Sucesos político-sociales después del fallecimiento del Profeta del Islam; La gran prueba para los musulmanes

Por: Allama Baqir Sharif Qurashi

Ningún escritor, no importa lo hábil que sea describiendo los minutos de la historia y analizando los eventos puede describir, exacta y profundamente el desastre y la sedición que atacó a la nación islámica después de la partida de profeta como ha sido descrita por el Corán en la siguiente aleya:

وَمَا مُحَمَّدٌ إِلاَّ رَسُولٌ قَدْ خَلَتْ مِن قَبْلِهِ الرُّسُلُ أَفإِيْن مَاتَ أَوْ قُتِلَ انْقَلَبْتُمْ عَلَى أَعْقَابِكُمْ وَمَن يَنْقَلِبْ عَلَى عَقِبَيْهِ فَلَن يَضُرَّ اللَّهَ شَيْئاً وَسَيَجْزِي اللّهُ الشَّاكِرِينَ

Muhammad no es sino un enviado, antes del cual han pasado otros enviados. Si, pues muriera o le matarán ibais a volver atrás quien se vuelva atrás no causará ningún daño a Dios y Dios retribuirá a los agradecidos.” (Corán 3:144)

Desde el mismo momento en el que el Profeta (PB) falleció y aún no había sido enterrado, serios desacuerdos tuvieron lugar entre los musulmanes. Debido se establecieron diferentes grupos luego de la muerte del Profeta (PB). Los siguientes son algunos de estos:

Los alawitas

Ellos fueron la familia del Profeta (PB) bajo la comandancia del Imam Ali (P), el jefe de la pura progenie, la puerta de entrada a la ciudad del conocimiento del Profeta (PB), y el padre de sus dos nietos. Éste fue Amir al-Mu’minin a quien el Profeta (PB) homenajeo el día de Gadir Jumm y lo nombró califa después de él. El mejor de los compañeros del Profeta (PB), otros como Ammar ibn Yasir, Abu Darr, Salman el Persa, y muchas otras personas confiables y religiosas siguieron al Imam Ali (P).

El Grupo de Quraish

Éste incluye compañeros famosos tales como: Abu Bakr, ‘Umar, Abu Ubaydah ibn al-Jarrah, y Jalid ibn al-Walid. Éste grupo representaba la opinión de las personas de Quraish en la Meca. Algunos de los ansar tales como: Bashir ibn Sa’d ibn Tha’alabah al-Kahzrayi y otros se unieron a este grupo. Ellos decían que el califato era su derecho, porque el Profeta (PB) pertenecía a la tribu de Quraish. Estas personas ni siquiera fueron al funeral y no participaron de la oración del difunto ni del entierro, porque estaban ocupados en la conferencia de Saquifa.[1]

El Grupo de los ansar

Los ansar[2] fueron el pilar de la fuerza armada islámica que fue construido sobre su Yihad y sacrificio. Estos eran de dos corrientes los Aws y Jazraÿ.

Estas dos tribus se habían enemistado, se odiaban y derramaron sangre antes de la inmigración del Profeta (PB) a Medina. La última guerra entre ellos fue la guerra de Bughath, seis años antes de la inmigración del Profeta (PB) hacia ellos. Cuando el Profeta (PB) migró a Medina trató de la mejor manera de expandir el amor y la paz entre estos, sin embargo, los rencores estaban escondidos dentro de ellos y aparecieron el día de la Saqifa. Yudhayr ibn Usayd el jefe de los Aws se llenó de rencor en contra de Sa’d ibn ‘Ubadah cuando los ansar se nominaron para el califato, le dijo a su gente:

“Si ustedes le dan el califato a Sa’d una vez, nunca lo dejará y ustedes no lo volverán a ver, así que levántense y denle su voto a Abu Bakr…”[3]

Sin embargo, este grupo fue eficaz después de la muerte del Profeta (PB). Hablaremos acerca del acontecimiento que condujo a la gran prueba que trajo el mal a los todos los musulmanes a través de la historia.

