El mes de Ramadán debe servir para purificarnos tanto física, como mental y espiritualmente. Durante el transcurso de este mes estaremos buscando la verdad en nosotros mismos, la luz de Dios, separando nuestros actos automáticos de nuestros hábitos o impulsos. Lo más querido por Dios de sus siervos, es el amor que este le profese. En el mes de Ramadán lo que más ama Dios es el esfuerzo de purificación de su cuerpo y alma, la superación de estados negativos y malignos del ser humano.Este artículo nos introduce en las cosas permitidas y no permitidas en este sagrado mes .