Skip to main content
Home
Articulo.islamoriente.com

Main navigation

  • Portada
  • Artículos
  • Galería y Arte Islámico
  • Videos
  • Preguntas
  • Literatura
  • Biblioteca
  • Corán
  • Dichos y Narraciones
  • Revistas
  • Súplicas
  • Wiki Islam
  • Noticias
  • Tienda

Breadcrumb

  1. Home

Ayatola M. Rei Shahri

By admin , 3 March 2018

El Islam y debate libre - Confirmación de la profecía de Muhammad (PB) con el mensaje de los profetas anteriores a él

 

Debate libre en el Islam

El Imam Ridâ (la paz sea con él) y los dos sabios

Tema: Confirmación de la profecía de Muhammad (PB) con el mensaje de los profetas anteriores a él

 

Se dice que Al-Ma'mûn, el califa abásida, hijo de Harún Ar-Rashid, cambió la manera de combatir a los líderes de los shi'itas. Su padre y su dinastía criminal, habían perseguido muy duramente a los musulmanes comprometidos y conscientes, así como a los Imames, castigándolos y matándolos con diferentes tipos de tortura. La reacción frente a tanta crueldad y opresión, había llevado a la comunidad islámica al borde de la explosión. Al-Ma'mûn, que se destacaba entre el resto de los califas y gobernantes abásidas por su capacidad política, decidió cambiar la táctica de lucha contra los revolucionarios. Invitó al Imam Ridâ (la paz sea con él) a participar en las tareas de gobierno, pensando que de esa manera la opinión de la gente hacia él cambiaría y perdería el apoyo que el pueblo le brindaba y, así, diluir la oposición que el Imam (la paz sea con él) y sus seguidores mantenían contra su gobierno.

El Imam Ridâ, que era perfectamente consciente del peligroso plan trazado por Al-Ma'mûn, hizo que éste fracasase con prudentes decisiones y correctos movimientos. Así que, en contra de lo que Al-Ma'mûn pretendía, la gente, tanto musulmanes como no musulmanes, cada día quería y creía más en el Imam (la paz sea con él).

Intentando mermar su creciente prestigio y carisma, Al-Ma'mûn decidió invitar a los grandes sabios de las distintas religiones a un encuentro en la ciudad de Tus (la actual Mashad) y enfrentarlos con el Imam Ridâ (la paz sea con él) en un debate ideológico.

Una persona, llamada Nauâfilî, relata:

- Estaba un día al servició del Imam (la paz sea con él) cuando entró a la habitación Iâsir, uno de los seguidores al servicio del Imam, trayéndole un mensaje de Al-Ma'mûn que decía: "Han acudido a mi presencia sabios de distintas religiones y escuelas de pensamiento. Si su excelencia considera oportuno venir a conversar con ellos, puede usted venir a visitarnos mañana. En caso contrario, discúlpenos por las molestias y si desea que seamos nosotros quienes vayamos a visitar a su excelencia, tenga a bien hacérnoslo saber."

El Imam, tras escuchar el mensaje de Al-Ma'mûn, dijo a Iâsir: "Respóndele a Al-Ma'mûn que conozco su intención y, si Dios quiere, mañana iré a su palacio."

- Después de que Iâsir se hubo ido - continúa relatando Nauâfilî - el Imam (la paz sea con él) se volvió a mí y me preguntó: "¿Sabes cuál es la intención de Al-Ma'mûn al celebrar esta reunión? ¡Oh Nauâfilî!”

- Doy mi vida por usted ¡Oh Imam! - le respondí - Lo que Al-Ma'mûn intenta es ponerle a usted a prueba. Es una falta de respeto y una mala acción.

- ¿A qué acción te refieres? ¡Oh Nauâfilî!

- Quiere enfrentarlo a usted con teólogos e innovadores, enemigos de los sabios musulmanes. Le pedirán pruebas de cada palabra que usted pronuncie. Si usted dice: "Dios es Uno", le dirán: "Pruébenos la Unicidad de Dios". Si usted dice: "Muhammad es el Enviado de Dios", dirán: "Demuéstrenos la condición de Mensajero de Dios de Muhammad". Una vez que usted les muestre sus argumentos, ellos tratarán de inducirle al error, hasta hacerle a usted que abandone sus ideas. Esta reunión es peligrosa para usted.

- ¿Tienes miedo de que no pueda responderles? - me preguntó el Imam sonriendo.

- No ¡Por Dios! No tengo miedo de eso. Confío que Dios le hará triunfar sobre ellos.

- ¿Sabes cuándo se arrepentirá Al-Ma'mûn de lo que está haciendo? - me preguntó el Imam.

- Sí - le respondí.

- Cuando vea que contesto a los seguidores de la Torá con la Torá, a los del Evangelio con el Evangelio, a los de los Salmos con los Salmos, a los sabeos en hebreo, a los Servidores del Fuego en persa, a los partidarios de Roma en latín y a los seguidores de cada doctrina y teoría en su propia lengua. Cuando vea que les doy respuestas y prevalezco sobre ellos. Cuando todos ellos abandonen sus teorías e ideas y acepten las mías. En ese momento, Al-Ma'mûn entenderá que es a mí y no a él, a quien le corresponde ser el guía de la sociedad. Entonces se arrepentirá de lo que ha planeado.

 

Amaneció el nuevo día y conforme lo acordado, el Imam (la paz sea con él) se presentó en la corte de Al-Ma'mûn.

Al comienzo de aquella extraordinaria asamblea, Al-Ma'mûn se volvió hacia Yâzalîq, máximo representante de los sabios cristianos y le presentó al Imam, tras lo cual, le invitó a que debatiera sus ideas con el mismo, rogándole corrección y respeto.

- ¿Cómo puedo dialogar con alguien que debatirá conmigo sobre la base de un libro (el Corán) al que niego autenticidad y de un profeta en el que no creo? - dijo Yâzalîq.

- ¿Aceptarías que lo hiciésemos sobre las base del Evangelio? - le preguntó el Imam.

- ¿Podría yo no aceptar lo que dice el Evangelio? Acepto, aunque me llegase a perjudicar personalmente.

-Pregunte entonces lo que desee saber - le dijo el Imam Ridâ (la paz sea con él).

- ¿Qué dice usted sobre la profecía de Jesús y sobre su libro? - preguntó Yâzalîq.

- Acepto la profecía del Jesús que aceptó la profecía de Muhammad y que anunció la buena nueva de su venida, pero niego la profecía del Jesús que no admite la profecía de Muhammad y su libro y que no anunció su venida.

- ¿Acaso, para aceptar un testimonio y establecer un juicio, no es necesario la presencia de dos testigos dignos de crédito?

- Así es - reconoció el Imam.

- ¿De dónde saca usted que Jesús admitió la profecía de Muhammad y anunció a sus discípulos su llegada? Conforme a lo que usted mismo acaba de aceptar, deberá usted presentar dos testimonios de la predicción de Jesús sobre el carácter profético de Muhammad, que no sean musulmanes y cuyo testimonio sea aceptable para los cristianos. De la misma manera, puede usted pedirnos a nosotros la misma prueba.

- Lo que usted ha dicho es correcto - dijo el Imam – ¿Aceptaría usted el testimonio de una persona justa y digna de confianza, que era preferida por Jesús sobre otros discípulos, y que confirma el carácter profético de Muhammad?

- ¿Quién es esa persona justa a la que usted se refiere?

- Juan de Dailamí.

- Ha mencionado usted a una de las personas más queridas por los cristianos.

- ¿Acaso no está en el Evangelio que Juan dijo: "El Mesías me informó de la religión de Muhammad el árabe y me dio la buena nueva de que Muhammad vendría tras él mismo y yo lo transmití a los discípulos y todos ellos tuvieron fe en él?”

- Es cierto que Juan habló de la profecía de un hombre y de su familia y de su heredero, pero no mencionó en qué momento vendría ni tampoco su nombre - dijo Yâzalîq.

- Si traemos a alguien que recite el Evangelio, en la parte en que se menciona el nombre del Profeta Muhammad (la paz y bendición sean con él y su descendencia) y el de su familia y seguidores ¿Lo creerá?

- Sí, lo creeré firmemente.

El Imam se volvió hacia Nastâs el Rumí y le preguntó:

- ¿Recuerdas el pasaje tercero del Evangelio?

- Lo conozco de memoria perfectamente - respondió Nastâs.

Entonces, el Imam se dirigió a Ra's al-Yâlût y le preguntó: "¿Puedes recitar el Evangelio?”

- Puedo hacerlo. Contestó Ra’s.

- Yo recitaré el pasaje tercero del Evangelio - dijo el Imam – Escucha atentamente mientras lo recito. Si llego a una parte en la que se cita el nombre de Muhammad, de sus familiares y seguidores, todos vosotros podréis dar testimonio de ello.

El Imam Ridâ (la paz sea con él), comenzó a recitar el pasaje tercero del Evangelio, frente a toda aquella multitud de sabios, hasta que llegó al nombre del Profeta (bendiciones y paz sobre él y su familia purificada). Se detuvo un instante y, volviéndose hacia Yâzalîq le preguntó:

- ¡Oh cristiano! ¿Jurarás por Cristo y por su madre que conozco el Evangelio?

- Sí- respondió aquél.

Entonces, el Imam continuó recitando y nombró al Profeta Muhammad y a su familia y compañeros tal como venían mencionados en el Evangelio.[1] Después le preguntó a Yâzalîq:

- ¿Qué me respondes a eso? Deberá usted decir que, o bien lo que he recitado no es del Evangelio, o bien que el Evangelio miente. Como es evidente que la primera opción queda anulada, ya que sí es del Evangelio, deberá usted aceptar la profecía de Muhammad, conforme la anuncia el Evangelio o convertirte en reo de muerte, por negar lo que dice Dios, Su Profeta y Su Libro.

- Ha quedado demostrado claramente aquello que viene en el Evangelio - reconoció Yâzalîq – No lo niego y lo admito.”

El Imam (la paz sea con él) tomó como testigos de las palabras de Yâzalîq a los presentes y, después de ello, lo invitó a que preguntara lo que desease.

- ¿Cuántos eran los discípulos de Jesús y los primeros sabios del Evangelio? - preguntó Yâzalîq al Imam Ridâ.

- Los discípulos de Jesús eran doce y el mejor de todos ellos, y el más sabio, era Lucas (Lûqâ).

En cuanto a los sabios cristianos, eran tres. Uno de ellos era Iûhannâ al-Akbar (Juan el Grande), natural de Ayye, otro era Iûhannâ de Qarqîsâ (Juan de Qarqisa) y el otro era Iûhannâ Dailamî (Juan de Dailamí), que vivía en Zsiyâr[2]. Fue a este último a quien Jesús le había hablado del profeta del Islam, su familia y sus seguidores. Y fue Iûhannâ Dailamí quien albrició la buena nueva de la llegada del profeta Muhammad (la paz y bendición sean con él y su descendencia) a la nación de Jesús y a los Hijos de Israel.

Tras esto el Imam Ridâ dijo:

- Juro por Dios que nosotros tenemos fe en ese Jesús que anunció la venida del profeta Muhammad. El único defecto de Jesús fue el de ser un hombre débil, que ayunaba y rezaba poco…

Ante esas palabras, Yâzalîq dijo muy enfadado:

- Acaba usted de destruir su sabiduría y su reputación de hombre sabio. Antes de que pronunciase estas palabras, pensaba que era usted el hombre más sabio entre los musulmanes.

- ¿Por qué dice usted eso? - preguntó el Imam.

- Porque usted dijo que Jesús era un hombre débil que ayunaba y rezaba poco, cuando lo cierto es que no hubo día que no ayunase ni noche que no la pasase rezando. Jesús pasaba los días y las noches dedicado a la adoración.

- ¿Para quién -preguntó entonces el Imam- realizaba Jesús todos esos ayunos y oraciones que usted mencionó, si, según ustedes creen, él era Dios?

Yâzalîq no pudo responder. Entonces, el Imam le dijo.

- Ahora yo le preguntaré a usted.

- Hágalo - dijo Yâzalîq - Si puedo, le responderé.

- ¿Por qué no acepta usted que Jesús revivía a los muertos con el permiso de Dios, Poderoso y Majestuoso?

- Porque quien da vida a los muertos y vista a los ciegos y sana la lepra ha de ser Dios mismo y debemos adorarlo.

- Otros profetas, como Eliseo y Ezequiel hicieron lo mismo que hizo Jesús ¿Por qué nadie los consideró dioses? También nuestro Profeta hizo las mismas cosas que Jesús, pero nosotros no le adoramos como si fuera Dios.

