Preguntas de Teología Islámica

El Imamato en la niñez

Por: Ayatolá Mahdi Hadavi Tehrani

Traducción: AbdulKarim Orobio

Pregunta: ¿Cómo es posible que algunos de los Imames llegarán a serlo cuando aún eran niños?

Respuesta Concisa

Según la creencia solida del Shiismo Doce-Imamita, basada en algunas aleyas y narraciones del Profeta, el Imamato es una posición divina. Por lo tanto, si se establece que alguien ha sido designado para esta posición, un musulmán debe someterse a su mandato y autoridad sin cuestionar la obediencia a Al-lah (s.w.t), como Él lo dice: “Al-lah sabe mejor donde coloca Su Mensaje”.

Hay varias formas de demostrar si Al-lah (s.w.t) ha designado a una persona en particular para este puesto:

  1. Las narraciones proféticas.
  2. Que sea presentado y señalado por otros Imames, en particular los Imames anteriores.
  3. Poseer las otras condiciones del Imamato, tales como el conocimiento inherente, más conocimiento que cualquiera de su tiempo, la infalibilidad, moderación corporal y espiritual, y la capacidad de realizar actos extraordinarios.

Los Shiitas contemporáneos de los Imames jóvenes —el Imam Muhammad ibn ‘Ali al-Taqui (a.s.) a los ocho años, el Imam ‘Ali ibn Muhammad al-Naqui (a.s.) a los nueve años y el Imam al-Mahdi (a.s.) a los 5 años— eran conscientes de esto y fue después de una gran búsqueda y esfuerzo que llegaron a la certeza con respecto su Imamato y se sometieron ante su autoridad. Las generaciones posteriores se apoyaron en la investigación, los registros históricos y las narraciones.

Por otra parte, la posición del Imamato, la aprobación Divina oculta, y la manifestación de las acciones extraordinarias a manos de estos personajes, no permiten que sean comparados con un ser humano común y corriente.

Además, para el musulmán que crea en el Corán, la concesión de la Estación Divina sobre la base de la sabiduría Divina, el conocimiento y la gracia para alguien en sus primeros años de edad, no debería ser algo que sorprenda, puesto que la Profecía de Jesús, Juan el Bautista y Salomón (La paz sea con ellos) se dio a temprana edad. Es por eso que las aleyas que hablan de este tema fueron citadas con frecuencia por los Imames de Ahlul Bayt (a.s.)

Respuesta Detallada

El Imamato, desde la óptica de los Shiitas doce-Imamitas, es la ejecución de la autoridad del Wali sobre la comunidad (Wilāyat); en otras palabras, el Imamato es una estación asignada divinamente para administrar los asuntos mundanales y religiosos de la comunidad, así como para guiarlos hacia la cúspide de la felicidad y la humanidad. Por lo tanto, el Imam no puede ser designado por la gente, puesto que el conocimiento inherente y la infalibilidad interior son cualidades ocultas que no conoce nadie excepto Al-lah (s.w.t), y estas son las dos cualidades más importantes para ser designado Walí por parte de Al-lah (s.w.t).

Un monoteísta sometido a la autoridad Divina obedece completamente los mandatos y se aleja de las prohibiciones establecidas por su Dios. Entonces, al aceptar la autoridad de los líderes designados por Él, dicho creyente deben obedecer totalmente y someterse a su autoridad, evitando compararlos con otros o poniendo en duda su designación. Hay varias formas para reconocer al Imam (Wali) designado por Dios:

  1. Estudiar su conducta y acciones.
  2.  Refiriéndose a los atributos y señales que menciona el Wali anterior a acerca del Wali siguiente.
  3. Buscar las obras extraordinarias y verificar la presencia de los corolarios necesarios del Imamato.

Es posible conocer de sus vidas y comportamientos refiriéndose a los libros de historia y biografías, y analizando el conjunto de narraciones, así puede uno encontrar aquellas que provienen del Profeta (PB) y por ultimo examinar las narraciones de cada Imam, de esta forma se logra reconocer al Imam siguiente. Los Imames (a.s.) realizaron una serie de obras extraordinarias (milagros) en vida y después de su martirio. La presencia de esas obras extraordinarias es tan frecuente que no pueden enumerarse, y es algo que puede comprobar todo aquel que busque la verdad.

No existe una edad específica para llegar al nivel del Imamato; la madurez espiritual e intelectual que se requiere para ésta posición es concedida por Al-lah (s.w.t) desde el día de su nacimiento, siendo esto uno de los fenómenos extraordinarios que demuestran su Imamato. Obviamente desde una perspectiva cercana y superficial sería muy difícil que personalidades prominentes, en su mayoría eruditos de edad avanzada se sometieran a la autoridad de un joven, y para la gente común aceptar tal autoridad no sería tan fácil como aceptar la de un Wali mayor.

Los contemporáneos de los Imames jóvenes —Imam Taqui (9 años), Imam Naqui (9 años) y el Imam Mahdi (5 años)— no fueron excepciones a esta regla y preguntaron al respecto al Imam ‘Ali ibn Musa al-Ridā (a.s.).