LA CONFERENCIA DE LA SAQIFA

En la historia del Islam, no hubo un evento más peligroso y perjudicial para el Islam y los musulmanes que éste. Fue la piedra angular del deterioro de la nación, el desastre y la calamidad que los musulmanes sufrieron y aún hoy sufren. Las fantasías políticas y el espíritu fanático de los partidos se diseminaron y los intereses personales prevalecieron por encima de los intereses de la nación.

La reunión de la Saqifa fue el inicio del desastre que afligió a la nación islámica. El califato fue arrebatado de la gente con el derecho legítimo, bien calificada y entregado a los omeyas, los archienemigos del Islam. Y dentro de los penosos eventos que resultaron en la Saqifa tenemos el desastre de Karbalá, donde la Descendencia pura del Profeta (PB) fue asesinada de una manera bárbara y salvaje.

Los ansar, realizaron su conferencia en la Saqifa de Bani Sa’idah inmediatamente después de la muerte del Profeta (PB). Ellos ni siquiera esperaron a que el Profeta (PB) fuera enterrado, lo que da a pensar que:

Primero, ellos vieron la actividad política de los Muhayirines[4] y arrebataron el califato de la familia del Profeta (PB). Los muhayirin se rehusaron a unirse al ejército de Usama porque ellos sabían el propósito del Profeta (PB) al enviarlos con este ejército, el cual era dejar a Medina sin los compañeros del Profeta (PB) después de su muerte para que el Imam Ali (P) asumiera el califato fácilmente y sin problemas. Por esto, se rehusaron a unirse a Usama a quien el Profeta (PB) había designado como líder del ejército para que marchara hacia Siria. ‘Umar dijo a Usama: “¿El Mensajero de Dios (PB), está muriendo y tú eres el emir sobre mí?”

Los muhayirin negaron el voto que el Profeta (PB) había dado al Imam Ali (P) en Gadir Jumm para ser el califa después de él, ellos dijeron: “Muhammad creía que este asunto (el califato) ya se había solucionado para su primo. Qué lejos estaba, esto no se había cumplido”.[5]

Ellos difundieron lo que surgió en dicha reunión y las noticias de la misma llegaron a los ansar. Estos también negaron el hecho de que la profecía y el califato se reunieran en una misma familia. Cuando el Profeta (PB) murió ‘Umar anunció ante la gente, la profecía y el califato no deben estar en una misma casa (familia).

Negaron que la profecía y el califato estuvieran juntos en una misma casa, la cual fue el centro de la revelación, sabiduría y fe, fue así como lo quisieron. El califato fue expropiado de Ahlul Bait (P), lo entregaron a las manos de los oponentes del Islam; los omeyas y los Abasidas quienes gobernaron de una manera contraria a lo que Dios quería, cuyos palacios eran lugares de corrupción, bebida, canto, baile y todos estos pecados; mientras que Ahlul Bait (P) que fue comparado con el Corán, era tratado cruelmente y sus cabezas fueron incrustadas en las puntas de las lanzas, sus mujeres hechas cautivas de un país a otro. Esto fue lo que Quraish quería para vengarse del Profeta (PB) a través de su descendencia.

Segundo, los ansar estaban seguros de que si los muhayirin tomaban el poder, los subyugarían y los oprimirían como venganza. Al-Hubab ibn al-Munthir, uno de los jefes de los ansar declaró diciendo: “…Pero tememos que aquellos a quienes nosotros hemos asesinado sus hijos, padres y hermanos, puedan asumir el califato”.[6]

Actualmente la predicción de Al-Hubab se convirtió en realidad. Tan pronto, como el corto gobierno de los primeros cuatro califas terminó, el califato fue tomado por los omeyas quienes exageraron en el sometimiento y opresión en contra de los ansar y los privaron de todo hasta dejarlos en la miseria. Mu’auwiyah tomó una venganza excesiva contra ellos, luego cuando su hijo Yazid asumió el califato, no escatimó en el esfuerzo para ofenderlos, violó sus propiedades, su sangre y su honor; en la batalla de Al-Harrah que la historia raramente cita, un evento tan cruel como este.

