El mundo ha tenido y siempre tendrá, mientras exista, una trayectoria especial y un cierto orden que lo conducen por su camino de perfección hacia el fin determinado. Sin embargo, el tiempo que se asume para la vida cósmica no es preciso ya que el tiempo es algo continuo, inherente al movimiento. Por lo tanto, todo movimiento tiene su propio tiempo distinto. El tiempo convencional con el que estamos familiarizados los humanos se mide por la duración del día y la noche y como ésta es una unidad evidente para todos, entonces medimos con respecto a ella nuestros eventos particulares...El cambio y la evolución en los constituyentes del mundo es obvio e innegable. De ahí que el Corán diga: “No hemos creado los cielos y la tierra y lo que entre ambos hay, sino con la verdad y por un tiempo determinado....”