Suplicar por nuestras necesidades a otro que no sea Dios

Por: Ayatolá Mahdi Hadavi Tehrani

Traducción: AbdulKarim Orobio

Pregunta: ¿Acaso no es politeísmo pedir por las necesidades propias a otro que no sea Dios, como al Profeta o los Imames Infalibles, ya que Dios es el que satisface las necesidades?

Respuesta Concisa:

Si uno recurre a alguien buscando satisfacer las necesidades por medio de estas personas, creyendo que están separados de Al-lah y son independientes de Él al suplir nuestras necesidades, éste tipo de intención es politeísmo y se opone al Tauhid Af’ali (La Unicidad de Acción – la independencia de Al-lah de todo lo demás, y la dependencia de todos los seres de Él en sus acciones) y el Tauhid Rububi (La Unicidad de Señorío – Es el Único diseñador y soberano en el mundo, gobierna sobre todo los demás, sean ángeles, profetas, el mundo natural, etc.). Este tipo de intención es politeísmo en el concepto de las acciones Divinas o Su Señorío.

Pero si esto mismo ocurre con la intención de:

  1. Obediencia al mandato Divino.
  2. Considerarlos un conducto de la Gracia Divina en las dimensiones creacional y legal
  3. Seguir su ejemplo, o beneficiarse de su atención especial, sin verlos como seres independientes de Dios.

De esta forma no existiría contradicción con la Unidad de Acción, Señorío (Rububiat) o con el hecho de que Al-lah es el Único ser (independiente) capaz de satisfacer las necesidades, puesto que las acciones, plan y cumplimiento de los deseos de la gente por medio de estos personajes están subordinadas a la acción de Al-lah, a Su Señorío y al hecho de que es el Ser capaz de satisfacer estas necesidades. No son independientes de Él, porque pensarlo así, sería politeísmo.

Por lo tanto, el concepto de politeísmo, al buscar respuesta a las necesidades en otro ser que no sea Dios es una intención del individuo. Si él cree que aquello a lo que le pide es poseedor de divinidad o señorío, o lo toma como un ser independiente de Dios, entonces esto es politeísmo. Pero si su intención es obedecerle y beneficiarse del honor y valor de esas personas que ocupan un lugar especial y valioso ante Él, y estas le imploran a Dios por las necesidades de otros y las suplen con Su anuencia, esa acción no solamente no es politeísta, sino que la persona que busca la ayuda es digna de una recompensa por haber actuado conforme a un mandato Divino.

Respuesta Detallada

La existencia del ser humano tiene dos aspectos, es una combinación de un alma celestial y un cuerpo material. Su esencia es pobreza (carencia) y necesita dirigirse a Al-lah. Por lo tanto, debe suplir las necesidades de ambas dimensiones de una manera equilibrada, libre de extremos, excesos o negligencia para mantenerse sano y preservar su existencia, y de esta forma seguir el camino del progreso y alcanzar la cima de la salvación verdadera (La estación de la regencia Divina)

El Creador del Universo, aquel que en Su Sabiduría Infinita tiene un propósito específico en la creación de la humanidad y es consciente de las necesidades que tienen las dimensiones existenciales, preparó el trabajo de base para satisfacer las diferentes necesidades de la humanidad, antes de la creación o junto a ella. La Voluntad Divina dictamina que el ser humano debe asegurar su estabilidad espiritual y física naturalmente y por medio del libre albedrio; por otra parte, Dios pudo haber creado a la humanidad con una forma material perfecta, como para que no necesitara de desarrollo hacia la perfección, así como la creación de los cielos y la Tierra. También pudo de igual forma haberlo creado con una forma espiritual perfecta, sin defectos en términos de adoración, obediencia, dirigiéndose hacia la dimensión sagrada, así como creó a los ángeles. Pero la superioridad del ser humano sobre todos los demás seres vivos yace en ser superior a los ángeles, en tanto que tiene necesidades físicas y espirituales, lo que no ocurre con ellos.