El discurso de Sa’d

Cuando los ansar se reunieron en la Saqifa Sa’d ibn Ubadah el jefe de la tribu de Al-Jazraÿ inició diciendo este discurso:

“Oh gente de los ansar, ustedes han tenido un favor en la religión y un mérito en el Islam que ningún otro de los árabes ha tenido. Muhammad (Dios lo bendiga a él y a su descendencia) permaneció entre ustedes por más de diez años invitándoles a adorar al Misericordioso y a abandonar la idolatría, pero solo unos pocos creyeron en él. Ellos no podrían defenderlo, ni potencializar su religión o prevenir un mal. Pero cuando Dios quiso favorecerlos, Les envió un honor a ustedes, dotándoles con una bendición conferida a de Su parte y Su Mensajero, defendiéndole (al Profeta) y a sus compañeros, apoyándolo a él y a su religión; y peleando en contra de sus enemigos. Ustedes eran los fuertes en contra de sus enemigos hasta que los árabes se sometieron a la orden de Dios, queriéndolo o no y ahora cedieron servilmente a su Mensajero por sus espadas. Dios hizo que el Profeta (PB) muriera, mientras estaba complacido con ustedes… ustedes deberían haberse adherido a este asunto (califato) porque es de ustedes y no de los otros…”[7]

Este discurso demuestra la gran confrontación y Yihād que los ansar dieron al Islam y lo defendieron en contra de sus enemigos. Ellos fueron la estructura del ejército islámico mediante la cual Dios había dotado a los musulmanes con la victoria; por esto, eran más merecedores de la sucesión del Profeta (PB) que otros.

Este discurso también censura a la gente de Quraish por combatir al Islam y tratar de apagar su luz hasta que el Profeta (PB) fue obligado a emigrar a Medina. El estado islámico que el Profeta (PB) había establecido fue construido por las manos de los ansar, el esfuerzo y el Yihad y por esto ellos eran más dignos de la sucesión del Profeta (PB).

Sa’d manifestó que ignoraba totalmente el desastre que había afligido a los musulmanes por la causa del Profeta (PB), no prestó atención a eso mientras confrontó a los ansar y al resto de los musulmanes por esta calamidad y frente a todos consoló a la familia del Profeta (PB) que amargamente sufrían esta gran pena.

Sa’d fue también culpado porque ignoró el asunto concerniente al califato de la progenie quienes habían sido igualados al Corán por el Profeta (PB), este a menudo declaraba. Sa’d no se refirió al liderazgo del Profeta (PB). A la puerta de la ciudad del conocimiento, al padre de sus dos nietos Amir Al-Mu’minin quien era el mejor de todos los musulmanes después del Profeta (PB) y desde la reunión de la Saqifa la familia del Profeta (PB) empezó a sufrir toda clase de infortunios y calamidades.

Sa’d estaba demasiado equivocado y lejos de reconocer el derecho de Ali (P), a lo que no tuvo ninguna excusa, por esto recibió la recompensa por sus malos actos, tan pronto como Abu Bakr asumió el gobierno, empezó a ser perseguido y se le impuso una fuerte vigilancia hasta que lo obligaron a emigrar de Medina a Siria. No obstante Jalid ibn al-Walid con uno de sus compañeros lo siguió y lo acecharon hasta que lo asesinaron a puñaladas y tiraron su cuerpo a un pozo. Luego ellos dijeron que los Yines (Genios) lo habían matado. Es muy raro, que los políticos de aquella época hicieran uso de yines para lograr sus propósitos políticos, e infortunadamente la gente inocente y simple creyó lo que estos hombres decían, es decir, que los yines lo habían asesinado.

Mientras los ansar estaban en la Saqifa, discutiendo el asunto del califato y la nominación de Sa’d como califa, Uwaym ibn Sa’idah al-Awasi y Ma’n ibn Adiy abandonaron la Saqifa sin que nadie lo notará. Ambos eran seguidores de Abu Bakr y de su partido y tenían rencor en contra de Sa’d, fueron y le dijeron a Abu Bakr y a ‘Umar, de lo que estaba pasando en la Saqifa, Abu Bakr y ‘Umar acompañados por Abu ‘Ubayda ibn al- Ÿarrah, Salim el protegido de Abu Huthayfah, y un grupo de los muhayirin se apresuraron a la conferencia y sorprendieron a los ansar en su Saqifa, los ansar estaban atónitos y Sa’d cambio de color por el temor de que él y su grupo, los ansar, pudieran perder el califato, porque él sabía la debilidad y la desunión que existía entre ellos. Y en verdad fue así. Todo los planes de Sa’d colapsaron y sus esperanzas se desvanecieron.

