La Constitución de Medina (Sahifat al-Madina), dictada por el Profeta Muhammad (PB) en el año 622 d.C., constituye el primer documento jurídico y pacto social escrito en el mundo antiguo que institucionalizó el pluralismo político, la libertad de culto, la autonomía de las minorías y la defensa colectiva. Lejos de imponer la uniformidad religiosa, este histórico acuerdo integró a los clanes de Aws y Jazray junto con las diversas tribus judías de Yatrib bajo el principio de una comunidad unificada (Ummah), garantizando la igualdad ante la ley, la justicia distributiva y la resolución pacífica de conflictos bajo la soberanía del Estado de derecho.