Para satisfacer sus necesidades, el ser humano, que cuenta con el libre albedrio, debe hacer el mejor uso de ese gran cumulo de bendiciones Divinas en los cielos y en la Tierra para estar sano y permanecer vivo. Para lograr satisfacer las necesidades espirituales, uno debe hacer uso de las leyes Divinas con el fin de conectar nuestra alma celestial con el malakut (dimensión celestial)

No se niega el rol de los factores materiales y creacionales en la satisfacción de las necesidades físicas del ser humano, o en el hecho que él hace uso constante de estos factores. Puesto que el ser humano está familiarizado con estos factores desde el momento del nacimiento, o mucho antes, desde que fue creada la humanidad, no surge la objeción en la mente de los creyentes con respecto a que beneficiarse de estos medios y efectos para suplir las necesidades pueda ser politeísmo o una conducta impropia bajo el domino de Al-lah.

Para la satisfacción de las necesidades espirituales de la humanidad, Al-lah, el Sabio, ha establecido otra forma de sustento a disposición de la gente a manera de leyes y religión, con una nutrición sana en términos de creencia, adoración, moral y educación, entregada por los profetas (la paz sea con ellos). Por esta razón, son llamados “Los recipientes de la gracia legislativa”. De ahí que los profetas de Dios, también, deban respetar esto límites, deberes y utilizarlos con el fin de suplir las necesidades espirituales uniéndose a la dimensión celestial y espiritual, la cual está más allá del alcance de los sentidos y la percepción y al menos, por algunos momentos cada día conectarse con la dimensión sagrada (por medio de los actos de adoración)

Hay algunas personas que superaron a otros al beneficiarse de esta legislación Divina y se conectaron con esa dimensión mucho más rápido y de una manera más firme, es como si se separasen del mundo natural y se convirtieran en seres celestiales. Inclusive, entre estas personas hay algunos que superaron a otros y lograron llegar a la estación de la Regencia Divina (Ĵālifa, representante de Dios en la tierra) transformándose en “’ummāl Al-lah” (trabajadores de Dios). De esta forma, llegaron a ser recipientes de la gracia creacional; es decir, se volvieron intermediarios entre esa dimensión y aquellas personas que se rezagaron en esta caravana.

Aquellos que se quedaron atrás, deben utilizar estos intermediarios para beneficiarse de la dimensión espiritual y suplir sus necesidades.

Es aquí donde surge el concepto erróneo: “Recurrir a estas personas, o buscar su ayuda para que sean suplidas nuestras necesidades, contradice la Unidad de Acción o Unidad de Señorío”.

Así como no es politeísmo utilizar los recursos materiales al suplir las necesidades físicas, puesto que el mismo Dios creo estas bendiciones, las puso a disposición del ser humano y le dio el permiso para utilizarlas de la manera correcta (como lo explican las leyes de la religión) – y todo aquel que sea monoteísta sabe que son Bondades de Dios, creadas por Él y dependen de Él y no las consideran ser independientes o existencias necesarias – de la misma forma, recurrir a otras personas, buscando la satisfacción de nuestras necesidades, no es contradictorio con la Unidad de Acción o Unidad de Señorío, sabiendo que solamente Dios es el ser independiente, Aquel que satisface las necesidades, puesto que cuando recurrimos a estas personas o nos dirigimos a ellos no los consideramos como seres paralelos a Dios o independientes de Él.

Además, aquellas personas con perspicacia ven esto como una extensión del plan y acción de Dios y entienden su existencia – y la de otros seres – como nada más que la mismísima dependencia de la Esencia Divina, ya que no pueden existir por si mismos sin la Providencia y Gracia Divina, ahora menos, ser capaces de realizar acciones o suplir necesidades. Por lo tanto, la creencia en su eficacia y capacidad de suplir necesidades, puesto que es una extensión de la acción de Dios - Aquel que le concede al ser humano lo que necesita- no implica politeísmo.