El discurso de Abu Bakr

Después de que los muhayirin irrumpieron en la conferencia de los ansar, ‘Umar quiso empezar a hablar con ellos, pero Abu Bakr le pidió que no lo hiciera, porque él sabía la dureza de ‘Umar, la cual no encajaría en esta situación llena de diferencias. La paciencia y el buen hablar debían ser usados para ganar en esta situación; por ésto Abu Bakr se dirigió los ansar sonrientemente diciendo:

“Nosotros los muhayirin fuimos los primeros en ser musulmanes, los más altos en linaje… y los más cercanos al Mensajero de Dios, y ustedes son nuestros hermanos en el Islam y los copartícipes en nuestra religión. Nos han apoyado y reconfortado, quiera Dios premiarlos por esto, somos los emires y ustedes los visires. Los árabes no se someterán, excepto a sus paisanos de Quraish. Así que no envidien a sus hermanos los muhayirin porque Dios los ha preferido. Aceptó para ustedes como califa a uno de estos dos hombres (‘‘Umar ibn Jattaab y Ubaydah).[8]

A este hombre tampoco le interesó el desastre que afligía a la nación islámica con la muerte del Profeta (PB). Habría sido mejor para él consolar a los musulmanes y a la familia del Profeta (PB) por esta gran perdida, pero prefirió ignorar esto totalmente tal y como lo había hecho Sa’d en su discurso. Y mejor alargaron la conferencia hasta después del sepelio del santo profeta, y entonces para realizar una asamblea pública en la que toda la nación participara en la elección del califa, en general, una elección democrática. Pero nada de esto ocurrió a pesar de que Abu Bakr en su discurso pidió a los ansar olvidarse del califato y darlo a los muhayirin porque ellos eran los más cercanos al Profeta.

De cualquier manera, cuando Abu Bakr se convirtió en el califa, no cumplió con la promesa hecha a los ansar de hacerlos visires en su gobierno. Por el contrario los sacó de todas las posiciones y puestos en el gobierno.

Abu Bakr ignoró también los derechos de la familia del Profeta (PB), quienes habían sido igualados al Corán y comparados con el arca de Noé, todo aquel que se embarcara en ella estará a salvo y todo aquel que se rezague se ahogara, tal como se los había dicho el Profeta (PB). Los muhayirin y los ansar prefirieron aplazar un poco la determinación del asunto del califato hasta considerar la opinión de Ahlul Bait, de darle al califato una naturaleza jurídica y no describirlo como un desliz, tal como lo había hecho ‘Umar cuando dijo: “El voto de Abu Bakr fue un desliz, que Dios proteja a los musulmanes de este mal”.

Sayyid Sharafudin al-Musawi al-Amili dijo: “Si supuestamente no había una tradición clara que mostrará que el califato era para uno de la familia del Profeta (PB) y si esto hizo pensar que ninguno de ellos tenía un buen linaje, rango, conocimiento, yihad, fe, sinceridad o excelentes virtudes y que ellos eran iguales al resto de los compañeros del Profeta (PB), entonces ¿hubo algún racionamiento legal o tradición o una excusa que impidiera a los compañeros retrasar el nombramiento hasta que el funeral del Profeta (PB) terminará?.

Esto habría sido mejor para ellos, de algún modo ser bondadosos con la familia del Profeta (PB), que estaban angustiados por la gran pérdida. ¿Si ellos hubieran esperado un poco? La familia del Profeta (PB) era un depósito para los musulmanes, Dios dice: “Os ha venido un enviado salido de nosotros. Le duele que sufrieras, anhela vuestro bien. Con los creyentes es manso y misericordioso.” (Corán 9:128)

Acaso este Profeta, quien se entristeció tanto cuando su Comunidad cayó en desgracia, que luchó tanto por la prosperidad de ellos y que fue tan bondadoso con su pueblo, ¿no tenía al menos el derecho a que su familia no hubiese sido molestada o sorprendida con lo que tuvo que enfrentar cuando ni siquiera él (PB) había sido enterrado?.