Si cualquiera que revive a un muerto o cura a un ciego o un leproso, debe ser Dios, deberá usted también considerarlos dioses a ellos.

- Lo que usted dice es cierto y reconozco que hay un sólo Dios.

 Entonces, el Imam se volvió hacia el mayor de los sabios judíos diciéndole:

- ¡Présteme usted atención! Por los diez mandamientos revelados a Moisés, dígame ¿Acaso no está en la Torá la noticia sobre el profeta Muhammad y su comunidad en estos términos?:

"Cuando la última comunidad, los seguidores de los jinetes de camello lleguen, adorarán y alabarán a Dios esforzadamente, con una nueva alabanza y en lugares nuevos. En ese momento, los Hijos de Israel deberán refugiarse en ellos y ponerse bajo su gobierno para vivir tranquilos, porque en sus manos hay espadas que, en los distintos puntos de la Tierra y vengarán a los oprimidos de los ateos opresores."

  • Sí, así es - dijo el sabio judío.

El Imam volvió el rostro hacia Yâzalîq, preguntándole:

- ¿Conoces el libro de Isaías?

- Sí, lo conozco palabra por palabra - dijo Yâzalîq.

El Imam, dirigiéndose a ambos sabios les dijo:

- Mirad si esto que recitaré ahora pertenece al libro de Isaías o no: "Yo vi en sueños el rostro de alguien montado sobre un burro y estaba completamente rodeado de luces. Vi a alguien montado sobre un camello y su rostro brillaba como la luna."

Ambos sabios afirmaron que aquello pertenecía al libro de Isaías. El Imam, le preguntó al sabio cristiano:

- ¿No es cierto que en el Evangelio está que dijo Jesús?:

"Yo me voy junto a vuestro Señor y el mío y el Paráclitos[3] vendrá. Él corroborará mi verdad como yo corroboro la suya. Él es quien explicará todas las cosas para vosotros y que les revelará cosas de las comunidades anteriores y que romperá el espinazo de los incrédulos y politeístas (Kufr)."

- Reconozco lo que has recitado del Evangelio - dijo Yâzalîq.

- Lo que dije ¿Está en el Evangelio?

- Sí -.Respondió.

- ¿Cuando perdisteis el Evangelio, junto a quién lo encontrasteis? y ¿quién os trajo el Evangelio que tenéis actualmente? - preguntó el Imam.

- No hemos perdido el Evangelio por más de un día y por medio de Juan y Mateo llegó nuevamente a nuestras manos.

- Es poco lo que conocen del Evangelio y de sus sabios... Si fuese como dice, no se entiende por qué tienen tantas discrepancias entre ustedes sobre el Evangelio...

Cuando se perdió el primer Evangelio, los cristianos se reunieron con sus sabios y les comunicaron que Jesús, hijo de María, había sido ejecutado y que el Evangelio se había perdido y preguntaron a los sabios qué tenían para darles.

Lûqâ (Lucas) y Marqâbûs (Marcos) les dijeron:

“El Evangelio está en nuestros pechos y cada sábado lo iremos explicando capítulo por capítulo. Así pues, no estéis tristes ni abandonéis las iglesias, que, por el mismo orden que fue revelado, os lo iremos comunicando hasta que lo juntemos totalmente.” Tras eso, Lucas, Marcos, Juan y Mateo se reunieron y escribieron el Evangelio actual. Los cuatro eran discípulos de los discípulos de Jesús. ¿Has comprendido?”

- “No sabía todo esto hasta este momento, pero ahora lo comprendo. Me resulta evidente su conocimiento del Evangelio. He escuchado cosas que mi corazón atestigua como ciertas y que han incrementado mi conocimiento.

- ¿Cómo valora el testimonio de estos cuatro discípulos?

- Me resulta aceptable. Ellos son sabios en el Evangelio y cada cosa de la que dan testimonio es cierta.

El Imam se volvió hacia el auditorio y les pidió que fueran testigos de lo que Yâzalîq decía y luego le preguntó a Yâzalîq: "Por el Hijo y la Madre, sabes que Mateo ha dicho: "El Mesías era hijo de David, hijo de Abraham, hijo de Isaac, hijo de Jacob, hijo de Judá, hijo de Esdras y que Marcos ha dicho, respecto a su ascendencia: "Es la Palabra de Dios, que Dios puso en forma de cuerpo humano." Y que Lucas dijo: "Jesús y María eran dos personas de carne y hueso en las que había entrado el Espíritu Santo."

Después, usted dice que el mismo Jesús dice de sí:

"Juro por la Verdad ¡Oh discípulos míos! No sube al cielo sino lo que ha bajado del cielo. El que monta en el camello, el Sello de la Profecía, es el que sube al cielo y baja de él." ¿Qué me dices de esas palabras?”

- No niego que esas son palabras de Jesús.

- ¿Qué opinas de las palabras de Lucas, Marcos y Mateo sobre los ancestros de Jesús?

- No dijeron lo correcto.

- “¡Oh gentes! - Dijo el Imam - ¿Acaso, este sabio no los acaba de alabar y ha dicho que ellos eran sabios en el Evangelio y que lo que decían era cierto?”

- ¡Oh sabio de los musulmanes! Te pido que me perdones lo que he dicho sobre ellos.

- Está bien. Pregúntame lo que quieras.

- Mejor será que otros te pregunten. Juro por el Mesías que no existe entre los musulmanes nadie más sabio que tú.

A continuación, el Imam Ridâ (la paz sea con él) se dirigió a Ra's ul-Yâlût, el mayor de los sabios judíos y le dijo:

- ¿Tú me preguntarás o te pregunto yo?

- Yo te preguntaré... ¿Qué pruebas tienes del carácter profético de Muhammad?”

- Moisés, hijo de Imrán, Jesús hijo de María y David, representante de Dios en la Tierra, dieron testimonio de su profecía.

- Prueba las palabras de Moisés sobre la profecía de Muhammad.

- Dijo Musa (la paz sea con él) a los Hijos de Israel: "Os anuncio que vendrá para vosotros el Sello de la Profecía de entre vuestros hermanos. Deberéis escucharlo y corroborar sus palabras."

¿Acaso existen otros hermanos para los Hijos de Israel que los Hijos de Ismael?

- Lo que has dicho son palabras de Moisés y no lo negamos.

- ¿Ha venido para vosotros algún otro profeta de entre los Hijos de Ismael, aparte de Muhammad?

- No.

- ¿Acaso no es cierto lo que he dicho y no confirma el carácter profético de Muhammad (la paz y bendición sean con él y su descendencia)?

- Sí, pero quisiera que me lo verificase por medio de la Torá.

- ¿No dice la Torá: "La luz salió del Monte Sinaí, expandió su brilló sobre nosotros desde el Monte Sâir y nos iluminó desde el Monte Fârân?”

- Esas palabras están en la Torá, pero no sé lo que significan.

- Yo te lo diré. La frase "La luz salió del Monte Sinaí" se refiere a lo que Dios reveló allí a Moisés. "Expandió su brillo sobre nosotros desde el Monte Sâir" lo dice porque era en este monte donde Dios le transmitía la revelación a Jesús. La frase: "Nos iluminó desde el Monte Fârân" se refiere a una de las montañas de la Meca, que se encuentra a un día de camino de la ciudad.

El profeta Isaías dice en la Torá: "Vi a dos jinetes, para quienes la Tierra se había iluminado. Uno montaba sobre un burro y el otro sobre un camello."

¿A quiénes se refiere?

- No lo sé. Dímelo tú.

- El primero es Jesús y el otro es Muhammad ¿Niegas que esto esté en la Torá?”

- No, no lo niego.

- ¿Conoces al profeta Enoc?

- Sí, lo conozco.

- En su libro, él dice: "Dios envió desde el Monte Fârân un discurso resplandeciente y los cielos se llenaron de las alabanzas de Ahmad (Muhammad) y sus seguidores. Ahmad avanza con su ejército tanto por el mar como por el desierto... Él traerá para nosotros un Libro nuevo, después de la destrucción de Jerusalén."

Ese Libro nuevo del que habla es el Corán ¿Conoce esto y cree en ello?”

- El profeta Enoc habló sobre ello y nosotros no lo negamos.

- En los Salmos de David observamos: "¡Oh Dios! Envíanos a quien haga resurgir la tradición después de un período de tiempo tan largo sin presencia de profetas."

¿Conoces a alguien que haya realizado dicha tarea, aparte de Muhammad?

- Nosotros aceptamos lo dicho por David, pero se refiere a Jesús hijo de María.

- No lo has entendido, ya que Jesús no se opuso a la tradición anterior a él. Estuvo de acuerdo con la tradición expuesta en la Torá hasta que Dios lo elevó junto a Él. En el Evangelio está escrito: "Y él hace fácil lo difícil y os explicará todas las cosas. Él corroborará mi verdad como yo corroboro la suya. Yo les traje los ejemplos y él os dará la explicación de los mismos."

¿Crees que el Evangelio dice eso?

- Sí, no lo niego.

- ¿Me permites que te haga una pregunta sobre Moisés?

- Pregunta.

- ¿Cuál es la prueba que confirma la profecía de Moisés?

- Los milagros que él realizó nadie los había hecho anteriormente.

- Por ejemplo ¿cuáles?

- Por ejemplo, separar las aguas del Mar Rojo, convertir su bastón en una serpiente y otros más, que nadie habría podido realizar.

- Es cierto lo que dices, ningún hombre común podría hacer lo que hizo Moisés, pero si otra persona pretende ser un profeta de Dios y realiza milagros ¿No será necesario que lo reconozcas como tal?

- No, excepto que realice milagros como los que hizo Moisés.

- Entonces, ¿cómo pueden creer en los profetas anteriores a Moisés, si ninguno de ellos realizó los mismos milagros que Moisés?

- No es necesario que sus milagros sean exactamente iguales a los que realizó Moisés, con que realicen milagros verdaderos es suficiente para reconocerlos como profetas.

- Entonces, ¿por qué no aceptan la profecía de Jesús? Él realizó milagros: revivió a los muertos, curó a los ciegos y a los leprosos, construía figuritas de barro con forma de pájaros y soplaba sobre ellas convirtiéndolas en pájaros vivos que salían volando.

- Esas son cosas narradas. Nosotros no vivíamos entonces y no podemos verificar que eso sea cierto.

- ¿Vivías acaso en la época de Moisés y viste sus milagros? ¿No fueron los seguidores dignos de confianza de Moisés quienes narraron y transmitieron sus milagros?

- Sí, así fue.

- Lo mismo sucedió con Jesús, y así han llegado hasta nosotros relatos ciertos y seguros sobre las cosas que hizo ¿Por qué entonces no reconocen sus milagros?

El sabio judío no supo qué decir y bajó la cabeza en silencio, así que el Imam continuó hablando:

- En el caso del profeta Muhammad y en el de cualquier otro profeta elegido por Dios se aplican los mismos criterios. Uno de los milagros de Muhammad es que, siendo huérfano, pobre, pastor desde pequeño e iletrado puesto que nunca había aprendido a leer y a escribir, cuando comenzó su misión profética, trajo la revelación del Corán, en la que está narrada la historia de los profetas con gran detalle, las palabras de los antepasados y noticias de lo que vendrá en el futuro, hasta el Día del Juicio Final. Además de ello, explicaba los secretos y misterios de la vida y sabía de las personas sus secretos más íntimos y se cuentan de él muchos otros milagros.

- “No reconocemos los milagros de Jesús y de Muhammad, y por ello no aceptamos su condición de profetas.

- ¿Quieres decir que los que transmitieron los milagros de Jesús y de Muhammad son mentirosos, pero, en cambio, los que transmitieron los milagros de Moisés son veraces?

El sabio judío calló de nuevo, no sabiendo qué decir. Entonces, el Imam se dirigió al sabio Zoroastriano:

- ¿Cuál es tu opinión sobre la profecía de Zoroastro? - le preguntó.

- Zoroastro nos trajo cosas que nadie trajo antes que él. No lo conocimos personalmente, pero a través de nuestros padres supimos que hizo lícitas para nosotros cosas que antes no lo eran, y por eso lo seguimos.

- ¿Establecieron la verdad de su carácter profético mediante las narraciones de sus antepasados?

- Sí, así es.

- También existen narraciones sobre el carácter profético de otros profetas, tales como Jesús, Moisés o Muhammad ¿Por qué no reconocen entonces que ellos también son profetas de Dios?

 El sabio no respondió. El Imam mostraba en la reunión un carisma especial y todos quedaban mudos frente a él. Entones, se volvió hacia los presentes y dijo:

- Si hay entre vosotros alguien que esté contra el Islam, ahora puede preguntar lo que quiera sin reparo.

