Algunos opinan que la estructuración de los versículos  del Corán en capítulos, así como el ordenamiento de los capítulos, fueron especificados por el mismo Profeta (PB), siguiendo una inspiración divina.Sin embargo, existen indicios y pruebas que demuestran que las copias recopiladas durante las épocas de Abu Bakr y de Outhmán como, por ejemplo, las de Ubai Ibn Ká´ab y Abdullah Ibn Mas´úd, tenían discrepancias entre sí en lo que al orden de los capítulos se refiere. Se deduce que este ordenamiento de los capítulos fue con base en  opiniones particulares de cada compañero recopilador o en las opiniones de Outhmán, en el caso de sus copias unificadas, ya que si el Profeta (PB) había estipulado un orden específico de los capítulos, ninguna persona podría, posteriormente  alterar ese orden. Suyúti –sabio sunnita- dice: “La totalidad de los sabios están convencidos del hecho de que el ordenamiento de los capítulos fue por criterio propio de investigación y deducción”.
Los idólatras y paganos en La Meca, al conocer lo que estaba pasando en Madinah (Medina) en relación a la adopción del Islam, comenzaron a incrementar sus maltratos hacia los musulmanes en La Meca. Allí, el Profeta (PB) solicitó a sus seguidores a emigrar hacia Madinah para protegerse de los maltratos y agresiones de los clanes paganos. Así comenzó la emigración hacia Madinah, en grupos e individualmente, por parte de los musulmanes, quienes –forzosamente- dejaban en La Meca mucho de sus pertenencias, y -por supuesto- sus casas y tierras.
Para reflexionar sobre la vida, Muhammad (SAAWAWS) salía de La Meca, durante un mes en el año (el mes de Ramadán), y se aislaba en una montaña llamada Hará´a o Hira; ésta es la montaña más alta de La Meca, y queda a unos kilómetros al noreste de la misma; se llama –igualmente- la montaña “An-Nur”, o “Montaña de la Luz”. Sus reflexiones incluían temas como las maravillas de la creación del universo, la existencia misma y la disciplina y el equilibrio que caracterizan las manifestaciones de la naturaleza. La escogencia de esta montaña respondió a varias razones, entre las cuales se destacan: (a) la misma estaba apartada del paso de la gente,  y (b) desde allí, se podía contemplar la Káabah.
El Profeta (PB) sabía que se estaba acercando la hora de su despedida de esta vida; de hecho, hubo muchas señales de ello, entre las que se pueden destacar las siguientes:*. Durante la última peregrinación, el Profeta (PB) realizó los rituales muy diferentes y más completos de los que se habían venido practicando en los últimos siglos, siguiendo así la práctica del Profeta Abraham (AS), la cual había sido tergiversada al pasar los siglos. Al mismo tiempo, les exhortó a los musulmanes prestar mucha atención a los rituales que él estaría mostrando, ya que ésta sería la última vez que él los acompañaría.*. Al regreso de la última peregrinación, el Profeta (PB) comunicó en Ghadir Khumm, como ya se mencionó, que Alí sería su sucesor.*. Al recibir la revelación del capítulo (“An-Nasr”): “Cuando llegue el auxilio de Dios y la victoria, y veas a la gente entrar en masa en la religión de Dios. Proclama la infinita Gloria de tu Señor, alábale y pídele perdón; ciertamente, Él siempre acepta el perdón” (110:1-3), el Profeta (PB) mencionó que la misma es –al mismo tiempo- una indicación de la consolidación de la religión musulmana, lo cual ya había sucedido al venir las delegaciones (jefes de tribus) de toda Arabia a adoptar el Islam, así como una señal del acercamiento de su muerte. El Profeta (PB) le dijo a su hija Fátima -al recibir esta revelación- que su muerte (del Profeta) estaba ya cerca, lo cual le hizo llorar; inmediatamente le comentó que ella sería la primera de su familia que lo seguiría hacia la otra vida, lo cual le contentó y le hizo sonreír; y así pasó...
