Muslim Ibn ‘Aqîl, en la mitad del mes de Ramadán, marchó hacia Kufa desde la Meca, siguiendo la orden del Imam Ĥusaîn Ibn ‘Alî (la paz sea con él). En su camino, entró a Medina y, en una parada breve, visitó la tumba del Profeta (la paz sea con él), visitó también a sus parientes y junto a dos guías de la tribu de Qeîs siguió su viaje hacia Kufa.
Para que podamos valorar la importancia del sagrado movimiento y revolución cultural y espiritual a que dio lugar el Islam, es imprescindible que conozcamos la situación reinante en dos culturas. La primera, en la que fue revelado el Sagrado Corán, medio en el cual nació y creció el Islam. Y la segunda, la cultura y el medio ambiente en la que transcurrían sus vidas los pueblos más civilizados de la época.
La libertad, desde el punto de vista de la religión puede estudiarse bajo dos títulos: La libertad espiritual y la libertad sociopolítica. Según la perspectiva espiritual, la esencia del hombre o su ser inmaterial está libre de corporalidad, materialidad y de rasgos materiales. Siente nostalgia por su lugar de origen, la dimensión del Dominio y el mundo espiritual. Pero debido a la adherencia de su alma al cuerpo, se regocija con los asuntos materiales mundanales. El hombre no tiene opción excepto buscar la perfección por medio de los medios que este mundo le permite, porque este mundo es el campo de siembra para la otra vida. Sin embargo, la mayoría de la gente tiende a ver al mundo como si fuese algo independiente e ignoran su verdadero valor, el cual está relacionado con la otra vida. Es por eso que son atrapados por las frivolidades y placeres triviales y estos les impiden ascender a niveles de perfección.
¿Qué le está permitido a los hombres mirar?Aunque según las aleyas coránicas y las tradiciones la mujer no tiene necesidad de cubrir su cara y sus manos, esto no significa que esté permitido a los hombres mirar a cualquier mujer con cualquier tipo de intención.¿Es aconsejable bajar la mirada? Una mirada de coqueteo está prohibida, al igual que mirar a extraños o personas, que no sean mahram. Un padre que coquetee con su hija, comete un pecado muy grave; un suegro con la mujer de su hijo; o un hombre que mira a otro hombre con lujuria. El deseo sexual está limitado a los contrayentes del matrimonio.
Era de tarde, Ibrahim volvía a casa después de su jornada laboral. Cuando entró al callejón, se le quedó viendo al hijo del vecino que estaba hablando con una chica. Cuando el muchacho notó la presencia de Ibrahim, se despidió apresuradamente y tanto él como la chica se marcharon por rumbos diferentes. Había evitado el encuentro con Ibrahim.
Expondremos lo que los comentaristas tradicionales han aclarado sobre los versículos, entonces, y con ayuda de las tradicio­nes en relación a este tópico y a los edictos de los jurisconsultos religiosos, todo parecerá más claro.Los versículos relativos al hiyab se encuentran en la Sura Nur (La luz) y la Sura Ahzab (los coligados).
El ser humano en su caminar por la existencia siempre se ha interrogado  sobre el misterio de lo oculto, aquello que está vedado en apariencia  a sus sentidos. Pero hay formas en que el ser humano puede hacer comunión con eso que es Oculto y  lograr así una cercanía absoluta con aquello que no percibe por sus ojos sino con su corazón.Sobre este gran enigma en la vida del hombre trata este artículo del gran sabio en materia de irfan o misticismo islámico Ayatola Murteza Mutahari,muy pertinente para aquellos que buscan en el sendero del espíritu.
Estos grandes movimientos y su unión en su Resistencia contra el poder del eje hegemónico de los grandes imperios y sus huestes, son los que seguirán en pie continuando y desempeñando su papel para salvaguardar la revolución y sus logros, en virtud de la aleya: “Preparad contra ellos toda la fuerza y toda la caballería que podáis para con ello atemorizar al enemigo de Dios y vuestro y a otros que no conocéis, pero que Dios conoce” (Corán 8:60)
De Ĥusaîn Ibn ‘Alî a Muĥammad Ibn ‘Alî y a aquellos miembros de Banî Hâshim que estén junto a él. (Y luego...) quien de vosotros se una a mí en este viaje obtendrá el martirio. Y quien no me acompañe, no obtendrá la victoria. Ûas salâm.
Había llovido copiosamente en Teherán y el bulevar 17 de Shahrivar estaba inundado. Algunos ancianos querían atravesar la calle pero no sabían cómo. En ese momento llegó Ibrahim. Se enrolló los pantalones y pasó al otro lado de la calle a los ancianos, uno por uno los cargó sobre su espalda. Ibrahim hacía muchas cosas como esta y no tenía otro objetivo que vencer a su ego, especialmente cuando su nombre andaba de boca en boca entre los chicos.

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