Una persona, llamada Imrán, se puso en pie y dijo:

- ¡Oh sabio! Si usted no hubiera invitado a preguntar no me habría levantado. He discutido con los teólogos de Kufa, Basora, Sham (Damasco) y Arabia, y hasta ahora nadie me pudo explicar satisfactoriamente la existencia de un Dios Único ¿Puedo preguntar?

- Si en esta asamblea hay alguien que se llame Imrán As-Sâbî, seguramente eres tú.

- Sí, efectivamente ése soy yo.

- Pregunta, pero no pierdas la mesura y no hables demasiado de lo que no conoces.

- Le juro que mi único objetivo es descubrir la verdad.

- Pregunta pues.

La gente se agolpaba para poder escuchar bien el debate. Imrân comenzó a preguntar y el Imam le iba respondiendo, hasta que todas sus dudas se acabaron y, después que hubo llegado a la Verdad, con toda valentía, dio testimonio ante la multitud de su fe en la existencia de un sólo Dios y en la profecía de Muhammad (la paz y bendición sean con él y su descendencia), luego volviendo su rostro hacia la Meca se prosternó.

Nauâfilî nos relata cómo, al ver la gente, los teólogos y sabios, la calidad de debate entre el Imam e Imrân, nadie se atrevía a realizar nuevas preguntas, conscientes de que nadie podría superar la capacidad y la oratoria del Imam ya que hasta ese día nadie había podido vencer a Imrân As-Sâbî en un debate. De esta manera, termino la reunión y la gente se dispersó.

- Estaba yo hablando con un grupo de los seguidores del Imam, después de la reunión, cuando Muhammad ibn Ya'far me mando llamar. Fui junto a él y me dijo: "¿Has visto lo que ha hecho hoy tu amigo? ¡Por Dios! No pensaba que el Imam Alí ibn Musa pudiese discutir de esa manera. Hasta ahora nunca le vimos hacer algo semejante. ¿Acaso solía dar clases de teología en Medina? que los teólogos se reunían con él y debatían?”

- No, solo en la época de la peregrinación - le dije yo - la gente venía a visitarlo y le preguntaba sobre lo lícito y lo ilícito y, a veces, debatía con algunos.

- Temo que al-Ma'mûn tenga envidia de él y lo envenene o le haga algún daño. Dígale que no participe en ese tipo de reuniones.

- No aceptará tal sugerencia. El único objeto de Al-Ma'mûn era probarlo, para ver si el Imam poseía algo de la sabiduría de sus padres.

- Dile, de mi parte, que su tío no quiere que intervenga más en encuentros como ese, por una serie de razones.

Cuando llegué junto al Imam - nos relata Nauâfilî - y le comuniqué el mensaje de su tío, sonrió y dijo: - ¡Que Dios proteja a mi tío! Yo sé por qué no quiere que participe en ese tipo de reuniones.

Después, llamó a un servidor y le dijo que fuese a buscar a 'Imrân. Yo le dije que sabía que se alojaba en casa de un hermano shi'ita. El Imam ordenó que trajeran un caballo para mí, para que fuese a buscarlo. Cuando hube vuelto con él, el Imam le dio la bienvenida y le regaló un traje, un caballo y diez mil dirhams. Yo le dije:

- ¡Oh Imam! Doy mi vida por ti. Hiciste lo que solía hacer tu abuelo, el Emir de los Creyentes Alí (la paz sea con él).

- Así se debe hacer - me respondió el Imam. Después, ordenó que se sirviera la cena, me sentó a su derecha y sentó a Imrân a su izquierda y cenamos y conversamos con él…

Tras esta jornada, los teólogos de las distintas escuelas filosóficas se reunían con Imrán y éste fue rebatiéndoles sus teorías. Ellos, dándose por vencidos, se retiraban y no solían retornar.[4]

Fuente: DEBATE LIBRE EN EL ISLAM; Editorial Elhame Shargh

Todos derechos reservados. Se permite copiar citando la referencia.

www.islamoriente.com, Fundación Cultural Oriente

 

[1] Para más información sobre las predicciones bíblicas en cuanto al profeta del Islam referirse al libro “Anis al-A’lam” tomo 5, escrito por un sabio cristiano que abrazó el Islam. O bien referirse al libro en español: “Muhammad en la biblia”

[2] Para más información referirse a “Bihar al Anuar” tomo 10, pág. 303

[3] Para aclaración del significado de esta palabra referirse al libro “Anis al-A’lam” tomo 1,pág. 8 o bien el libro “Muhammad en la Biblia”

[4] El texto completo de este relato se halla en: “Bihar al-Anuar” tomo 10, pág. 299-318; “Tauhid Saduq” pág. 428-457; “’Uiun Ajbar Al-Rida” pág. 87-100; “Al-Ihtiyay Tabrasi” pág. 226-233.

Palabras claves
profecía,Muhammad,mahoma,mensaje,Debate libre en el Islam,islam y ciencia,Imam Rida,riza,Dios,profeta
Article_rate
No votes yet
Bajar el archivo PDF
Debate libre,El Imam Rida y los dos sabios,profecía de Muhammad.pdf (133.12 KB)
Autor
Ayatola M. Rei Shahri
Tema
Doctrina Islámica-Shiismo
Historia-Biografía
Publicado
Sun, 22 Jul 2012 - 07:42
By admin , 3 March 2018

Distintas cuestiones filosóficas- El Imam Sâdiq (P) y Yâbir Ibn Haiiân (Debate libre en el Islam)

 

Debate libre en el Islam

El Imam Sâdiq (la paz sea con él) y Yâbir Ibn Haiiân

Tema: Distintas cuestiones filosóficas

El Imam Sâdiq (la paz sea con él) es el primer sabio que estableció la tradición del debate de los alumnos con el maestro y entre ellos mismos. Esta tradición, tras él, fue adoptada en las universidades islámicas y en los centros teológicos, particularmente en las escuelas shi'itas. Después de cada lección, los alumnos debatían entre ellos, para entender mejor las enseñanzas del maestro. En este capítulo recogemos algunos de esos debates que tuvieron lugar entre el Imam Sâdiq (la paz sea con él) y uno de sus discípulos, Yâbir Ibn Haiiân, sobre distintos temas: El movimiento como origen de la vida, la Unicidad de la existencia, las relaciones entre revelación y ciencia, la sabiduría divina,...

El movimiento como causa de la existencia

Un día que enseñaba filosofía, dijo el Imam: "Todas las cosas poseen movimiento y si no existiera el movimiento, nada existiría, es decir, no es que desaparecerían, sino que perderían las forma en la que ahora las vemos, ya que la existencia no se aniquila sino que cambia de una forma a otra”.

Entonces Yâbir Ibn Haiiân le preguntó:

- ¿Está usted totalmente seguro de que no existe nada que no posea movimiento?

- No tengo duda alguna - le contestó el Imam.

- ¿Acaso el sonido tiene movimiento?

- Sí, pero su movimiento es más lento que el de la luz, ya que, cuando tú ves de lejos a un herrero golpeando con su martillo en el yunque, en el momento en que baja el martillo, ves una chispa brillante, pero el ruido del choque del martillo con el yunque, al no tener la misma velocidad que la luz, llega más tarde a tus oídos.

- ¿Cuánto más tarda el sonido en llegar?

- Eso depende de la distancia entre el origen del sonido y donde tú te encuentres. En las distancias cercanas, el sonido se escucha antes que en las distancias más alejadas.

- ¿Acaso se han medido esas distancias?

- Arquímedes, uno de los sabios de Grecia, midió las distancias y dijo: "Si el hombre está a 400 metros del origen del sonido, lo escucha en 8 segundos, pero si la distancia es mayor, tarda más tiempo en oírlo.

- Entonces, en base a ese cálculo, cuando Dios quiera hablar con alguno de sus profetas, pasarán miles de años hasta que Su voz llegue a la Tierra desde más allá del séptimo cielo.

- Decir que Dios está más allá del séptimo cielo es de gente común, poco instruida. Dios está en todas partes y no existe lugar alguno en el que no esté, por lo tanto, no hay distancia alguna entre Él y un profeta. Pero si suponemos que Dios está más allá del séptimo cielo, Su voz no tardaría ni un segundo en llegar al oído del profeta, ya que la voz de Dios no es como la de un ser humano o como la de otros seres, que necesitan recorrer distancias. Así como Dios creó este mundo en un instante, puede hacer que Su voz llegue al oído del profeta en un instante desde los más apartados rincones del mundo.

- Si Dios creó el mundo en un instante ¿Por qué se dice que lo creó en seis días? (Como dice, por ejemplo, el Corán).

- La materia prima del mundo fue creada en un instante, después fue moldeada en seis días hasta que tomó la forma en que ahora la vemos. No hay duda de que, al principio de la creación, el mundo no tenía esta forma, fue el cambio que se produjo a lo largo de un prolongado período lo que permitió que fuera como ahora lo vemos. El período de seis días que encontramos en el Libro de Dios, es una manera de hablar para que la gente sencilla pueda entender, pero no te pienses que se trata de seis días como los nuestros, se trata, sin duda, de seis períodos de cambios, hasta que el mundo adquirió la forma actual...

La unicidad de la existencia

- Usted dijo que Dios está en todas partes.

- Sí, lo dije y lo creo.

- Entonces, debe estar también de acuerdo en que Dios está en todas las cosas.

- Sí.

- ¿Es correcta, entonces, la creencia de las personas que dicen: "El Creador y lo creado son uno"? Si creemos en que Dios está en todas las cosas ¿No deberemos creer también en que todas las cosas, incluidas las piedras y el agua, son Dios?

- No, no es así. Estás equivocado. Dios está en la piedra y en el agua y en las plantas, pero esas cosas no son Dios, de la misma manera que el aceite está en la lámpara, pero la lámpara no es el aceite. Si lo que dices fuera cierto, cada una de las cosas de este mundo tendría poder divino, ya que serían dioses.

¿Acaso, alguno de los que creen en la unidad de las criaturas y el Creador, y que, por tanto, en última instancia, creen que ellos mismos son Dios, ha podido, hasta la fecha, realizar acciones que demuestren que posee atributos divinos?

¡Oh Yâbir! Sabe que, aunque Dios está en todas las cosas y en todos los sitios, nada de todo ello es Dios y todo es creado por Él. Él es quien ha creado el movimiento y el movimiento es la causa de la vida. Aunque sin movimiento la vida es imposible, ningún monoteísta dirá que Dios es el movimiento en sí, porque el movimiento, al igual que el resto de las cosas existentes, también ha sido creado por Dios. Es una creación, igual que las otras, aunque, a su vez, sea causa de la existencia de otros seres.

Dios no se define por el movimiento

Los sabios de Grecia decían que Dios es movimiento, pero estaban equivocados, porque el movimiento no se produce a no ser que haya una fuerza que lo provoque. Mientras esa fuerza actúe el movimiento continuará, pero cuando la fuerza cese también lo hará el movimiento. Dado que el movimiento se produce por la fuerza que lo origina, éste es creado. El Creador es Dios y la fuerza que lo origina es la fuerza divina. Un monoteísta puede aceptar que el movimiento es el origen de otras cosas y eso no está en contra del monoteísmo, ya que es Dios Altísimo quien ha creado los medios que administran el mundo y uno de esos principales medios es el movimiento.

Algunos de los sabios griegos dijeron que el movimiento es materia y que la materia es movimiento y que, en su etapa final, la materia es sólo movimiento y que si el movimiento de la materia se detuviese, ésta se destruiría.

Algunos de los sabios griegos, ¡Oh Yâbir!, consideraban que, incluso el pensamiento era parte de la materia, y dijeron que sin materia no existe pensamiento, de la misma manera que no se puede percibir el perfume de la flor sin la existencia de la flor misma. Pero, diciendo esto, negaban su propia teoría, ya que la filosofía dice, tanto en tiempo de los sabios griegos como ahora, que nada de lo que existe se destruye, solamente cambia de forma, por lo tanto el ser humano tampoco se destruye. Tras la muerte, cambia de forma e, igualmente, su pensamiento. Pero, sin duda, permanece con otra forma. Eso que permanece de las virtudes espirituales de la persona, tras la muerte, es el alma.

Filosofía y ley revelada

- ¡Oh Yâbir!, cuando una persona percibe, por medio de la fe, que los fundamentos de la religión son auténticos, siente placer. Este placer es parte de la naturaleza de la persona y, por eso, el ser humano se deleita observando el orden y la perfección de las cosas.

