Preguntas de Teología Islámica

Los nombres de los imames de Ahlul Bait en el Corán

Por: Ayatolá Mahdi Hadavi Tehrani

Traducción: AbdulKarim Orobio

Pregunta: ¿Por qué no encontramos explícitamente los nombres de los Imames en el Corán?

Respuesta concisa

Debe saberse que aunque los nombres de los sagrados Imames (a.s.) no se encuentran especificados en el Corán, el Profeta (PB) sí los dijo, especialmente el nombre del Imam ‘Ali ibn Abi Talib (a.s.). Un ejemplo muy claro de dicha afirmación se da en el hadiz de Gadir, el cual es considerado como el pronunciamiento oficial del Califato del Imam ‘Ali ibn Abi Talib (a.s.). Con respecto al tema de la transmisión, este hadiz es mutawatir (ha sido narrado a través de muchas cadenas de transmisión, de tal forma que puede aceptarse sin ninguna duda) y su contenido revela la clara evidencia del Imamato del Imam ‘Ali ibn Abi Talib (a.s.).

Además, hay varias aleyas en el Sagrado Corán que hablan del estatus del Imam ‘Ali (a.s.), la más importante de ellas es la aleya 55 de la Sura “La Mesa Servida” (Al-Mā’idah):

“Ciertamente que vuestros protectores son solamente Dios y Su Mensajero y aquellos que tienen fe, que hacen la oración y dan limosna mientras están inclinados rezando.”[1]

En los libros de exegesis e historia, tanto Shi’as como Sunnitas, se señala que esta aleya fue revelada después de una ocasión en la cual el Imam ‘Ali ibn Abi Talib (a.s.) le dio su anillo a un pobre mendigo como caridad cuando estaba inclinado (en ruku), y entonces esta aleya no se refiere a otro sino al Imam ‘Ali ibn Abi Talib (a.s.). Entonces, aunque el Imam ‘Ali ibn Abi Talib (a.s.) no ha sido mencionado en el Corán por su nombre, hay referencias evidentes acerca de él.

Pero con respecto al porqué los Imames (a.s.) no han sido mencionados sus nombres, como mínimo podemos dar dos respuestas.

Primero, el criterio normal del Corán es tratar con temas en sentido general, dando principios y normas generales, sin entrar en detalles minuciosos. Este es el método que utiliza el Corán en muchas ocasiones, y por esta razón es que cuando le preguntaron al Imam Ya’far ibn Muhammad al-Sādiq (a.s.) al respecto, respondió: “Es el mismo caso de las oraciones diarias, el zakāt y el Hayy: Dios menciona en el Corán únicamente sus normas generales, pero no los detalles. Fue el Profeta quien explicó la forma correcta de dichos deberes y sus detalles particulares. Lo mismo sucede con el tema de la sucesión, el Profeta (PB) mismo especificó los nombres de ‘Ali y la gente de su casa (a.s.) como sus sucesores, y por lo tanto, no había necesidad de que sus nombres estuvieran mencionados en el texto Coránico.

Segundo, en una situación en la cual había gran probabilidad de oposición, era necesario por prudencia que el Corán mencionara el tema indirectamente y por medio de alusiones, porque había la posibilidad que la oposición al Imamato llegaran a oponerse al mismo Corán y al eje del Islam, lo que no beneficiaba a los musulmanes. Es decir, si hubiese sido revelado una aleya con los nombres de Ali (a.s.) y la familia del Profeta (PB), los opositores la habrían tergiversado, violando el valor del Islam y el Corán como última religión y libro divino. Debe tenerse en mente que una de las formas por medio de las cuales podría preservarse el Corán —y Al-lah lo ha dicho: “Ciertamente que hemos hecho descender al Amonestador (el Corán) y ciertamente que nosotros lo protegeremos” (15:19)— es eliminar los motivos naturales para la oposición y distorsión.

De ahí que el Corán, en primer lugar se abstiene de expresar los nombres de los Imames (a.s.); y en segundo lugar coloca las aleyas relacionadas con el tema del califato o Imamato del Imam ‘Ali, las Aleyas del Tabligh (la cual trata acerca del pronunciamiento oficial de la sucesión del Imam ‘Ali ibn Abi Talib) y la Aleya de Tahir (acerca de la infalibilidad de la Familia del Profeta), entre otras aparentemente no relacionadas para disminuir en la manera de lo posible motivos para la distorsión, y de esta forma proteger al Corán en contra de cualquier ataque.

Respuesta Detallada

Para comenzar, debemos dirigir la atención del lector al hecho que los nombres de los Imames (a.s.) fueron mencionados explícitamente por el Profeta (PB), particularmente el bendito nombre del Imam ‘Ali ibn Abi Talib (a.s.), cuya sucesión fue afirmada por el Profeta (PB) en varias ocasiones.