Hay algo muy importante en el discurso de Abu Bakr. Él proclamó que los muhayirin tenían derecho al califato porque ellos eran los más cercanos en familiaridad al profeta e ignoró a Ahlul Bait (P) quienes en realidad eran los verdaderos familiares del profeta y eran aquellos que poseían su sangre y su carne. Como lo dijo el Imam Ali (P):

“Ellos discutieron sobre el árbol y perdieron el fruto”.

El Imam Ali se dirigió a Abu Bakr diciendo:

“Si tú poseías el derecho al gobierno sobre ellos por medio del “shura.[9]

¿Cómo fue eso mientras que los consultores estaban ausentes?

“Y si tú argumentas por medio de la familiaridad con los oponentes”.

Entonces, alguien más que tú es más digno del profeta y de su cercanía”.

En uno de sus otros discursos, el Imam Ali (P), dijo: “Por Dios, yo soy su hermano (hermano del Profeta (PB) guardián, primo y el heredero de su conocimiento. ¿Así qué quien es más digno después de él?

Lo real es que los muhayirin y los ansar, tenían certeza acerca del derecho al califato del Imam Ali (P) pero el orgullo político y los deseos de autoridad los hicieron ignorar esto.

El homenaje a Abu Bakr

Abu Bakr ganó la situación alabando a los ansar y usando palabras dulces con ellos. Además les hizo desear la participación en el Gobierno, les dijo que les confiaría la vicegerencia a ellos y mediante esto sacaría de sus mentes los pensamientos de que los muhayirin dominarían el asunto del Gobierno. Los hizo entender que él prefería a los muhayirin más que a ellos, debido a que los árabes no se someterían a ellos. De esta manera los convenció e hizo que algunos de ellos lo siguieran.

Después de que Abu Bakr finalizó su discurso, ‘Umar hizo otro, en el cual confirmó la situación de su amigo Abu Bakr.

‘Umar dijo: “Por Dios, los árabes no aceptan hacerlos a ustedes los emires por encima de ellos, ya que el Profeta (PB) no pertenece a ustedes. Pero, los árabes no se cohibirán de someterse a aquellos que poseen la profecía. Esta es una fuerte prueba en contra de aquellos que se resisten, ¿Quién puede disputar con nosotros en autoridad sobre el Gobierno de Muhammad?, ¿Cuándo nosotros somos sus seguidores y paisanos? Nadie hará esto, sino aquel que crea en la falsedad y sea un pecador.

No había nada nuevo en el discurso de ‘Umar, solo era la confirmación de lo dicho por Abu Bakr, que los muhayirin eran más queridos por el Profeta (PB) porque ellos eran de su tribu. Si ésta era la justificación de la cual se valían los muhayirin para probar su derecho al califato, entonces el Imam Ali (P) debía ser el califa, ya que era el más cercano al Profeta.

La lógica de Abu Bakr y de ‘Umar en su discurso no era sino en busca de la posición del califato; mientras que el Islam deseaba para el califato, al mejor. Solo un sistema de gobierno real. Ninguno de ellos presto atención, ni importancia a lo dicho por el Profeta. A ellos solo les importó la autoridad.

Sin embargo, el principio de familiaridad de la cual Abu Bakr y ‘Umar hablaron no se aplicaba en nadie mejor que en el Imam Ali (P), Muhammad al-Kilani dijo:

“Él (‘Umar) alegó en contra de ellos (los ansar) por la familiaridad de los muhayirin al profeta, sin embargo, el deber de justicia determinó que el califato debería ser para Ali ibn Abi Talib si esta familiaridad fuera la prueba para heredar al profeta. Al-Abbas era el más cercano de la gente del Profeta (PB) y era el más digno del califato, pero, este cedió su derecho a Ali (P). Ali (P) era el único que poseía el derecho al califato.”[10]

Discurso de al-Habbab

Al-Habbab ibn al-Munthir, quien era uno de los jefes y líderes de los ansar respondió a ‘Umar dirigiéndose a los Ánsar.

