(En ocasión de un nuevo aniversario del nacimiento del Imam Mahdi)Cuando lo vi en ese estado me quedé estupefacto. Había algunas personas conmigo y se sorprendieron, al igual que yo, al ver esta escena. Jamás lo habíamos visto así, era una situación extraña y conmovedora.Estaba sentado en la tierra sin ninguna alfombra, tenía puesto un áspero vestido con mangas cortas y sin cuello. Lloraba fuertemente al igual que una madre que ha perdido a su hijo. Era tan desgarrador y triste, que derretía el corazón de la piedra, el dolor se reflejaba en su pálido rostro, se veía cansado por la intensidad de su llanto.Este artículo rinde homenaje al natalicio del Imam Esperado.