Una de estas ocasiones fue al inicio de la misión del Profeta (PB), cuando comenzó a propagar su mensaje, empezando por su clan y familia y dijo: “El primero de ustedes en creer en mi será mi heredero espiritual (wasi), mi visir y mi sucesor”. Frente a esta oferta, nadie dio una respuesta afirmativa, excepto el Imam ‘Ali (a.s.), y por último el Profeta (PB) dijo: “Después de mí, tú serás mi heredero espiritual, mi visir y mi sucesor”[2]

Otra ocasión fue el suceso de Gadhir Khum en el cual dijo explícitamente: “Para quien yo sea su Maulá (Autoridad), este ‘Ali (a.s.) es su Maulá”[3]

También se aprecia en la confirmación del hadiz del Manzilat, en el cual el Profeta (PB) le dijo al Imam ‘Ali ibn Abi Talib (a.s.); “Tu eres para mí lo que Arón fue para Moisés, excepto que después de mi no habrá otro Profeta”.[4]

Debe tenerse en cuenta que los dichos relacionados del Profeta (PB) acerca de la sucesión del Imam ‘Ali ibn Abi Talib (a.s.) son numerosos como para ponerlos entre dicho, y este punto ha sido aludido en muchos libros sunnitas y Shiitas.[5]

En otro hadiz, se narra que el Profeta le mencionó específicamente los nombres de todos los Imames —comenzando con el Imam ‘Ali (a.s.) y culminando con el Imam Mahdi (a.s.)— a Yabir ibn ‘Abdul-lah Ansari.[6]

Entonces, esta realidad debe tenerse en mente de tal forma que aunque no aparezcan los nombres de los Imames en el Corán, el Profeta (PB) —cuyos dichos son, según el Corán, todos verdaderos y son esencialmente revelaciones[7]— sí especificó sus nombres y reiteró su sucesión y liderazgo.

Además, se hace alusión en el Corán a la posición del Comandante de los Creyentes, y aunque su nombre no ha sido mencionado allí, sin embargo, la mayoría de los exegetas, sean shiitas o sunnitas reconocen que la alusión se refiere al estatus de Alí, y como tal no se aplica a nadie más aparte de él.[8]La aleya en la que se hace habla del suceso es la 55 de la Surah al-Mā’idah, que dice: “Ciertamente que vuestros protectores son solamente Dios y Su Mensajero y aquellos que tienen fe, que hacen la oración y dan limosna mientras están inclinados rezando.[9]

Considerando que en el Islam no existe una regla como tal que ordene al musulmán a dar la caridad mientras está inclinado en la oración, es evidente que esta aleya se refiere a un suceso real en particular. Dicho evento tuvo lugar un día en el que el Imam Ali realizaba la inclinación en la oración, se acercó un mendigo y le pido ayuda. En respuesta, el Imam Ali le extendió la mano mostrándole su anillo, el mendigo retiró el anillo de su dedo y se marchó.

Conforme a un análisis acerca de este suceso, la aleya afirma que el liderazgo de los musulmanes es “únicamente” de Al-lah, Su mensajero y el Imam ‘Ali ibn Abi Talib (a.s.), de tal forma que nadie más goza de este estatus.

De ahí, hasta este punto, hemos aclarado que los nombres de los Imames (a.s.) sí fueron expresados por el Profeta (PB), y que en el Corán hay una alusión inequívoca acerca de la posición que ocupa el Comandante de los creyentes. Estos punto son expresados de tal forma que si una persona imparcial trata de encontrar la verdad por sí mismo, entenderá con una pequeña búsqueda que la opinión del Profeta (PB) acerca del tema de la sucesión y el liderazgo favorecía al Imam Alí ibn Abi Talib (PB) y a sus hijos inmaculados.

Pero en cuanto a porqué no aparecen los nombres en el Corán, hay dos justificaciones posibles:

Primero, el procedimiento normal que adopta el Corán es tratar los temas de una manera general, en la forma de normas y principios generales sin enumerar los detalles, tal es el caso de muchos de los principios fundamentales y menores mencionados en el Corán. Esta respuesta la da un hadiz narrado por el Imam Ya’far ibn Muhammad al-Sādiq (a.s.) y conforme a la narración, el Imam (a.s.) corrobora su respuesta dando tres ejemplos:

