Los egipcios basaban su sistema de fracciones en jeroglíficos, a los que designaban fracciones de numerador uno. Esto es constatado hoy en día gracias al Papiro de Ahmes (este era el nombre del escriba que lo escribió), que actualmente se conserva en el Museo Británico. El valioso documento tiene 5 metros y medio de largo, y es un fiel testimonio de la aritmética y geometría egipcia. Incluye docenas de problemas acompañados por sus correspondientes soluciones.