“Oh gente de los Ánsar, tengan voluntad y no escuchen los dichos de este hombre y sus compañeros, esto los puede extorsionar respecto a este asunto (el califato). Si ellos se rehúsan a darles lo que ustedes piden, entonces sáquenlos del país y asuman estas cosas por encima de ellos. Por Dios que ustedes son más dignos para esto que ellos, porque fue mediante su espada que la gente se sometió a esta religión… y si ustedes quieren, iremos a la guerra por la causa de Dios. Ninguno se niegue a lo que yo digo o partiré sus narices con la espada”.

Este discurso fue revolucionario, amenazante y lleno de determinación. Si los ánsares hubiesen prestado atención a lo que dijo su jefe, no habrían sufrido toda la crisis y desastres que les tocó enfrentar en Medina durante los sucesos de al Harrah y otros más en el régimen omeya y abasida. Los omeyas llamaban a Medina “al-Khabitha” (la ciudad de la malicia) después que el Profeta (PB) la había llamado At-Tayyibah la ciudad buena.

Sin embargo, ‘Umar, el campeón de la situación ese día, gritó a al-Habbab: Q”uiera Dios destruirte”.

Al-Habbab le respondió a ‘Umar: “Más bien que te destruya a tí”.

Abu Bakr temió que la situación pudiera complicarse, por esto, dijo a los ansar en una forma diplomática: “Escojan a ‘Umar o ‘Ubaydah”.

‘Umar dijo a Abu Bakr argumentando: “¿Podría ser esto mientras estés con vida? Nadie puede quitarte de la posición en la cual el Mensajero de Dios (PB) te ha colocado”.

Algunos escritores comentan sobre esto diciendo de ‘Umar: “No sabemos cuándo el Mensajero de Dios (PB) puso a Abu Bakr en la posición del califato, ¿fue esto después de que él (el Profeta (PB)) le había prohibido a él (Abu Bakr) recitar la sura de Bara’a (9) en Meca (ante el público) mientras él estaba aún en la mitad del camino (hacia Meca) y le ordenó a Ali (P) que recitará ésta en vez de él? El cielo no lo escogió a él para recitar ésta sura como está dicho en muchas tradiciones. ¿O después de que él (Profeta) lo puso en el ejército de Usama como cualquier otro soldado e hizo a Usama, quien era un hombre menor que fuera su líder? ¿Cuándo el Profeta (PB) lo designó como jefe y una autoridad para la nación?

El grupo de Quraish se apresuró a rendir alianza a Abu Bakr temiendo que la situación pudiera complicarse y ellos podrían perder la oportunidad. ‘Umar rindió su homenaje a Abu Bakr, y luego Bashir Usay ibn Khudhayr, Uwaym ibn Sa’ida, Mi’an ibn Adiy, Abu Ubayda ibn al- Ÿ arrah, Salim el Maula de Abu Huthayfa, Khalid ibn al-Walid, y otros. Estos hombres hicieron lo que más pudieron para forzar a la gente a rendir homenaje. ‘Umar tuvo un papel preponderante en este asunto. A los ansar se les escuchó decir, tú has matado a Sa’d.

‘Umar dijo: “Mátenlo, quiera Dios destruirlo. Este es el hombre de la sedición”.[11] Los compañeros de ‘Umar estaban a punto de matar a Sa’d, fue herido y luego llevado a su casa mientras estaba muy enojado, porque sus esperanzas se habían desvanecido y sus deseos esparcidos.

Cuando se rindió homenaje a Abu Bakr, inmediatamente, su partido lo llevó a la mezquita en una procesión, tal y como se lleva una novia a la casa.[12]

Todo eso fue hecho mientras el Mensajero de Dios, aún yacía muerto en su cama y no se le había dado santa sepultura. El Imam Ali (P) estaba muy ocupado preparándolo para el entierro y cuando se enteró acerca del homenaje a Abu Bakr, recitó estos versos poéticos:

“Algunas personas dicen lo que les gusta, y transgredieron cuando Zayd fue afectado por su calamidad”.[13]

La opinión de la pura descendencia del Profeta (PB) fue completamente ignorada en la elección que se hizo de Abu Bakr y desde ese día se enfrentaron a toda clase de desastres e infortunios. Todo el desastre que enfrentaron fue el resultado del día de la Saqifa.

