Historia de Al-Ándalus (711-1492)
La convivencia de tres culturas durante 800 años
Por el Prof. Shamsuddín Elía
La presente es una de las exposiciones realizadas por el Profesor Elía en el seminario “El Islam: Arte, Derecho, Economía, Filosofía, Historia y Teología. XV Siglos de Civilización y Cultura”, que tuvo lugar en Buenos Aires, en
Introducción
Cuando se habla de España y el Islam, se suele hacer referencia a un concepto con claro significado religioso y a otro con contenido muy directo, de carácter lingüístico. Se habla así, de España musulmana o de España árabe. Sin embargo, en términos populares, con significado antropológico físico en primer lugar, se habla de 1a España mora. La palabra castellana moro, viene, sin duda, del latín “maurus”, y del griego “mávros”, que significa “oscuro”, “negro”. Escritores latinos como Juvenal (60-140) y Lucano (39-65) mencionan a los mauros, también conocidos como númidas, que constituían en tiempos de Iugurta (160-104) un pueblo caracterizado por su energía física y belicosidad. Recordemos a la famosa caballería númida empleada por los cartagineses en las guerras púnicas. La designación étnica en suma, es muy antigua y al principio no tuvo el carácter peyorativo, como lo adquirió después.
Parece claro que la palabra “morisco” se forma como “berberisco”, y es un diminutivo cariñoso que más tarde se empleó para identificar a los hispano-musulmanes que permanecieron en
Los musulmanes de los siglos VII, VIII y IX aplicaron el nombre de al-Andalus a todas aquellas tierras que habían formado parte del reino visigodo:
El islamólogo holandés Reinhart Dozy (1820-l883), autor de la famosa obra Historia de los musulmanes de España, impulsó la teoría que fue apoyada por muchos historiadores modernos según la cual el nombre de al-Andalus está relacionado con los Vándalos, suponiendo sin ningún fundamento, que
Nosotros compartimos la opinión del eminente filólogo español don Joaquín Vallvé, vertida en su trabajo erudito La división territorial de
La Entrada de los Musulmanes en la Península
La cuestión de cómo y por qué entraron los musulmanes en
La historia de
Ahora hay algo clave para contar. Por un lado, el conde Don Julián era un cristiano unitario, es decir un monoteísta puro, que adhería a las enseñanzas de los cristianos primitivos y de los llamados Padres y Doctores de
Respecto a Mûsa Ibn Nusair, el historiador musulmán almohade Ibn al-Kardabûs, del siglo XII, nos dice que pertenecía a la escuela de pensamiento shi‘î. Su padre había sido Nusair al-Bakri, nacido en
Volviendo a nuestro tema anterior del cruce de Tariq, éste al frente de sus hombres desembarcó en las cercanías del famoso peñón al que se dio su nombre: Yabal al-Tariq, “Monte de Tariq”, es decir, Gibraltar. El 19 de julio de ese mismo año, por las orillas del río Guadalete, logra una victoria decisiva sobre el rey visigodo Don Rodrigo. Un mes más tarde, su lugarteniente Mughit ar-Rumi cerca la ciudad de Córdoba. Dice Haim Zafrani en su obra Los judíos del Occidente Musulmán: “Durante el asedio, los judíos se encierran en sus hogares esperando impacientemente el desenlace. Contrariamente a lo que sienten por los godos y su clero, no temen en absoluto la llegada de los musulmanes en los que tienen puestas todas sus esperanzas, pues no olvidan que los reyes visigodos los han oprimido despiadadamente. Sirviéndose de estratagemas, los judíos -según narran los historiadores musulmanes y cristianos- contribuyeron a facilitar la entrada del ejército islámico a la ciudad, celebrando su victoria. Mughit los tomó a su servicio, confiándoles la guardia de la ciudad. Lo mismo ocurrió en Toledo, y en Sevilla, donde Mûsa Ibn Nusair dejó una guarnición judía para mantener el orden”.
