Una nueva matanza, en esta ocasión en la estadounidense ciudad de Orlando, en el Estado de Florida, ha significado hasta ahora la muerte de 50 personas y medio centenar de heridos. Una acción criminal que constata, nuevamente, la fragilidad en materia de seguridad pública de una sociedad, que posee tantas armas particulares como población: 300 millones.El Club Pulse, ubicado en la ciudad de Orlando, fue el escenario de un ataque llevado a cabo por un hombre, que armado de un fusil de asalto y una pistola masacró, en una conducta absolutamente condenable, sin justificación alguna que avale este crimen, a cuanta persona se le cruzó en el camino. Omar Mateen, de 29 años de edad, estadounidense, guardia de seguridad y abatido por la policía, ha sido sindicado como el culpable de esta masacre.