Todas las religiones celestiales están de acuerdo en la necesidad de la fe en el Más Allá y la exigencia de la creencia en la Resurrección. Ciertamente que todos los profe¬tas, conjuntamente al tema del tawhîd o Unicidad Divina, tam¬bién hablaron acerca de la Resu¬rrección y el mundo después de la muerte, y dispusieron la fe en el Último Día a la vanguardia de su prédica.
Se considera la intercesión con la anuencia de Dios una de las creencias islámicas categóricas y necesarias. La intercesión abarca a aquellos que no cortaron su vínculo con Dios y con la religión de una forma completa, y se convertirán de entre los siervos correctos al abarcarles la misericordia divina por medio de la intercesión de los intercesores, a pesar de haberse visto envueltos en algunos actos de desobediencia y pecados.
La manifestación de un hombre de la familia del Mensaje, con el propósito de establecer un gobierno de justicia mundial en el futuro de la historia de la humanidad -ello cuando el mundo se encuentre colmado de injusticia e iniquidad-, conforma una de las creencias categóricas de todos los musulmanes, y la generalidad de los mismos está de acuerdo al respecto, y así también hay hadices que fueron transmitidos con relación a ello que alcanzan el grado de tawâtur.
Algunos escritores musulmanes de los primeros siglos, muy ingenuos y confiados, transmitieron estas falsas historias junto a las verdaderas sin realizar previamente un análisis crítico de las mismas para determinar su autenticidad. En la actualidad esto ha sido subsanado por los sabios que, dedicando un gran esfuerzo a la investigación y crítica histórica, han logrado establecer reglas firmes para diferenciar la verdad de la falsedad.
El método más fácil y exento de complicaciones para erradicar a un grupo o minoría indeseable de una sociedad consiste en la firme oposición incruenta que se lleva a cabo mediante la unión y la solidaridad del pueblo. La lucha armada, en cambio, necesita de otros medios. Se requiere el armamento, se producen bajas y pérdidas, y se logra el objetivo deseado sólo después de múltiples problemas y obstáculos. Esto sin contar con las aflicciones que provoca. Los líderes hábiles e inteligentes sólo optan por este último medio (la lucha armada) como último recurso y luego de emprender el planeamiento y la preparación necesarias.
La emigración a Etiopía de un grupo de musulmanes dio cuenta de su gran fe y sinceridad en el Mensaje divino. Debieron abandonar la Meca para librarse de las persecuciones y torturas de los quraishitas y poder continuar con la adoración del Dios Único, dejando sus bienes, familias y comercios.
La prédica del Gran Profeta (BP) cuenta con una serie de particularidades, de las cuales las más importantes las conforman cuatro que mencionaremos en los siguientes tres artículos: La universalidad de la prédica y el Mensaje del Gran Profeta (BP)...
La historia concluyente testimonia que el Mensajero del Islam (BP) juntamente con su invocación de ser profeta realizó numerosos y diferentes milagros, solo que él (BP), entre todos sus milagros, enfatizaba en uno sólo de ellos, que es en realidad su milagro eterno, y que no es otra cosa que el Sagrado Corán.
Para evitar tan gran injusticia, el Islam ha ordenado a los musulmanes que no presten atención a ni una sola frase o parte de una noticia o información sin confirmar que llegue a ellos y no aceptar nada de lo que les han comunicado. Por otra parte, los musulmanes únicamente deben aceptar las noticias de aquellas personas que poseen bondad en su interior y que temen a Dios (Glorificado y Exaltado sea). Son las noticias de aquellos que poseen valores y adjetivos morales, justicia, confianza en su discurso y hay validez en lo que dicen, lo cual evitaría que una persona hiciera falsas acusaciones, mintiera y propagara noticias e informaciones infundadas e inventadas.
La Revelación, la cual es la vía más importante mediante la cual el profeta se comunica con el mundo celestial, no se origina del instinto o del intelecto, sino que es un conocimiento especial que Dios, Glorificado Sea, provee a los profetas en particular, para que anuncien los Mensajes divinos a la humanidad.