...Los planes que la jerarquía idólatra de la Meca había urdido se pusieron en práctica uno tras otro sin éxito. Durante un tiempo se entregaron entonces a propagar calumnias sobre el Profeta pero tampoco por esta vía obtuvieron resultados. Se afirmaba más Muhammad en su misión y la influencia del Islam se extendía lenta pero seguramente. Los líderes quraishitas decidieron entonces prohibir bajo severas penas la audición del Corán, y para hacer cumplir su disposición pusieron espías en toda la Meca. La tarea de éstos consistía en impedir cualquier tipo de contacto entre los peregrinos y los comerciantes con Muhammad (B.P.).