- Pero, lamentablemente - intervino Yâbir– las verdades religiosas no quedan claras para un gran número de personas ¿Quedan entonces privadas de este placer?

- Efectivamente, quedan privadas de ese placer por carecer de conocimientos, es por ello que yo aprovecho cada oportunidad que se me presenta para aconsejar a las gentes que estudien.

- ¿Por qué, las verdades de la religión islámica, no han sido reveladas de manera que todo el mundo pueda entenderlas?

- No solamente las verdades del Islam, sino las de todas las religiones anteriores al Islam, han sido reveladas por Dios de tal manera que pueden ser entendidas y percibidas por todo el mundo.

¡Oh Yâbir!, debes saber que la religión es distinta a la filosofía. Un filósofo, cuando propone una teoría, no tiene nada que ver con la gente común. No pretende que su teoría filosófica sea comprendida por las masas, pues sabe que éstas no poseen, la capacidad de comprenderla, él habla para ser entendido por los sabios, por los entendidos en la materia.

Pero la religión es distinta a las teorías filosóficas.

Nuestro profeta (la paz sea con él y su descendencia) fue enviado por Dios para informar y explicar la religión al pueblo común sin excepción y no para un grupo particular que posea una mayor capacidad de entendimiento y necesite de pruebas intelectuales para poder aceptar la verdad de algo. Y lo mismo el resto de los profetas anteriores.

El Profeta se vio obligado a explicar a los hombres las verdades de la religión de la forma más sencilla, sin dar una explicación detallada para demostrar cada verdad, ya que la gente no habría podido entender la corrección de explicaciones demasiado elaboradas sobre cada verdad religiosa, de la misma manera que tampoco pueden hacerlo hoy en día; aunque se pretenda explicarlas de la manera más sencilla no todos podrán comprenderla.

Es por eso que las leyes religiosas se revelan de manera que resulten aceptables para todos, creíbles, no de forma que necesite ser razonada intelectualmente, lo cual, no obstante, puede ser realizado por aquellas personas que poseen una mayor capacidad de razonar y pueden discernir la filosofía de las mismas mediante un proceso intelectual.

Los asuntos filosóficos operan en la razón del ser humano, pero los asuntos religiosos lo hacen en la fe del mismo. Las personas sabias de entre los musulmanes, pueden percibir la filosofía o la razón de las leyes del Islam pero, para otras personas, la fe es suficiente. En general, los detalles sobre la filosofía de las leyes resulta inútil para la mayoría de las personas, ya que esos detalles solamente los comprenden quienes, si no son sabios, poseen una iniciación al conocimiento.

- Lamento - dijo Yâbir - que la generalidad de la gente no perciba la filosofía de las leyes divinas, ni posea una comprensión amplia de la palabra divina; pienso que si fuera informada de estos puntos, la religión de Dios tendría mucha más difusión que la que tiene actualmente.

- En todas las religiones anteriores siempre fue una minoría la que entendía bien las leyes religiosas y estaban familiarizadas con la filosofía de las mismas, y fue esa minoría la que asumió la dirección espiritual y religiosa de las gentes. En el Islam también es así, y así será en el futuro. Es decir, siempre habrá una minoría de musulmanes conocedores en profundidad de las leyes y guías, por lo tanto, desde el punto de vista religioso, del conjunto, estoy seguro de que así seguirá siendo hasta el día en que la sabiduría sea patrimonio de toda la humanidad.

- ¿Es posible que llegue un día en el que la sabiduría sea propiedad de todo el mundo?

- Llegará el día en que la humanidad entienda que todo el mundo necesita ser sabio y, entonces, prepararán los instrumentos necesarios para que todos puedan adquirir conocimiento.

- Entonces ¿Ese día todo el mundo será sabio?

- No, no será así, ya que seguirán existiendo distintas capacidades y, aunque existan los medios para que todos se instruyan, habrá gente que no lo hará por falta de capacidad y se dedicarán a otras tareas. En ninguna época la totalidad de la gente será sabia, pero llegará el día en que no existirá gente común con el grado de ignorancia que muestra hoy, ya que poseerá una cierta, aunque sea limitada, educación. Entonces, los sabios podrán hacerle entender las verdades de la religión. Espero que llegue ese día en que, si no todos, la mayoría tendrá conocimiento de la religión islámica.

Razones para el cambio de la Qibla[1] (Abrogación de los mandatos divinos)

- ¿Por qué el Profeta (la paz sea con él y su descendencia) cambió la quibla de los musulmanes?

- El Profeta lo hizo por orden de Dios.

- ¿Acaso Dios no es absolutamente Sabio?

- Sí, ¡Oh Yâbir! ¿Por qué lo preguntas?

- Los cambios que decidimos las personas, surgen de la ignorancia, pero Dios, que es absolutamente Sabio y conoce todo desde siempre y para siempre, no tiene necesidad de cambiar sus decisiones. Siendo así ¿Por qué ordenó a los musulmanes que rezasen primeramente orientándose hacia Bait ul-Muqaddas (Jerusalén) y, después de un tiempo, mirando hacia la Ka’ba?

- ¡Oh Yâbir!, parte de tu argumento es cierto, pero otra parte no y lo peor es que no tuviste en cuenta una tercera consideración.

- ¿Cuál es?

- ¡La gente! No tuviste en cuenta que Dios establece las leyes para los seres humanos, no para las piedras, porque la vida de las piedras, o de los cuerpos inanimados en general, permanece constante y, por tanto, las leyes que les corresponden no sufren cambios, pero la vida social del ser humano es cambiante y Dios establece leyes particulares, por medio de los profetas, para las distintas situaciones y exigencias de cada época. Dios sabía que, al principio, ordenaría a los musulmanes que rezasen mirando hacia Jerusalén (La Casa Sagrada) y también sabía que, después de un tiempo, cambiaría la orientación. Somos nosotros quienes imaginamos que Dios cambia de opinión, pero Él sabe y Sus leyes son estables.

Voy a darte un par de ejemplos, para que puedas entenderlo mejor.

Si la mosca que nace a mediados de la primavera viviese hasta el principio del invierno y se encontrase con los fríos invernales ¿No pensaría acaso que han cambiado las reglas del mundo? Pero nosotros sabemos que siguen siendo las mismas, ya que tras el verano viene el otoño y después el invierno.

Otro ejemplo. Supongamos que eres dueño de una extensión de tierra y se la dejas a un hombre por un año, pero él no lo entiende así y, cuando quieres recuperar tus tierras, este hombre se extraña y piensa que has cambiado de opinión. Lo mismo pasa con las leyes divinas. Desde nuestro punto de vista aparecen como contradictorias y cambiantes, pero Dios había previsto desde el principio todas las leyes que iba a establecer. Por lo tanto, para Él no existen decisiones contradictorias.

- Ha desatado usted el nudo que tenía sobre este asunto. Hasta hoy, la cuestión del cambio de qibla era un enigma que pesaba sobre mi espíritu, pero tengo algunas otras preguntas sobre este asunto.

- Pregunta.

- ¿Cuál es la razón por la que Dios ordenó primero rezar mirando hacia Bait ul-Muqaddas y después hacia la Ka’ba?

- Cuando el Profeta del Islam comenzó a difundir su mensaje, los musulmanes eran pocos y débiles, por el contrario, los seguidores de las religiones judía y cristiana eran muchos y fuertes, diferir con ellos en el tema de la orientación de las oraciones, sin duda, habría provocado su enojo, por esa razón, Dios ordenó a los musulmanes que rezasen orientándose hacia Bait ul-Muqaddas, para que judíos y cristianos, ambos grandemente respetuosos con dicha Casa Sagrada, no mirasen con antipatía a los musulmanes, sintiéndolos como enemigos y planeasen acabar con ellos.

La filosofía de la elección de la Ka’ba como qiblah

- Debió ser tal como usted dice. La orientación de las oraciones de los musulmanes hacia Jerusalén debió tranquilizar, hasta un límite, a cristianos y judíos, pero ¿Por qué Dios eligió la Ka’ba como nueva qibla a la que orientar las oraciones? ¿No era posible haber elegido otro lugar?

- ¿Conoces la situación de la Ka’ba antes de la liberación de la Meca a manos del Profeta del Islam?

- Sí, era un lugar dedicado a adorar ídolos.

- ¿Sabes quiénes adoraban los ídolos que allí había?

- Sí, la gente de la península arábiga.

- ¿Sabes quiénes eran idólatras en la península arábiga en aquellos tiempos?

- Sí, todos, excepto los judíos y algunos pocos cristianos.

- Efectivamente. Todas las tribus árabes poseían ídolos en la Ka’ba, por eso, todos ellos respetaban el lugar, así que, cuando el Profeta Muhammad (la paz sea con él y su descendencia) dijo a los musulmanes que rezasen en aquella dirección, no solamente no se sorprendieron sino que podemos decir, les resultó algo más natural el orientar sus oraciones hacia la Ka’ba, en la Meca, que hacia Bait ul-Muqaddas, en Palestina.

- Sí, pero el Islam no se limitó a la península arábiga, se expandió por el Este y el Oeste.

- Sí, así es.

- ¿Era respetada la Ka’ba por los no árabes?

- Después de que el Profeta del Islam estableció, por orden de Dios, la Ka’ba como qibla para la oración de los musulmanes, los pueblos no árabes, que llegaron posteriormente al Islam, participaron del respeto que los musulmanes árabes sentían por ella. El hecho de que todos los musulmanes del mundo hiciesen la oración mirando hacia la Ka’ba, dio origen a un gran centro religioso y espiritual para el Islam, sin parangón en otras religiones.

- La Ka’ba ¿Es más importante como centro de la oración o de la peregrinación?

- Es más importante como centro de la oración, ya que muchos de los musulmanes no pueden viajar a la Meca, ni siquiera una vez en su vida, pero todo musulmán reza, desde cualquier rincón del mundo, cinco veces al día, orientándose hacia la Ka’ba, con lo cual, podemos decir que, las 24 horas del día, los musulmanes del mundo miran en dirección a la Ka’ba. Es como si todos los musulmanes del mundo se estuviesen viendo unos a los otros cinco veces al día. También es como si todas las palabras de la multitud de musulmanes se juntasen allí y todos los ¡Allahu Akbar! del Este y el Oeste se juntasen allí. Un centro así, no existió nunca en ninguna otra religión y tampoco existirá nunca en el futuro.

Las causas del suicidio

- ¿Cuál es la causa por la que hay personas que se suicidan o intentan suicidarse?

- Las personas que se suicidan no tienen fe religiosa. Una persona religiosa no se suicida. Estoy seguro de que hasta hoy no habrás visto suicidarse a un musulmán creyente. Es posible que el musulmán muera en el campo de batalla, pero no se quita la vida él mismo. Podemos decir que la causa del suicidio reside en un debilitamiento de la voluntad de vivir y este debilitamiento puede tener varias causas.

- La pereza- a veces, la persona llega a tal grado de pereza que se encuentra incapaz de hacer nada y, si la pereza es desmesurada puede llegar a tal grado de desesperación, que le lleve a quitarse la vida.

- El juego de azar- es otra de las causas. En nuestra religión los juegos de azar son ilícitos. Es causa de que, a veces, la persona pierda toda su fortuna en un instante y, cuando ve que el fruto del trabajo de toda su vida se esfumó en un lapso de tiempo tan increíblemente corto, no puede soportarlo y se suicida.

- La locura- es también una de las causas. En la mayoría de las personas está fundada en factores hereditarios y tiene su origen en el alcoholismo de sus ancestros. Pero, este tipo de locura, no existe entre los musulmanes, debido a que no beben alcohol. Los pueblos que beben mucho, posiblemente padecerán entre sus descendientes dos tipos de enfermedades: la locura y una cierta clase de temblor (mal de Parkinson).

- Quiebra o fracaso - otra de las causas del suicidio, es el sentimiento o la sensación del fracaso. Si un musulmán fracasa en la vida, no se suicida, porque cree en Dios y se encomienda a Él. Pero las personas que no poseen fe religiosa, en muchas ocasiones, tras sufrir una frustración, pierden la voluntad de vivir. Entre todas las causas mencionadas, la pereza es la más general y, la mayoría de las personas que se suicidan, son perezosas. Si alguien investigase sobre las causas del suicidio, encontraría que la pereza juega un papel primordial. Precisamente, una de las virtudes de las reglamentaciones islámicas es que aleja al ser humano de la pereza. El ser humano tiende a la pereza por naturaleza: no quiere esforzarse y le faltan estímulos para la actividad. Todo el mundo desea, más que en ningún otro momento, quedarse durmiendo por la mañana temprano, porque ese sueño es el más delicioso, pero el Islam le llama a levantarse antes del amanecer para cumplir con sus oraciones. Esta obligación tiene un gran efecto en los musulmanes para apartarlas de las debilidades. Tras la oración del amanecer, los musulmanes comienzan sus actividades diarias, asimismo, las otras cuatro oraciones obligatorias a lo largo del día, estimulan al hombre y a la mujer musulmanes a dejar a un lado la pereza.

