. En las narraciones, el sustento que viene detrás de nosotros se denomina “El sustento que busca” y el sustento que nosotros perseguimos es llamado “El sustento buscado”.
El hecho que la herencia de la mujer sea mitad de la del hombre ha hecho que muchos busquen un argumento racional para esto. En las respuestas que nos han llegado de parte de los líderes de la religión, se ha hecho énfasis en el siguiente punto: El motivo por el cual la herencia del hombre es más es por la manutención y gasto de la esposa e hijos. Desde otro punto de vista, es el hombre quien da la dote a la mujer y ella quien recibe.
Según los anales en jurisprudencia e historia, el precio de sangre es un asunto económico, que ha sido legislado para compensar la pérdida del agredido. Desde otro punto de vista, en una sociedad ideal, la cual intenta crear el Islam, la mayoría de la actividad económica es llevada a cabo por los hombres.