En el periodo del califato de Ma’mun, los musulmanes se dedicaron a la ciencia de las creencias y las escuelas religiosas con el mismo fervor que a la geometría y a la lógica. El propio califa escuchaba los razonamientos de los dos partes de la discusión interreligiosa con la paciencia e intelectualidad alejando a los dos bandos del insulto y el abuso.