  1. Primero, la forma como trata el Corán el tema de la oración ritual. Lo que dice el Corán de la oración es únicamente una descripción general sin elucidar la calidad (el método) o cantidad de cada oración (cuantas veces se debe repetir cada acto en el transcurso de ésta). Pero el Profeta (PB) le explicó a los musulmanes la forma cómo debe realizarse y el número de raka’h (plural de raka’h=ciclo), la parte más general de la oración ritual, que consiste de la recitación de partes del Corán en posición de pie, luego la inclinación, luego ponerse de pie y de ahí ir a prosternación (después de lo cual debe uno sentarse y de nuevo prosternarse ante Dios).
  2. Segundo ejemplo citado por el Imam (a.s.), fue el tema del Zakāt, introducido de una manera general, y fue el Profeta (PB) fue quien determinó los artículos por los que se paga el zakāt, y las cantidades con las cuales se identifica el zakāt de cada artículo.
  3. Su tercer ejemplo es el tema de La Peregrinación (Hayy), acerca de la cual el Corán únicamente expresa su naturaleza obligatoria, en tanto fue el Profeta (PB) quien personalmente le mostró a los musulmanes el método correcto de poner en práctica este ritual.[10]

Podemos decir que es irracional tener la expectativa de que el Corán deba examinar los detalles de todos los temas de la religión. Y por lo tanto, es así con respecto al tema del Liderazgo de la Familia del Profeta (PB), el hecho que no se mencionen los nombres de los Imames (a.s.) no puede tomarse como fundamento para rechazar a la escuela de Ahlul Bayt (a.s.), así como uno no debería acortar la oración del medio día, por ejemplo, con la excusa de que el Corán no lo especifica que son cuatro ciclos, o así como uno no debería abstenerse de realizar las circunvalaciones alrededor de la Kaaba, con el pretexto de que el Corán no lo ha especificado.

La segunda justificación es que con respecto a dicho tema controversial, donde existe un gran riesgo de oposición, la prudencia exigió que el Corán mencionara el tema de una manera implícita, porque había el riesgo de que algunos enfrentaran al Imam ‘Ali y a su liderazgo, poniendo en riesgo la integridad del Corán. Por lo tanto, una mención directa del tema no beneficiaba en lo absoluto a la comunidad musulmana. Porque debe tenerse en cuenta que uno de los métodos para proteger al Corán de cualquier tergiversación, como lo prometió Al-lah (s.w.t):

“En verdad, Nosotros hacemos descender el Recuerdo y, en verdad, Nosotros somos sus protectores”.[11]

Es precisamente esto: Expresar los temas de tal forma que se elimine cualquier pretexto o motivo en los pseudo-musulmanes hipócritas para tergiversar el texto Coránico, de tal forma que aquellos que tenían fuertes motivos para distorsionarlo no lograran violar la integridad del Corán.

Ayatolá-lah Mutahhari expone esta explicación de la siguiente manera: “En cuanto al tema de porqué el Corán no menciona específicamente el tema de la sucesión de Ali (a.s.), la respuesta es la siguiente: Primero que todo, la norma del Corán es expresar los temas en forma de principios generales, y en segundo lugar, el Profeta (PB) o Al-lah (s.w.t) no quisieron proponer este tema de una manera rotunda (el tema del liderazgo de la comunidad musulmana) —un tema que corría el riesgo de ser manipulado por los hombres debido al egocentrismo y ambición. Porque así como ellos (los opositores) tan licenciosamente despreciaron lo que el Profeta (PB) había dicho al respecto, basándose en varias excusas —incluyendo el argumento del Iytihād (es decir, que lo que el Profeta (PB) dijo al respecto era su opinión personal y que nosotros también tenemos el derecho a exponer nuestras propias opiniones)— y así justificaron su oposición argumentando que el Profeta (PB) no buscaba el liderazgo de Ali (a.s.) cuando dijo lo que dijo, sino que por el contrario en realidad quería decir tal y tal cosa, si hubiese una aleya al respecto, de todas formas la habrían mal interpretado.

El Profeta (PB) en sus declaraciones dijo muy explícitamente: “Este es Ali (as) vuestro Líder”. ¡¿Les gustaría algo más franco?! Pero hay una diferencia entre descartar un pronunciamiento del Profeta (PB), si bien es cierto, es aún más claro el de la aleya del Corán que menciona el tema, especial y únicamente un día antes de la muerte del Profeta (PB). Es por esto que he relacionado la siguiente historia en el prefacio de mi libro, “Sucesión y Liderazgo”: En el gobierno del Comandante de los Creyentes, sucedió que un judío quería regañar a la comunidad musulmana por los sucesos ocurridos en torno a la muerte del Profeta —y en realidad debían ser reprendidos. Le dijo a ‘Ali (a.s.): “Ustedes aún no habían enterrado a su profeta y ya disputaban unos con otros por la sucesión”. El Comandante de los Creyentes contestó: “Nos opusimos mutuamente no por él sino por un veredicto que él ya nos había comunicado. Pero ustedes; sus pies aún estaban empapados de agua de mar (el cual partió Moisés en dos con el Poder de Dios) cuando le dijeron a su profeta, ‘crea para nosotros un Dios como los dioses que tienen ellos’. Él (Moisés) dijo: “En realidad ustedes son un grupo de ignorantes”. Entonces hay una gran diferencia entre lo que sucedió entre nosotros y lo que pasó entre ustedes. No disputamos por el Profeta en sí, sino por el contenido verdadero de su mandato. Estas dos situaciones son muy diferentes”:

