Alguien nos contó que «había un chico con retraso mental que todos los días llenaba una cubeta con el agua sucia de la canaleta y luego se la echaba a los transeúntes, principalmente a los que veía bien vestidos».
La gente poco a poco se dispersó. Un hombre de traje trataba de limpiarse y secarse: Había sido víctima del chico. El hombre decía: «¡No sé qué hacer con este, pues es un retardado!»...