El contenido del Corán constituye una fehaciente demostración de que el mismo no pudo haberse sido compuesto o redactado por persona alguna, y menos por el profeta Muhammad (SAAWAWS), quien era analfabeta. La elocuencia inimitable del Corán, la exactitud de su narración de hechos históricos, la confirmación posterior por los avances científicos de las descripciones de fenómenos cósmicos y naturales, la ocurrencia de diversos hechos y sucesos profetizados, entre otras cosas, representan sólidos argumentos  para la afirmación anterior, y una contundente prueba de que se trata de un mensaje de revelación divina. A continuación se expondrán estos argumentos de una manera muy detallada.
El milagro del profeta Muhammad (PB) es el Corán. La palabra Corán, en árabe, significa: la lectura, la recitación. A lo largo del presente capítulo, se presentarán detalles que demostrarán la autenticidad del Corán como la palabra revelada de Dios, y la imposibilidad de que la misma haya sido compuesta por persona alguna, y menos por el profeta Muhammad (PB) siendo una persona analfabeta.El Corán es el libro más leído a lo largo de los siglos y el mismo ha creado una nueva etapa en el pensamiento humano y ha afectado de una manera significativa la vida de millones de personas alrededor del mundo. Por ello, este libro sagrado se puede considerar como el único milagro viviente, si se toma en cuenta que los demás profetas fueron apoyados por milagros considerados como acciones puntuales, manifestados en eventos o sucesos de su época.
La fe y la acción son dos dimensiones complementarias de la religión musulmana. En el punto anterior, se presentaron los pilares de la fe musulmana. En este punto, se desarrollarán los principios o pilares de acción o de la práctica que la religión musulmana pregona.Las acciones, en este contexto, pueden catalogarse en 4 grupos bien diferenciados:Acciones obligatorias; 2. Acciones prohibidas o ilícitas; 3. Acciones deseables; 4. Acciones detestablesLas acciones obligatorias son aquellas cuyo ejercicio es imprescindible para una persona musulmana, y el hecho de no practicarlas se traduce en una “falta”. Ejercer estas acciones es recompensado, y no practicarlas es castigado.  Estas son: (a) realizar las oraciones obligatorias (Salat),  (b) realizar el ayuno del mes de Ramadán, (c) pagar impuesto purificador (Zakat) y (d) peregrinar a La Meca –al menos- una vez en la vida.  A continuación se expondrá con detalle cada una de estas acciones.
Los pilares de la fe de la religión musulmana no son –en esencia- diferentes a los de las otras dos religiones monoteístas: la judía y la cristiana. A continuación, se hará una exposición resumida de estos pilares. En diversos versículos del Corán, Dios expone los principios o pilares de la fe. Estos dos versículos son sólo unos ejemplos:“El Mensajero cree en lo que se le ha hecho descender procedente de su Señor y los Creyentes (también); todos creen en Dios, en Sus ángeles, en Sus libros y en Sus mensajeros: No hacemos distinción entre ninguno de sus mensajeros; y dicen: Oímos y obedecemos, (concédenos) Tu perdón Señor nuestro, y a Ti es el retorno” (2:285)“Es Cierto que los que han creído, los que siguen el judaísmo, los cristianos y los sabeos, si creen en Dios y en el Último Día y actúan rectamente, tendrán su recompensa ante su Señor y no tendrán que temer ni se entristecerán” (2:62)Este artículo nos adentra en uno de los temas fundamentales delafe islámica.
La palabra “Islam”, en árabe, proviene de una raíz que puede tener dos significados: (1) “paz” y (2) “someterse a”,  “entregarse a” o “consagrarse a”.En el contexto religioso, los términos significarían la entrega, sumisión o consagración a Dios. Sin considerar “etiquetas”, “Islam” sería la religión –cualquier religión- cuyos adeptos se entregan o se consagran a Dios, o están sometidos a los mandatos de Dios.En este sentido, una persona musulmana, o “Muslim” (la expresión en árabe), es una persona monoteísta, que cree en la existencia y unicidad de Dios, y que somete a sí mismo a los mandatos de Dios.La primera religión monoteísta, “etiquetada” con un nombre específico, es la religión judía. Sin embargo, todos sabemos que la misma aparece con el profeta Moisés (AS), y con el mensaje que él predicó, contenido en la “Torah”.Este artículo nos introducea conceptos fundamentales sobre el Islam.