Las tribus de Quraish estaban encantadas con el voto de fidelidad a Abu Bakr. Consideraban que la gran victoria llenaría todas sus esperanzas y deseos. En verdad, Quraish no mereció ninguna posición en el estado, porque ellos pelearon en contra del Profeta (PB) desde el primer día de la misión, lo exiliaron de Meca y estaban decididos a matarlo. Así, Quraish no poseía ningún derecho en la sucesión y posición del Profeta (PB). Si no hubo ningún texto claro del Profeta (PB) que hablará sobre el califato del Imam Ali (P), los ansar serían más dignos del Profeta (PB) que otros.

La alegría y el júbilo se expandieron entre las tribus. Los historiadores dicen que cuando la gente se enteró acerca de la muerte del Profeta (PB), querían anunciar su apostasía al Islam, pero cuando supieron que Abu Bakr se había convertido en el califa se sometieron y anunciaron su placer y encanto.

La situación de Abu Sufyan

Abu Sufyan, como dicen los historiadores se opuso al califato de Abu Bakr. Se dirigió hacia el Imam Ali (P) y lo incitó para que se levantara en contra de Abu Bakr prometiéndole que lo apoyaría, diciendo:

“Veo un clamor que no cesará excepto con la sangre de la familia de Abd Manaf. ¿Cómo es que Abu Bakr arrebató tu derecho? ¿Dónde están los dos considerados débiles? ¿Dónde están los dos oprimidos? ¿Dónde están Ali y Al-Abbas? ¿Por qué este asunto (el califato) pasó a las manos de la familia más baja de Quraish?”

Luego le dijo al Imam Ali (P): “Estrecho tu mano y garantizó mi alianza contigo. Por Dios, si tú quieres, la ocuparé en contra de él (Abu Bakr) con caballos e infantería. Luego, recitó esta poesía como énfasis:

“Nada se mantendrá a la bajeza,

Excepto las dos cosas subyugadas;

El camello y la tienda,

Estos están amarrados con una cuerda,

Y esto se dividió pero nadie se lamentó por esto”

Abu Sufyan quería aprovecharse de la situación para llevar a cabo sus planes, pero el Imam Ali (P) sabía esto muy bien. Por lo que no respondió a Abu Sufyan, por el contrario lo regañó diciéndole: “Por Dios, con esto tú no quieres nada más que la sedición. Por Dios, con qué frecuencia tu conspiras en contra del Islam, nosotros no necesitamos tus consejos”.[14]

Abu Sufyan permaneció creando conspiración y pidiendo al Imam Ali (P) que disputara con Abu Bakr. Definitivamente, la oposición de Abu Sufyan hacia Abu Bakr no era real sino que pretendía conspirar en contra del Islam y burlarse del Imam Ali (P). Entonces, el Imam Ali (P) le dio la espada y no prestó atención a su falso apoyo.

La relación entre Abu Bakr y Abu Sufyan era muy firme. Al-Bujari menciona que una vez Abu Sufyan pasó con algunos musulmanes entre los que estaba Abu Bakr, Salman, Suhayb y Bilal. Uno de ellos dijo: “¿Será que la espada de Dios, ha tomado su derecho de estos enemigos de Dios?”

Abu Bakr se enojó y dijo: “¿Tú dices esto acerca del jefe y maestro de los Quraish?”

Abu Bakr fue a donde el Profeta (PB) y le dijo lo que estos hombres habían dicho, el Profeta (PB) le dijo: “Oh Abu Bakr podrías disgustarlos y si tú los disgustas a ellos, disgustas a Dios…”[15]

Este suceso muestra que la relación entre Abu Bakr y Abu Sufyan era íntima. Durante su califato Abu Bakr hizo su mejor esfuerzo por atraer Abu Sufyan y ganar su simpatía. Él lo designó como gobernador del área entre el Hiyaz y Nayran[16]. También designó a su hijo Yazid como líder para algunos batallones militares y lo escoltó a pie mientras que Yazid iba cabalgando en una montura. Abu Bakr hizo todo esto para eliminar la bajeza con la cual el Profeta (PB) había vestido a Abu Sufyan. Desde ese día los omeyas tuvieron importancia y su influencia creció.

