La religión islámica está compuesta por doctrina y jurisprudencia (esto es, una visión sobre lo existencial, y otra sobre lo que debe o no debe ser), lo cual es denominado “Principios de la Religión” y “Ramas de la Religión”. En los temas anteriores nos familiarizamos con los Principios de la Doctrina Islámica según la concepción Shî‘ah de una manera argumental. Así también se esclareció la postura y opinión shiíta respecto a la consideración que poseen los hadices del Profeta (BP) y Ahl-ul Bait (P). Ahora debemos brevemente hacer referencia al método y conducta jurídica de la Shî‘ah, como así también a algunas cuestiones jurídicas en las cuales la Shî‘ah posee una opinión y posición particular.
La religión islámica está compuesta por doctrina y jurisprudencia (esto es, una visión sobre lo existencial, y otra sobre lo que debe o no debe ser), lo cual es denominado “Principios de la Religión” y “Ramas de la Religión”. En los temas anteriores nos familiarizamos con los Principios de la Doctrina Islámica según la concepción Shî‘ah de una manera argumental. Así también se esclareció la postura y opinión shiíta respecto a la consideración que poseen los hadices del Profeta (BP) y Ahl-ul Bait (P). Ahora debemos brevemente hacer referencia al método y conducta jurídica de la Shî‘ah, como así también a algunas cuestiones jurídicas en las cuales la Shî‘ah posee una opinión y posición particular.
¡Oh, creyentes! ¡Absteneos mucho de las dudas! En verdad, algunas dudas son pecado. Y no os espiéis ni os difaméis unos a otros. ¿Acaso alguno de vosotros quiere comer la carne de su hermano muerto? ¡Lo aborreceríais! Y sed temerosos de Dios. En verdad, Dios acepta el arrepentimiento, es misericordiosísimo con los creyentes. (Sagrado Corán 49:12)
La civilización islámica es producto de los esfuerzos continuos de la comunidad islámica desde que brotó el ben¬dito mensaje muhammadiano. Así, los musulmanes con sus dife¬rentes pueblos y bajo la sombra de la fe y la creencia fundieron sus personas en el crisol del Is¬lam, emplearon todas sus fuerzas y facultades, y concentraron to¬dos sus esfuerzos para servir al Islam y concretar sus objetivos y sublimes propósitos, y de esa ma¬nera establecieron las bases de una civili¬zación con la cual la humanidad sigue en deuda y aprovechándose de la misma.
La oscuridad de la noche ya había abarcado los horizontes e imperaba por doquier indicando el momento en que la naturaleza y los seres vivos se retiran a descansar; renovando sus fuerzas para seguir el ciclo incesante de la vida a la mañana siguiente. El Profeta (B.P.) no esta exento de esta ley natural y quiso irse a dormir esa noche luego de sus oraciones. De pronto llegó a sus oídos una voz conocida, la voz de Gabriel (P.), el ángel de la Revelación, fiel transmisor del Mensaje divino. Le dijo: “Esta noche realizarás un viaje extraordinario y soy el encargado de acompañarte. Recorrerás los cielos en una montura extraordinaria llamada Buraq.”
El bloqueo económico impuesto por los quraishitas quedó sin efecto gracias a la iniciativa de algunas personas de buenos sentimientos. Luego de tres años de exilio y tristeza en su propia tierra, el Profeta (B. P.) y sus seguidores salieron de la quebrada y se dirigieron a sus hogares. Ya eran libres de comprar y vender; poco a poco se recuperaban cuando súbitamente debieron enfrentarse a un hecho muy amargo.
Todas las religiones celestiales están de acuerdo en la necesidad de la fe en el Más Allá y la exigencia de la creencia en la Resurrección. Ciertamente que todos los profe¬tas, conjuntamente al tema del tawhîd o Unicidad Divina, tam¬bién hablaron acerca de la Resu¬rrección y el mundo después de la muerte, y dispusieron la fe en el Último Día a la vanguardia de su prédica.
Se considera la intercesión con la anuencia de Dios una de las creencias islámicas categóricas y necesarias. La intercesión abarca a aquellos que no cortaron su vínculo con Dios y con la religión de una forma completa, y se convertirán de entre los siervos correctos al abarcarles la misericordia divina por medio de la intercesión de los intercesores, a pesar de haberse visto envueltos en algunos actos de desobediencia y pecados.
La manifestación de un hombre de la familia del Mensaje, con el propósito de establecer un gobierno de justicia mundial en el futuro de la historia de la humanidad -ello cuando el mundo se encuentre colmado de injusticia e iniquidad-, conforma una de las creencias categóricas de todos los musulmanes, y la generalidad de los mismos está de acuerdo al respecto, y así también hay hadices que fueron transmitidos con relación a ello que alcanzan el grado de tawâtur.
Algunos escritores musulmanes de los primeros siglos, muy ingenuos y confiados, transmitieron estas falsas historias junto a las verdaderas sin realizar previamente un análisis crítico de las mismas para determinar su autenticidad. En la actualidad esto ha sido subsanado por los sabios que, dedicando un gran esfuerzo a la investigación y crítica histórica, han logrado establecer reglas firmes para diferenciar la verdad de la falsedad.