La coexistencia del temor y la esperanza, en algunos casos el amor, con respecto a Dios no debe ser una fuente de confusión puesto que este fenómeno permea todas las relaciones de amor en varios grados. Sin embargo, debido al exceso de concupiscencia, estamos ciegos frente a ello. Debe tenerse en cuenta que inclusive como rutina, un tema como el caminar es el resultado de temor, esperanza, y amor, porque sin esperanza, no asumiríamos caminar, y sin caminar no llegaríamos a nuestro destino, y sin temor no tendríamos precaución y como resultado seriamos lastimados y de nuevo fracasaríamos en nuestro intento de llegar a nuestro objetivo. Este tema se aclara cuando utilizamos los automóviles, la electricidad, suministros, encendedores, etc., porque nos satisfacemos utilizándolos, pero si este uso no es controlado y equilibrado por el temor y la precaución, esto podría conducir a nuestra propia destrucción.