No por Dios, seguiré este mismo camino hasta llegar a lo que Dios destine para mí. Conclusión: de esta respuesta del Imam (la paz sea con él) se deduce que su salida de Medina no fue por miedo o con el fin de escaparse, pues en este caso, podía aprovechar, al igual que Ibn Ẕubaîr, dirigirse por caminos montañosos en lugar de ir por la ruta común, mientras que el Imam eligió este camino común que estaba a la vista de todos.
Este grupo fundamentalista que está de regreso en el poder, quien gobernó 5 años, prohibió la educación de las niñas y el derecho al trabajo de las mujeres, y se negó incluso a que salieran fuera de sus casas, sin que un familiar masculino las acompañe “El Mahram”; es decir que los “Talibanes”, restringieron severamente la vida de las mujeres, hasta incluso impusieron una vestimenta denominada Burka.
Los egipcios basaban su sistema de fracciones en jeroglíficos, a los que designaban fracciones de numerador uno. Esto es constatado hoy en día gracias al Papiro de Ahmes (este era el nombre del escriba que lo escribió), que actualmente se conserva en el Museo Británico. El valioso documento tiene 5 metros y medio de largo, y es un fiel testimonio de la aritmética y geometría egipcia. Incluye docenas de problemas acompañados por sus correspondientes soluciones.
Este es el testamento del Ĥusaîn Ibn ‘Alî a su hermano Muĥammad Ibni Ĥanafîah: “Ciertamente que Ĥusaîn atestigua que no hay más dios que Dios, que es Único y no tiene asociados y ciertamente que Muĥammad es Su Siervo y Enviado, y trajo de parte de Dios (para el mundo) el credo verdadero (el Islam) y atestigua que el paraíso es verdadero, el infierno es verdadero y la Hora llegará, no hay duda alguna de ello y que Dios resucitará a los que estén en las tumbas”.
Como su nombre lo indica, esta sura se refiere a la Unicidad de Dios, comprendida en tan sólo cuatro breves aleyas.Su descripción es tan grandiosa, que no requiere en absoluto de ningún agregado. Relató Imam As-Sâdeq (P), respecto a la ocasión de su revelación, que los judíos habían rogado al Profeta (PB) que les describiera a Dios. Él mismo aguardó durante tres días, que la respuesta le fuera revelada. La Sura al-Ijlâs, es el capítulo que refuta el interrogante hecho al Profeta (PB).
El Libro del Génesis nos cuenta que Abraham no tenía hijos, ni esperanza de  descendencia, y que una noche Dios lo llamó fuera de su tienda y le dijo: «Mira al cielo y cuenta, si puedes, las estrellas.» Y mientras Abraham contemplaba las estrellas oyó que la voz decía: «Así de numerosa será tu descendencia.» 15:5  La esposa de Abraham, Sara, tenía entonces setenta y seis años, habiendo sobrepasado hacía ya tiempo la edad de tener hijos, mientras que él contaba ochenta y cinco; ella le dio, pues, su esclava egipcia Agar para que pudiera tomarla como segunda esposa. Pero surgió el resentimiento entre la señora y la esclava, y Agar huyó de la cólera de Sara y clamó a Dios en su aflicción.
La motivación y el consejo dado por el Islam con respecto a la ciencia y a los sabios, fue el mayor medio de conocimiento con que los musulmanes se acercaron a la cultura y a las ciencias humanas. El Sagrado Corán exhorta a la gente sistemáticamente a pensar y meditar en la creación y a reflexionar sobre los secretos de las señales de Dios e indica frecuentemente la superioridad de los sabios y sus grados, incluso llegó a considerar a los “sabios” sucesores de Dios y de sus ángeles, esto mismo como dice Al-Ghazali (Algazel), es suficiente en el mérito y la posición de la ciencia.
¿Se podía haber evitado esta masacre? ¿Por qué los “musulmanes” de Kufa habiéndole jurado fidelidad no lo apoyaron? ¿Si era el nieto del profeta de Dios por qué rechazó la ayuda de los ángeles y genios?
Umm Wahab, la esposa de Abdul-lah Ibn ‘Umair al-Kalbi, quien fue la única mujer en alcanzar el martirio en el Suceso de Ashûra. En este instante, Umm Wahab que estaba observando la lucha de su esposo, se dirigió hacia el campo de la batalla para unirse a su esposo en el combate, pero puesto que no tenía armas, tomó el pilar de la carpa utilizándolo como un arma.
¡Hermano! Tú eres entre todos, el más amado y el más querido para mí y yo tengo la responsabilidad de decirte lo que considero que es beneficioso para ti. Y creo que, por ahora, no debes instalarte en ningún lugar en forma permanente, sino que tú y tus hijos deben permanecer lejos de Îazîd y de esta ciudad y, desde allí, envía representantes hacia la gente y atrae su apoyo. De modo que, si te juran fidelidad, alabas a Dios y si juran a otro, no recibes ningún o. Pero si entras en una de estas ciudades temo que ello produzca discrepancia entre la gente y que un grupo te apoye y otro se levante contra ti; y que todo termine en una masacre en la que tú recibas alguna aflicción y en ese momento es que la sangre de la mejor gente de esta comunidad será derramada vanamente y su familia será humillada.

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