EL hombre del Islam es constructivo. Se forma él mismo y estructura su desarrollo. Su éxito en este desarrollo depende del éxito en su autorrealización y viceversa. En otras palabras, su éxito en el mejoramiento del medio ambiente de su vida prepara el camino para su propio perfeccionamiento.En vista de esta firme relación recíproca entre el ser humano y el medio ambiente en que vive el hombre debe prestar la mayor atención al perfeccionamiento general de sí mismo en un amplio espectro y en correspondencia con la perspectiva musulmana esencial del mundo y de la criatura humana.A este respecto, posee extensas enseñanzas que se refieren a todos los aspectos de la vida humana y cubren todas las necesidades humanas, ya sean materiales o espirituales, individuales o sociales, culturales o económicas, etc. La suma total de estas enseñanzas constituyen el programa de educación islámica. Incluye importantes disposiciones respecto a la limpieza, una nutrición adecuada, la higiene, la salud física y mental, etc.