Razones de la muerte

- ¿Por qué Dios creó al hombre, le dio la vida y después lo hace morir y lo aniquila?

- La muerte, como cree la gente común, no implica la desaparición, sino que supone un cambio en la forma de vida… Un musulmán creyente consciente, no teme a ese cambio… Pero, supongamos que estamos hablando con no musulmanes y uno de ellos me pregunta “¿Por qué Dios creó al ser humano, le dio la vida y luego se la quita?” Le responderé diciendo que la muerte es una puerta por la que el ser humano pasa a la otra vida, es decir, sigue viviendo, pero de otra manera. ¡Oh Yâbir! ¿Acaso tú no vivías cuando estabas en el vientre de tu madre?

- Sí, vivía allí.

- ¿Comías en el vientre de tu madre?

- Sí.

- Cuando estabas en el vientre de tu madre ¿No eras acaso un hombre completo pero en pequeño?

- Efectivamente.

- ¿Recuerdas si, mientras estabas en el vientre de tu madre, pensabas en la muerte?

- No, no recuerdo.

- Bueno, cambiemos de asunto ¿Recuerdas qué aspiraciones tenías cuando estabas allí dentro?

- No recuerdo nada de la situación que tenía en el vientre de mi madre.

- Teniendo en cuenta todo eso ¿Cuál vida consideras mejor, la vida en este mundo o la vida en el vientre de tu madre?

- La vida en el vientre de mi madre fue muy corta, no pasó de los nueve meses…

- Puede que esos nueve meses representen para ti un período más largo que los ochenta o noventa años que puedes llegar a vivir en este mundo, ya que el tiempo, para cada persona en cada momento no posee la misma dimensión. Cualquiera que preste un poco de atención a este asunto puede darse cuenta de ello. Estoy seguro que, a veces, un período de varias horas te pasará tan rápido que dirás que no ha transcurrido más de una hora, y otras veces, al contrario, una hora te parecerá tan larga que tendrás la sensación de que han pasado varias (por lo tanto, como podemos ver, el tiempo nos resulta variable, dependiendo de la actividad que realicemos y, especialmente, mientras estamos durmiendo. A veces, mientras dormimos, soñamos cosas o situaciones que en la vigilia tardarían en suceder un año o más, y cuando despertamos comprobamos que sólo hemos dormido unas cuantas horas). En el vientre de tu madre, eras un ser vivo y completo, y tenías intelecto y sentimientos y, por eso, posiblemente tenías también aspiraciones, pero, ahora no recuerdas nada de aquello. Tú, que eres un hombre de intelecto ¿No crees que, al salir del vientre de tu madre y entrar en este mundo, cambiaste de forma de vida, o sea se te ha quitado una forma de vida para otorgarte otra? ¿No crees que te gustaba vivir en el vientre de tu madre e imaginabas que no había ningún otro mundo mejor que ése y, por eso, el hecho de salir de allí, te puso tenso y lloraste o gritaste al entrar a este mundo, aunque ahora puedes ver que este mundo es mejor que el que existía en el vientre de tu madre?

- Aunque no recuerdo cómo era mi situación allí, reconozco que este mundo en el que ahora vivo es mejor.”

- “Por la misma lógica, se puede afirmar que el mundo que existe tras la muerte es mejor que éste.

- ¿Y si fuese peor?

- Sin lugar a duda, el otro mundo, para las personas que han obedecido las leyes divinas, es mejor que éste, ya que, además de lo que Dios ha prometido al respecto, la razón no dice que Dios, el cual es Sapientísimo, Poderosísimo y Justo, no cometería la maldad de llevar a sus criaturas de un mundo mejor a otro peor. Incluso, aunque Dios no lo hubiera prometido abiertamente, la razón nos indica que después de la muerte, la situación del ser humano será mejor que la que tenía en este mundo, porque el sentido de la creación es hacia la perfección.

La razón de la vida

- ¿Acaso no hubiera sido mejor y más fácil, que Dios nos hubiera creado desde el principio en el mejor de los mundos, en el que estaremos después de morir? De esa manera, no tendríamos que pasar por la etapa de este mundo y morir después.

- …Si quien me pregunta eso no creyera en Dios y quisiera escuchar de mi boca la sabiduría divina, le diría que, el objetivo de Dios al hacer pasar al hombre por diferentes etapas, es que en cada etapa se purifique y se perfeccione más que en la etapa anterior, hasta que se encuentre en condiciones de entrar en el mundo de la felicidad y la prosperidad eternas…

- Tengo otra pregunta ¿Qué necesidad había de que Dios crease al hombre? ¿Acaso no era posible que Él se abstuviera de hacerlo?

- Un musulmán sabe que Dios ha creado al ser humano para que éste se conozca a sí mismo, se descubra a sí mismo (y así conozca a su Creador y llegar al deleite de la perfección- nota del traductor), y en la creencia de un musulmán, la existencia es el mayor regalo que Dios le ha otorgado.

La razón de la vida

- ¿Cuál es la filosofía de la creación en sí?

- La bondad y la generosidad de Dios hacia todos los seres, incluso los inorgánicos.

- Y ¿Qué perseguía Dios con esa bondad y generosidad?

- ¿No puedes entender el objetivo de alguien generoso?

- Entre las gentes, pocos hay que sean generosos sin una finalidad. Algunos tienen como objetivo la ostentación.

- La bondad de Dios no es por ostentación. Tampoco pretende con ello la fama. Él ha creado a los seres para que éstos alcancen la plenitud, pero si me preguntas qué otras causas, aparte de ésto, intervinieron en la creación de los seres, te diré que no hagas esa pregunta. Un creyente monoteísta no debe hacer ese tipo de preguntas.

- Yo pregunto eso, para poder responder a un no monoteísta que me interrogue al respecto.

- Desde el punto de vista filosófico, no existe otra causa para la creación del mundo que la Bondad y la Generosidad de Dios, ya que si existiera otra causa que obligase a Dios a crear el mundo, esa causa tomaría el lugar de Dios y un Dios obligado deja de ser Dios.

- ¿No es posible que exista una causa por la cual Dios ha creado el mundo, sin que la misma Lo obligue? Por ejemplo, que Dios haya creado el mundo queriendo contemplar algo de Su poder y con ello se deleita.

- No. Observar y deleitarse son parte de los comportamientos de los seres humanos y el producto de la necesidad, porque necesitamos alegrar nuestros espíritus, deleitarnos. Cuando concluimos una buena acción, nuestros ojos se deleitan con ella, pero Dios no necesita de ello. Además, la mayor parte de nuestros deleites provienen de las características de nuestra persona o de nuestro cuerpo y Dios no es una persona ni tiene cuerpo.

- ¿Acaso no es la Bondad de Dios la causa de la creación? Siendo así, podemos hacerle la misma crítica anterior.

- Sí, pero no es una causa obligatoria. Es decir, no es una causa que obligue a Dios a crear el mundo. Al no ser una causa que obligue a Dios, el monoteísta puede decir que Dios ha creado el mundo por causa de Su Bondad y, con ello, no dice nada que esté en contra del monoteísmo.

- Me parece que ésta también es una causa forzosa u obligatoria.

- Explica lo que quieres decir con eso.

- ¿Podría Dios renunciar a la creación del mundo?

- Naturalmente que podría.

- Pero Dios no renunció y lo creó por Su Bondad ¿Acaso eso no da a entender que Dios no podría renunciar a Su Bondad?

- Lo que dices no es debatir, sino discutir sin fundamentos reales. Cuando tú muestras amabilidad a alguien, haciéndole un favor, por ejemplo, y no lo haces por obligación, ¿Lo haces forzadamente?

- No.

- De la misma manera Dios, sin que estuviese obligado a hacerlo, creó el mundo por Su Bondad y Generosidad auténticas, para otorgar a los seres la merced de la vida.

En cualquier caso, como monoteísta no puedo considerar, basándome en mi razón, que Dios haya tenido otro motivo para crear el mundo, aparte de Su Bondad y Generosidad.

Causas de la pérdida de facultades en la vejez

- ¿Por qué, el ser humano, después de que envejece, pierde gran parte de su capacidad mental?

- Eso no es una norma general. No todas las personas que envejecen pierden su capacidad mental. Hay personas que son tontas en su juventud, pero que la alegría y la frescura de la juventud disimulan su condición y, una vez que pasan la época juvenil, aparece en ellas la ignorancia y necedad; pero la persona que en su juventud es sabia, informada y piadosa, lo es también en su vejez. La diferencia es que el anciano no posee la fuerza y capacidad física que tenía en la juventud. Los sabios se muestran en la vejez más inteligentes y talentosos que en la época juvenil, porque, con el paso del tiempo, acumulan más sabiduría y sus ideas se hacen más firmes, su criterio para juzgar es más exacto y se vuelve más imparcial, ya que entienden mejor la importancia de ser imparcial y mantenerse continuamente del lado de la verdad y de la justicia.

- He escuchado que la vejez trae el olvido ¿Es eso una ley general?

- No. La causa del olvido es el no utilizar la facultad de la memoria. Esta facultad, como otras existentes en la persona, necesita de la actividad para su permanencia. Si un joven no utiliza la facultad de la memoria, se olvidará de las cosas. El olvido en algunos ancianos se debe a que su debilidad física les lleva a disminuir su atención respecto a lo que les rodea, incluso hacia sus parientes. En la medida en que aumenta en ellos la debilidad corporal, disminuye en ellos la atención al entorno. No les gusta salir de sus casas o viajar y no les llaman la atención los grandes sucesos del mundo. La memoria de los ancianos deja de trabajar y eso es la causa, en primer lugar, de que no aumente la información almacenada en ella. Después, todo o parte de lo almacenado en ella, se olvida. Cuando la gente ve a algunos ancianos que han perdido la memoria, generaliza esa situación y piensa que cualquiera que envejezca tendrá el mismo problema. Pero, hay ancianos que no dejan que la memoria se estanque, a pesar de la debilidad del cuerpo, al contrario, en la vejez poseen una memoria más fuerte que en la juventud, debido a que su memoria estuvo trabajando toda la vida y en los últimos años su capacidad llega a un grado sublime...

La causa de la vejez

- ¿Cual es la causa de la vejez?

- Existen dos clases de enfermedades: Unas son pasajeras, se apoderan del cuerpo repentinamente y, o bien se curan pronto, o bien llevan a la muerte. Otras son las enfermedades crónicas. Estas tienen una vida generalmente larga, resultan graduales y, a veces, no se curan, llevando al enfermo a la muerte. La vejez es una especie de enfermedad, pero del segundo tipo.

- Es la primera vez que escucho decir que la vejez es una especie de enfermedad.

Ver la continuación en archivo completo PDF

Fuente: DEBATE LIBRE EN EL ISLAM; Editorial Elhame Shargh

Todos derechos reservados. Se permite copiar citando la referencia.

www.islamoriente.com, Fundación Cultural Oriente


[1] Lugar sagrado hacia donde se orientan los musulmanes en el momento de orar. Al comienzo del Islam la orientación (Qiblah) era Baitul Muqaddas (la casa Sagrada de Jerusalén) y luego fue cambiada hacia la Meca.

[2] Notarán que el Imam Sâdiq (la paz sea con él), siglos antes que Pasteur (1822-1895), habla con claridad acerca del microbio y sus características a pesar de carecer de la tecnología necesaria.

[3] Aparentemente esta conversación tuvo lugar en el año 120 después de la Héjira, entre el Imam Sadiq (la paz sea con él) y Jaber Ibn Hayyan, ya que ese año, según el relato de los judíos, habían transcurrido cuatro mil setecientos sesenta y dos años desde la creación del mundo. (nota del traductor al persa)

[4] Un científico químico Arthur Eddington (1944) manifestó que si dentro del cuerpo del ser humano, o cualquier otro ser vivo, hubiese una sola gota de sangre que no obedezca la ley de la gravedad, la consecuencia que atrae esta desobediencia sería, como mínimo, el sistema solar como lo conocemos (obediente a la ley de la gravedad) se destruiría.