Es muy diferente justificar un error —aunque esta justificación podría no ser la causa real del error sino únicamente un pretexto para el verdadero motivo del error— diciendo que quienes cometieron el error pensaban que su exigencia era conforme a lo que quería el Profeta (PB), y de esta forma manipularon lo dicho por el Profeta —tal justificación es mejor que decir que los que cometieron el error descartaron la aleya coránica relacionada con el tema a pesar de su claridad, para decir que tergiversaron el Corán.

Por lo tanto, puede decirse que el punto principal al no especificar los nombres de los Imames (a.s.) en el Corán, o al menos el nombre del Comandante de los Creyentes, fue proteger el Corán de cualquier tergiversación.

Entonces, se afirmaría que Las Aleyas de Tathir, Tabligh y Wilayat están ubicadas entre aquellas que tratan de las esposas del Profeta (PB) o las aleyas acerca de las normas relacionadas con la Gente del Libro, y aquellas que explican que los musulmanes no deben amistarse con ellos (Cristianos o Judíos), lo que aparentemente no tienen nada que ver con el tema del liderazgo de los imames inmaculados (a.s.) y el Imam ‘Ali ibn Abi Talib (a.s.). De ahí que, un investigador imparcial puede, con la mínima atención, entender que el tono de la parte de la aleya relacionada con el tema en cuestión diverge del cuerpo principal de la aleya y que ha sido puesto allí por algún motivo en particular (principalmente para ocultar algo).

Fuente: Fe y Razón; Preguntas de Teología Islámica

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[1] (5:55)

إِنَّمَا وَلِيُّكُمُ اللّهُ وَرَسُولُهُ وَالَّذِينَ ءَامَنُوا الَّذِينَ يُقِيمُونَ الصَّلاَةَ وَيُؤْتُونَ الزَّكَاةَ وَهُمْ رَاكِعُونَ

[2] Al-‘Umdah, pág. 121, 133; Ghāyat al-Marām, pág. 320; al-Gadhir, vol. 2, pág. 278-279

[3] Esta narración es mutawatir y existe tanto en los textos Shi’ahs como Sunnitas. ‘Al-lamah Amini, en su libro al-Ghadir (vol. 1, pág. 114) compiló a los narradores de este hadiz en todas las fuentes y los ubicó en orden cronológico. En la cabeza de la lista hay 60 de los nobles compañeros del Profeta, los cuales son reconocidos narradores en libros sunnitas. En su libro ‘Abaqat, Mir Hamid Husain demuestra esto también. (ver: Ibn al-Maghazili, Manaqib, pág. 25-26)

[4] Al-‘Umdah, pág. 173-175; Musnad Ahmad ibn Hanbal, vol. 3, pág. 32; al-Ghadir, vol. 1, pág. 51, ver también vol. 3, pág. 197-201

[5] ‘Al-lamah Amini y Mir Hamid Husain han hecho muchos esfuerzos para demostrar el tawatur del hadiz sobre el Imamato del Imam Ali (a.s.). Fadil Quchani, erudito sunnita que rechazó el tawatur de estos hadices, acepta el tawatur de otros.

[6] Yanabi al-Mawaddah, vol. 3, pág. 398-399

[7] Surat 53, aleya 3-4

[8] Referirse a libros de Tafsir y ver la aleya 55 de la Surat al-Mā’idah como en: Tafsir al-Kabir de Fakhr Razi; Tafsir Nemuneh, al-Durr al-Manzur. Algunos libros de narraciones sunnitas también han mencionado este suceso -referirse a: Dhakhayir al-‘Uqbah, pág. 88; Lubab al-Nuqul, pág. 90; Kanz al-‘Amal, vol. 6, pág. 391. Una lista de libros que contienen otros libros puede hallarse en Tafsir-e-Nemuneh, vol. 4, pág. 425

[9] Surah al-Mā’idah (La Mesa servida), aleya 55

[10] Al-Kafi, vol. 1, pág. 286-287

[11] (15:9)

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