Uno de los grandes filósofos musulmanes latinoamericanos que ha logrado articular la cultura hispana y el Islam desde su esencia misma es Abdul Karim Paz, actual Director y Líder religioso de la Mezquita At-Tauhid de la Argentina, antiimperialista, anti sionista, defensor de los oprimidos, como teólogo y filósofo ha destacado en varias esferas que han sido de mucha contribución para la civilización islámica en Oriente Medio e Iberoamérica, hoy tenemos el grato honor de poder conocer a un hombre que ha hipotecado su vida y sus conocimientos en el camino del Islam y los musulmanes.
Fue en el primer año de secundaria que Ibrahim conoció el deporte antiguo. Por las noches iba al zurjaneh del hach Hasan. El hach Hasan Tavakkol, conocido como «hach Hasan Nayyar», era un místico piadoso que tenía un zurjaneh cerca de la Escuela Secundaria Abu Rayhán. Ibrahim era también uno de los atletas que frecuentaban ese ambiente espiritual.
Con respecto a la aleya 80 de la Surah al-Kahf, en donde el Ĵidr (a.s.) explica el motivo por el cual mata al joven, teniendo en cuenta el Principio Divino de no registrar las malas acciones o castigar antes de que ocurran los hechos, surgen algunas preguntas.
Vivíamos en una casa pequeña alquilada, ubicada en las inmediaciones de la plaza Jorasán, en Teherán. Eran los primeros días de ordibehesht del año 1336. Papá estaba muy contento desde hace varios días. El uno de ese mes, Dios le había otorgado un hijo, por lo que no se cansaba de agradecerle. Aunque en la casa ahora éramos cuatro hijos (tres chicos y una chica), papá estaba muy entusiasmado con el recién nacido.
¿Hasta qué punto el misticismo islámico tiene autenticidad y valor? En verdad, el misticismo islámico llegó a su perfección práctica en el tasawwuf —sufismo. A pesar de esto, el sufismo, el cual se inició por medio del ascetismo y del modo de vestimenta sencilla hecha de lana, se convirtió en algo no grato para los faqihes —jurisconsultos— y creyentes en general, por estar vinculado con la proclamación de algunos sufíes a no someterse ante la ley de la sharia y convocar hacia la unión o compenetración con Dios. Los Ashab Siffa —los humildes compañeros del Profeta del Islam (PB) —, aunque el vocablo sufí no tiene relación alguna con ellos, fueron quienes con su pobreza y ascetismo se convirtieron aparentemente en modelos para los ascetas musulmanes.
Era el verano de 1386, me encontraba haciendo la oración del ocaso y la noche en la Mezquita Amin al-Doleh, en Teherán. ¡Todo me parecía fascinante! El resto de personas orantes eran sabios musulmanes y creyentes distinguidos; yo estaba en el extremo derecho de la segunda fila. Después de la oración del ocaso, cuando miré en derredor noté con mucha sorpresa que el lugar donde orábamos estaba rodeado de agua.
En una época en que los adolescentes y jóvenes sufren la influencia de modelos inapropiados en el campo del deporte y las artes, en los caminos desconocidos de la vida (como le aconteciese al Profeta José ante cuyos pies había un pozo y varios lobos vestidos de corderos); leer la vida de hombres como Ibrahim puede convertirse en una luz que alumbre nuestras noches tenebrosas, tal como lo dijo nuestro imam Jomeini: «Con estas estrellas se puede encontrar el rumbo».
La oscuridad de la noche ya había abarcado los horizontes e imperaba por doquier indicando el momento en que la naturaleza y los seres vivos se retiran a descansar; renovando sus fuerzas para seguir el ciclo incesante de la vida a la mañana siguiente. El Profeta (B.P.) no esta exento de esta ley natural y quiso irse a dormir esa noche luego de sus oraciones. De pronto llegó a sus oídos una voz conocida, la voz de Gabriel (P.), el ángel de la Revelación, fiel transmisor del Mensaje divino. Le dijo: “Esta noche realizarás un viaje extraordinario y soy el encargado de acompañarte. Recorrerás los cielos en una montura extraordinaria llamada Buraq.”
El bloqueo económico impuesto por los quraishitas quedó sin efecto gracias a la iniciativa de algunas personas de buenos sentimientos. Luego de tres años de exilio y tristeza en su propia tierra, el Profeta (B. P.) y sus seguidores salieron de la quebrada y se dirigieron a sus hogares. Ya eran libres de comprar y vender; poco a poco se recuperaban cuando súbitamente debieron enfrentarse a un hecho muy amargo.
La cuestión del número de Profetas, así como quiénes fueron estos se encuentran entre las cuestiones que muchas veces no son creídas, más aún por personas que no son creyentes firmes en el poder de Dios, sumándose a ello la limitada capacidad que tiene el ser humano. En ese sentido, para que algo pueda ser creído muchas veces necesita ser validado y argumentado de tal forma que borre sus dudas.