Palabras claves
cuestiones filosóficas,Imam Sâdiq,Yâbir Ibn Haiiân,Debate libre,Islam,existencia,Filosofía,Qibla,Kaba,Jerusalén,suicidio
Article_rate
No votes yet
Bajar el archivo PDF
Distintas cuestiones filosóficas- El Imam Sadiq y Jabir Ibn Haiiân,Islam.pdf (146.94 KB)
Autor
Ayatola M. Rei Shahri
Tema
Doctrina Islámica-Shiismo
Filosofía-Gnosis
Ciencias
Corán-Hadiz-Dichos
Publicado
Sun, 22 Jul 2012 - 07:42
By admin , 3 March 2018

La invalidez de la analogía - debate libre entre Imam Sadiq (P) y Abu Hanifah

 

Debate libre en el Islam

El Imam Sâdiq (la paz sea con él) y Abu Hanîfah

Tema: La invalidez de la analogía

Un día, Abu Hanîfah [1] se presentó ante la casa del Imam Sâdiq (la paz sea con él) y pidió permiso para poder ver al Imam, pero el Imam no se lo concedió.

- Me quedé esperando frente a la puerta - relata el propio Abu Hanîfah - hasta que llegó un grupo de personas procedente de Kufa. Pidieron permiso para entrar y el Imam se los dio, y yo entré con ellos. Cuando estuve en su presencia, le dije: "Es necesario que mande usted alguien a Kufa, para impedir que hablen mal de los compañeros del profeta Muhammad (la paz y bendición sean con él), como lo están haciendo en este mismo momento más de diez mil personas en esa ciudad.

 - La gente no me obedece - replicó el Imam.

- ¿Cómo es posible que no le obedezcan, siendo usted el hijo del Mensajero de Dios?

- Tú mismo eres uno de los que no me obedecen, ni escuchan mis palabras. ¿Acaso no has entrado en mi casa sin mi permiso, te has sentado sin mi permiso y has comenzado a hablar sin mi permiso?

He oído que estás emitiendo sentencias legales y leyes de jurisprudencia (fatuas) basándote en analogías ¿Es eso cierto?

- Sí, así es.

- ¡Ay de ti! La primera persona que manifestó su punto de vista basándose en una analogía fue Satanás cuando Dios le ordenó prosternarse ante Adán, que dijo: "No me prosternaré ante él. Tú me has creado de fuego y a él de tierra y el fuego es más noble que la tierra."

Tras estas palabras, el Imam (la paz sea con él), para hacerle comprender lo inapropiado del método de la analogía (Qiâs) para obtener conclusiones legales (fatuas), le pregunto:

- ¿Qué es más grave: el adulterio o matar a un inocente?

- Matar a una persona sin motivo es más grave - respondió Abu Hanîfah.

- Entonces, si utilizar la analogía para llegar a una conclusión legal es correcto ¿Por qué, para confirmar un asesinato, es suficiente con dos testigos y para confirmar un adulterio se necesitan cuatro?

¿Esta ley islámica está de acuerdo con la analogía?

- No - reconoció Abu Hanîfah.

- Muy bien, veamos otro caso ¿Qué es más sucio: la orina o el esperma?

- La orina - opinó Abu Hanîfah.

- Entonces ¿Por qué ha ordenado Dios que tras la emisión de orina realicemos la ablución y, en cambio, tras la emisión de esperma realicemos un baño completo? ¿Es que acaso esta regla concuerda con la analogía?

- Tampoco lo hace.

- ¿Qué es más importante: el ayuno o la oración?

- La oración - opinó adecuadamente Abu Hanîfah.

- Entonces ¿Por qué las mujeres, una vez terminada su menstruación, deben recuperar sus ayunos, pero no sus oraciones?”

“¿Acaso, tampoco en este asunto es adecuado establecer una analogía?”

- No, ciertamente no..

- He oído que interpretas la aleya octava de la surah "El Afán de lucro" (102), que dice:

"Luego, ese día, se os preguntará, ciertamente, por las mercedes."

diciendo que Dios preguntará a la gente, en ese día, por las comidas deliciosas y el agua fresca que beben en verano. ¿Es eso cierto?

- Sí, así es. Yo interpreté esa aleya de tal manera.

- Si alguien te invita a su casa y te sirve comidas deliciosas y agua fresca y después te recrimina lo que comiste y bebiste ¿Qué opinarías de esa persona?

- Diría que es una persona avara y mezquina.

- ¿Acaso Dios es mezquino, y el Día del Juicio nos recriminará y condenará por las comidas y bebidas que Él nos proporcionó?

- ¿Cuál es, entonces, el significado de las mercedes y delicias por las que se nos interrogará, como menciona la aleya?

- Significa la amistad y el amor a la Casa del Profeta (Ahl ul-Bait) - le respondió el Imam (la paz sea con él).[2]

Fuente: DEBATE LIBRE EN EL ISLAM; Editorial Elhame Shargh

Todos derechos reservados. Se permite copiar citando la referencia.

www.islamoriente.com , Fundación Cultural Oriente


[1] Su nombre es Nu’man Ibn Zabit, uno de los cuatro líderes de la escuela sunna y el fundador de la secta Hanafí (80-15, H)

[2] “Bihar al-Anuar” tomo 10, pág. 220. El Imam (la paz sea con él) quiso guiar a Abu Hanifa y esclarecerle la importancia del liderazgo divino y el rol que cumple en la sociedad islámica.

Palabras claves
La invalidez de la analogía,debate libre en el Islam,Imam Sadiq (P) y Abu Hanifah
Article_rate
No votes yet
Bajar el archivo PDF
Debate libre- La invalidez de la analogía-Imam Sadiq y Abu Hanifa.pdf (75.11 KB)
Autor
Ayatola M. Rei Shahri
Tema
Derecho
Doctrina Islámica-Shiismo
Publicado
Thu, 5 May 2022 - 07:42
By admin , 3 March 2018

Particularidades del Sistema Judicial Islámico (II)

Particularidades del Sistema Judicial Islámico (II)

 Huyyatulislam Muhammadi Rai Shahrí

Traducción del persa: Shaij Feisal Morhell

Las particularidades del Juez, desde el punto de vista del Imam Ali (P):

Cuando el Imam Ali (P) eligió a Malik Al-Ashtar para la gobernación de Egipto, le dispuso una carta relacionada a la forma islámica de gobierno, en la cual exponía las particularidades que debía poseer un juez en el sistema gubernamental islámico. En ella, el Imam (P) ordena a Malik que elija para la magistratura a personas que posean dichas características.

Esas características son en realidad una explicación de dos en particular, a saber: el conocimiento de las leyes y la autonomía, pero que al mismo tiempo abarca puntos precisos y dignos de atención que merecen ser tratados bajo el título “particularidades del juez desde el punto de vista del Imam Ali (P)”, y son factibles de ser profundizados.

Esas particularidades consisten en:

1- La superioridad en conocimiento, acción y moral:

La primera característica que el Imam expone para el juez en un gobierno islámico es que éste debe ser el más capacitado y superior a los demás en lo que se refiere a conocimiento, acción y cualidades morales. Es así que los responsables del estado están obligados a elegir a las mejores y más adecuadas personas de la sociedad para ocupar las magistraturas.

Dice el Imam Ali (P) textualmente lo siguiente en la carta dirigida a Malik:

ثمّ اِختر للحكم بين الناس أفضل رعيّتك في نفسك

“... Luego, para juzgar entre la gente, debes elegir a quienes sean los mejores a tu parecer de entre tus súbditos”

En lo narrado en Tuhaf-ul ‘Uqul, el texto se presenta de la siguiente manera:

أفضل رعيّتك في نفسك و أنفسهم

 “... a quienes sean los mejores de tus súbditos a tu parecer y al de ellos”

En otras palabras, según esta última narración, el juez debe ser aceptado por la generalidad de la gente. No solamente por los demás funcionarios de estado, sino por el común de la gente.

Estableciendo el criterio para determinar esas características de preeminencia y superioridad dice:

للعلم و الحلم و الورع و السخاء

 “... en lo que se refiere a conocimiento, indulgencia, temor divino y generosidad”

La superioridad en lo que se refiere al conocimiento, consiste en distinguirse en lo relacionado al conocimiento de las leyes divinas. La superioridad en relación al temor divino, se refiere a sobresalir en la práctica de las mismas. La superioridad en relación a la indulgencia y la generosidad, se refiere a despuntar en lo moral.

Hasta donde recuerdo, la condición de superioridad en lo relacionado al conocimiento, la práctica y la moral, sólo se menciona en dos casos en los textos islámicos: una vez en el caso del Imam y el Líder, y la otra en el caso del juez. Esto es así puesto que la magistratura es una de los facultades del liderazgo y el Imamato, y si se delega en otro es porque el Imam no puede ocuparse personalmente de todos los casos judiciales del estado. Por eso, debe haber un orden, en el que se elija para esta importante función a la persona más cercana a él, en relación a conocimiento, y práctica religiosa y moral.

Esta particularidad, o sea la condición de superioridad y preeminencia, es el fundamento y madre del resto de las particularidades que luego de la misma se plantean en las palabras del Imam (P) en lo concerniente a las características del juez en el Islam. Como se dijo anteriormente[1], la condición divina del cargo es el fundamento y base del resto de las particularidades de la magistratura en el Islam.

Las fundamentales derivaciones de las características del juez en las palabras del Imam (P), además de señalar la condición y característica de superioridad y preeminencia del juez, aclara a qué se refiere superioridad en conocimiento, acción y moral.

Es posible que un individuo, en lo referente al saber, prevalezca sobre los demás en una determinada rama, pero que no tenga nociones sobre materias judiciales, o bien desde el punto de vista de la moral, se distinga sobre los demás en algunas cualidades, pero que no posea las condiciones necesarias para ser juez. Así, la superioridad en lo referente al conocimiento y a la moral no puede considerarse un criterio absoluto, por eso el Imam, luego de exponer la principal particularidad, la explica y aclara mediante la partícula min (من) que aquí es baianiiah (بيانيّة) (o sea que no actúa como preposición “de”, sino como partícula explicativa) seguida de las particularidades que expone para el juez.

2- La capacidad judicial

La segunda característica del juez en las palabras del Imam, es la capacidad judicial. Tal como se ha indicado, esta particularidad explica la característica de superioridad en sabiduría, o sea, aclara que aquello que se debe tener en cuenta en la elección del juez, es su superioridad en conocimientos de los asuntos judiciales, y no necesariamente en los demás asuntos, ni en las diferentes ramas.

Las palabras textuales del Imam Ali (P) son las siguientes:

ممّن لا يضيق به الأمور

 “... De entre aquéllos a quienes los asuntos no les avasallan”

La palabra min (من) aquí es baianiiah, o sea que indica que lo que viene a continuación es explicativo de lo que está anteriormente, y aquí lo que está antes es lo que plantea sobre la característica de superioridad de un juez en el saber, la práctica y la moral. Por eso, las características que plantea luego de éstas, constituyen una explicación de esa superioridad.

En las palabras antes mencionadas, el Imam (P) explica que el propósito de superioridad del juez en sabiduría, es que el juez, desde el punto de vista del conocimiento, debe ser tan vigoroso que no le avasallen las cuestiones que a este respecto se le planteen, y pueda comprenderlas y proceder a resolver las mismas con facilidad.

El Imam (P) aconseja a Malik elegir a los jueces de entre ese tipo de sabios, y que sean los mejores de ellos.

3- Abstenerse de la ira

Una de las características morales que son necesarias para un juez y que se exponen en las palabras del Imam (P), es abstenerse del enojo y la ira en el juzgado y en la sesión del juicio.

Dice textualmente:

و لا تمحكه الخصوم

 “... y que los litigantes no le hagan enojar”

O sea, el juez debe dominarse en la sesión del juicio, frente a las palabras de un sospechoso, acusador, o acusado, ya sea porque las considere falsas o bien las considere una afrenta a su persona u alguna otra cosa que pudiera causar su enojo y perder la mesura. No sólo no debe enojarse sino  que con completa firmeza y frialdad debe escuchar sus palabras y en base a ello juzgar y dar su opinión mediante lo que distinga como verdad.

Si el juez no posee esas características será natural que a causa de su enojo no pueda escuchar en la sesión las palabras del sospechoso, acusador, o acusado, y como resultado no pueda distinguir la verdad. Un juicio que se constituya de esa forma no podrá ser justo, ni estar conforme a los criterios islámicos.

4- Abstenerse de la obstinación y la insistencia en el error hecho patente

El juez no es inmaculado y es posible que se equivoque; incluso si fuera inmaculado, las conveniencias de la sociedad implicarían que juzgara en base a los criterios judiciales del Islam y no en base a su conocimiento de lo oculto.[2]

En base a esto, si el juez emite un juicio y tras ello se demuestra que se equivocó, o bien que la equivocación estuvo en el reconocimiento u observancia de los criterios y leyes islámicas, o bien a pesar de haberlos observado, tras la sentencia se hace patente que la razón estaba en contra de lo que había considerado, el juez debe tener dignidad moral de forma que rápidamente reconozca su error y lo enmiende.