A partir de entonces, España entra en el seno de Dar al-Islam, “
Esta explicación de los orígenes de
Como mejor prueba de lo que aseveramos, se puede decir que los musulmanes pacificaron
Pero más allá de las obras públicas y arquitectónicas, y los prodigios científicos y culturales de al-Andalus, lo que mejor caracteriza el legado hispano-musulmán es su espíritu de la tolerancia. Si hablamos de la tolerancia de1 Islam, no se trata de un tópico repetido con fines propagandísticos, sino de una experiencia y una realidad histórica irrefutable. En la llamada Edad de Oro del Islam, cuando el territorio musulmán se extendía de España hasta
Y es precisamente uno de estos pactos, el firmado entre el godo Teodomiro, gobernador de Orihuela, y ‘Abd al-‘Azîz, el hijo de Mûsa Ibn Nusair, el 5 de abril de1 año 713, el que conforma el documento más antiguo de la historia andalusi (Ver Apéndice). En virtud de este tratado Teodomiro quedó como gobernador inamovible y Orihuela (la de Miguel Hernández) fue un estado autónomo durante muchos años. Cuando los musulmanes llegaron a
El Esplendor del Califato de Córdoba
El califato de los Omeyas (661-750), con sede en Damasco, nunca dio a España el valor que tenía. Incluso cuando en 750 éste fue reemplazado por el califato de los Abbasíes (750-1100), con capital en Bagdad, el territorio era meramente conocido como “el distrito de al-Andalus”, gobernado desde Qairauán. Los triunfantes abbasíes ordenaron la muerte de todos los príncipes omeyas. Abdurrahman (731-788), nieto del califa Hisham ibn ‘Abdilmalik (691-743), fue el único omeya que consiguió escapar. Perseguido de aldea en aldea, cruzó a nado el ancho Eufrates, pasó a Palestina, Egipto, Ifriqiiah, Marruecos y al-Andalus. Así, en 756 fue proclamado califa de Córdoba iniciando uno de los períodos más ilustres de la historia del Islam. Hacia 777, al-Andalus fue invadida por el ejército de Carlomagno (742-814), pero los francos fueron frenados en las puertas de Zaragoza por los soldados de ‘Abdurrahman y su retaguardia aniquilada por una alianza de vascos y musulmanes en Roncesvalles (778), donde cayó el paladín franco Roland o Roldán que dio lugar al cantar de gesta homónimo.
Los sucesores de ‘Abdurrahman I, como Hisham I (788-796), Al-Hakam I (796-822), ‘Abdurrahman II (822-852), Muhammad I (852-886), A1-Mundhir (886-888), ‘Abd-al·lah (888-912), ‘Abdurrahman III (912-961 ) y Al-Hakam II al-Mustansir, propiciaron un enorme desarrollo de las ciencias y las artes que sería la base del llamado Renacimiento europeo. Los romanos habían construido en Córdoba un templo a Jano; los cristianos lo sustituyeron por una catedral; ‘Abdurrahman I compró el terreno a los cristianos y edificó la famosa Mezquita que con el tiempo sería la más grande de todo el Islam y que ha llegado casi intacta hasta nuestros días. La mezquita original tenía diecinueve portales, con arcos de herradura elegantemente esculpidos con pétrea decoración floral y geométrica, los cuales conducían al Patio de las Abluciones, hoy Patio de los Naranjos. En este rectángulo, pavimentado con baldosas de colores, había cuatro fuentes, cada una tallada en un bloque de mármol tan grande que se habían necesitado setenta bueyes para su transporte desde la cantera. La sala de oración era un bosque de 1290 columnas, que dividían el interior en once naves principales y veintiuna secundarias. De los capiteles de las columnas partía una variedad de arcos, semicirculares, apuntados, de herradura, la mayoría con dovelas alternadamente rojas y blancas. El techo de madera estaba tallado en cartelas que ostentaban inscripciones, muchas de ellas coránicas. Colgaban de él 200 candelabros que sostenían 7000 tazas de aceite perfumado que les llegaban de depósitos constituidos por campanas cristianas invertidas, también suspendidas del techo. El historiador musulmán argelino al-Maqqari (l591-1632) considera a
Los historiadores musulmanes nos pintan las ciudades andalusíes como colmenas de poetas, eruditos, juristas, médicos y científicos. Al-Maqqari llena sesenta páginas con sus nombres. Como cifras ilustrativas del apogeo de Córdoba durante la época islámica se afirma que ésta llegó a tener casi un millón de habitantes (hoy tiene menos de 300 mil), con 1836 mezquitas, 800 de las cuales estaban en el arrabal de Saqunda. El número de sus baños públicos era de 700, el de sus fondas y hospederías era de 1600 y había además 30.452 tiendas y comercios. Las escuelas públicas sumaban 25. El circuito amurallado de la ciudad tenía una superficie de
Al-Andalus llegó a contar con setenta bibliotecas públicas, ya que casi todos allí sabían leer y escribir, mientras que en
La biblioteca del califa cordobés al-Hakam II llegó a contener 400 mil tomos, 44 de los cuales formaban el catálogo de los restantes. Y al-Hakam los había leído todos. Un manuscrito andalusí en papel de algodón que hoy guarda la biblioteca del Escorial, del año 1009, prueba que los musulmanes fueron los primeros en sustituir el pergamino por el papel. Las bibliotecas de
Había centenares de teólogos y gramáticos; los retóricos, filólogos, lexicógrafos, antologistas, historiadores, biógrafos eran legión. Ibn Hazm (994-1064), el famoso autor de El collar de la paloma, además de servir como visir (ministro) a los últimos califas cordobeses, era teólogo, exégeta del Corán e historiador de gran erudición. Su Libro de las religiones y sectas, donde se discute el judaísmo, mazdeísmo, cristianismo y las principales escuelas de pensamiento del Islam, es uno de los primeros ensayos del mundo sobre religiones comparadas.
