Al comienzo de la misión profética, estaba un día el Mensajero de Dios sentado en el patio de la ka’ba, cuando un grupo de los aristócratas y principales de Quraish, entre los que se encontraban Abul Bajtarí, Abu Yahl y As ibn Wâ'il, hicieron su entrada en la mezquita. El Profeta Muhammad (la paz sea con él y su descendencia) estaba ocupado enseñando el Corán y las leyes del Islam a algunos de sus discípulos y compañeros. Al ver al Profeta con sus compañeros, se dijeron: ""Poco a poco, el trabajo de Muhammad está dando sus frutos y haciéndose extremadamente importante...