El Imam (P) explica esa cualidad de la siguiente manera:

 و لا يتمادى في الزلّة، و لا يحصر من الفيء إلى الحق إذا عرفه

 “... y que no se obstine ante el error, y que no se contenga de volver hacia la verdad, si es que la ha conocido”

O sea, que el juez debe poseer la particularidad de no persistir en sus errores, y no sentir ninguna dificultad ni presión para volver hacia la verdad luego de haberla conocido, sino que pueda reconocer sus errores con facilidad frente a aquello que es la verdad, y compensar sus errores.

Los jueces que no poseen esta dignidad moral, por pensar que el hecho de reconocer sus errores puede causar su deshonra y pérdida de consideración en lo judicial o ser una rebaja, no se permiten a sí mismos el rectificar los errores, y como resultado se produce la pérdida de los derechos de la gente y el precipitarse en el fuego del infierno. Por lo general, este tipo de personas no consiguen una posición ni consideración de importancia en la sociedad, ya que, al contrario de lo que piensan, el reconocer los errores no sólo no afecta la dignidad del juez sino que aumenta  su consideración. Insistir en el error no sólo no aumenta su valor y consideración, sino que constituye un preludio de su ruina en el ámbito social.

5- Estar libre de la codicia

La quinta característica moral que es necesaria para un juez es el estar libre de codicia material. Si el juez es codicioso, ya sea de posesiones, jerarquía, concupiscencia o alguna otra cosa, sus dictámenes serán en base a las tendencias en las que él se ve envuelto, y no en pro de la verdad y la justicia. Esos dictámenes serán en beneficio de aquello que satisfaga  su avidez y no de  lo que dictamine la justicia.

و لا تُشرف نفسه على طمع

 “... Y cuya alma no se dirija a la codicia”

El juez debe ser elegido entre aquella gente que no sea codiciosa ni tema perder sus beneficios.

6- Profundidad de ideas

Otra de las características que son necesarias para un juez y que se plantean en las palabras del Imam Ali (P) es la de poseer profundidad de ideas. El juez, antes de emitir un juicio y firmar una sentencia, debe investigar y profundizar en forma minuciosa todos los aspectos y dimensiones del asunto, y no firmar una sentencia con una observación superficial.

Dice el Imam (P):

و لا يكتفي بأدنى فهم دون أقصاه

 “... y no debe contentarse sólo con lo que esté más a su alcance para comprender, excluyendo lo máximo que le fuera posible concluir”

O sea, al elegir el juez se debe tener en cuenta que los elegidos para un cargo de esta gravedad deben ser personas que profundizan en el análisis y la investigación, personas que en sus indagaciones no se conforman con sólo un poco, y que hasta que no llegan al límite de lo que pudieran profundizar, no emiten una opinión.

7- Detenerse ante las ambigüedades

La séptima recomendación que el Imam Ali (P) realiza en relación a la elección de los jueces, es que, en el sistema judicial islámico deben ser elegidos para la magistratura aquéllos que son más prudentes que los demás y se detienen ante las ambigüedades.

Este es un principio lógico que también nos ha llegado en las narraciones, como la siguiente:

“Detenerse ante las ambigüedades es mejor que entrar en la aniquilación”[3]

En el caso de detenerse e investigar, lo más que puede suceder, es que el culpable se libre de su castigo, y eso es mejor que condenar a un inocente, tal como nos dice la siguiente narración: “Si el juez se equivoca al exculpar a alguien, será mejor a que se equivoque al condenar, condenándo así a un inocente”.

Por eso, dice el Imam Ali (P):

أوقفهم للشبهات

 “... Los que más se detienen ante las ambigüedades”

En un gobierno islámico se debe elegir para juzgar, a personas que ante la ambigüedad, o sea en los casos en que un juicio no sea determinado en forma precisa, actúe, más que los demás, en base a la precaución, reflexionar y detenerse antes de emitir una opinión.

8- Erudición en la argumentación y análisis de las evidencias

La octava particularidad que en palabras del Imam se considera necesaria para el juez, es la capacidad de argumentación y examen de las evidencias jurídicas.

Dice el Imam  (P):

و آخذهم بالحجج

 “... los que más se guían de las evidencias”

O sea, el juez debe ser elegido entre aquéllos cuya erudición es mayor a la de los demás en lo referente a la deducción y extracción de las ramas y principios jurídicos, y en lo relacionado a examinar las evidencias e indicios de las leyes.

9- Vocación y Ánimo

Otra de las particularidades del juez es la vocación y el ánimo que debe poner en su trabajo. Las personas que rápidamente se agobian y fatigan, no pueden desempeñarse adecuadamente como juez, ya que al producirse repetidas audiencias no conservan su objetividad y como resultado no pueden determinar la verdad o hacerla efectiva. Por eso, dice el Imam (P):

و أقلّهم تبرّماً بمراجعة الخصم و أصبرهم على تكشّف الأمور

 “... los que menos se fastidian por las repetidas entrevistas a los litigantes, y los de mayor paciencia para descubrir los asuntos”

Las personas que se agobian rápidamente y que son impacientes, naturalmente no tendrán la fortaleza para soportar los problemas que conlleva el estudio e investigación del caso, ni tendrán ganas de analizar las diferentes dimensiones de los casos judiciales, y naturalmente, ello hará que las posibilidades de error sean muchas.

10- La convicción

Otra de las particularidades necesarias para un juez, es el convencimiento interior de que su decisión y juicio ha sido en base a los criterios de precisión y precaución necesarios para un juez, y que su convencimiento es en la misma medida.

O sea que, así como un juez debe ser cauto y actuar con ganas y precisión, al mismo tiempo es necesario que cuando se le evidencie un asunto y por ende un dictamen, debe emitir la sentencia divina sin tomar en cuenta ninguna sensibilidad ni susurro interior, y no temer ningún reproche, ni a los problemas que posiblemente ello pudiera ocasionarle.

Esto lo expone el Imam Ali (P) de la siguiente manera:

و أصرمهم عند اتّضاح الحكم

 “... y los más decididos cuando se les hace evidente un juicio”

Así pues, el juez debe ser elegido entre aquéllos que cuando se les hace evidente un caso, aplican las normas de Dios de una forma más firme que los demás, sin dudar ni sentir lástima, y sin demora, sino que debe ejecutar el juicio de Dios lo más rápido posible.

11- No sea ególatra

La egolatría es uno de los defectos morales más reprobables, que todos, en especial los jueces, deben erradicar de sí mismos.

Si un juez es ególatra, con un simple elogio perderá la objetividad, y en este caso será natural que no pueda descubrir la verdad, y que sin fundamento considere que la verdad está con aquél que le ha elogiado.

Dice el Imam Ali (P):

ممّن لا يزدهيه الإطراء

 “... de entre aquéllos a quienes el elogio no les torna engreídos”

Los jueces deben ser elegidos entre la gente a la que la lisonja y la alabanza de los aduladores no les torna vanidosos.

Hay que tener en cuenta que no es fácil que una persona tenga esa virtud, a menos que se haya esforzado en su purificación y autodesarrollo.

12- No sea crédulo

La perspicacia y la sagacidad forman parte de los asuntos que un juez necesita más que los demás, al menos en la medida indispensable para impedirle caer en la ingenuidad.

Las personas crédulas no son adecuadas para ocupar la magistratura, ya que con las artimañas que los malhechores utilizan para escapar de sus fechorías, si el juez es ingenuo, será fácilmente engañado y su juicio difícilmente será acorde con la realidad.

Dice el Imam (P):

و لا يستميله الإغراء

 “... y que no se deje llevar por la insinuación”

El juez debe ser elegido entre la gente perspicaz y advertida, que no se deja engañar por las astucias de los timadores, ni las artimañas de los tramposos, y que no tienda a las opiniones erradas.

¿Dónde podemos encontrar un juez con esas características?

Hasta aquí hemos analizado las particularidades del juez desde el punto de vista del Imam Ali (P). Aquí se plantea una pregunta: si bien no se puede negar que el juez deba poseer esas particularidades, ¿dónde podemos encontrar jueces con esas características?

Es como si el propio Imam respondiera a esa pregunta luego de mencionar esas particularidades, cuando dice:

و أولئك قليل

 “... Y ésos, son realmente pocos”

O sea que, si bien son pocos, habrá que ir en busca de esos pocos. Habrá que organizar los asuntos de una forma correcta de modo que esos pocos se conviertan en muchos. Hasta que ello no se haga efectivo, no se logrará el verdadero sistema judicial islámico.

Todos derechos reservados. Se permite copiar citando la referencia.

www.islamoriente.com , Fundación Cultural Oriente


[1] Ver El Mensaje de Az-Zaqalain Nº 6 / p. 24.

[2] Mizan-ul Hikmah / vocablo qada’ / cap. 3372.

[3] Mizan-ul Hikmah / T.5 / p. 13 / cap.1950: Detente ante la ambigüedad.

Palabras claves
teocracia islámica,teoría,sujetos del derecho internacional,Particularidades del Sistema Judicial Islámico
Article_rate
No votes yet
Bajar el archivo PDF
Particularidades del Sistema Judicial Islámico II.pdf (229.38 KB)
Autor
Ayatola M. Rei Shahri
Tema
Derecho
Religión-Ética
Política-Economía
Publicado
Mon, 2 May 2022 - 07:42
By admin , 3 March 2018

Debate libre entre el Profeta del Islam (BP) y los nobles de Quraish sobre la profecía

 

Debate libre en el Islam

El Profeta del Islam (BP) y los nobles de Quraish

Tema: La profecía[1]

Al comienzo de la misión profética, estaba un día el Mensajero de Dios sentado en el patio de la ka’ba, cuando un grupo de los aristócratas y principales de Quraish, entre los que se encontraban Abul Bajtarí, Abu Yahl y As ibn Wâ'il, hicieron su entrada en la mezquita. El Profeta Muhammad (la paz sea con él y su descendencia) estaba ocupado enseñando el Corán y las leyes del Islam a algunos de sus discípulos y compañeros. Al ver al Profeta con sus compañeros, se dijeron: "Poco a poco, el trabajo de Muhammad está dando sus frutos y haciéndose extremadamente importante. Será bueno que vayamos a criticarle y a debatir con él y destruyendo sus argumentos le avergonzaremos ante sus seguidores, quizás así abandonen el camino de la rebeldía y la desviación. Si esto no resulta eficaz, recurriremos a la espada.”

Abu Yahl dijo: - Excelente, pero ¿Quién puede enfrentarse con él?

- Yo puedo hacerlo - respondió Abdullah ibn Abi Umaiah- ¿Acaso no piensan que tengo tanta capacidad para el debate como Muhammad?

- Desde luego - convino Abu Yahl.

Así que, todos juntos se dirigieron hacia el Profeta. El primero en hablar fue Abdullah:

- ¡Muhammad! Tú pretendes algo demasiado ambicioso. Te crees enviado del Creador del mundo y piensas que dices cosas asombrosas, pero no es adecuado para el Creador del mundo elegir a alguien como tú para que sea Su mensajero, ya que, igual que nosotros, eres un simple ser humano, que come, bebe y camina por los mercados (pero ellos dicen: ¿qué clase de mensajero es éste que come Alimentos y transita por los mercados?” (Corán, 25:7)

“Observa los reinos de Roma y Persia, cuando eligen embajadores, buscan entre las personas de gran posición y riqueza, dueños de palacios, casas y campos, sirvientes y esclavos. El Creador del mundo, que es más importante que todos esos reyes, que es el Señor de todos ellos, no te elegiría a ti, que eres pobre y necesitado, para ser Su Mensajero. Si tú fueses Su Embajador, sin duda habría enviado un ángel junto a ti (Por qué no se ha hecho un ángel que amoneste con él, Corán, 25:7). Que corroborase tu convocatoria y, así, nosotros podríamos verlo. Más aún, seguramente, si dios hubiese querido enviar un profeta, habría elegido a un ángel como mensajero (Si Dios hubiese querido habría hecho descender ángeles, Corán 23:24; 41:14), no a un ser humano como nosotros. Alguien te ha hechizado y por eso te crees profeta, sin serlo en realidad.”

