Aunque Abu Lahab frecuentemente tenía éxito en disuadir a la multitud que se reunía para escuchar el mensaje del Islam, sin embargo, estas palabras se esparcieron en la Meca. La gente hablaba del mensaje del Islam. Los más cautelosos entre ellos planteaban la pregunta de ¿cuál es esa religión a la cual Muhammad nos está invitando? Esta pregunta mostraba la curiosidad de parte de ellos, y un tanto de estos querían saber más acerca del Islam. En los días siguientes, Mu?ammad, el mensajero de Dios, trató muchas veces de predicar a los ciudadanos de la Meca. Abu Lahab y su confederado Abu Ÿahl, hicieron lo que estaba a su alcance para sabotear su trabajo, pero no pudieron disuadirlo de su objetivo.