Antes del advenimiento del Profeta Muhammad (PB); es decir en la edad de la ignorancia, existían muchas costumbres y tradiciones que los árabes paganos de esa época estaban acostumbrados a realizar, entre ellas la adoración a varios dioses; así como a los genios, o a los animales, también dentro de estas se encuentra el odio que tenían éstos a procrear hijas mujeres, pues creían que tener una “hija” los humillaba socialmente y a este efecto cometían, lo que en la actualidad denominamos “Infanticidio Femenino”, al enterrarlas vivas.Por otro lado, cuando uno de ellos se enteraba que había procreado una hija “mujer” se enfurecía y afligía muchísimo, hasta el punto de rehuir de la gente, al saber que su hija era una señal de vergüenza, y como costumbre hereditaria tenía dos opciones: enterrar viva a la pobre niña o retenerla como un objeto de sufrimiento y desprecio, incluso existía un dicho muy popular entre ellos, el cual decía: “Enterrar a una niña es una virtud”.