Por ejemplo, estas son algunas narraciones: Se ha transmitido de Hasan ibn Yahm que estaba en presencia del Imam Ridā (a.s.) y el Imam Taqui (a.s.) que era aún un niño. Después de una larga conversación, el Imam Ridā (a.s.) le dijo: “¿Hasan, si te dijera que este niño es tu Imam, que dirías?” le dije: “Que mi alma sea sacrificada por ti, lo que tú digas yo digo lo mismo. El Imam (a.s.) le dijo: “Tú hablas la verdad”. Luego el Imam al-Ridā (a.s.) descubrió el hombro del Imam Taqui (a.s.) y le mostró un símbolo que parecían dos dedos, y le dijo: “Una marca similar a esta hay en el hombro del Imam Musa ibn Ya’far al-Kāzim (a.s.).”

Se narra también de al-Mahmudi que dijo: “Me encontraba En Tūs (zona de Asia Central cerca de Mashhad en esta época) en presencia del Imam ‘Ali ibn Musa al-Ridā (a.s.). Uno de sus compañeros dijo: “Si algo fuese a sucederle al Imam ¿Quién sería el Imam escogido divinamente para sucederle? El Imam (a.s.) se volteó hacia él y dijo: “Con respecto al tema del Imamato, después de mí, diríjanse a mi hijo Yawād (el Imam Muhammad ibn ‘Ali al-Taqui (a.s.))”. Él (al-Mahmudi) dijo, ¡Es aún un niño! El Imam al-Ridā (a.s.) contestó: “Al-lah escogió a Jesús (a.s.) como Su Mensajero aunque era más joven que el Imam Muhammad ibn ‘Ali al-Taqui (a.s.)”[1]

A pesar de estas narraciones, algunos de los seguidores del Imam ‘Ali ibn Musa al-Ridā (a.s.) confundidos seguían buscando a su sucesor. Algunos siguieron a ‘Abdul-lah ibn Musa, hermano del Octavo Imam (a.s.). Puesto que no estaban dispuestos a aceptar el Imamato de alguien sin una evidencia, le hicieron algunas preguntas y cuando vieron que era incapaz de responderlas, lo abandonaron. Esto, porque lo importante para ellos era la manifestación de este aspecto divino en el conocimiento del Imam; también aplicaban este principio a todos los Imames y los sometían a varios interrogatorios, y únicamente cuando sentían que era capaz de responder todas sus preguntas (junto a las declaraciones textuales de su Imamato) los Shi’ahs los reconocían como Imam Infalible. Los Imames jóvenes no fueron la excepción a esta norma; los líderes Shiitas los examinaban para llegar a estar seguros de su nivel de conocimiento y capacidad de llevar a cabo milagros.

Por otra parte, los enemigos de los Imames, que siempre estaban a la espera de una oportunidad para marginalizarlos y dividir a los Shi’ahs, no se quedaron sin hacer nada. Preparaban reuniones intelectuales y trataban de que la edad de estos fuera una excusa para aislarlos de la sociedad. Pero entre más se esforzaban, más eran decepcionados, y el conocimiento elevado de los Imames sobresalía por sobre el conocimiento de sus contemporáneos.

Además, es obvio que quienes están familiarizados con el Corán y las historias de los Profetas, saben que algunos de ellos fueron profetas e Imames siendo niños, como Jesús [2](a.s.) y Juan el Bautista (a.s.)[3]. La mayoría de los profetas alcanzaron este nivel, sin embargo, a la edad de cuarenta años o más.

En resumen, este tema debe dejarse a la sabiduría Divina y como en todos los juicios, uno debe usar todos los contextos, evidencias y pruebas disponibles. Como lo dice Al-lah: “Oh Señor, Tuyo es el Dominio del cielo y la tierra; Tú das el reino a quien quieres y lo quitas de quien quieres, y Tú das el honor a quien quieres y humillas a quien quieres. Todo el bien está en Tus manos. Ciertamente que tienes el poder sobre todas las cosas”.[4]

Al-lah (s.w.t) explica algunas objeciones similares a las Tribus de Israel y les contesta con estas palabras:

“Su profeta les dijo: “Dios os ha designado a Saúl para que sea vuestro rey”.

Ellos dijeron: “¿Cómo puede él reinar sobre nosotros, teniendo nosotros más derecho a reinar, ya que a él no le ha sido concedida una gran riqueza?”

Él dijo: “Ciertamente, Dios le ha preferido a él que a vosotros y le ha otorgado más conocimiento y fuerza física”.

Dios da Su reino a quien Él quiere. Ciertamente, la bondad de Dios todo lo alcanza, Él todo lo sabe”.[5]

Fuente: Fe y Razón; Preguntas de Teología Islámica

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Fundación Cultural Oriente


[1] Mowsu’ah al-Imam al-Yawād, vol. 1, pág. 137

[2] (19:29-30)

[3] Ibíd., aleya 12

[4] Sura 3:26

[5] (2:247)

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