En cuanto a porque Dios nos dirigió hacia estas nobles personas y porque las necesitamos para beneficiarnos de las dimensiones celestiales y espirituales, esto se debe a varias razones:

 1. Estas personas son “los recipientes de la Gracia Divina” para la humanidad y el canal o conducto para transmitir la misericordia Divina a todos los seres del universo, hasta el punto que si no fuese por ellos, no tendrían valor la creación de los cielos y la tierra y todo lo que está entre ellos. Esto, porque Dios dice en el gran conocido hadiz Qudsi: [1]

 “Si no fuese por ti (profeta) no hubiese creado el universo, y si no fuese por ‘Ali, no te hubiese creado y si no fuese por Fátima no los habría creado a ambos (puesto que la existencia de los tres, que se complementan mutuamente, es el motivo de la creación)”.[2]

2. Ya que estas personas intimas en la corte de Dios, se han adornado así mismas con los atributos Divinos, dirigirse a ellos, es como dirigirse hacia Al-lah, porque la intimidad con ellos –inclusive en momentos de necesidad—hace que nos enfoquemos hacia Al-lah y recordemos uno de los signos Divinos. Es por esto que recitamos en una de nuestras invocaciones: “¿Dónde está esa Faz Divina hacia la cual se dirigen los amigos e Al-lah?”

3. Debido a que son íntimos en la corte de Dios y recipientes de la gracia divina, sus oraciones son siempre respondidas y su intercesión aceptada por Dios. Por eso, en una parte de la súplica al-Nudbah decimos: “¿Dónde está el afligido cuyas suplicas siempre son respondidas?” También, por ser ennoblecidos, no rechazan la petición del suplicante. No permiten que se marche con las manos vacías y esto ha sido experimentado muchísimas veces por aquellos que visitan sus sepulcros. Por todo esto les invocamos de esta manera: “La amabilidad es tu habito y tu disposición es nobleza. Tu asunto es la verdad, la sinceridad y la compasión”.[3]

4. No es posible un vínculo directo con la dimensión oculta para aquellos que no han alcanzado un nivel de perfección, y por lo tanto deben hacer uso de estos medios y caminos. De ahí que Al-lah ordena:

” Oh ustedes quienes creen. Teman a Al-lah y busquen un medio (wasilah) hacia Él y esfuércense en Su camino, a lo mejor tengan éxito”.[4]

Hay muchas tradiciones en las cuales Ahlul Bayt (a.s.) son llamados “Los medios” (Wasilah) y la “fe firme” divina que debe reconocer un creyente y a la cual aferrarse.[5]De nuevo, recitamos en el Du’ah Nudbah “¿Dónde está aquel que es un medio de conexión entre la tierra y los cielos?”

5. Conocer, referirnos y recurrir a ellos genera una familiaridad con ellos y el cumplimiento de las necesidades y por lo tanto genera amor e intimidad. Este amor e intimidad con estas nobles personas se convierte en una fuente de instrucción y guía para el individuo, aunque no necesitan de que la gente recurra a ellos, puesto que han alcanzado su objetivo por medio de la atención Divina.

5. El recurrir a los amigos de Dios (awlyah) es una recompensa que reciben a cambio de sus esfuerzos, como lo dijo Dios a su Profeta (P):

 “Parte de la noche, vela: Será para ti una obra supererogatoria. Quizá tu Señor te resucite a un estado digno de encomio (interceder en este mundo y en el próximo)”.[6]

7. Recurrir a estas grandes personalidades, por una parte exhorta a otros a seguir su camino y por otra, aleja la arrogancia y el orgullo de los adoradores, ascetas, “místicos” y demás que se atribuyan un “viaje hacia Al-lah” y también ayuda a la auto-purificación, alejando a los impostores ostentadores y pretensiosos.