Durante el gobierno de Abu Bakr, la posición de los ansar decayó poco a poco y todas sus esperanzas fueron decepcionadas. Enfrentaron más degradación durante el régimen de los califas, luego fue claro para ellos que el gran error que cometieron fue haber ignorado el derecho de Amir al-Mu’minin (Imam Ali), y que se habían arrojados ellos mismos al abismo de la desgracia.

El Imam Ali (P) no da el voto de fidelidad a Abu Bakr

El Imam Ali (P), anunció que no iba a dar su voto a Abu Bakr y éste consideró esto como una agresión en su contra, él fue el primer muyahid del Islam, el hermano del Profeta (PB) y la puerta de la ciudad del conocimiento. Era para el Profeta (PB) lo que Aarón fue para Moisés (P). Abu Bakr sabía muy bien la posición del Imam Ali (P) para el califato, y no pensó que la gente le quitaría su derecho.

Desde el principio, al-Abbas el tío del Profeta (PB), vino a donde el Imam Ali (P) y le dijo: “Oh sobrino mío, dame tu mano para darte mi voto de fidelidad y así la gente dirá: El tío del Mensajero de Dios dio su voto al primo del Mensajero de Dios y luego no habrán dos en estar en desacuerdo acerca de ti”.

El Imam Ali (P) le dijo: “¿Quien busca este asunto del califato más que nosotros?”[17]

El doctor Taha Al-Husain (P) comentó este hecho: “Al-Abbas pensó en el asunto y vio que su sobrino era más digno de heredar la autoridad, porque él había sido educado por el Profeta (PB), fue el primer musulmán, había hecho el bien para el Islam, fue excelente en todas las batallas y situaciones, y el Profeta (PB) lo llamó (su hermano), hasta que un día Umm Ayman le dijo al profeta burlándose: “¿Tú lo llamas hermano y lo casas con tu hija?”. Por lo que el Profeta (PB) le dijo al Imam Ali (P): “Tú eres para mí lo que Aarón fue para Moisés, excepto que no habrá profeta después de mí” y le dijo a los musulmanes otro día: “De quien yo sea su guardián, este es Ali su guardián”. Fue así como al-Abbas después de la muerte del Profeta (PB) fue hasta donde su sobrino y le dijo: “Estrecho tu mano para darte mi voto”.[18]

Cuando obligaron al Imam a dar el voto de fidelidad

El partido de Quraish acordó compeler al Imam a rendir homenaje a Abu Bakr. Le enviaron un grupo de guardias, quienes lo rodearon y lo trajeron hasta Abu Bakr contra su voluntad y de una forma violenta. Luego, le gritaron: “Rinde homenaje a Abu Bakr”.

El Imam Ali (P) le respondió: “Yo soy más digno para este asunto que tú y no te rendiré homenaje. Más bien tú, ríndeme homenaje. Tú tomaste este asunto de los ansar y discutiste con ellos, debido la familiaridad con el Profeta (PB) y tú lo tomas de nosotros Ahlul Bait (P) por la fuerza. ¿Acaso tú no dijiste a los ansar que eras más digno para este asunto, porque el Profeta (PB) era de entre ustedes?, así que ellos ¿te dieron el liderazgo? Yo discrepo contigo por la misma cosa, por la que tú lo hiciste con ellos. Nosotros somos los más queridos para el Mensajero de Dios vivo o muerto. Sé justo con nosotros si eres creyente; de lo contrario incurrirás en opresión”.[19]

‘Umar ibn Jattab opto por el camino de la violencia contra el Imam, ya que no tenía argumento para responder a estas palabras. Le dijo al Imam Ali (P): “No se te dejará solo hasta que rindas fidelidad”.

El Imam Ali (P) le dijo: “Ordeña hoy para que obtengas la leche después, apóyalo hoy (a Abu Bakr) para que te rec