A pesar de esta bonanza, el califato cordobés se vio involucrado en una guerra civil que determinó su caída hacia 1031.
El Faro de Europa
Al-Andalus contribuiría con más de mil traducciones de los clásicos griegos al árabe, luego llevadas al latín por eruditos cristianos visitantes de
Sobre otros grandes sabios andalusíes como Ibn Bayya (Avempace, l070-1138), Ibn Tufail (1110-1185) e Ibn ‘Arabi de Murcia (1165-1240), recomendamos leer la obra de Miguel Cruz Hernández Historia del pensamiento islámico, reeditada este año por Alianza en 3 vols. (Vol. 2: El pensamiento de al-Andalus. Siglos IX-XIV ).
Las Dinastías Bereberes: Almorávides y Almohades
La pérdida de Toledo y la consecuente arremetida del rey de León y Castilla, Alfonso VI contra al-Andalus, hizo reflexionar a los príncipes de las taifas y pedir ayuda a una nueva dinastía bereber surgida en el Magrib, los almorávides o morabitos, que eran unos soldados místicos oriundos del sur marroquí. Su líder, Yusuf ibn Tashufín, hombre de gran valor, piedad y prudencia, cruzó su ejército a través del estrecho y con los refuerzos recibidos en Málaga, Granada y Sevilla venció a las fuerzas de Alfonso en la batalla de Zalaca (23 de octubre de 1086), cerca de Badajoz. Allí comenzó el gran renacimiento de al-Andalus que continuó con los califas de la dinastía de los almohades (al-muahhidûn: defensores del tauhîd o monoteísmo). Los almohades fueron constructores entusiastas. Primero construyeron para la defensa y rodearon a sus ciudades más importantes con poderosas murallas y torres, como
El reino nasrí o nazarí de Granada fue el único estado andalusí que sobrevivió al avance cristiano en el siglo XIII, luego de la derrota almohade en la batalla de las Navas de Tolosa (16 de julio de 1212). Su fundador, Muhammad Ibn Nasr al-Ahmar ordenó en 1239 la erección del edificio más famoso de España:
Mozárabes y Judíos
Son muy numerosos en un principio, los cristianos llamados mozárabes por sus compatriotas musulmanes -término que viene de musta‘rab, es decir el “seudoárabe”-, puesto que en todo asemejaban a aquéllos, ya que hablaban, se vestían y vivían, en suma, de la misma manera; tan sólo eran distintos por la adscripción a otra religión. Más tarde, a partir del siglo X, muchos mozárabes se convierten al Islam, y son denominados muladíes (mual-ladûn), si son descendientes de matrimonios mixtos, y musálima, si se han convertido por propia convicción. Estos últimos serán cada día más, quedando los auténticos mozárabes como una minoría. El profundo respeto de la libertad religiosa contenido en la ley coránica permitió a los mozárabes gozar de una autonomía interna considerable. Administrativamente dependían de un “comes” de origen visigodo. La justicia se regía según leyes propias y los impuestos eran recaudados por un mozárabe, el “exceptor”. Este espíritu de tolerancia hizo posible que mozárabes y judíos lograsen, sin demasiados obstáculos, cargos en la diplomacia, el ejército y el propio gobierno musulmán. En dos terrenos se manifiesta claramente la singularidad del estilo mozárabe: arquitectura e iluminación de manuscritos. Las características de las iglesias mozárabes, en las que se combinan elementos de la tradición visigótica con influjos musulmanes, son los arcos de herradura, los capiteles de tipo corintio y elementos de decoración esculturada. La miniatura mozárabe, proyectada por el arte islámico, está considerada como una de las escuelas más originales de todas las que en esta especialidad produjo el arte medieval. Sobresalen ejemplares como los ilustrados del “Comentario del Apocalipsis” de Beato de Liébana (monje asturiano muerto en 798). Entre otros miniaturistas y calígrafos mozárabes, destacan Magius y Florencio.
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[i] En e1 uso de los árabes se llama también Yazirah (isla) a las penínsulas e incluso a territorios mesopotámicos.
[ii] En árabe: Yazirat al-Atlasi.
[iii] Magrib significa en árabe “lugar o momento de la puesta del sol”, es decir, geográficamente, occidente, particularmente contemplado desde el oriente musulmán. “Marruecos” viene del árabe magrib