La maravillosa moral y el más maravilloso final; El arrepentimiento de un sepulturero; El arrepentimiento de Fudail Al-’Aiâz; Tres musulmanes arrepentidos; El arrepentimiento de Al-Hurr Ibn Îazid Ar-Riyâhi; El arrepentimiento de dos hermanos en las últimas horas de ‘Âshurâ.Aunque este hombre no era consciente de la religión ni estaba interesado en ella y siempre se reunía con la gente viciosa y licenciosa. Un día mientras se hallaba sentado en un café en una  hermosa área a las afueras de la ciudad bebiendo té con sus amigos, una mujer con hermoso cuerpo, cara linda y con la bella energía que caracteriza a las mujeres del campo, llamó su atención.
“Cuando los descendientes de la familia del Profeta (s.) llegaron a Karbalá, coincidieron con la llegada de Yáber y de un grupo de gente que venían con la intención de visitar la tumba de Aba Abdellah (a.s.). Se lamentaban con grandes exclamaciones de dolor. Todos los hombres iban vestidos con trajes negros.Les llevaron hasta el lugar de los hechos. Ellos se golpeaban la cabeza y el pecho, se abofeteaban los rostros, mientras, alrededor de las tumbas, los familiares del Profeta les decían: “¡Aquí es donde perdimos a quienes eran nuestra alma, nuestra vida, nuestro espíritu y nuestro arrayán, nuestras aceitunas e higos!” ¡Aquí es donde perdimos a la luna llena resplandeciente que con su luz guiaba a quienes estaban extraviados!...
“Cuando los miembros de Ahl ul-Bayt (a.s.) llegaron a Kúfa, Ibn Ziyád organizó una fiesta en Dar al-Imárah para celebrar su victoria. Ordenó que se permitiera entra libremente a todo el que lo quisiera y que le trajeran la cabeza cortada del Señor de los Mártires (a.s.) y la colocasen junto a él. Entonces, dispuso que hicieran entrar a su presencia a las mujeres y los niños de Ahl ul-Bayt (a.s.).
El Imam estaba seguro de que al día siguiente todos, familiares, seguidores y los miembros de su casa, morirían a manos de sus enemigos. Su seguidores y familiares se reunieron esa noche en una de las tiendas y, conforme a la mayoría de los transmisores de aquella matanza, el Imam se dirigió a ellos con estas palabras:? “Sabed que no tengo dudas del servicio que me habéis prestado. Sabed que os devuelvo vuestra libertad. Así pues, marchaos todos. Os desligo del juramento de lealtad que me disteis.”“La noche os cubrirá, así que utilizadla. Tomad vuestros caballos y huid. Que Dios os recompense a todos por lo que habéis hecho por mí. Volved a vuestras ciudades y a vuestras casas.”Pero nadie se marchó ni se movió de su sitio y todos ellos permanecieron en la tienda.El noble Imam Huseyn (a.s.) dijo: “Yo os he liberado del juramento de lealtad que me prestasteis ¿Por qué no os vais?”
Existen muchos versículos en el Sagrado Corán que mencionan, después de invitar al monoteísmo, el tema de ser bueno con los padres y con las personas que nos rodean. Esta es una obligación moral y legal. Seguir esta orden es someterse a Dios; por el contrario, desobedecerla, es merecerse el castigo en el Día de la Resurrección.“¡Servid a Dios y no Le asociéis nada! ¡Sed buenos con vuestros padres, parientes, huérfanos, pobres, vecinos -parientes y no parientes-, el compañero de viaje, el viajero.”. [Corán: 4:36]
Lo que indica la belleza y la fealdad es en cuanto a lo interno, práctico y moral. El que escribe con el lápiz de la voluntad y la opción sobre la página de la conciencia y la mente por medio de la Divina sabiduría, las cuales son consideradas como aspectos morales, y que usa sus aplicaciones prácticas, las cuales son los veredictos Divinos; el que escribe sobre la página de lo interno y de lo externo y la adorna con el dibujo del brillo de la fe manteniéndolo libre de pecados y vicios, ese tendrá una vida hermosa y una imagen digna de la dignidad humana.
El Corán declara que Dios dio un hijo a María (P) sin que ella tuviera un marido; Él dividió el Río Nilo para Moisés (P) y ahogó ahí a Faraón; Él hizo a los Profetas (P) victoriosos mientras estaban con las manos vacías, en contra de los súper-poderes de sus respectivos tiempos y frotó la nariz de los ídolos (t’aghut) en el terreno.  Él te creó de la arcilla inerte; tu vida y muerte así como el honor (‘izzah) y la humillación (dhillah) están en Sus manos. ¿Existe alguien que pueda percibir su propia debilidad, impotencia, ignorancia y limitación, así como los peligros y percances predecibles e impredecibles, pero no podría sentir la necesidad del Poder de la Salvación para él y someterse?En varios versículos, el Corán recuerda al hombre su debilidad, diciendo: en el tiempo del nacimiento, no estabas enterado de nada; estuviste completamente en un estado de debilidad tal que después de adquirir fortaleza, otra vez volverás al estado de debilidad. 
Ibn Qúlawaih transmitió que Imam As-Sayyad (a.s.) dijo:“Ese día en Karbalá se abrieron para nosotros las puertas de la pena, la angustia y la desgracia. Pude ver a mi padre muerto embadurnado de tierra y sangre. Los hermanos de mi padre, los hijos de mis tíos y los hijos de mi propio padre yacían martirizados y asesinados ante mis ojos y las mujeres y mis hermanas apresadas como si fueran turcos o bizantinos. Esta desgracia y estos hechos provocaron en mi pecho una angustia tal que la opresión que sentía estuvo a punto de hacerme morir.
El problema de la culpa(el sentimiento de culpabilidad , el remordimiento , el cargo de consciencia )ha sido un tópico muy frecuente en el abordamiento dado en occidente desde los paradigmas del mito griego,  la teología judeocristiana , las escuelas de ética filósofica , la psicología , hasta el psicoanálisis , la sociología y la literatura  .Muchos son los pensadores que desde sus ópticas han dado su visión de esta dimensión ( San Agustín ,Hegel  ,Freud,Kafka, Camus...).Este artículo es una mirada de este problema del ser humano visto desde la perspectiva islámica.
Abu Mihnaf, Mázandarání, Bahbahání y Qundúzí, relatando el regreso de Dul Yanáh al campamento del Imam Huseyn (a.s.), han dicho que, después de que el Señor de los Mártires (A.s.) fuera herido de muerte con una flecha de tres puntas envenenadas que se clavó en su corazón, cayera de su caballo y muriera, su caballo comenzó a relinchar desde el lugar en el que se encontraba, junto a los hombres que había matado, en dirección al cuerpo del Imam Huseyn (a.s.).Se acercó a él y le besó con sus labios, le olió y derramó lágrimas junto a su cuerpo igual que una madre desconsolada a la vista del cadáver de un hijo amado, restregó sus crines y el penacho de su frente en la sangre del Imam, tiñéndolas de rojo y regresó al campamento con su silla de montar caída. Al llegar al campamento relinchó y golpeó con su cabeza en la tierra.