8. La estación del ser humano perfecto es muchos grados más elevada que la de los ángeles, porque:

  1.  Los ángeles, en este mundo y en el próximo están al servicio de los siervos piadosos de Al-lah (S.W.T)
  2. La eficacia de los ángeles está predeterminada y por lo tanto no se considera una distinción en ellos;
  3. En la noche de la Ascensión (mir’ay), el Santo Profeta (P) logró llegar más lejos que el Ángel Gabriel (a.s.)

Cuando se les confía a los ángeles ejecutar diversas tareas[7] (en extensión con la eficacia de Dios), ¿Por qué no podrían estos seres que han alcanzado el grado más elevado de pureza y cercanía a Al-lah (S) hacer lo mismo?

La conducta de las grandes personalidades y la gente sabia, cuando ven que sus subordinados son capaces de realizar ciertas tareas, es confiarles aquellas tareas de tal forma que puedan supervisar a sus subordinados en respuesta a aquellos que recurren a ellos. De esta forma, aquellas personas pueden recibir un entrenamiento exclusivo y se les puede dar una recompensa por sus esfuerzos, y además, otros pueden llegar a conocerlos y a su nivel de una manera mejor, y les será más fácil familiarizarse e intimar con ellos.

También, es el comportamiento de la gente racional cuando quieren contactarse con alguna personalidad, hacerlo a través de intermediaros y gente que esté más cerca de él, si ellos no lo están, entonces se hace uso del respeto y honor que se tiene a estas personas para alcanzar sus necesidades. Por supuesto, hacen esto con total comprensión de que esta necesidad de usar intermediarios se debe a su propia incapacidad; los intermediarios no son iguales a esa persona prominente, y no pueden hacer nada sin su consentimiento.

En pocas palabras, para conectarse con el mundo de lo oculto, obedecer los mandatos Divinos, entrenar y elevar el alma y satisfacer nuestras necesidades en este mundo y en el próximo –tan espiritual como físicas—debemos reconocer, recurrir, implorar y amar a los Amigos de Al-lah (Awlyah). Recurrir a ellos es recurrir a los medios (wasilah), “Al cordel firme de Al-lah” y los intermediarios de Su Corte—intermediarios que dependen de Él para su existencia y todos sus atributos existenciales, y cuya eficacia y posibilidad de satisfacer las necesidades de las personas es una prolongación de la Existencia de Al-lah (S.W.T)

Recurrir a ellos de esta forma no es en lo absoluto politeísmo, puesto que Aquel que satisface las necesidades de los seres humanos de manera independiente no es nadie más que Al-lah.

Fuente: Fe y Razón; Preguntas de Teología Islámica

Editorial Elhame Shargh

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[1] hadiz en el cual tanto las palabras como el significado pertenecen a Dios, al contrario de los otros hadices en los cuales el profeta explica su significado en sus propias palabras

[2] Mayma’ al-Nurayn, pág. 14

لَوْلاَکَ لَمَا خَلَقْتُ الأَفْلاَکَ، وَ لَوْ لاَ عَلِيُّ لَمَا خَلَقْتُکَ، وَ لَوْ لاَ فَاطِمَةُ لَمَا خَلَقْتُکُمَا.

[3]

عَادَتُكُمُ الإِحْسَانُ وَ سَجِيَّتُكُمُ الْكَرَمُ وَ شَأْنُكُمُ الْحَقُّ وَ الصِّدْقُ وَ الرِّفْقُ...

[4] (5: 35)

يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا اتَّقُوا اللٌّهَ وَابْتَغُوا إِلَيْهِ الْوَسِيلَةَ وَجَاهِدُوا فِي سَبِيلِهِ لَعَلَّكُمْ تُفْلِحُونَ

[5] Algunas de estas narraciones se encuentran en al-Mizan fi Tafsir al-Qu’ran, vol. 5, pág. 333

[6] (17: 79)

وَمِنَ اللَّيْلِ فَتَهَجَّدْ بِهِ نَافِلَةً لَكَ عَسَى أَنْ يَبْعَثَكَ رَبُّكَ مَقَامًا مَحْمُودًا

[7] فَالْمُدَبِّرَاتِ أَمْر

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