La pausa de acciones bélicas en territorio sirio, que los gobiernos de la Federación Rusa y Estados Unidos acordaron en Ginebra el día 9 de septiembre, entró en vigor tres días después, dejando en el ambiente grandes interrogantes respecto a su puesta en práctica, efectividad y los resultados que se pudieran obtener, sobre todo, porque procesos anteriores de treguas y negociaciones de paz han resultado un fracaso.