- ¿Tienes algo más que decir? - le interrogó el Profeta (la paz sea con él y su descendencia)

- Sí. Si Dios hubiera querido enviarnos un profeta, seguramente habría elegido al más rico e influyente de nosotros y no a ti. Ese Corán que, según tú imaginas, Dios te ha revelado ¿Por qué no le fue revelado a una de las grandes personalidades de la Meca, como Walíd ibn Mugîra o alguna de Taíf , como Uruah ibn Mas´ûd?

- ¿Quieres agregar alguna otra cosa?”, dijo el profeta (la paz sea con él y su descendencia)

- Sí. Nunca creeremos tus palabras, a no ser que hagas brotar una fuente de agua en Meca. Como sabes, todas estas tierras están cubiertas de montañas y rocas. Si quieres que creamos en ti, quita las piedras de esta tierra, cava varios pozos y haz surgir algunas fuentes de agua en la Meca, que nos es muy necesario.

“Si no, deberías poseer un huerto de dátiles y uvas para provecho tuyo y nuestro y, en él, tendrías que hacer que corrieran los ríos.

O bien, parte el cielo y haz que caiga sobre nuestras cabezas. O preséntanos a Dios y a los ángeles, para que podamos verlos. O haznos una casa de oro. O sube al cielo y tráenos una carta de Dios con el siguiente texto:

"Esta carta es de Dios, Poderoso y Prudente, para Abdullah ibn Umaiah y los que con él están. Considero necesario que creáis en Mi enviado, Muhammad, y aceptéis sus palabras, pues viene de estar junto a Mí."

Pero, aún después de que hicieras todas esas cosas que te he pedido, no sé si aceptaría tu mensaje o no. Incluso si nos llevases al cielo, abrieses sus puertas y nos introdujeses en él, diríamos que hiciste magia o brujería (Aunque hubiéramos abierto para ellos en el cielo por la que pudieran ascender a él habrían dicho: ‘nos han hechizado nuestros ojos. Sí, somos un pueblo hechizado’”, Corán, 15:14-15).

- ¿Algo más? - le preguntó el Profeta (la paz sea con él y su descendencia)

- ¿No es suficiente todo lo que he dicho? No, no tengo nada más que decir. Di todo lo que piensas en respuesta a cuanto te he pedido, corre la cortina para descubrir lo que tienes en tu corazón.

 Allí mismo, el Mensajero se volvió a Dios y le dirigió las siguientes palabras:

"¡Oh Dios mío! Tú que todo lo oyes y todo lo sabes, has escuchado lo que tus siervos han dicho."

Entonces, Dios hizo descender algunas aleyas[2] y el Profeta (la paz sea con él y su descendencia), volviéndose hacia Abdillah, dijo:

- En cuanto a lo que dijiste de que yo soy un mortal como vosotros, que como, bebo y camino por los mercados, es correcto, pero el asunto de la profecía está en manos de Dios ¿Qué puedo hacer si Dios me ha visto adecuado para ser Su profeta y me ha elegido para llevar Su mensaje? En cuanto a lo que dijiste de que, si los reyes eligen como embajadores suyos a personas ricas e importantes cómo es posible que Dios me haya elegido a mí, es evidente que no has entendido nada de la lógica inherente al mensaje divino. Dios me ha elegido pobre para demostraros Su poder y que veáis cómo, con todo el poder y la fuerza de que vosotros disponéis, no podéis destruirme ni impedirme que realice mi prédica. Pronto Dios me hará triunfar sobre vosotros. Mataré a un grupo de vosotros y a otro lo haré prisionero y, finalmente, vuestras ciudades pasarán a estar bajo mi control.

En cuanto a lo que dijiste de que si yo fuera un profeta, vendría acompañado de un ángel que respaldase la verdad de mi mensaje y que, incluso, si Dios quisiera enviar un profeta, le encomendaría esa tarea a un ángel, tampoco es correcto, ya que tú no puedes ver a un ángel y, suponiendo que pudieses verlo, dirías que no es un ángel sino un mortal como nosotros, porque, en este caso, tendría que manifestarse con figura humana, para que pudiéramos comunicarnos con él, oír sus palabras y entender sus objetivos. Entonces ¿Como sabrían que lo que dice es cierto?

Al contrario, Dios elige a un ser humano como profeta y le da la capacidad de hacer milagros, cosa que ningún otro hombre, siendo igual a él, es capaz de realizar. Y eso es un testimonio práctico con el que Dios demuestra que esa persona es un profeta. Si ante ustedes se manifestase un ángel e hiciese milagros, como su esencia es distinta a la nuestra, ustedes no podrían creer que esos milagros proviniesen de Dios, por eso, al dar Dios el poder de hacer milagros a un hombre, certifica con ello la veracidad de su mensaje.

En cuanto a lo que dijiste de que me imagino estar elegido para la misión profética porque sufro el efecto de una brujería, vosotros mismos sabéis que mi capacidad de análisis y discernimiento es mejor que la vuestra ¿Acaso, desde mi niñez hasta ahora, que tengo cuarenta años, me han visto mentir, asesinar, cometer errores en lo que digo, defender creencias sin sentido, mantener actitudes irracionales...?

En cuanto a la objeción de por qué el Corán no se le ha revelado a alguna personalidad de Meca o Taíf, debo decirte que Dios no hace la misma valoración que tú de la riqueza y de los ricos. Él encomienda esa tarea a la persona que reúna las condiciones necesarias para ser el dirigente de la sociedad.

En cuanto a los actos que me pediste que realizase como prueba de mi profecía, son de distintas clases:

Los primeros son del tipo que, aun suponiendo que los realizase, no demostrarían la verdad de mi misión, y el profeta de Dios no puede aprovecharse de la ignorancia de la gente para establecer la verdad de su misión profética con argumentos que, en realidad, no tienen valor como pruebas. Cuando me pides que haga surgir una fuente de agua como prueba de mi misión profética, queda claro que desconoces el carácter de las relaciones entre Dios y el hombre. Suponiendo que yo realizase lo que me pides ¿Sería eso prueba de mi carácter profético?

- No.

- Tú mismo, posees jardines en Taíf ¿Acaso parte de ellos no eran anteriormente tierras abruptas, secas y duras, que tu trabajaste e hiciste de regadío?

- Sí, es cierto.

- ¿Acaso, gracias a esos trabajos que tú y otros como tú realizaron, es que habéis llegado a ser profetas?

- No.

- Por tanto, hacer que fluyan arroyos no puede ser prueba de la misión profética de Muhammad. En realidad es una manera de decirme que no crees en mí y que no ves en mí más que una persona, que se pone en pie, camina y come, como el resto de las personas.

El segundo tipo de actos que me pides, serían causa de tu aniquilación, y las pruebas son medios para inclinar a la gente a creer, no para destruirles. Si yo tuviera jardines de palmeras y viñedos ¿Demostraría eso que soy un profeta? ¿Acaso tú y tus compañeros han llegado a ser profetas por el hecho de poseer palmerales y viñedos en Taíf?

- No.

- Entonces ¿Por qué pedís al Profeta, como prueba de su comunicación con Dios, que realice cosas que, aunque las realizase, no son para nada pruebas de la veracidad de esa conexión, sino que, por el contrario, de pretenderlo, lo harían aparecer como un mentiroso, ya que estaría pretendiendo hacer pasar como pruebas de su profecía, cosas que no prueban nada?

El tercer tipo de actos que me pides tiene relación con asuntos que confirman que eres una persona obstinada y que de ninguna manera quiere aceptar la verdad. Y para alguien que padece esa enfermedad, el único remedio es un castigo del cielo, el infierno o la espada de los amigos de Dios, pues si yo hiciese que el cielo se hundiera, eso provocaría la muerte tuya y de muchas otras personas y el profeta de Dios es más misericordioso que Tú, no te destruirá, sino que te dará pruebas que establezcan claramente la verdad. Además, la elección de los milagros que confirmen la profecía, no es algo que pueda dejarse a la elección de la gente, ya que éstas desconocen los beneficios y los perjuicios de las cosas y, a veces, piden cosas imposibles ¿Acaso deja el médico que los enfermos elijan sus medicinas? De ninguna manera, sino que él mismo elige el medicamento que considera conveniente para curar al enfermo, le guste al paciente o no.

Asimismo, si alguien pretende tener derecho sobre otro, el juez no puede pedirle que aporte argumentos que satisfagan a la parte acusada. Si así hiciese, nadie podría afirmar su derecho.

En cuanto a lo que me pides de que te presente a Dios y a los ángeles, es imposible de realizar. Eso no necesita explicación, ya que el Creador no es como nosotros, no es algo creado, que camina como nosotros, que se mueve como nosotros y que se pone frente a algo para poder ser observado...

Dime ¿No es cierto que posees, en Meca y en Taíf, tierras, jardines, trabajadores y empleados?

- Sí - respondió Abdillah.

- ¿Tú personalmente lo diriges todo, o tienes a un encargado que te represente?

- Tengo un encargado.

- ¿Te parecería correcto si tus trabajadores le dijeran a tu encargado: "No te aceptaremos como encargado si Abdillah no está personalmente a tu lado?

- No.

- Entonces ¿Qué debe hacer tu encargado para demostrar que es tu representante? ¿No es cierto que le has dado un poder para que los trabajadores lo acepten como tu encargado?”

- Sí, así es exactamente.

- Ahora, si los trabajadores no aceptan a tu encargado y éste regresase a ti diciéndote que aquellos quieren que tú vayas personalmente acompañándole, pues de lo contrario no le harán caso y que si tú no vas él no irá ¿No considerarías que tu encargado se está excediendo? ¿Acaso no le dirías que él es solamente un encargado tuyo, no un consejero o un comandante, para decirte lo que debes hacer?

- Sí.

- Entonces, si no consideras correcto obedecer lo que te pide tu encargado ¿Cómo pretendes hacer tú lo mismo con el representante de Dios? Esto invalida todas tus peticiones de manera terminante.

En cuanto a la casa de oro que me pides que construya ¿Sabes acaso que el rey de Egipto posee varias casas de ese tipo

- Sí, lo sé.

- ¿Acaso el rey por poseer casas de oro es un profeta?

- No.

- Por ese mismo motivo, el que yo hiciese casas de oro no demostraría mi condición de profeta. Muhammad no se aprovechará de tu ignorancia para tratar de demostrar su condición profética con ese tipo de pruebas.

En cuanto a tu petición de que vaya al cielo, te diré que subir al cielo es más difícil que bajar de él, además tú has dicho que, aunque yo suba al cielo, seguirías sin tener fe. El que yo suba al cielo o regrese de él, no conseguirá que tú tengas fe. Además, dijiste que debería volver con una carta de Dios y que, aún así, no sabías si creerías. Por tanto, conforme a lo que tú mismo dices, eres una persona tozuda, que no está dispuesta a aceptar la verdad aunque ésta se manifieste con toda claridad. A ti, lo único que puede curarte es la espada de los combatientes por Dios...

Dios, en respuesta a todas tus preguntas, me ha revelado una frase:

"Di: ¡Gloria a mi Señor

¿Qué soy yo, sino un mortal, un enviado?"

(Corán, 17: 93)

Está lejos de la santa pureza de mi Señor el aceptar las peticiones de los ignorantes. Yo soy un hombre como vosotros, al que Dios ha enviado como Su representante y no necesito presentar más pruebas de mi misión que las que Dios ha tenido a bien darme.

Fuente: DEBATE LIBRE EN EL ISLAM; Editorial Elhame Shargh

Todos derechos reservados. Se permite copiar citando la referencia.

Fundación Cultural Oriente; www.islamoriente.com


[1] Biharul Anuar, T. IX, págs. 269-280.

[2] Cfr. Corán 17:89-93)

Palabras claves
Profeta del Islam,Quraish,profética,Mensajero,mezquita,Mahoma,Muhammad,Corán,leyes,compañeros,espada
Article_rate
No votes yet
Bajar el archivo PDF
Profecia en Debate libre entre Profeta del Islam y los nobles de Quraish.pdf (129.52 KB)
Autor
Ayatola M. Rei Shahri
Tema
Doctrina Islámica-Shiismo
Historia-Biografía
Corán-Hadiz-Dichos
Publicado
Mon, 13 Jun 2022 - 07:42

Pagination

  • Previous page
  • 2
Ayatola M. Rei Shahri

Categoria de articulos

  • Arte-Cultura-Civilización
  • Ciencias
  • Conferencia
  • Corán-Hadiz-Dichos
  • Derecho
  • Doctrina Islámica-Shiismo
  • Filosofía-Gnosis
  • Folletos para imprimir
  • Historia-Biografía
  • Islam básico
  • Mujer-Familia-Educación
  • Oración-Súplica
  • Política-Economía
  • Religión-Ética
  • Sociología
Powered by Drupal