El alcoholismo es un mal enraizado en la sociedad moderna que causa la difuncionalidad en el hogar, pérdida de valores primarios y de la autodestrucción del individuo. Si bien en el trasncurso de la historia la ingerción de bebida embriagantes por algunas culturas iba unida a ritos agrarios o de paso y el estado resultante era interpretado una simulación al extásis y a la proximidad con las divinidades, el alcohol es una bebida distorsionadora tanto para lo común como para lo sagrado. Este artículo es un análisis desde los referentes antropológicos de este tópico.